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La mirada Subterránica

Si después de todas las señales y advertencias aún tiene ganas de gestionar y apoyar el rock colombiano, acá le presentamos las reglas de oro.

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Lo primero sería decirle que no lo haga, ¡no lo haga! piénselo bien, ser gestor o promotor de la escena del rock colombiano es un camino tortuoso que deja muy pocas satisfacciones y muchos gastos, deudas y enemigos. Si no nos cree puede preguntar a las decenas de agentes importantes que se retiraron del rock para irse a gestionar y trabajar en otros géneros como el urbano, lo popular o lo folclórico porque allá la industria es diferente, tal vez no más amable, pero si mucho más rentable, así que nuestro primer consejo después de 15 años de producir y crear espacios para la circulación, reconocimiento, estudio y difusión de la escena local Colombiana y 20 en el continente es “piénselo de nuevo y si puede escape”.

Pero si usted es como nosotros, terco, imparable, testarudo, que ama el género más que a nada, que le da felicidad hacer cosas por los demás así los demás sean en muchas ocasiones desagradecidos y muchos de ellos bastante cuestionables en su práctica artística y como seres humanos, y disfruta los conciertos y las canciones, entonces adelante. Ponga todo el empeño y arriésguese a la aventura de crear y producir espacios y medios para el rock nacional, pero siga estas reglas para evitarse muchos problemas y para que después no esté catalogado en la lista negra de los genios musicales colombianos y de los grandes agentes culturales del Rock y Metal mundial que nacen en este Olimpo llamado Encanto.

Antes de las reglas lo primero que debe aprender a reconocer es que diferencia una banda emergente de una ya consolidada y esto nada tiene que ver con el tiempo de formación. Hay bandas que llevan 30 años tocando y siguen siendo unos pendejos (De hecho, con los años se vuelven más pendejos, algunos ya son PHd en pendejadas) y algunos ni siquiera han grabado un álbum, siguen tocando la única canción que les pegó en Rock al Parque del 96 o en Kalimán.

La diferencia entre lo emergente y lo consolidado es el poder de convocatoria y negocio efectivo que tienen dentro de un circuito o de algo que en otros lugares sería llamado “music business” y que acá a duras penas nos alcanza para llamar “la escena”.

Explicamos… una banda consolidada tiene un modelo de negocio muy fácil y efectivo, mi show vale tanto y punto. Nuestras exigencias son tales y punto. El promotor, empresario o gestor acepta estas condiciones y firma un contrato porque sabe que al pagar ese dinero y cumplir esas exigencias, él puede hacer un concierto y cobrar una entrada con la cuál ganará al menos el doble de lo invertido. ¡¡¡PUNTO!!!

La banda emergente es esa que está en el punto en que no genera sino gastos, que poca gente los va a ver y que están en proceso de construcción de público. Y no crean, CADA BANDA SABE EN QUE LUGAR ESTÁ. No se dejen alucinar por bandas a las que aplauden en rock al parque, porque cuando usted las lleva a otro escenario muchas no llevan ni 10 personas, no se dejen confundir por las famitas de los nombres, hay nombres muy famosos en la escena que son quiebras seguras, de hecho, existe una lista negra para estas bandas entre promotores quienes ahora prefieren contratar tributos que a estos rockstars. La banda emergente es la que está tratando de conseguir lo que explicamos arriba, si la banda no produce al menos el doble de lo que usted invierte en ellos, entonces es considerada en esta línea.

Esa es la diferencia…

Lo otro que usted debe saber es que a la mayoría de músicos de rock o metal al igual que la mayoría de colombianos, muy poco les importa la música como fin último, y lo que está por delante de todo es el dinero, por eso debe saber que los músicos en su gran mayoría lo que persiguen es el dinero y jamás, nunca en la vida, sabrán reconocer los esfuerzos de los agentes como usted para con ellos. Es por eso que debe saber que el Dios de los músicos de rock colombiano son las entidades deshonestas como Idartes, Sayco y todos sus aliados, esos que viven haciendo conciertos, conferencias y encuentros en donde solo ellos y sus amigos ganan y en donde saquean los erarios públicos. No importa que tan corruptos y tan expuestos sean, ellos son ante todo el Dios de los rockeros colombianos, es decir usted debe saber que se encontrará con punketos contratistas del gobierno, con grupos anarquistas contratistas del gobierno y para no alargar el cuento si los Sex Pistols fueran colombianos serían contratistas del gobierno, por más espacios y oportunidades que usted produzca, jamás podrá reemplazar a papi estado o a mami corrupción.

Y así mismo sucede con los bookers, agentes, managers, etc. Debe saber que casi ninguno de ellos tiene una formación académica, pero posiblemente usted tampoco (Así que tranquilo) y que son despiadados y no dudarán en tratar de vetarlo, sacarlo y destruir su reputación con tal de que usted no se convierta en una amenaza para sus “actividades culturales”, es decir, no les vaya a quitar una rebanada de torta, recuerde una y otra vez, el mantra: Lo que importa no es la música, es el dinero. Repitamos para continuar: Lo que importa no es la música es el dinero.

LAS REGLAS DE ORO PARA GESTORES CULTURALES DEL ROCK Y AGENTES QUE ORGANIZAN EVENTOS CON MÚSICOS.

1. La más importante, olvide el altruismo, nadie le va a agradecer lo que hace, al contrario, es posible que la gente se ofenda o se moleste por su “altruismo”, usted debe pensar en su beneficio además del beneficio hacia los músicos, muchas veces uno sabe que va a perder y, aun así, sigue adelante con el proyecto. No lo haga, olvídese de ser buena persona porque cuando usted necesite nadie va a ser buena persona con usted, no existen los amigos en este cuento, no existe la lealtad en este cuento, así usted crea que esto no es real, no espere a que sean las lágrimas los que le demuestren lo contrario, lo cual lleva a la segunda regla.

2. No trabaje jamás o incluya en sus actividades a músicos o agentes que no lo han pedido. Esto tardamos años en aprenderlo, por darles un ejemplo, lo que nos sucedió en Subterránica en 2022 con el guitarrista que armó todo un intento de saboteo a los Premios Subterránica y ¿cuál fue el pecado de nosotros? Nominarlo como mejor guitarrista. Nunca, escuche bien, jamás reconozca el trabajo de los demás sin que ellos se lo pidan. Si va a realizar un concurso, trabaje solo con quienes se inscriban, si va a realizar una entrega de premios, trabaje solo con quienes se inscriban, lo mismo un encuentro, un taller, un festival, siempre abra una convocatoria, jamás, jamás, jamás trate de trabajar con uno de los genios levitantes y sublimados de la escena colombiana que no se lo haya pedido. Deje que ellos solos son geniales y si no lo han llamado es sencillamente porque no lo necesitan.

