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La mirada Subterránica

¿Por qué ha fracasado el rock colombiano? Un análisis sobre la escasez creativa y la calidad musical del género en el país.

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Afirmar que existe algo llamado “rock colombiano” o incluso “rock latino” es adentrarse en aguas turbulentas en donde la subjetividad cobra mucha fuerza y se impone ante la razón o el conocimiento, el rock, al no tener un patrón rítmico definido se da para muchas interpretaciones y es “adaptable” a las necesidades, sin embargo, no podemos hablar de “rock colombiano” más que refiriéndonos a la música que se crea en el país dentro de este género. Hacerlo de otra forma sería como referirnos a “Vals jamaiquino” y no por ello el género va a cambiar, todos conocemos el patrón rítmico del vals y así se haga en Jamaica o en Viena será lo mismo, he ahí la razón del problema tan grande cuando pensamos en el “rock”, no existe (repito) un patrón rítmico general.

Pero si podemos a la luz de las evidencias pensar que tal vez el rock hecho en Colombia fracasó en su misión de crearse en una industria auto sostenible y de alcanzar fronteras más allá de las nuestras, mientras varios países tienen a sus movimientos consolidados y girando, Colombia nunca pudo salir de Rock al Parque y de un pequeño circuito de bares que se hizo más pequeño ante la cantidad de bandas que están tocando, bandas que en Bogotá superan las tres mil en número pero que viven invisibles y sin poder hacer más que ensayar de vez en cuando. Para concluir la idea, el rock colombiano se quedó en el garaje y la única oportunidad para una banda es clasificar como contratista a una convocatoria del estado o auto financiar giras al exterior. Gracias a eso, se ha dado un fenómeno muy interesante: la corrupción en el rock y sus políticas culturales, sus aliados y su ecosistema, tanto público como privado.

Es difícil atribuir una sola razón al fracaso del rock colombiano, ya que hay varios factores que podrían haber contribuido a ello. A continuación, podemos abordar algunos para analizarlos:

Falta de apoyo de la industria musical: El rock colombiano nunca recibió el mismo nivel de apoyo de la industria musical que otros géneros más populares como el Vallenato o la música popular, ni siquiera cuando el rock era lo popular, esto seguro fue una causa del estancamiento, en Colombia el rock siempre ha sido mal visto por la sociedad y nunca fue tomado en serio como si se hizo en otros países que vieron en el género un negocio, en realidad en Colombia jamás se escuchó el rock, mientras en el mundo se daban movimientos como la nueva ola del heavy metal británico, el glam, el punk, etc. En Colombia se consolaban con Vilma Palma e Vampiros y otras bandas que hacían parte de una lista de lo que llamaron “rock en español” pero que distaba mucho de lo que sucedía en el mundo. La industria musical no le puso atención al fenómeno y las disqueras no prensaron trabajos ni los promocionaron, muy pocos trabajos fueron prensados y muchos menos fueron apoyados en radios mainstream o en televisión.

La influencia del rock internacional fue muy poca: La popularidad de la música internacional, especialmente la música angloparlante no fue algo grande en Colombia más que para algunos nichos, las bandas que hacían rock tenían que rebuscarse los sonidos, en ese caso era muy difícil y aun lo es, encontrar profesores o músicos que dominaran las técnicas en las guitarras, en el bajo, generalmente el bajista era el que menos guitarra tocaba. Es difícil y caro conseguir instrumentos, el rock es una profesión que requiere inversiones altas y cuando ya en el país hubo instrumentos, salas de ensayos y una buena educación en técnicas gracias a Internet y sus tutoriales, la industria de la música ya había muerto en general, es decir el rock ya estaba absolutamente nulo en el país.

Falta de infraestructura musical: El rock colombiano pudo haber enfrentado dificultades para establecer una infraestructura musical adecuada, como salas de conciertos y estudios de grabación de alta calidad, lo que podría haber afectado su capacidad para producir y promover su música. Son muy pocos los discos que no suenan como si los hubiera mezclado un ingeniero experto en cumbia, la distorsión y la mezcla siempre han sido un problema, nunca hubo educación en estos ámbitos hasta hace muy poco y de nuevo, cuando ya lo tuvimos, ya no se grababa en estudios sino en casa, la producción musical del rock en general es muy pobre.

