Colombia
Las 10 Bandas Colombianas de Rock y Metal del 2024 para Subterránica
A siete días de comenzar nuestro congreso VORTEX, en donde analizaremos la verdadera situación del rock y el metal en el país, nos preguntamos cuáles son esos artistas nuevos que están colocando el género en alto y renovando la escena.
A veces vemos con preocupación que llevamos 30 años girando con los mismos nombres en los festivales. No es que sea algo malo, ya que todos disfrutamos de las bandas clásicas, pero parece que a promotores, músicos y organizadores les cuesta encontrar nueva música. Esto es culpa de cada uno, porque en un mundo tan dinámico como el actual, no hay excusa para no estar día a día buscando tesoros en YouTube, Spotify y en todos los lugares que están burbujeando con nuevos sonidos.
A veces, la comodidad de lo conocido nos hace perdernos lo mejor de lo que está sucediendo, y eso es un error. En Subterránica, tenemos una base de datos de más o menos cuatro mil bandas activas, lo cual es una barbaridad. Ningún festival, ninguna convocatoria ni nada en este momento refleja esta realidad. También sabemos que muchos viven encerrados en su propia burbuja, haciendo su música y nada más importa.
Todo está bien; cada uno vive la música como quiera…
Les presentamos diez poderosas bandas que, aunque no son las únicas (porque podríamos hacer una lista más larga), cumplen con tres requisitos indispensables para estar en esta lista:
Son bandas nuevas o relativamente nuevas, muy activas y no dejan de sacar trabajos, girar y abrirse cada espacio que pueden.
Tienen producción musical, han grabado música original y prefieren tocar sus propias composiciones en lugar de covers. Se convierten así en guerreros de esta escena, donde el público es tan escaso.
A pesar de ser bandas muy profesionales, mantienen su nivel de “músicos”. Al menos en lo que podemos percibir aquí, para ellos es más importante la música que el éxito monetario en la escena. Esto marca una enorme diferencia entre estas y otras bandas.
Seguramente sacaremos una segunda o tercera parte de este artículo. No es un ranking ni un concurso; es simplemente la recomendación de diez artistas que nos encantan por su música en Subterránica. Los recomendamos para que acompañen este 2024 con el volumen al tope mientras los escuchan.
Si tú, que lees esto, tienes otra banda en mente, no dudes en compartirla en nuestras redes.
LAS 10 BANDAS DEL 2024 PARA SUBTERRÁNICA
Narcocracia: Nos gusta que esta banda está logrando algo que no lograba ninguna en mucho tiempo y es que nadie queda indiferente; levantan opiniones encontradas. Pero cualquier persona que haya visto esta banda en vivo la recordará. Por nuestra parte, es de los que amamos. ¿Por qué? Por ser una banda transgresora, que tiene un motivo y un mensaje claro del cual habla y que, a partir de ese mensaje y de la banda, ha creado un universo entero en tan poco tiempo. Se compone de discos, mercancía, libros, letras, ideología establecida y una imagen que se ajusta a ellos, lo cual no se logra todos los días. Narcocracia es una banda que la escena del Metal necesitaba para demostrar que no se necesita del gobierno para ser una banda que haga ruido y esté en todas partes. ¿Dónde no está Narcocracia estos días? Así que no solo por su buena música sino por pararse de frente al sistema, es una de las bandas del año para nosotros.
Maskhera: La historia de esta banda es otra cosa. En Colombia llevan relativamente poco, pero en ese poco tiempo han logrado posicionarse como una de las mejores y más respetadas bandas de la escena. Estos músicos llegaron a mostrarnos cómo se hace una banda y cómo la constancia vence lo que otras cosas no alcanzan. Han tenido momentos duros que han marcado aún más la firmeza de su música y son la banda perfecta para demostrar los límites de la industria. Es decir, Maskhera es esa banda que comparamos con Sepultura en su camino; tal vez en un mercado como el estadounidense o el europeo, de seguro estarían sonando más fuerte. Nunca paran de hacer música e incluso varios músicos de renombre de Venezuela se reunieron para rendirles tributo. Son músicos que llegaron al país a aportar al sonido y a colocar a los demás a competir con un camión. Y para nosotros, esta banda nos pertenece ya; es colombiana también.