3. NO HAGA NADA GRATIS, jamás, si un músico emergente no paga entonces no le importará. Si la inscripción al concurso no es paga es muy posible que lo dejen tirado, si la entrada a la rueda de negocios es gratis, tal vez nadie llegue, y no solo eso, nos costó mucho entender que ESTO TAMBIÉN ES TRABAJO y usted tiene derecho a ganar con su trabajo, cuando una banda ya es consolidada no necesita de estos eventos, a ellos los invitan o los contratan, pero cobre, cobre todo, cobre una asesoría, cobre por su tiempo, cobre por respirar porque al menos tendrá dinero a cambio de los insultos y el desagradecimiento.

4. Firme todo, así sea con su mejor amigo, con el que ya ha hecho mil otros negocios, firme todo en un acuerdo o contrato en donde todo quede claro. Hemos perdido muchas cosas por no firmar, muchas veces los patrocinadores no cumplen y les vale cinco, las empresas acá no son serias cuando se trata de rock, como no hay contrato uno no puede hacer nada, no crea en la palabra de nadie en esta patria, no son todos, pero la mayoría no la respeta. Firme, firme cada acuerdo, cada compromiso, cada palabra y póngale la huella digital de los dos que firman.

5. No se deje utilizar, pida siempre algo a cambio: Ok, no hay dinero, pida algo a cambio, pida lo que sea, camisetas, cursos, pasajes, besos, trago, no importa cobre todo así sea con canjes porque la primera vez que usted entrega o hace algo gratis ya no hay vuelta atrás, la gente entenderá que usted es el que hace todo de favor y el día que pida algo el desgraciado será usted. NO ENTREGE, NO HAGA, NO PRODUZCA nada sin algo a cambio, todos tienen algo que ofrecer. Un ejemplo claro, a Subterránica le piden muchas bandas tocar en nuestros eventos y generalmente decimos que sí, pero cuando llamamos por un espacio en los eventos de ellos, ya saben la respuesta. La reciprocidad acá no existe de buena voluntad. Firme también este tipo de canjes.

6. Si el evento es de inscripción o participación gratuita asegúrese de tener los recursos antes. Por ejemplo, nuestros premios, todo es gratis, nadie recibe un peso, pero eso no quiere decir que los contratistas lo entiendan, si uste dva a realizar un evento que es gratuito asegúrese de tener todo el dinero de los patrocinadores disponible antes de realizarlo porque muchos patrocinadores le dicen que sí, que le darán los recursos después y sencillamente no lo hacen. TIP: Firme una clausula con sus patrocinadores que bajo ningún parámetro o situación pueden echarse para atrás una vez firmado y que si lo hacen por algún problema o situación deben indemnizarlo.

7. No confíe en nadie, nadie es su amigo, no invite a bandas que no sean realmente cercanos, lamentablemente muchos músicos son desagradecidos, no tienen público, no tienen dinero, no tienen conciencia del valor del venue, del backline, de nada, el músico solo quiero brillar y tocar, nadie es amigo suyo, ningún músico, ningún agente, ningún periodista, ninguna persona, desconfíe de usted mismo, desconfíe de su sombra. No confíe en absolutamente nadie. Que su equipo de trabajo sean personas profesionales y cercanas y, aun así, sepa que lo pueden traicionar. Vigile más a quienes dicen ser sus amigos que a sus enemigos declarados.

8. Para los medios independientes consolide una línea editorial y contrate un grupo o agente de ventas. El pecado de los medios independientes es que no tienen vendedores de publicidad y por eso quiebran o cierran, más importante que tener 10 buenos periodistas es tener 10 buenos vendedores de publicidad o patrocinios, si no, sencillamente se hace por hobby y siempre se estará necesitado. Es por esto que muchos de los medios de Colombia (Obvio no todos) son mediocres y arrodillados, porque al no tener poder económico viven rogando por entrar a conciertos, por escarapelas, por invitaciones y esto mata la neutralidad, los medios se convierten en centros de halagos en lugar de medios críticos y analíticos, son oficinas de relaciones públicas que dejan bastante que desear y si usted tiene un medio, por favor fórmese como periodista.

9. Los músicos no son sus amigos, los músicos no son sus amigos, de hecho, los músicos no son amigos ni siquiera de sus compañeros de bandas, muchos son ególatras, muchos lo quieren todo pero no entregan nada, los músicos necesitan el aplauso fácil, el bazuco de los músicos de rock colombiano se llama “convocatorias”, los músicos no aceptan críticas, los músicos no entienden lo que es gestionar, lo que es producir, los músicos no necesitan saber absolutamente nada más allá de sus canciones o de las que se aprenden para el tributo. Un músico que no gestiona o produce no tiene ni idea del trabajo que esto conlleva y puede muchas veces actuar como un desagradecido, los músicos no son sus amigos, en esta escena los músicos son su insumo y usted el de ellos, debe ser una relación simbiótica, uno le sirve al otro para crecer juntos, nunca confunda las relaciones con los músicos con una amistad. Trabaje más por la música que por los músicos, la música es lo importante, la música es la obra, el músico es un complique. Lo sabemos, también somos músicos.

10. Mantenga su independencia, no se arrodille, no se venda por dinero, no sea mercenario. No se arrodille por perder algo que considera importante: Una anécdota… cuando nos llamaron para ser gestores de contenidos en SOFA (Salón del Ocio y la Fantasía) en el cual hicimos cosas enormes durante seis años, el productor general y fundador nos dijo que él era Frodo y nosotros seríamos el rey que cuidaba el anillo y que el anillo era el rock, que jamás íbamos a parar hasta que el rock tuviera de nuevo su lugar. En 2018, la policía entró a Corferias y con su frase “apaguen el rock” acabaron con las tarimas en SOFA. Nos ofrecieron seguir haciendo otro tipo de contenidos, pero ¿Qué es el rock sin tarimas? Lo mismo que el futbol sin cancha, por más que SOFA fuera una genialidad, ya no nos interesaba, siempre manténganse firme en sus principios y defiéndalos fieramente aun si tiene que pelear, si tiene que ser agresivo, porque si no lo hace así, estos colombianos se lo devoran. Acá no hay medias tintas, en este país siempre van a tratar de quebrarlo, si usted se quiebra, ya es tarde. Sea honesto, SEA HONESTO, si sabe de actos de corrupción denúncielos y hable, no se calle por una credencial, no sea deshonesto, es preferible que hablen de usted por ser un salvaje y un grosero, o que es agresivo a que digan que es corrupto y ladrón, recuerde que cuando usted tiene la razón la única defensa que los demás tiene son los memes. Sea honesto con usted mismo, sea integro y si recibe un ataque defiéndase y si lo quieren dañar, demande. Pero no se arrodille jamás.

