Música y Bandas
Deadwalkan inaugura el año con Work Dat Body
El productor colombiano une esfuerzos con el sello alemán GND Records para un enérgico EP de tres canciones.
Álex Sánchez, conocido en las pistas de bailes de todo el globo como Deadwalkman, es un músico, DJ y productor colombiano que se ha convertido en uno de los nombres claves de la movida inspirada por el techno clásico. Durante años Sánchez ha desarrollado una sensibilidad sonora para sus lanzamientos, jugando con máquinas análogas y buscando la alquimia en el estudio como lo hicieron los pioneros del género en Detroit décadas atrás. De esta manera, Deadwalkman conjuga la inteligencia de los nuevos programas de síntesis de audio con la habilidad interpretativa de sintetizadores, influenciado por el trabajo de pioneros como Kraftwerk, Dopplereffekt, Juan Atkins y Aux 88, entre varios otros. El trabajo de más de una década de Deadwalkman es un viaje en el tiempo en dos sentidos: por un lado, nos recuerda la raíz del sonido que es la base de la fiesta mundial y, por el otro, nos presenta la posibilidad de evolucionando hacia el futuro en la forma sobre bases ya establecidas.
Ahora, para inaugurar el 2023, Deadwalkman presenta Work Dat Body, un energético EP de tres canciones que lo encuentra colaborando de nuevo con el sello alemán GND Records. Este nuevo lanzamiento encuentra al productor jugando con un ejército de máquinas análogas en las que se apoya para crear las melodías de corte clásico de cada uno de los cortes. Para ello, el músico colombiano utilizó aparatos viejos, lo que le da una impronta vintage al EP. “En este trabajo usé muchas máquinas viejas. Usé la máquina de cinta de un cuarto 1/4, efectos de delay como los que usaba Bob Marley, sintetizadores analogos y modulares que he armado por años y los sospechosos de siempre, el Analog 4 y la 909”, explica Deadwalkman. De igual manera, el uso de estas máquinas ratifica la habilidad de un productor que entiende las limitaciones de cada uno de sus instrumentos y, a través de la economía de recursos, construye pistas esenciales que lo mismo pueden inaugurar una fiesta o a explotarla hacia el final de la noche con grooves marcados.

Work Dat Body comprende tres pistas diseñadas para la pista de baile con un carácter energético propio. Es un EP que se construyó con calma y a lo largo del tiempo, que reúne la fuerza vital de poder regresar a los espacios sociales luego de dos años de pandemia. En ese sentido, cada uno de los tracks es una celebración de la vida con una identidad propia y marcada. Jugando con las bases del techno clásico, Deadwalkman crea un viaje a tres tiempos por distintos estados de ánimo. “Work Dat Body”, que da nombre al EP, es el corte más explosivo del trabajo, marcado por samples vieja escuela y un groove fuerte; “Red Ocean” sigue la misma línea, pero presenta una calidad más sosegada e introspectiva; por último, “Waiting” se convierte en una composición perfecta para inaugurar la noche e ir marcando la energía en ascenso del inicio de la fiesta.
Work Dat Body ha contado con el apoyo de nombres claves del techno mundial, quiene han utilizado las canciones en sus sets recientes en Tressor (Berlín), The Villa (Oslo) o Printworks (Londres). Truncate, Laurent Garnier, James Ruskin, Uncertain, S-File, Gene Richards Jr., Richie Hawtin, Marco Faraone, Arnaud Le Texier, Vinicius Honorio, Dax J, Deraout, Theo Nasa y muchos más han encontrado en Work Dat Body la fuerza de un lanzamiento revitalizante, uno que juega con elementos de toda la historia del techno para inscribirse también en la narrativa de esta música en constante evolución.
Colombia
Mr Bitch lanza SUCKER, el espejo incómodo del rock colombiano
La banda de Pereira lanza un sencillo que convierte la crítica ajena en autoironía, con un videoclip que no deja títere con cabeza.
Hay una frase que Mr Bitch lanza al aire y que resume el espíritu de «SUCKER»: “todos somos suckers, menos tú… obvio”. Esa coletilla, cargada de sarcasmo, es la puerta de entrada a un lanzamiento que la banda colombiana de rock alternativo usa para señalar esas conductas cotidianas que criticamos en los demás sin detenernos a pensar que nosotros también podemos ser parte de ellas.
El grupo, oriundo de Pereira, construye su propuesta sobre una base sonora que bebe del rock alternativo, el grunge y los sonidos de los años 80 y 90. Guitarras contundentes, actitud irreverente y una ironía que no se esconde, esos son los pilares de un sonido que «SUCKER» lleva a su terreno más reconocible.
Pero si hay un elemento que le da cuerpo a la crítica que la canción propone, es su videoclip. Protagonizado por un personaje con apariencia de bolsa de basura, el video recorre situaciones cargadas de clichés y referencias a comportamientos cotidianos. La elección no es gratuita, el personaje envuelto en basura es, en sí mismo, una metáfora de aquello que desechamos, de lo que señalamos como ajeno, mientras el mensaje de la canción insiste en que eso que tanto criticamos en los demás también puede tener algo que ver con nosotros mismos.
La apuesta de Mr Bitch no es la del sermón ni la del juicio moral. Es la de la autoironía como espejo. La banda juega con la idea de que el “sucker” no es solo el otro, el que comete las conductas que nos molestan, sino también uno mismo. Y lo hace desde un lugar lúdico y provocador, con una propuesta visual que se ríe de los clichés mientras los exhibe.