Estatismo paternalista: La necesidad y el hambre, la falta de escenarios pagos, la falta de gusto del público actual por el género entre otras cosas han hecho que sea el estado quien se posesione como “el gestor del rock nacional” y tiene sometidos y domesticados a los músicos de rock a punta de convocatorias y ayudas que prometen el dinero que no pueden ganar de otra manera, así entonces convirtieron al rock colombiano en una disidencia controlada, en algo inofensivo y maleable.

Personalidades egocéntricas y destructivas dentro de la escena: Es cierto que para ser rockero no hay que ser académico, estudiar música no es una necesidad para dominar las técnicas de ejecución más avanzadas o para componer buenas canciones. El estudio es necesario para desarrollar otras competencias como las practicas del fracaso, la aceptación de la crítica y el pensamiento crítico para poder debatir. La gran mayoría de los músicos de rock colombiano presentan conductas egoístas, ególatras, destructivas y muchas veces hasta delincuenciales.

Hemos vivido en carne propia el desprecio de algunos músicos cuando se trata de premiarlos, abrir espacios de circulación o promoción o incluso de agremiarse, dentro de la escena hay personas despreciables y desgastantes que solo piensan en el beneficio propio y en arrancar de las manos de quien tenga algún apoyo o las oportunidades para tenerlas en su bolsillo. Además, la ignorancia en temas y teoría artística se tomó los puestos de los gestores culturales quienes han contribuido a literalmente destruir la escena.

Ahora, hablando del gobierno en este país y su postura respecto al rock, hay que abordarla de varias maneras, sin duda tendremos que hablar de un agente que en un principio fue un factor de crecimiento pero que desde principios de siglo se convirtió en un evento de división y de corrupción: Rock al Parque, el festival más importante del país y el más grande que se financia con dineros públicos, es una política cultural y es patrimonio de Bogotá.

Pensemos en algo, no hay razones evidentes para afirmar que al gobierno le conviene que el rock no exista en Colombia o que quisiera acabarlo o que incluso le molestara de alguna manera. De hecho, el gobierno ha apoyado a diversos artistas y bandas de rock en el país a través de programas de financiamiento, festivales de música y otros esfuerzos de promoción cultural, el pecado del gobierno es que desconoce que sucede al interior de estas políticas y esfuerzos por el rock, ellos solo aprueban el presupuesto y dejan la ejecución en manos de agentes corruptos y con poca o nula educación en música.

Es posible que, en algunos casos, las autoridades gubernamentales hayan censurado o limitado la difusión de ciertas canciones o mensajes en el rock, como ha ocurrido en otros países, por motivos políticos o morales o sencillamente a capricho de algunas figuras que influyen en la escena. Sin embargo, esto no implica que el gobierno en general tenga una postura anti-rock o anti-cultura, sencillamente es incompetencia.

Entonces una de las metas de todo rockero en el país es tocar en Rock al Parque, que es un festival de música gratuito que se realiza en Bogotá y que ha sido uno de los eventos culturales más importantes del país durante más de 25 años y que, aunque su nombre incluye la palabra “rock”, el festival ha ampliado su oferta musical para incluir otros géneros y artistas a capricho de su curador y de algunos amigos que tienen como negocio el booking de bandas internacionales.

La inclusión de artistas y bandas que no son de rock en Rock al Parque puede tener varias razones entre las cuales dentro de un análisis “subjetivo” podríamos decir que se quiere ampliar la oferta musical o reflejar la diversidad musical de Colombia, pero si esto fuera cierto se podría manejar de maneras diferentes, Rock al Parque se convirtió de una excelente plataforma para artistas emergentes en los noventa, al bolsillo personal de algunos personajes corruptos eternizados en un instituto creado en la segunda década del siglo XXI llamado Idartes y que tiene practicas bastante deshonestas ya ampliamente denunciadas y conocidas por la opinión pública. Sin embargo, ha logrado salir impune ante todo y continúa funcionando.

No necesariamente sería corrupción poner a tocar bandas que no sean de rock en un festival llamado “Rock al Parque”, siempre y cuando la selección de artistas se base en criterios justos y transparentes, y se busque promover la diversidad y la calidad musical.

Pero en el caso del festival, en general hay una selección injusta de artistas y se realizan vetos a artistas de rock en detrimento de otros géneros como la cumbia o el pop electrónico, entonces sí podría considerarse como corrupción. La corrupción en la selección de artistas implica el uso de influencias indebidas para obtener un beneficio personal o para favorecer a ciertas personas o grupos en detrimento de otros.