TIPS extra

Haga sus propias bases de datos y use Mailchimp para enviar noticias y convocatorias, publique solo artículos que le envíen o que usted realice. No plagie y si usted quiere hablar mal de un disco o una banda hágalo, eso es el periodismo, esa es la gestión, recuerde siempre que la mayoría de personas en las redes solo tiene la capacidad para desprestigiar o alagar para caer bien, nada más.

Prepárese para enfrentarse a lo que sea, la escena de rock y metal del país es una selva, y a pesar de que existen algunas bandas increíbles, profesionales y que cumplen con su papel, la mayoría no lo es. Usted párese fuerte y sobre todo convierta todo en algo que disfrute, disfrute los conciertos, disfrute las peleas, disfrute todo, pero no olvide, no deje pasar y trabaje solo con la gente que tenga que trabajar con usted, recuerde que tan difícil es trabajar rodeado de seres perfectos y super honestos.

Tal vez así, pueda soportar 20 años de aventuras y desventuras en este manicomio llamado Rock Colombiano en donde parece que hay más ganas que talento.

¡¡¡Ahora ya puede arrancar a gestionar… buena suerte!!!

Saludos

@Subterranica
Foto de Wendy Wei

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Colombia

Estos son los nominados a la XVII Entrega de premios Subterránica 2026, edición: Constructores de sonidos y sociedad.

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Es un gran honor para Subterránica y La Fundación Museo del Rock Colombiano presentar a los nominados a la XVII Entrega de los Premios Subterránica Colombia 2026, una edición que consolida el crecimiento, la diversidad y la madurez de una escena que ya no puede entenderse únicamente desde la música, sino como un ecosistema cultural en plena expansión. Bajo el concepto de “Constructores de sonidos y sociedad”, esta edición reúne un total de 31 categorías que abarcan desde los reconocimientos tradicionales como Artista, Disco y Canción del Año, hasta áreas fundamentales como el periodismo musical, la gestión cultural, los espacios en vivo, la producción audiovisual y los procesos comunitarios. En total, se entregarán 34 reconocimientos, incluyendo homenajes especiales, reafirmando el carácter integral de estos premios dentro del panorama del rock nacional.

La magnitud de esta edición se refleja en sus 193 nominaciones, una cifra que evidencia no solo la cantidad de proyectos activos, sino la complejidad y riqueza del movimiento. No se trata únicamente de premiar bandas, sino de visibilizar a todos los actores que hacen posible la escena: músicos, medios, fotógrafos, gestores, festivales, venues y procesos sociales. En este contexto, los Premios Subterránica se posicionan como una plataforma que documenta, articula y legitima el desarrollo del rock independiente en Colombia, funcionando como un verdadero termómetro del estado actual de la cultura alternativa en el país y como el galardón más importante del género no solo en el país sino en el continente.

En términos de protagonismo, nombres como Under Threat lideran el número de nominaciones, seguidos de proyectos como Soul Desease, Psychopath Billy, Las Tres Piedras, Solsticio, Camargo y Los Malkavian, lo que evidencia una combinación de trayectoria, consistencia y presencia activa en múltiples frentes de la escena. Recibimos más de 300 pre-nominaciones lo cuál es una cifra impresionante que demuestra que el rock colombiano es una de las escenas más nutridas, vivas y dinámicas tal vez del planeta. Las categorías principales, especialmente Artista, Disco y Canción del Año, se consolidan como las más competitivas, concentrando el mayor número de nominados y reflejando el alto nivel artístico alcanzado en esta edición.

A nivel territorial, aunque Bogotá continúa siendo el epicentro con más del 60% de representación, esta edición confirma una descentralización cada vez más evidente, con ciudades como Medellín y Pasto emergiendo como polos fundamentales, junto a otras regiones como Cali, Pereira, Zipaquirá, Sincelejo y el Meta. Esta distribución no solo amplía el mapa del rock nacional, sino que valida el crecimiento de escenas locales con identidad propia, fortaleciendo el carácter verdaderamente nacional de los premios.

En cuanto a tendencias sonoras, el metal se mantiene como el género dominante dentro de las nominaciones, seguido por el rock en sus distintas vertientes. Sin embargo, también se evidencia una apertura hacia propuestas de fusión, experimentalismo y cruces con lo folclórico, lo que refuerza la idea de una escena en transformación constante, alineada con el concepto de construcción que define esta edición.

Un aspecto especialmente relevante es la participación femenina, que alcanza aproximadamente un 25% del total, una cifra significativa dentro de un entorno históricamente dominado por hombres. La presencia de mujeres se destaca particularmente en roles como vocalistas, gestoras culturales y creadoras de contenido, así como en bandas con integrantes femeninas, lo que marca un avance importante hacia una escena más diversa e inclusiva.

En conjunto, esta XVII edición de los Premios Subterránica no solo reconoce lo mejor del año, sino que configura un panorama completo del rock independiente en Colombia: una red viva de creación, circulación, memoria y resistencia cultural. Más que una ceremonia, estos premios se consolidan como un espacio de validación y visibilidad para quienes, desde distintos frentes, continúan construyendo la escena día a día.

La ceremonia se llevará a cabo del Jueves 30 de abril del 2026 en Ace of Spades en Bogotá. Muy pronto anunciaremos la dinámica de entrega de invitaciones y boletos para acompañantes.