«SUCKER» ya está disponible en las plataformas digitales, y su videoclip puede verse en el canal oficial de YouTube de la banda. Con este lanzamiento, Mr Bitch reafirma su lugar dentro del rock alternativo colombiano, una banda que combina canciones propias, guitarras contundentes y una actitud irreverente inspirada en distintas generaciones del rock, pero con una mirada propia sobre lo que somos capaces de criticar sin mirarnos al espejo.
Latinoamérica
Fesde Argentina Manu Sousax lleva la rabia de Parque Patricios al rock latinoamericano
Hay músicos que se construyen en los estudios y otros que nacen en la calle, entre adoquines y códigos que no se aprenden en ningún conservatorio. Manu Sousax pertenece a esa segunda estirpe. Desde Parque Patricios, Buenos Aires, este artista independiente viene levantando una bandera de rock de barrio con actitud punk, una música que no pide permiso y que se siente en cada acorde como un golpe directo al pecho. Su historia no empezó de a poco, empezó de golpe: fue en un recital en el viejo Salón Rock Sur de Pompeya, viendo a Viejas Locas junto a Jóvenes Pordioseros, cuando el Pity Álvarez entró al escenario y le partió la cabeza. Ahí entendió que su lugar estaba arriba de las tablas, y que la música no iba a ser una opción sino su lenguaje vital.
Ese ADN musical está atravesado por el pulso inconfundible de Viejas Locas e Intoxicados, pero no como una copia calculada sino como una forma natural de respirar rock. “No es algo que busque. Es la forma que me sale naturalmente, la manera de hacer música con la que más me identifico desde siempre”, confiesa Manu. A eso le suma una crudeza que no se aprende: letras frontales, sin filtros, con la realidad urbana como materia prima. Su propuesta se mueve dentro del rock nacional con pinceladas de punk y reggae, pero siempre con una identidad marcada por la honestidad de quien cuenta lo que le pasó o lo que le podría pasar a cualquiera.