Absolution Denied: Los conocemos solo por su música y eso es suficiente. De un momento a otro comenzaron las recomendaciones: “¿Ya escucharon a Absolution Denied? ¡Locos, tienen que escuchar esta banda!” Y eso no nos pasaba desde el colegio. Cuando colocamos la música y comenzamos a investigar, nos dimos cuenta de que estamos ante una de las mejores propuestas musicales en mucho tiempo por una sencilla razón: son virtuosos y su música merece atención, pero al mismo tiempo puede ser escuchada sin tener que sumergirse en escalas o modos. En resumen, es música para músicos y para el público en general. ¿Saben lo difícil que es lograr esto? Bueno, pues una escucha al nuevo disco de esta banda los va a dejar pidiendo más. Es uno de los trabajos del año sin duda.
Epiphany: Músicos con pasión, con ganas de tragarse el mundo acompañados de un sonido muy particular, una fusión que suena y tiene su jerarquía en el Rock y en el Metal y a los que no les da miedo experimentar, pero siempre manteniendo los límites para no convertirse en una amalgama que nadie entienda. Epiphany es una de las bandas más profesionales que hemos visto en años y la experiencia en vivo hay que tenerla; no es lo mismo escucharlos en vivo que su música grabada. Creemos firmemente que esta banda puede llegar a representar las corrientes del rock y el Metal colombiano en el amplio sentido de las palabras. Porque colombiano no significa meter un papagayo y una guacharaca, sino saber llevar el sentimiento, la realidad de un país y la pasión de la música en cada canción, y esta gente lo logra.
Los Malkavian: Al igual que Absolution Denied y otras en esta lista, llevan ya tiempo juntos pero la evolución de la banda ha sido la clave para que en este momento ya estén consolidados y con un sonido distintivo, esta es una banda de rock originaria de Medellín, Colombia. Su música está influenciada por grupos postpunk de finales de los años 70 y su enfoque musical es muy diferente con un sonido hipnótico, cargado de ecos y fuertes líneas de bajo y a eso sumarle que están ad puertas de un nuev trabajo musical los hace de las bandas que están tronando fuerte.
Info: Para nosotros, de lo mejor que está sonando hoy en el país. Dejen de lado que ganaron la primera edición de Wacken Metal Battle sobre 200 bandas del continente y que nos representarán en W:O:A. Dejen de lado que fue tal vez la mejor presentación de una banda nacional en la anterior edición de “Todo al Parque”. A INFO hay que valorarle que es un grupo de personas que se está tomando la música en serio, que lo importante para ellos es la música y que lo que ellos hacen en esta vida es música. Antes que cualquier cosa, ellos firmemente creen (sea verdad o no) que tienen su género llamado Metal Futuro y cuando uno cree en lo que hace, nada lo puede detener. Todo el mundo está hablando de INFO y tanto en vivo como en sus discos, de los cuales han sacado ediciones especiales, son una de las bandas del año sin dudas.
Power of Cero: Nadie está haciendo lo que Carlos Ernesto Restrepo y su banda en este momento, sacando música como si fuera agua de un grifo con una producción impecable. Cada tema, en su mayoría, tiene una versión Metal y una versión sinfónica, experimentando en vivo con instrumentos nuevos, con una voz prodigiosa de las mejores en años y sin miedo a cantar sobre amor, sobre muerte. Power Of Cero no nos pertenece. Es una forma diferente de vivir la música y por eso puede ser que la hayan visto o escuchado poco, pero si no lo ha hecho, hágalo. Busque su vasta producción en las plataformas y recorra tanto versiones construidas de manera diferente como decenas de canciones originales.
Stenches Beyond Repulsive: Necesitábamos de nuevo a unos rebeldes que reivindicaran el Rock y el Metal en su faceta más cruda y pura. Necesitábamos una banda que verla en vivo fuera una experiencia sin jean y camiseta, una banda con una idea clara y una historia bien armada, pero que a la vez fuera una buena banda y punto. Esto es Stenches Beyond Repulsive, seguro los verán pronto, están montándose en casi todos los escenarios.
Ennui: Y terminamos con esta… pero no queremos hablar de Ennui, la banda que comenzó esta aventura, sino de Ennui, la banda que es hoy en día. Si el grunge debe tener una evolución, seguro esta y sí, se dio en Bogotá, la misma ciudad a la que le dedican una de sus mejores canciones. Una banda de esta ciudad caótica y lúgubre redefine el sonido de los noventa para traerlo a esta época y eso es lo mágico de este trío. No era una tarea fácil, les costó años, pero por eso están en esta lista. Además, es de las pocas bandas de rock que aún quedan en el país, de rock de verdad, de rock de guitarras y riffs, de rabia y contracultura. No es nueva, pero su versión de banda sí lo es y qué buena banda es Ennui.