XVII Entrega de Premios Subterránica Colombia 2026
Edición: Constructores de sonidos y sociedad

Categorías Principales

Artista del Año
Narcocracia (Bogotá)
Soul Desease (Bogotá)
Under Threat (Bogotá)
The End (Bogotá)
Camargo (Bogotá – Venezuela)
Oh La Ville (Bogotá)
Loathsome Faith (Bogotá)
Las tres piedras (Pasto)
Vitam et Mortem (Carmen del Viboral)
Masacre (Medellín)

Disco del Año
Brainblast – Colossus Suprema (Bogotá)
Óxido y Perfume – Vulgarxito (Cali)
Luna llena – Solsticio (Medellín)
Herejía – In Nomine Oscurantis (Bogotá)
Devasted – Siniestro (Bogotá)
Vein – Reveal (Bogotá)
Oh La Ville – Movimientos para Soltar el alma (Bogotá)
The Empress – Cheyne Stokes (Bogotá)
Thy Method – Degodify (Bogotá)
Psycho Mosher – Trapped into the madness vortex (Bogotá)

Canción del Año
Indefinido – Camargo (Bogotá)
Complex Condition Altars of Rebellion (Pasto)
The vice – Santa Elena (Medellín)
Si del cielo te caen limones – Degato (Bogotá)
Prismas – Nauj Project (Manizales)
Cypher – rex marte (Cali)
El demonio en mi cabeza – Psychopath Billy (Palmira)
Throne – Osaka 32 (Bogotá)
El planeta es mi casa – Soulterra (Zipaquirá)

Premio Juliana Gómez Tarrá al Artista Nuevo del Año
Natyvo (Medellín)
Sofi Angel (Bogotá)
Atomic Heart (Bogotá)
Inhuman evolution (Bogotá)
Brain voltaje (Bogotá)
Los Setas (Pasto)

Categorías Individuales

Mejor Voz
Andrea Puerta Bernal – Athémesis (Medellín)
Apis Mellifera – Solsticio (Medellín)
Alessandro Angelucci – Camargo (Bogotá)
Lilly Mosh (San Gil)
Harlod Fandiño – Counterline (Bogotá)
Juliana Chamorro – las tres piedras (Pasto)

Mejor voz gutural
Diego “El piojo” Nieto – Licantropía (Bogotá)
Fernando Kristos – Altars of Rebellion (Pasto)
Juli Maleficarum – Support de Violence (Bogotá)
Diego Melo – Neurosis (Bogotá)
Angel Niño – Vein, Loathsome Faith (Bogotá)
Johana Sevillano – Ataque de Panico (Bogotá)

Mejor Guitarrista
Jorge Burbano (Bogotá)
Juan Carlos Burbano – Under Threat (Bogotá)
Rodrigo Iragorri – Firesnake (Bogotá)
Mateo Bejarano – Soul Desease (Bogotá)
Nicolas Waldo (Bogotá)
Jorge Luis Vanegas (Cali)

Mejor Bajista
Jean Jiménez – Soul Desease (Bogotá)
Basthian Vélez – Athemesis/Perros de reserva MED (Medellín)
Fredy Melo – Under Threat (Bogotá)
Nicolas Jaime – Hijos del Viento (Bogotá)
Alex de la cruz – las tres piedras (Pasto)
Andres Mosquera – Psychopath Billy (Palmira)

Mejor Baterísta
Alejandro rojas – Under Threat (Bogotá)
Andrés Achuri – Condenados (Bogotá)
Cesar Quintero – Athemesis, GOC, Craneo (Medellín)
E. Lerma – Riptor (Cali)
Edward Melo – Ataque de Pánico (Bogotá)
Daniel Philliph K – Altars of Rebellion (Pasto)

Categorías por géneros

Mejor Banda Fusión, modernizaciones, tropidelia o folclorizaciones
Degato (Bogotá)
El santo hereje (Bogotá)
Psychopath Billy (Palmira)
Origen Rock Folclor (Bogotá)
Soulterra (Zipaquirá)
Músicos Obreros (Bogotá)

Mejor Banda de Metal (Todos los géneros)
Athemesis (Medellín)
Soul Desease (Bogotá)
Altars of Rebelion (Pasto)
Loathsome Faith (Bogotá)
Arkhanon (Bogotá)
Vitam et mortem (Carmen del Viboral)

Mejor Banda de Rock (Rock, hard rock)
The Vice (Medellín)
Atomic Heart (Bogotá)
Counterline (Bogotá)
Ennui (Bogotá)
Sunset Street (Bogotá)
Somer (Circasia)

Mejor Banda de Punk / Hardcore
Condenados (Bogotá)
Distancia HxC (Pereira)
Sucia Eukaristia (Bogotá)
Infested Co. (Bogotá)
Pr1mal (Bogotá)
Radical Knot (Bogotá)

Mejor Banda Progresiva / Experimental / Post-Rock / post punk
Sueños de un Tulpa (Bogotá)
Las tres piedras (Pasto)
Oh La Ville (Bogotá)
Psychopath Billy (Palmira)
Happy Sunday – (Granada, Meta)
Laserock (Bogotá)

Mejor Banda blues, jazz o blues-rock
Vanegas Blues (Cali)
Puertos (Fusagasugá)
Annis (Neiva)
Hex Crow (Bucaramanga)
The Sick Blues (Chia)

Categorías escena en vivo

Mejor Show en Vivo
Narcocracia (Bogotá)
Athemesis (Medellín)
Under Threat (Bogotá)
Medium (Pereira)
Rain of Fire (Tulua)
Onixx (Bogotá)

Mejor Gira Nacional o internacional
Vulgarxito gira por Colombia y Suramérica (Cali)
Under threat Mexico junto a paradise lost (Bogotá)
Las Tres Piedras – Gira Colombia y México (Pasto)
Camargo por Colombia y México (Bogotá)
Masacre gira europea (Medellín)
Tenebrarum 70 tons of Metal (Medellín)

Mejor Festival Independiente
Festival Metal de las Montañas XX años (Bogotá)
Urbana Rock (Barranquilla)
Sabane Rock Festival (Sincelejo)
Festival Rock Vida y Libertad (Circasia, Quindío).
Premios Tupa Tupa y Tupa Tupa Fest (Montería)
Muiscas Metal Fest (Madrid, Cundinamarca)
Rock en la Luna (Chia)

Mejor Venue de Rock
Ace of spades (Bogotá)
Bbar (Bogotá)
Rey Lagarto (Pasto)
Barnaby Jones (Medellín)
Relevent (Bogotá)
9th Avenue (CALI)
Rock plaza (Pereira)

Mejor letra del año
Tendencia – Narcocracia (Bogotá)
Cartas Suicidas – Mandingasea (Bogotá)
Cain – los malkavian (Medellín)
Utopia – The Toxic (Bogotá)
Rojo Patria – Happy Sunday (Granada, Meta)
Un Monstruo Llamado Silencio – Munnopsis (Bogotá)
Rabia Feat. Cristian Londoño – Aquelarre (Bogotá)

Categorías periodismo de Rock y contenido

Mejor Medio de Rock
Lobotomia (Bogotá)
Rugidos Disidentes (Bogotá)
Cultura Rock.com.co
Oscura Radio TV (Bogotá)
Tupa Tupa Comunicaciones
Voces del Metal (Bogotá)