La transparencia en la selección de artistas y la aplicación justa de criterios de calidad y diversidad musical son esenciales para garantizar la integridad del festival y su función como una plataforma de promoción y apoyo a la música. Si los organizadores del festival toman decisiones injustas y arbitrarias en la selección de artistas, y se favorece a ciertos géneros en detrimento de otros, entonces se estaría violando los principios de equidad y justicia que deben guiar cualquier política cultural.

Se ha comprobado ya por parte de la contraloría que ha habido corrupción en algunos procesos de contratación en Idartes y es bien sabido que la selección de artistas es manipulada por su curador, el cuál siempre ha salido impune ya que el distrito maneja la figura de “contratista”-
Entonces, si los organizadores de Rock al Parque intentan evadir su responsabilidad y culpar a un contratista, es importante tener en cuenta que la responsabilidad última recae en los organizadores del festival, ya que ellos son los encargados de supervisar y garantizar que todas las actividades relacionadas con el festival se lleven a cabo de manera adecuada y en cumplimiento de las leyes y regulaciones aplicables.

Si bien es cierto que los organizadores pueden contratar a terceros para llevar a cabo ciertas tareas, como la selección de artistas, la supervisión y control de estas actividades sigue siendo responsabilidad de los organizadores. Por lo tanto, si se descubre que ha habido corrupción en la selección de artistas y los organizadores intentan culpar a un contratista, podrían ser considerados cómplices o negligentes en la comisión del delito, y enfrentar consecuencias legales, pero esto es Colombia y es el país en donde un juez rechazó una tutela bajo el argumento de “que no sabía lo que era el rock” y por eso se declaró incompetente.

La falla acá entonces es de la procuraduría, ya que, a pesar de haber encontrado evidencia de corrupción, no toma medidas para sancionar a los responsables, así que está fallando en su deber de garantizar la integridad del servicio público y prevenir la corrupción.

Y sucede que el músico vive en necesidad y se acopla a lo que papá estado le dice, así que, si Rock al Parque dice que la cumbia es rock, el rockero no exige o pelea por sus derechos, sino que busca la manera de encajar y sonar a cumbia eléctrica, esto ha sido una de las grandes causas del fracaso del rock colombiano como género, porque sencillamente no se está haciendo rock.

Es difícil hacer una generalización sobre los músicos de rock que acceden a incluir otros géneros en su música o participar en festivales que no se centran exclusivamente en el rock. Cada músico tiene su propia motivación y razones para tomar decisiones relacionadas con su carrera y su arte.

Sin embargo, en general los músicos de rock deberían tener en cuenta la importancia de mantener la integridad de su género y su arte. Si los músicos de rock comienzan a incluir otros géneros en su música solo por dinero o para participar en un festival, esto podría afectar la calidad y la autenticidad de su arte y eso es lo que hemos visto año tras año, festival tras festival, encuentro tras encuentro. Mucha hambre, mucha ironía, muy poca creatividad, pero, sobre todo, muy poca música, muy poco rock.

Si los músicos de rock no se mantienen firmes en su compromiso el mismo rock, esto afecta gravemente la posición del género en la industria de la música y en la cultura en general. Si los músicos de rock comienzan a incluir otros géneros en su música y a participar en festivales que no se centran exclusivamente en el rock, esto podría hacer que el rock pierda su identidad y su influencia en la cultura.

Cada músico es libre de decidir por sí mismo si eso está bien o está mal. Pero el rock sigue en picada en el país.

Propondríamos revisar la política cultural detrás del festival, cambiar constantemente a su curador, mayor participación de la comunidad de rockeros, selección de bandas exclusivamente de Rock, Metal y derivados (Ya se incluye el Reggae y el Ska que no son parte del rock pero los rockeros los disfrutan), transparencia en la selección de bandas, aumentar el presupuesto para el festival para fortalecer su infraestructura y su cartel, entre otras cosas que podrían enriquecer la política cultural transformarla nuevamente en una plataforma de lanzamiento. Pero de nuevo, debo recalcar que cada vez que alguien propone para Rock al Parque, es vetado, ridiculizado y apartado del sistema de convocatorias, así que debemos concluir que este festival ha sido parte importante del fracaso del rock nacional.

Ok, después de todo esto, tenemos que abordar entonces tal vez la pregunta más importante de todas ¿Por qué los mismos músicos permiten la corrupción y la desconfiguración del género? ¿Por qué son los mismos músicos los que denigran y desprecian a los agentes independientes que quieren hacer algo por el rock?