¿Y la décima? Se nos ha perdido una ¿verdad?
@Subterránica
Colombia
No, The Klaxon no es corrupto, la forma en que actuó Rock al Parque sí lo es.
Una aclaración necesaria ante la mala interpretación de nuestra investigación periodística
Por Felipe Szarruk
Director de la Veeduría Ciudadana Ojo al Arte y Colectivo Subterránica
En las últimas semanas, tras la publicación de nuestro libro de investigación Negocio al Parque: 30 años de Rock al Parque, Corrupción, Poder y Dinero en el Rock Estatal, hemos sido testigos de un fenómeno preocupante pero predecible: la desinformación y la calumnia. Circula en redes sociales un video en el que se me acusa de haber señalado a la banda The Klaxon como “corrupta” o de haberla vinculado directamente con prácticas irregulares dentro del festival. Nada más falso.
Permítanme ser claro, contundente y definitivo:
NUNCA hemos acusado a The Klaxon, ni a sus integrantes, ni a su representante, de ser corruptos. Jamás. Lo que se denuncia en la veeduría, y lo que he denunciado durante más de una década de veeduría ciudadana, es la CORRUPCIÓN SISTEMÁTICA DEL INSTITUTO DISTRITAL DE LAS ARTES (IDARTES) y su forma de operar.
Este artículo no es una disculpa ni un retracto. Es una aclaración que, con toda honestidad, debería ser innecesaria para quienes han leído el libro con la atención que merece. Pero ante la mala fe de algunos y la ligereza de otros, me veo en la obligación de desglosar, punto por punto, lo que realmente dijimos y lo que realmente significa.
Lo que realmente dice el libro sobre The Klaxon
En el Capítulo VII, titulado “La Estafa de las Bandas”, documentamos el caso de The Klaxon en la edición de 2013. La narrativa del libro es clara y está respaldada por hechos documentados:
Primero: The Klaxon se presentó a la convocatoria pública distrital de Rock al Parque, el mecanismo oficial mediante el cual las agrupaciones locales compiten por un cupo en el festival a través de la evaluación de jurados. Es un proceso que, en teoría, debe ser democrático, transparente y basado en criterios artísticos objetivos.
Segundo: Tras surtir el proceso de evaluación, The Klaxon no pasó la convocatoria. Quedó oficialmente fuera del listado de ganadores. Eso significa que, bajo las reglas del juego establecidas por Idartes, la banda no debería haber estado en el cartel.
Tercero (y este es el punto crítico): Idartes, en un acto de absoluta discrecionalidad y arbitrariedad, ignoró el resultado de su propia convocatoria pública y metió a The Klaxon “a dedo” en el cartel oficial bajo la figura de “Show Especial” o “Invitado Distrital”. La banda terminó presentándose en el Escenario BID el domingo 30 de junio de 2013.
El libro dice textualmente:
“Este hecho constituyó una apología a la ‘rosca’ y una burla directa a los cientos de bandas que se sometieron al desgaste de la convocatoria pública. (…) Al meter a la banda de manera directa tras haber sido rechazada en el concurso público, la entidad violó el principio de selección objetiva y de igualdad de oportunidades consagrado en la Constitución Nacional.”
¿Dónde está la acusación contra The Klaxon? No existe. La crítica, la denuncia y el señalamiento son contra IDARTES, la entidad que administra los recursos públicos, que diseña las convocatorias y que decide a quién invitar y a quién excluir.
The Klaxon es una banda excelente. Su inclusión en el cartel fue, desde el punto de vista artístico, un acierto. Andrés, su representante y líder, es un amigo y un músico al que respeto profundamente. El problema no es que The Klaxon haya tocado. El problema es CÓMO y POR QUÉ tocaron.
Un patrón documentado: no es un caso aislado
Para que no quede duda de que estamos ante un patrón de conducta institucional y no ante un ataque a una banda en particular, la investigación documenta otros casos idénticos:
El caso SHIP (2016): Al igual que The Klaxon, la banda SHIP no pasó la convocatoria pública de ese año. Sin embargo, tras presiones externas y contactos dentro de la organización, fue invitada directamente a presentarse en un evento del festival con recursos pagados por el distrito. La misma lógica: se ignora el resultado de la convocatoria y se favorece a quienes tienen la capacidad de presionar o de acceder a los canales no oficiales.