Mejor Artículo, crónica o entrevista de Periodismo Musical
Tritono Magazine
– Rostros Ocultos https://www.instagram.com/p/DUHnBPgji6o/ (Bogotá)
Andrés Angulo Linares – Una crónica de heavy metal: ‘Ciudad Blanca’, la memoria de la última erupción | https://rugidosdisidentes.co/una-cronica-de-heavy-metal-ciudad-blanca-la-memoria-de-la-ultima-erupcion/ (Bogotá)
Joel Cruz – Pesadilla sin final: ‘Patología grotesca’ de Purulent. https://rugidosdisidentes.co/pesadilla-sin-final-patologia-grotesca-de-purulent/ (Bogotá)
Cultura Rock – Entrevista a Osaka 32 https://www.youtube.com/watch?v=v5zP2ttn9v0 (Bogotá)
Geraldine de la Hoz, Diario La Libertad Barranquilla – El eco eterno del vinilo: El legado incombustible del rock barranquillero https://diariolalibertad.com/sitio/2026/01/14/el-eco-eterno-del-vinilo-el-legado-incombustible-del-rock-barranquillero/ (Barranquilla)
Distorsión Muisca – Okinawa Bullets en Distorsión Muisca https://www.youtube.com/watch?v=uq_fEUTvKbE (Madrid)
Dark Room Network – 50 álbumes que definieron el rock nacional en 2025 https://darkroomnetwork.com/50-albumes-que-definieron-el-rock-colombiano-en-2025/ (Bogotá)
Relatos Sonoros Nuevas músicas del Tolima Episodio 1 – https://www.youtube.com/watch?v=7X9G6MKezsQ&list=PLDgpUslkGRoqUwGRvXv0tJ4zKtQRcQ2g0&index=3 (Mariquita)

Mejor Cobertura de la Escena
Lobotomía (Bogotá)
Alejandrosis (Bogotá)
Factor metal (Bogotá)
Rockerar.co
Rugidos Disidentes (Bogotá)
Doom Metal Magazine: A guide of Colombia Doom (Bogotá)

Mejor Podcast o Programa Radial Rock
El mero magazín: Oscura Radio TV (Bogotá)
Top 7 Radio (Bogotá)
El Show del Mutuo Elogio (Medellín)
El Rock no ha muerto (Bogotá)
Distorsión Muisca Emisora: Madrid Radio 96.4 FM (Madrid)
Cuando duerme la ciudad – Podcast (Bucaramanga)

Mejor Fotografía Musical
Alexis Cañon (Bogotá)
Alberto Mira Mora (Envigado)
Luisa Gonzáles (Bogotá)
Alberto mira mora (Medellín)
Daniel Rodrigez.ph Bogota
Lex Herrera (Bogotá)

Categorías Audiovisual y estética

Mejor Videoclip
Brain Voltage – 2030 (N.O.M) Nuevo Orden Mundial (Bogotá)

The Vice Santa Elena (Medellín)


El demonio en mi cabeza – Psychopath Billy (Palmira)


Ausencia de Ignorancia – Solsticio (Medellín)


Un Monstruo Llamado Silencio – Munnopsis (Bogotá)


Adaia – Alcanzando el sol (Cartago)

Mejor Arte Gráfico / Portada

El día de la ira – Ennui (Bogotá)


Colossus Suprema – Brainblast (Bogotá)


Degodify – Thy Method (Bogotá)


Psycho Mosher – Trapped into the madness vortex (Bogotá)


Rain of Fire – Psicosis (Tuluá)


Categorías en gestión cultural, industria y autogestión

Mejor Gestor/a Cultural
Juan Carlos Prieto Cuenca
Por su gestión en el Festival de Metal de las Monatañas y los derechos humanos. (Bogotá)
Eskarlata Poesía RockPor su gestión como colectivo acercando la literatura al rock, encuentros de autores y músicos y su gestión en FILbo (Bogotá)
Dayana Hernández y Roberto fundación GecuaPor su gestión en el festival Independiente Urbana Rock y el trabajo por el rock de la región caribe. (Barranquilla)
Aida Hodson Por su gestión con Hodson Música en el periodo nominado. Celebración del Rock Colombiano. (Bogotá)
Juna Carlos ObandoPor su gestión labor sostenida que combina formación, circulación y producción con su Fundación Rey Largarto en Pasto y la parte sur del país. (Pasto)
Cesar Andrés Gonzáles MontesPor la gestión tanto en el festival Sabane Rock como en la visibilización y circulación del Rock en la región. (Sincelejo)

Mejor Proyecto Comunitario desde el Rock
Sembrando Sonrisas (Bogotá)
Festival Metal de las montañas (Bogotá)
Sonrisas de plástico (Bogotá)
Metal por la infancia (Bogotá)
Punk al Parque (Bogotá)

Categorías Subterránica

Premio Subterránica
Richie Torres de Todo en Fase por su colaboración en audio en los eventos de Subterránica y Wacken Metal Battle (Bogotá)
Ricardo Florian por su resistencia y la construcción de su proyecto Feel Connections. (Bogotá)

Homenajes Especiales
Hector Carmona Amaya (Luciferian) Por 30 años de Black Metal en Colombia (Pereira)

Masacre por su trayectoria de 30 años y su lucha por el sonido extremo de Medellín (Medellín)

Cromlech por sus 30 años de trayectoria independiente. (Medellín)

Los ganadores son escogidos por un panel de jurados especializados en las diferentes áres y disciplinas. Tendremos como siempre a los mejores actos en vivo del país.

Si usted, su marca, emprendimiento o empresa quiere formar parte como patrocinador o aliado de Los Premios Subterránica y El Monster del Rock 2026, no dude en comunicarse al correo director@subterranica.com

Invitamos a los nominados a etiquetarnos en sus publicaciones @subterránica Felicitaciones a todos. Es una escena enorme.

Subterránica, la voz del under es nuestra cultura 2002-2026 www.subterranica.com www.museodelrockcolombiano.com

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Colombia

IDARTES S.A. ¿Entidad pública o agencia de mercadeo de Live Nation en Bogotá?

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Escribir este tipo de artículos cansa… cansa porque caen en oídos vacíos, en personas con hambre, en necesitados. Cansa porque a pensar que todo está a la luz de la evidencia seguirá pasando lo que siempre pasa… nada, absolutamente nada en esta tierra en donde las artes se convirtieron en el bolsillo de un pequeño grupo de individuos que entendieron y descifraron la forma de enriquecerse en el país sin el más mínimo esfuerzo y sin que nadie los cuestione. Esta es solo otra de esas historias que pasaran al olvido en una tierra en donde lo único que no se olvida es la miseria.