El camino de Manu Sousax tuvo un quiebre que pocos músicos de barrio pueden contar. Se fue a vivir a Brasil con la idea de rebuscársela vendiendo caipirinhas en la playa, pero terminó tocando el saxo en restaurantes y hoteles frente al mar. Ahí, lejos de Parque Patricios, reafirmó que la música siempre encuentra la forma de aparecer, incluso cuando el plan original era otro. Esa experiencia internacional no lo alejó de su raíz; al contrario, le dio una perspectiva más ancha sobre lo que significa ser un artista independiente en Latinoamérica. Por eso hoy, cuando mira hacia Colombia y sigue lo que hacen las bandas del rock colombiano, siente que hay un idioma común: el de la música hecha sin intermediarios, desde abajo y con las entrañas.
Su discografía es el mapa de ese recorrido. Con “Entre el Bien y el Bar” , su álbum debut, definió el rumbo y la identidad sonora del proyecto: un disco conceptual que retrata las luces y las sombras de la vida, las decisiones y las historias que nos transforman. De ahí salieron los primeros singles, “Viejas Locas” —un homenaje explícito a la banda que le cambió la vida— y “PerdóNAME”, un corte punk intenso y pegadizo que mostró que Manu podía golpear con fuerza sin perder melodía. Pero la evolución no se detuvo. Ahora presenta “Zona Liberada” , su lanzamiento más reciente, un material que él mismo define como más intenso, potente y explosivo, una versión superadora de todo lo que había hecho antes. De ese disco se desprende “Mucha Policía” , un punk crudo y directo que Manu quiere hacer llegar a la radio y a los portales colombianos, porque siente que la rabia y la urgencia de sus letras pueden conectar con lo que se está gestando en la escena independiente del país.
En un momento en que el rock independiente latinoamericano se sostiene a fuerza de colectivos y redes que cruzan fronteras, la historia de Manu Sousax es la de un tipo que eligió el camino más difícil: mantenerse independiente para hacer las cosas como realmente siente, aunque eso signifique menos comodidades y más pulmones. Su proyecto está arrancando, todavía no hizo presentaciones en vivo porque está armando la banda, pero la intención es clara: cuando eso pase, quiere que tanto él como la gente se entreguen por completo. “No quiero que sea solo un show, quiero que pase algo de verdad”, dice. Esa misma verdad es la que trae hasta Colombia con “Mucha Policía” , un tema que no pide permiso y que llega en el momento justo, cuando el punk de barrio vuelve a ser una necesidad.
Colombia
Bogotá afina las guitarras para Incendiar Wacken y el primer heat ya tiene dueño
La maquinaria del metal colombiano ha vuelto a rugir con una fuerza que no entiende de fronteras y Wacken Metal Battle Colombia ha abierto oficialmente su cuarta temporada consecutiva con una noche que quedará grabada en la memoria de la escena capitalina, porque Bbar se convirtió en el epicentro de una operación enorme que activa un circuito único en la región y que este 2026 llega con un antecedente demoledor, el primer lugar a nivel mundial conquistado con fuerza por el talento de los chilenos Force, un hito que ahora obliga a llevar a dos bandas al campo sagrado de Alemania y que eleva la vara para cada agrupación que se atreve a subirse al escenario.
La geografía de esta batalla es tan ambiciosa como su propósito y nuestra región se divide en dos, norte con Colombia, Ecuador y Venezuela, mientras que el oeste agrupa a Chile, Perú y Bolivia, tejiendo una red de eliminatorias que desembocan en una final regional donde los mejores exponentes del continente se disputan el pasaje a Wacken Open Air y esa presión se sintió desde el primer acorde en Bogotá, donde cinco bandas de altísimo nivel se lanzaron a la arena con la certeza de que solo un cupo directo estaban en juego y con la responsabilidad de demostrar que la escena local es mucho más que las diez bandas que suelen rotar por los espacios públicos.

La primera en reventar el escenario fue Decimation, una agrupación bogotana de death metal formada en 2016 que sonó como un camión y que dejó claro por qué es una de las bandas más sólidas del circuito extremo capitalino, con una alta factura en los riffs de guitarra y una energía que no dio tregua en ningún momento, porque su punto fuerte es ese front man que combina una voz poderosa con una presencia escénica bestial y que, respaldado por una banda de ejecución precisa, logró que el público entendiera de inmediato que la noche no iba a tener concesiones, sobre todo si se tiene en cuenta que Decimation trabajando constantemen te consolidando un nombre que ya es sinónimo de brutalidad bien entendida en la movida bogotana.

Siguió Atomic Heart, una de esas bandas jóvenes que llevan varios años trabajando y cuya evolución ha sido evidente para quienes han seguido su rastro, porque el ensamble musical es de mucho calibre y refresca una escena que necesita urgentemente de savia nueva, y es que Atomic Heart ha dado un giro hacia una especie de hard rock con una identidad propia que ellos mismos bautizaron como Street-Rock, una propuesta que refleja lo que es ser un muchacho en estos tiempos y que se sostiene en el caos urbano de Bogotá como materia prima, con guitarras pesadas, estructuras directas y una estética que bebe del pixel art y el glitch, además de contar con recorrido que ya supera una enorme cantidad de presentaciones y nominaciones en los Premios Subterránica 2026, lo que confirma que su juventud no es un obstáculo sino un combustible para seguir conquistando espacios.