El caso Paul Gillman (2017-2026): Aquí el favoritismo se tiñe de censura ideológica. En 2017, el músico venezolano fue vetado del cartel tras una campaña de desprestigio impulsada por empresarios privados. Idartes, en lugar de defender la libertad de expresión y su propia programación, cedió a la presión y canceló al artista. Años después, con un cambio de administración política, Gillman fue reinvitado. Su música nunca fue el problema. La sumisión de Idartes a grupos de presión y a la ideología del gobierno de turno sí lo fue.
El caso The Castles: La investigación documenta cómo esta banda también fue víctima de la arbitrariedad institucional, siendo retirada de la programación por decisiones caprichosas de la burocracia cultural.
En todos estos casos, el denominador común no son las bandas. Son las decisiones unilaterales, discrecionales y muchas veces ilegales de los funcionarios y contratistas de Idartes.
¿Por qué es grave este patrón de conducta?
Porque viola los principios fundamentales de la contratación pública y de la gestión del Estado:
- El Principio de Selección Objetiva (Artículo 5 de la Ley 1150 de 2007): La entidad está obligada a elegir las propuestas más favorables para el interés público mediante un proceso transparente y competitivo. Cuando Idartes ignora el resultado de su propia convocatoria para meter a una banda “a dedo”, está vulnerando este principio de manera flagrante.
- El Principio de Igualdad: Se crean dos categorías de participantes: los que se someten a las reglas y los que, por tener los contactos adecuados, pueden saltarse el proceso. Esto es un mensaje demoledor para los cientos de bandas que cada año invierten tiempo, dinero y esfuerzo en diligenciar formularios, preparar carpetas y someterse a la evaluación de jurados.
- El Principio de Transparencia: No existe un acto administrativo formal que justifique estas invitaciones directas. No hay una resolución, no hay una explicación pública, no hay un criterio objetivo. Es la pura y simple voluntad de quien ejerce el poder de contratación.
- La Desnaturalización del Festival: Rock al Parque fue declarado Patrimonio Cultural de Bogotá mediante el Acuerdo 120 de 2004. Su misión es la protección, circulación y visibilización del género rock en la capital. Cuando Idartes diluye ese mandato para incluir géneros ajenos o para complacer favores, está traicionando el espíritu de la ley.
¿Cómo funciona el “círculo de los elegidos”?
Lo que hemos documentado a lo largo de 189 páginas es la existencia de un sistema, una “rosca” institucionalizada, que opera de la siguiente manera:
- Un grupo reducido de agrupaciones repite año tras año en el cartel, acumulando hasta 10 o 12 presentaciones en el festival.
- Un círculo de contratistas y asesores decide qué bandas entran, cuáles se quedan fuera y quiénes reciben los millonarios contratos de producción y logística.
- Los jurados de las convocatorias son seleccionados a dedo, sin criterios de imparcialidad, y en muchos casos tienen vínculos directos con las bandas que evalúan.
- Los medios de comunicación aliados reciben acreditaciones masivas y a cambio se comprometen a guardar silencio sobre las irregularidades.
- Los veedores ciudadanos que se atreven a denunciar son sometidos a campañas de desprestigio, linchamiento digital y vetos institucionales.
Las bandas, en este ecosistema, son piezas de un tablero. No son las culpables. Son, en muchos casos, víctimas de un sistema que las obliga a bailar al ritmo que marca el Estado si quieren sobrevivir.
La responsabilidad de Idartes y la cooptación de la crítica
En el libro también documentamos un fenómeno que el teórico Antonio Gramsci llamó “transformismo”: el proceso mediante el cual el Estado absorbe, neutraliza y asimila a los elementos disidentes a través de la asignación de contratos, recursos públicos o prebendas.
En el Capítulo VI, “El Cartel de los Medios y el Botín de las Acreditaciones”, relatamos el caso de un periodista y gestor cultural, que entre 2012 y 2013 fue uno de los críticos más duros de la gestión de Rock al Parque, fue contratado directamente por Idartes como asesor de comunicaciones. Tras recibir el flujo de fondos públicos, su línea editorial crítica se desvaneció por completo.
Esa es la forma de operar de Idartes: comprar conciencias, silenciar voces y neutralizar la fiscalización ciudadana con recursos del erario.