Hace unos días el Instituto Distrital de las Artes (Idartes) anunció con bombos y platillos una “alianza estratégica” con la empresa Páramo Presenta. El objetivo, según el comunicado oficial, era ofrecer un descuento del 70% a los músicos de la ciudad para el concierto de Tom Morello, un guitarrista legendario en el rock mundial, famoso por ser miembro fundador de Rage Agaisnt the Mchine, por si alguno aún no tiene ni idea de quién es. El gran problema para los incautos, es que lo que se presenta como una “oportunidad de formación y circulación” es, bajo un análisis riguroso de gestión pública y ética corporativa, uno de los entramados de captura institucional más evidentes de los últimos años.

El discurso que recibimos en los correos, estaba vendiendo esta iniciativa como un apoyo al “crecimiento profesional” para músicos e interesados, pero en términos técnicos y reales esto no es honesto, porque Idartes está utilizando su maquinaria de difusión, su talento humano y sus bases de datos —pagados con los impuestos de los bogotanos— para asegurarle la taquilla a un evento privado que a última hora no logró el objetivo.

Para que entiendan (Si quieren hacerlo) la magnitud del problema, hay que seguir el rastro del dinero… Páramo Presenta ya no es una productora independiente colombiana, desde 2023, el 51% de sus acciones pertenece a Live Nation Entertainment, ese gigante global que controla el mercado de la música en vivo y que es dueño de Ticketmaster y que en los últimos días está envuelto en un escándalo salvaje del que hablaremos más adelante.

Es éticamente cuestionable que una entidad pública de Bogotá dedique recursos para hacerle el marketing gratuito a una multinacional que factura miles de millones de dólares. ¿Necesita Live Nation que el presupuesto del Distrito le ayude a vender boletas? La respuesta es obviamente no. Lo que estamos viendo es el uso de lo público para subsidiar el riesgo comercial de un monopolio privado.

Y esto no pasa por que sí, porque Dios es grande o porque Idartes se apiadó de Paramo o que Paramo “da la oportunidad” a los músicos de ir a escuchar a Tom Morelo. Esto se alimenta de una estructura de “puertas giratorias” donde ex-funcionarios de alto perfil en los medios públicos y entidades de cultura terminan en las directivas de las grandes productoras, así como está sucediendo con el cine y la película de Estado “Padilla” que también benefició enormemente a una productora privada por obra y gracia del espíritu santo.

Uno de los personajes importantes de esta historia, fue una de las voces y programadores más influyentes de Radiónica (el sistema de medios del Estado) y hoy es director de Booking en Páramo/Live Nation, ese el ejemplo perfecto. Estos actores conocen el sistema por dentro, fundaron esas empresas gracias a esos puestos de poder, tienen los contactos directos en las subdirecciones de las entidades y logran que la “gestión cultural” del Distrito se alinee perfectamente con los intereses de su empresa privada. Es la institucionalización de “la rosca”, el Estado no se alía con el sector, se alía con sus antiguos compañeros de oficina, mientras que veta a los independientes que tienen derecho a usar el equipamiento cultural pero no lo hacen porque como dijimos en otro artículo Idartes se cree curador y no administrador. ¿Pero quien dice algo? Al parecer el más cobarde es el mismo artista, quien sufre de pánico a ser vetado. Pero la realidad es la realidad así quieran borrarla.
Dicho de manera directa, acá hay una desviación de Poder y Tráfico de Influencias (Castigado por el Art. 409 y 411 del Código Penal), al menos en el papel.

Lo que Idartes presenta como una “gestión de fomento” es bajo la lupa del Derecho Penal, un presunto Interés Indebido en la Celebración de Contratos. La ley colombiana es clara: el servidor público no puede utilizar su cargo para favorecer intereses privados y al destinar recursos públicos (canales de comunicación institucional, tiempo de funcionarios y bases de datos del sector) para promocionar el concierto de una multinacional como Live Nation, Idartes está actuando como una agencia de mercadeo gratuita. Mientras tanto, a procesos históricos de gestión independiente que llevan décadas construyendo tejido social desde la base, se les somete a una burocracia que asfixia y que es miserable. La “puerta giratoria” de ex-funcionarios de Radiónica y el Ministerio de Cultura hacia las directivas de Páramo no es solo un dilema ético; es el mecanismo que aceita este tráfico de influencias.

Acá se está en plena Violación al Principio de Igualdad y No Discriminación (Art. 13 de la Constitución). La Constitución Política de Colombia obliga al Estado a promover el acceso a la cultura en condiciones de igualdad. Pero ¿A quién le importa? Es una nimiedad, es arte, eso ni existe, en Bogotá se ha instaurado una dictadura del gran formato en donde para el Monopolio (Páramo/Live Nation) se pone una alfombra roja institucional, “alianzas estratégicas” inmediatas y validación estatal para vender sus boletas, pero para el Independiente (Gestores y Músicos Autogestionados) siempre hay una negativa sistemática de equipamientos culturales como La Media Torta, excepto para los amigos que la usan hasta para ensayar.

Negar el uso de escenarios públicos a procesos ciudadanos bajo excusas técnicas de “mantenimiento” o “trámites”, mientras se facilita la logística para el lucro de un gigante privado colocando incluso los logos oficiales, es un acto arbitrario e injusto (Art. 416 del Código Penal). El Estado está decidiendo quién suena y quién calla basándose en la rentabilidad de sus “aliados” y no en el valor cultural del proceso.

Un juez podría decidir si esto es peculado por uso, acá estamos hablando del estado como subsidio de la multinacional, pero como siempre tendrán una respuesta, o una artimaña de derecho para rebajar el discurso, así como lo hizo el monopolio deshonesto de Sayco cuando buscó como bajar los anuncios de la sanción millonaria y la investigación a sus directivos el año pasado. Este país está diseñado para la trampa, para que el deshonesto siempre gane.
El uso de la infraestructura del Estado para fines privados tiene ese nombre jurídico: “Peculado por Uso”. Cada post en redes sociales, cada correo masivo enviado desde las bases de datos de Idartes para promocionar a Tom Morello, tiene un costo operativo pagado por los contribuyentes, usar estos activos para “limpiar” la imagen de una empresa como Live Nation —que actualmente enfrenta juicios por prácticas monopolísticas y burlas a sus usuarios en moral, sino patrimonial. Idartes está regalando el prestigio de Bogotá a una corporación depredadora y provada justificando estas alianzas bajo la “Estrategia de Circulación”. Pero hay una caries, la Ley 1493 de 2011 (Ley de Espectáculos Públicos) busca democratizar el acceso y fortalecer la producción local, no convertir al Estado en el tiquetero de turno.
Así que al condicionar el “beneficio” a la compra de una boleta, el Estado abandona su rol de fomentador para convertirse en un captador de rentas para terceros. Es la consolidación de la “technocracia de la cultura” en donde el gestor independiente es bloqueado, mientras el músico es arreado a consumir el producto que “la rosca” decide traer.