No podemos generalizar y decir que todos los músicos y el público permiten que el Rock sea destruido ya que cada individuo tiene su propia opinión y postura sobre este tema. Sin embargo, en general, puede haber varios factores que contribuyen a la aparente permisividad del público y de los músicos en relación a la corrupción y al deterioro del rock en el país:

Falta de información y conciencia sobre la situación: Muchas personas pueden no estar informadas sobre los casos de corrupción y cómo esto afecta la calidad y la integridad del género, la mayoría de los músicos de rock vive pensando en cómo va a almorzar y esa necesidad les nubla otras intenciones. Además, existe una falta de conciencia sobre la importancia de luchar contra la corrupción en todas las esferas de la sociedad no solo en la música. Sencillamente muchos músicos ni siquiera conocen el problema y no les importa.

Dependencia económica: Para algunos músicos, participar en festivales como Rock al Parque puede representar una fuente importante de ingresos y una oportunidad para darse a conocer. En este sentido, pueden estar dispuestos a aceptar ciertas condiciones, incluso si no están de acuerdo con ellas.

Miedo a represalias: Algunas personas pueden tener temor a denunciar las faltas de corrupción por temor a represalias, tanto en términos de su carrera musical como en su seguridad personal ya hemos visto casos y hemos vivido en carne propia la calumnia, la grosería, el veto y el desprestigio a todo nuestro trabajo con Subterránica por parte de los corruptos a quienes denunciamos y de los músicos que son sus aliados.

Falta de opciones alternativas: En algunos casos, los músicos y el público pueden sentir que no tienen opciones alternativas a aceptar las cosas como están siendo, y por lo tanto, pueden estar dispuestos a aceptar lo que venga. ¿Cuándo han visto ustedes en la historia del rock punketos contratistas del gobierno? Bueno, bienvenidos a Colombia.

Es importante decir que al menos de manera personal, no creo que pueda existir algo llamado rock colombiano o rock latino aparte de catalogarlo por el lugar en donde se realiza, ya que algunas veces las fusiones y otras acciones lo convierten en algo que ya no es rock. Es cierto que el rock es un género musical que ha evolucionado y ha experimentado con otros estilos y géneros musicales a lo largo de su historia. Además, la música es un arte que se nutre de diferentes influencias y estilos para crear algo nuevo y original. Es por eso que es común encontrar fusiones y mezclas de géneros en muchos festivales de rock y eventos del género.

Pero es importante tener en cuenta que, a pesar de las fusiones y mezclas, el rock sigue siendo un género musical con características específicas y reconocibles, como el uso de guitarras eléctricas, batería y bajo, letras con temáticas sociales y/o políticas, entre otros elementos.

En cuanto a la existencia del rock colombiano o latino, los países y regiones tienen sus propias escenas y estilos musicales, influenciados por su contexto cultural, social y político. En este sentido, es posible hablar de una escena de rock colombiana o latina, que tenga características propias y diferenciadoras, pero es en este contexto que se puede hablar de geografía, una de las causas del fracaso del rock colombiano es que sencillamente NO SUENA A ROCK para los oídos de quienes viven afuera, ustedes no pueden pretender que un Inglés considere rock la música de Carlos Vives solo porque él la llama así, bueno, a menos que ese inglés se llame “Richard Blair” que es un agente que también contribuyó fuertemente junto a otros a la desconfiguración y transformación del rock colombiano en una “papayera eléctrica” con identidad tropical más que otra cosa.

¿Entonces… existe el rock en Colombia? Claro que sí, el país posee una escena enorme y vibrante con más de cuatro mil bandas activas, el Metal actual es una de las escenas más fuertes y por fin después de tantos años estamos siendo testigo de que una banda como Masacre comience a recoger los frutos de tantos años de carrera. Y a pesar de que nunca tuvimos bandas con presencia en los escenarios del mundo por petición de los públicos, no es tarde para construir una escena fuerte y que pise duro dentro del género y la competencia internacional, porque quieran o no, el rock como cualquier otra profesión es una competencia y así esté enmarcado dentro de las artes, su vida y su contemplación, para que sea rentable y los músicos podamos comer de nuestra música, necesitamos los concursos, los premios, las disqueras, los festivales, los medios y todo lo que rodea a la industria de la música, si no, es mejor sentarse a tocar en la sala de la casa sin tanto gasto y esfuerzo.