Y cuando eso no funciona, cuando la crítica persiste, se recurre a la descalificación, al matoneo digital y a la difamación. Como ocurrió conmigo mismo, como ocurrió con el Colectivo Subterránica, como ha ocurrido con todos los que nos hemos atrevido a señalar las irregularidades.
La calumnia como mecanismo de defensa
Ahora entiendo por qué están circulando esos videos que me acusan de haber calumniado a The Klaxon. Es el mismo mecanismo de siempre:
Primero: Se descontextualiza mi declaración.
Segundo: Se reduce el libro a un titular sensacionalista.
Tercero: Se me acusa de atacar a una banda querida por el público.
Cuarto: Se desvía la atención de las verdaderas denuncias: los hallazgos fiscales por más de 960 millones de pesos, los contratos a dedo con Teatro R101, los vetos ideológicos, la persecución a Félix Báez, el desorden documental, las puertas giratorias y el nepotismo institucionalizado.
Es un truco viejo. Y no funcionará.
La verdad está en el libro, no en los titulares
Invitó a quienes han visto esos videos y han dudado a que hagan lo que muchos ya están haciendo: leer el libro completo. No basta con leer un fragmento, un tuit o un titular. Negocio al Parque es un expediente documentado de 30 años de corrupción estructural. Contiene:
- Pruebas documentales oficiales: Contratos, minutas, estudios previos y actas de liquidación extraídos de SECOP I y II.
- Hallazgos de entes de control: Informes de la Contraloría de Bogotá que documentan sobrecostos, pagos sin soporte y desorden administrativo.
- Respuestas oficiales: Derechos de petición y requerimientos de control fiscal que evidencian las excusas y evasivas de Idartes.
- Análisis estadístico: Datos de programación que demuestran la repetición sistemática de bandas y la exclusión de la escena emergente.
The Klaxon aparece en una de las páginas del libro como un ejemplo de la arbitrariedad de Idartes. No como un ejemplo de corrupción.
The Klaxon es parte de la solución, no del problema
Andrés y The Klaxon son parte del ecosistema musical de Bogotá. Han trabajado por el rock local, han defendido la escena y han hecho buena música. Su inclusión en el cartel de 2013 fue un acierto artístico. Eso no lo discute nadie.
Lo que discuto es que, para que ellos tocaran, Idartes tuvo que violar sus propias reglas. Si la convocatoria decía que no habían pasado, la entidad no debería haberlos invitado. O, mejor aún, la convocatoria debería haber sido lo suficientemente flexible y justa para que bandas como The Klaxon pudieran pasar sin necesidad de “contactos”.
El problema no es la banda. El problema es un sistema que obliga a las bandas a depender de la voluntad de un burócrata.
La fatiga del veedor y la resistencia ciudadana
Llevo más de diez años haciendo veeduría ciudadana. He interpuesto derechos de petición, acciones de tutela, denuncias penales y quejas disciplinarias. He sido vetado, difamado, amenazado y perseguido. He visto cómo Idartes utiliza el presupuesto de los bogotanos para comprar a críticos, silenciar medios y consolidar un feudo cultural.
Y estoy cansado.
Cansado de que me calumnien por no saber leer. Cansado de que se desvíe la atención de las verdaderas irregularidades. Cansado de que se me acuse de atacar a músicos cuando lo que estoy atacando es un sistema que los victimiza.
Pero también estoy fortalecido. Porque la gente está leyendo el libro. En masa. Y se están dando cuenta de la verdad.
No, The Klaxon no es corrupto. La forma en que actuó Rock al Parque, a través de Idartes, es lo que ha sido, durante décadas, la antítesis de la transparencia y la justicia para los artistas de esta ciudad.
El Festival Rock al Parque no es de Idartes. No es de los contratistas. No es de los curadores de turno. Es de la ciudadanía. Es un patrimonio cultural que debe ser defendido, saneado y devuelto a los músicos y al público.
Seguiremos investigando. Seguiremos denunciando. Seguiremos ejerciendo el control social que la Constitución y la ley nos otorgan. Y no nos callarán con calumnias.
Invito a quienes han malinterpretado el libro a que lo lean con atención. Invito a los medios de comunicación a que hagan periodismo serio y no se dejen instrumentalizar por la maquinaria de propaganda de Idartes. Invito a los músicos a que se organicen y exijan transparencia.