Lo que estamos viendo hace décadas ya, es el Colapso ético de las instituciones públicas del arte y necesitamos como sea recuperar lo público, al costo que sea, de la manera que sea.
¿Escucharon el Escándalo global de Live Nation? ¿Con quién se está aliando Idartes? Aunque se sabe que no les interesa, es importante que la ciudadanía y los músicos de Bogotá sepan con quién se está “aliando” su administración local. Mientras Idartes limpia la imagen de Live Nation (dueña de Páramo) presentándola como un motor de “crecimiento profesional”, en los tribunales de Nueva York la realidad es otra.

En marzo de 2026, grabaciones filtradas y mensajes internos de la compañía revelaron un desprecio sistemático por el público. Frases como “Robándolos de frente, nene” y burlas hacia la “estupidez” de los fans que pagan tarifas abusivas, son hoy pruebas reina en un juicio por prácticas monopolísticas. Al promocionar sus eventos, Idartes no solo está fallando en su misión técnica; está incurriendo en una complicidad ética al validar a una corporación que utiliza tácticas de matoneo para aplastar la competencia y extraer hasta el último peso del bolsillo del artista y el espectador. Esto es algo casi de película… pero es Colombia, acá todo pasa y nadie hace nada.

Mientras miles de cineastas llenan convocatorias para ayudas de producción, o cientos de ingenuos músicos desesperados por el hambre y un sueldo llenan convocatorias a Rock al Parque, el “delito” moral más flagrante es la asimetría en el acceso a los bienes públicos. Mientras a la multinacional se le facilitan alianzas de difusión masiva, a procesos históricos de base como muchos gestores independientes no alineados a esta dictadura cultural, se les niegan sistemáticamente equipamientos culturales como los teatros, las oportunidades, convocatorias, etc.

¿Creen que es algo como ellos dicen que “no existe? Es una estrategia de asfixia a la autogestión. Al cerrar los escenarios públicos para la creación independiente bajo excusas burocráticas, el Estado obliga al ecosistema musical a orbitar exclusivamente alrededor de los grandes promotores privados. Es la expropiación simbólica y física de los espacios que pertenecen a todos los bogotanos para entregárselos, por omisión o por favor, a la rentabilidad de “la rosca”. Lo que estamos presenciando es el reemplazo de una Política Pública de Cultura por una Estrategia de Mercadeo Corporativo. Cuando el Estado prioriza la venta de boletas de un privado sobre la circulación de sus propios artistas autogestionados, ha perdido su razón de ser. Pero esto ya lo sabían ¿verdad?

Para entender por qué Idartes actúa hoy como el brazo de mercadeo de un monopolio privado, hay que mirar las hojas de vida de quienes fundaron y dirigen este emporio. No se trata de empresarios que surgieron de la nada; se trata de personajes que aprendieron a manejar la maquinaria pública desde adentro, ocupando cargos estratégicos que luego utilizaron en beneficio de su emprendimiento privado, uno de los fundadores clave fue durante años una de las figuras con mayor poder de decisión en Radiónica (el sistema de medios del Estado). Desde allí, no solo construyó la audiencia que hoy le compra boletas, sino que aprendió cómo se mueven los hilos de la contratación y los apoyos institucionales. Al saltar al sector privado, se llevó consigo el “know-how” y los contactos necesarios para que el Estado vea sus conciertos como “asuntos de interés público”. El Asesor de la “Economía Naranja” es otro de los cerebros detrás de este grupo empresarial que fungió como asesor técnico y consultor en mesas de política pública de economía creativa. Fue él quien ayudó a redactar las reglas de juego que hoy le permiten a los grandes operadores privados acceder a beneficios tributarios y facilidades en el uso de parques metropolitanos (como el Simón Bolívar), mientras a los festivales independientes les cierran las puertas de los teatros distritales. Varios de los integrantes del círculo directivo de esta multinacional han pasado por las listas de jurados de concertación y estímulos del Ministerio de Cultura y Idartes. Conocen a la perfección cómo se redactan los pliegos para que una “alianza estratégica” suene a fomento cultural, cuando en realidad es una operación de salvamento de taquilla para un privado.

Este historial demuestra que no estamos ante una competencia justa, mientras gestores independientes deben enfrentarse a funcionarios que les exigen requisitos imposibles, los fundadores del monopolio hablan de tú a tú con la administración porque ellos mismos fueron la administración. Es la captura técnica del Estado, usaron sus cargos públicos para pavimentar el camino, redactar las normas a su medida y una vez afuera, cobrar el peaje a través de convenios que les entregan la publicidad y los datos de los músicos de la ciudad.

Así que estamos ante la muerte de la política pública cultural en Bogotá. Cuando Idartes se convierte en el relacionista público de Live Nation, la entidad deja de ser un motor de fomento para transformarse en un “portero de discoteca” que decide quién entra al ecosistema, quién tiene permiso de sonar y quién debe quedarse afuera, en la calle, mendigando el uso de un escenario que le pertenece por derecho, el mensaje que el Distrito le envía al músico independiente es “No nos importa tu trayectoria, no nos importa que autogestiones festivales durante 20 años, ni que construyas tejido social sin pedirnos un peso. Si no eres socio de ‘la rosca’, si no vienes de las oficinas de la radio pública o de los pasillos del Ministerio, para nosotros no existes”.

La “alianza” por Tom Morello es el epitafio de una institucionalidad que se vendió al mejor postor. Bogotá no tiene hoy una Secretaría de Cultura; tiene una sucursal de mercadeo de un monopolio global. El silencio de las autoridades ante este conflicto de intereses es la prueba de que el sistema no está roto, sino que está funcionando exactamente como ellos lo diseñaron, para que unos pocos vivan del presupuesto de todos, mientras el verdadero rock independiente muere de inanición burocrática en la puerta de los escenarios que él mismo ayudó a construir.

@subterranica

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Colombia

Cuando Billy Corgan dijo lo que Subterránica lleva veinte años denunciando

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Cuando Billy Corgan habla del destino del rock lo hace desde la experiencia de alguien que estuvo en el corazón mismo de la última gran explosión cultural del género en los años noventa, y hace unos días ha lanzado una afirmación incómoda que ha comenzado a circular con fuerza en las personas que nunca quisieron escuchar… el rock no murió por falta de creatividad, ni porque el público dejara de escucharlo, sino porque fue deliberadamente desplazado del centro cultural.