Luego vino Sunset Street, una banda que ha dado mucho de qué hablar en Bogotá por su puesta en escena, su look y su energía, y que representó toda la estética glam de los ochentas a la perfección con una diversión contagiosa que cautivó al público desde el primer acorde, porque su propuesta rescata el sonido y la imaginería de bandas como Mötley Crüe, Ratt y Poison con una fidelidad que no cae en la copia y que, por el contrario, se apropia del sleaze metal para proyectarlo hacia el presente, y para este heat integraron una segunda voz femenina que sí aportó y enriqueció tanto visual como musicalmente, sumando armonías, texturas y una presencia escénica que potenció la puesta en escena y se complementó con la solidez de un grupo que se nota sin esfuerzo sobre las tablas, con un performance que levantó a todos los asistentes y que confirmó por qué son una de las bandas revelación de los últimos años en el país.

Le llegó el turno a Detonadores, una agrupación que ha sufrido cambios a lo largo de los años hasta consolidar lo que son hoy, con una demostración de poder que dejó al jurado sin argumentos en contra, porque su vocalista es una fuerza de la naturaleza imparable, una mujer que se lleva por delante a muchos de los vocalistas de metal actuales y que, con una música que mezcla crust punk alterado con la fuerza del gutural, convierte cada canción en un golpe profundo y pesado, agresivo y con clase, demostrando que la escena extrema colombiana tiene nombres femeninos que están redefiniendo las reglas del juego y que el jurado supo reconocer al momento de deliberar, apostando por una presencia escénica arrolladora y por un sonido que no necesita adornos para ser demoledor.

Para cerrar la noche llegó Thunder Steel, heavy clásico pero con tintes modernos, riffs rápidos y una puesta en escena perfecta para despedir una jornada tan intensa, y bandas como estas demuestran que los géneros más puros del rock se están retomando por las nuevas generaciones y los están haciendo propios, metiendo el tinte de la ciudad y la realidad en donde viven, porque a pesar de que ya habían pasado cuatro bandas la gente se levantó y respondió con una entrega que pocas veces se ve en un concierto de esta naturaleza, validando el trabajo de una agrupación fundada en 2010 que lleva más de una década construyendo un camino en la escena bogotana y que con discos como “Legión del Trueno” ha sabido mantener viva la llama del heavy metal tradicional sin quedarse anclada en el pasado.
Fue un gran inicio de Metal Battle y las cuentas hablan por sí solas, porque en tres participaciones hemos conquistado dos podios a nivel mundial y eso para nosotros dice mucho, pero la apuesta para esta edición es buscar esa banda que vuelva a remover la tierra de Wacken y eso es algo totalmente difícil, tanto que no se puede decir que hubo una mejor banda que otra, porque los estilos fueron diferentes y los sonidos también, y por eso el jurado se tardó tanto tiempo en decidir, aunque al final el veredicto fue claro, el ganador del primer Heat es Detonadores porque el jurado piensa que la presencia escénica de su vocalista y el poder de la banda podrían destacar en el campo sagrado, así mismo Sunset Street pasa a las finales gracias a un performance que levantó a todo el público y que además les valió el voto de la gente, y algo interesante que estamos haciendo es que las bandas voten por otra banda, y ese voto se lo llevó Atomic Heart, lo cual es muy interesante porque demuestra que todos apoyaron a la generación nueva y que la escena entiende que el relevo generacional no es una amenaza sino una necesidad.
Qué honor poder ver a estas bandas en este circuito y descubrir y reiterar una vez más que Bogotá es mucho más de las diez bandas que rotan por todos los espacios públicos, porque a los que fueron saben que fue un concierto de talla mundial y que las grandes bandas no necesitan estadios para sonar como deben, así que encontraremos de nuevo a Detonadores y Sunset Street en las finales para ver si alguna de ellas avanza a la gran final regional, mientras que por lo pronto el segundo heat será el sábado 24 de octubre con otro cartel que promete darnos una de las mejores noches del año y que dejará claro que esta cuarta edición del Wacken Metal Battle Colombia no es un simple torneo sino una declaración de intenciones de una escena que ya no pide permiso para existir sino que exige ser escuchada.
@subterranica
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