The Klaxon es una excelente banda. La corrupción está en las oficinas de Idartes, no en los escenarios.
Toca que aprendan a leer… pero para eso, hay que hacerlo primero.
Felipe Szarruk
Director de la Veeduría Ciudadana Ojo al Arte
Colectivo Subterránica
Bogotá, septiembre de 2026
Colombia
K-Tarzys y el grito de la sabana: rock y metal con conciencia social frente al horror de la guerra
Hay propuestas emergentes que entienden el rock y el metal no solo como vehículos de descarga sónica, sino como trincheras de reflexión humana. Este es el caso de K-Tarzys, una sólida agrupación de la sabana de Bogotá conformada por jóvenes músicos que irrumpen en la escena independiente con una premisa clara: utilizar la música como un altavoz para diseccionar las heridas sociales y políticas que golpean al mundo.
La banda presenta su más reciente sencillo, “Susurros de Piedad”, un lanzamiento que trasciende el circuito convencional del género al proponer una profunda y dolorosa reflexión sobre el impacto humano de los conflictos armados y el sufrimiento de las víctimas anónimas de la guerra.
“Susurros de Piedad” nace de la necesidad de mirar de frente una realidad que continúa afectando a millones de personas. Lejos de la estriducción vacía, K-Tarzys canaliza la crudeza instrumental del rock y el metal hacia una atmósfera densa e interpelante, buscando sacudir al oyente y remover conciencias. Es un ejercicio de empatía hecho canción, donde los pesados acordes y la potencia rítmica sirven para traducir el desgarro de los territorios atravesados por el fuego cruzado.
La agrupación se encuentra actualmente puliendo los detalles de su primer EP de siete canciones, un trabajo discográfico de larga duración con el que buscan consolidar su identidad dentro de la escena independiente colombiana y abrirse paso con fuerza en los circuitos culturales y escenarios de Bogotá y su región.
El valor de K-Tarzys radica precisamente en su capacidad de hibridar la destreza técnica de sus integrantes con una inquietud narrativa genuina. En tiempos donde la música suele buscar el consumo efímero, ver a jóvenes creadores apostar por temáticas de profunda trascendencia humana demuestra que el rock nacional sigue vivo, inconforme y con los pies firmemente puestos sobre la realidad de su entorno
Para quienes deseen sumergirse en esta propuesta, la banda ha dispuesto su material en plataformas digitales y redes oficiales:
Instagram oficial: @ktarzys.oficial
K-Tarzys demuestra que desde la sabana de Bogotá se sigue agitando un rock con memoria, agudeza y un profundo sentido de urgencia.
Colombia
Grietas Mentales presenta “Nada Me Quema”: La catarsis sónica del hastío hecho armadura
Grietas Mentales está de regreso con “Nada Me Quema”, su nuevo sencillo y el primer adelanto de un próximo EP que marcará una evolución decisiva en el sonido de la banda. El estreno está disponible en todas las plataformas digitales desde el pasado 28 de agosto de 2026.
Definida por sus creadores como la banda sonora oficial de mandar todo al carajo, la canción nace de ese punto de quiebre donde el cansancio deja de ser una simple fatiga cotidiana para transformarse en una coraza impenetrable. Habla de estar harto de las cargas laborales, los problemas y las presiones diarias, hasta cruzar la línea donde el dolor cede ante una certeza absoluta: ya nada puede hacer daño, ya nada quema.

En el plano sonoro, la agrupación traduce esa frustración y liberación hacia una propuesta que fusiona el rock alternativo y el indie con sutiles texturas electrónicas. Un bajo robusto, sintetizadores envolventes, cambios dinámicos precisos y un coro de alto impacto conforman un tema diseñado para transformar la rabia contenida en pura energía cinética.
El lanzamiento se completa con un videoclip oficial animado protagonizado por Paco, una silueta concebida como la representación abstracta de la banda dentro de la narrativa visual. Paco encarna al individuo que llega al límite de sus fuerzas, se planta frente al fuego y logra transmutar aquello que lo consumía en su propia armadura, conectando de lleno con el imaginario underground del proyecto.
Ficha Técnica y Formación:
Thiago Villada – Voz
Davyd Junguito – Bajo
Juan Esteban Arango – Guitarra, sintetizadores y voces
Santiago “Rigby” Palacio – Batería, sintetizadores y coros
Producción, mezcla y máster: Juan Esteban Arango, realizado en El Planetario Records
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