Según el líder de The Smashing Pumpkins, hacia finales de los noventa ocurrió un giro abrupto en los medios de comunicación musicales. En una entrevista en un podcast, Corgan recordó cómo alrededor de 1997 o 1998 la programación de canales como MTV cambió radicalmente y el rock fue reemplazado por otros géneros que pasaron a dominar la narrativa cultural. El músico sostiene que el género fue “bajado de volumen” culturalmente, incluso mientras seguía siendo uno de los estilos más poderosos en conciertos y audiencias.

En esencia, Corgan sugiere que el rock fue desplazado por decisiones de industria y de medios, no por un agotamiento natural del movimiento. Para alguien que vivió la época dorada del rock alternativo, cuando bandas como Nirvana, Pearl Jam o los propios Smashing Pumpkins dominaban la cultura popular, ese cambio repentino no parece una simple evolución musical, para él fue una reconfiguración deliberada del paisaje cultural.

Pero sabemos que esto no es nuevo, mucho antes de que Corgan empezara a hablar públicamente de ese desplazamiento, en Colombia ya existía una voz que denunciaba algo similar desde la periferia cultural del rock latinoamericano. Esa voz fuimos nosotros… Subterránica.

Durante más de dos décadas, nuestro ha sostenido una crítica constante sobre cómo el rock colombiano fue desplazado de las políticas culturales, de los medios y de los circuitos institucionales. En la tesis doctoral que se desarrolla desde nuestro equipo, se describe cómo el rock pasó de ser una expresión central de la contracultura urbana a convertirse en un género marginado dentro de las agendas culturales oficiales.

La tesis plantea que el cambio no fue accidental. A partir de los años dos mil, las políticas culturales en Colombia comenzaron a privilegiar lo que se denominó “nuevas músicas colombianas”, una categoría amplia que buscaba fusionar elementos tradicionales con estéticas contemporáneas, al principio la iniciativa parecía positiva, pero en la práctica produjo un efecto colateral, el rock dejó de ser considerado una expresión legítima de la identidad cultural del país.

El resultado fue una sustitución simbólica, mientras durante los noventa el rock había sido el lenguaje generacional de miles de jóvenes, en la década siguiente ese lugar empezó a ser ocupado por proyectos financiados institucionalmente bajo etiquetas como world music, fusiones tropicales o propuestas que más tarde serían agrupadas bajo el término de “tropidelia”.

Desde entonces, Subterránica ha sostenido que el problema no fue la existencia de esas músicas, sino el hecho de que fueron promovidas como reemplazo del rock dentro de las políticas culturales y esto recuerda inevitablemente a lo que Corgan describe sobre el contexto internacional. En ambos casos aparece la misma pregunta ¿qué ocurre cuando las instituciones culturales deciden qué géneros merecen visibilidad y cuáles deben desaparecer del relato dominante?

El líder de Smashing Pumpkins ha criticado durante años el funcionamiento interno de la industria musical, señalando que muchas de sus decisiones no responden a procesos naturales de evolución artística sino a estructuras de poder que moldean el mercado cultural. Incluso ha llegado a afirmar que el negocio musical está basado históricamente en dinámicas de explotación y control sobre los artistas. Si esa lógica existe en la industria global, no resulta descabellado pensar que también pueda existir en contextos locales donde el poder cultural se ejerce a través de instituciones públicas, convocatorias y programas de financiación.

Lo que Corgan plantea desde la perspectiva de un ícono del rock mundial es, en esencia, lo mismo que Subterránica lleva señalando en Colombia desde hace veinte años: el rock no desaparece por falta de talento ni por falta de público. Desaparece cuando deja de ser apoyado por los sistemas que deciden qué música merece existir en el espacio público.

El día en que el rock dejó de ser prioridad en Colombia

Durante los años noventa el rock en Colombia vivió uno de sus momentos más visibles. La expansión de festivales, medios especializados y circuitos independientes permitió que el género se consolidara como un lenguaje generacional. No era simplemente música. Era una forma de identidad cultural urbana que dialogaba con procesos sociales, con la contracultura juvenil y con la construcción de una escena que aspiraba a tener un lugar dentro del panorama cultural del país.

Sin embargo, a comienzos del siglo XXI el panorama empezó a transformarse. Las políticas culturales comenzaron a reorganizar sus prioridades y a impulsar nuevas narrativas sobre lo que debía representar la identidad musical colombiana. Bajo el concepto de “nuevas músicas colombianas”, distintas instituciones promovieron proyectos que mezclaban elementos de música tradicional con lenguajes contemporáneos, muchas veces vinculados a circuitos internacionales de world music. La iniciativa, presentada como una estrategia de visibilización cultural, generó un cambio profundo en el ecosistema musical del país.

En ese proceso el rock comenzó a perder espacio dentro de las agendas institucionales. No se trató de una prohibición ni de un enfrentamiento abierto contra el género, sino de algo más silencioso y estructural. Los recursos, las convocatorias, los discursos académicos y las plataformas de promoción empezaron a orientarse hacia otros estilos musicales considerados más representativos de la identidad nacional. El rock, que durante décadas había sido una de las expresiones urbanas más importantes de la juventud colombiana, empezó a ser percibido como una estética extranjera o marginal dentro del relato cultural oficial.

Al mismo tiempo que esto sucedía, surgieron nuevas corrientes que ocuparon el espacio simbólico que antes había tenido el rock den los jóvenes. Propuestas híbridas, fusiones tropicales y proyectos asociados a lo que algunos críticos denominaron “tropidelia” comenzaron a recibir mayor visibilidad en festivales, circuitos académicos y plataformas culturales. Estas iniciativas lograron posicionarse como la representación moderna de la música colombiana ante el mundo relegando el rock a “música de viejos”.

El problema no fue la existencia de estas propuestas, la diversidad musical siempre ha sido parte de la riqueza cultural de cualquier país. El problema fue que, en muchos casos, estas corrientes fueron impulsadas como sustitutas del rock dentro del ecosistema cultural, generando un desplazamiento que alteró profundamente la dinámica de la escena independiente.

Y aun así, sigue existiendo y seguirá existiendo por siempre..

Sigue existiendo en los circuitos independientes, en los sellos autogestionados, en los festivales underground y en las comunidades que se resisten a aceptar que una cultura entera pueda ser borrada por decisiones administrativas o tendencias institucionales.

Tal vez por eso las palabras de Billy Corgan han resonado con tanta fuerza entre quienes han vivido el desarrollo del rock fuera de los grandes centros de poder cultural. Porque lo que el músico describe desde la experiencia de la industria global no es solo una teoría.

Para muchos en Colombia, es una historia que ya ocurrió.

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