Lo cierto es que el rock no está muerto como algunos piensan o perciben. Aunque es cierto que ha disminuido en popularidad en comparación con otros géneros musicales como el hip hop, el reguetón o el pop, el rock sigue siendo uno de los géneros más importantes en la historia de la música y cuenta con una base de fanáticos muy leales en todo el mundo. Además, muchas bandas de rock continúan produciendo nueva música y realizando giras exitosas, lo que demuestra que el género sigue vivo y activo.

No quiero cerrar este escrito sin enviar un mensaje a los músicos que hacen rock en Colombia, porque sí los hay, muchas bandas están produciendo excelente música y se mantienen firmes en el género y en la lucha por mantenerlo vivo, el panorama no debe ser desalentador, esa precisamente es la razón de ser de Subterránica y todo este proyecto, si botáramos la toalla cada vez que alguien nos insulta, nos rechaza o nos pide que sonemos como Joe Arroyo, no llevaríamos 20 años creando espacios. A pesar de todos los problemas y de las personas que lo destruyen, podemos construir una escena fuerte, independiente y sostenible, que, si el gobierno quiere apoyar, bienvenido sea pero con las condiciones de los músicos y no de ellos, tenemos es que reorganizarnos y dejar atrás un poco el “yo” y pensar más en el “nosotros”.

@felipeszarruk, doctorando en periodismo de la Universidad Complutense de Madrid, Magister en Estudios Artísticos, músico, comunicador social, director de Subterránica.

Foto de Pexels.

Festivales e Industria

Portafolios de convocatorias: Está bien participar, pero tener claros algunos puntos

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Ya se dio la presentación del Portafolio del Ministerio de Cultura, las artes y los saberes y del portafolio Distrital de Estímulos que comprende varias instituciones de Bogotá, entre ellas Idartes y la SCRD en donde han nombrado de director a un ex Idartes muy cuestionable.

Por la dignidad de las artes y en este caso concreto que nos compete que es el rock nacional, quermos invitar a los que quieren participar a hacer un ejercicio de reflexión, recordando que base de la raíz de los ataques que recibimos es que hemos denunciado todo lo que sucede ante la Contraloría de Bogotá, que realizó una visita de control fiscal a Idartes en 2018 y 2021.

Seinterpuso una tutela contra Idartes y Rock al Parque acusando al festival de ser “un monopolio del rock en Colombia, que excluye, discrimina y censura a las bandas independientes, que impone criterios comerciales y políticos sobre la calidad artística, y que no respeta la diversidad y la identidad del rock y el metal nacional” basado todo en pruebas y en investigaciones y lamentablemente se comprobó que esto era cierto.

La contraloría encontró sobrecostos, retrasos e irregularidades y falta de transparencia en las convocatorias y en otros casos, para que vean que Idartes no solo tiene problemas en Rock al Parque:
-La remodelación de los teatros San Jorge y El Parque, que presentaron problemas de gestión, diseño, interventoría, dotación y entrega, con sobrecostos que superan el 500% en algunos ítems.
-La adjudicación de convenios de asociación a un único contratista, que habría recibido más de 21.000 millones de pesos en los últimos cuatro años, de los cuales 7.600 millones se habrían otorgado en 2023.
-El posible conflicto de interés entre Idartes y la empresa que hizo los diseños e interventoría de las obras del teatro San Jorge.

En Rock al Parque:

-Incumplimiento de los principios de publicidad, transparencia y selección objetiva en la licitación pública para la contratación del servicio integral para la realización del festival Rock al Parque 2017.
-Sobrecostos en la producción y logística del evento, sin justificación técnica ni económica.
-Falta de cuidado en el manejo del archivo documental del expediente contractual.
-Incumplimiento de las normas sanitarias y de bioseguridad durante el desarrollo del festival.
-Posible conflicto de interés entre Idartes y la empresa contratista.
-Irregularidades en la contratación de artistas nacionales e internacionales
-Falta de transparencia en la selección de las propuestas musicales
-Sobrecostos en la producción y logística del evento
-Incumplimiento de las normas sanitarias y de bioseguridad
-Desviación de recursos públicos destinados al festival

Y recuerden siempre que la respuesta de Idartes ante esto fue sacar a nuestro director como “Guitarrita” en Actualidad Panamericana y colocar a Chucky García y a Hugo Ospina a insultarnos y después negar que ellos trabajaban allá. Incluso utilizaron publicaciones oficiales de Idartes para hacerlo y nunca dar la cara en un debate público, invitación que todavía se mantiene abierta.

Antes de llenar las convocatorias, escriban a Idartes exigiéndoles que estas sean anónimas como se hacen las de literatura, para romper ese circulo deshonesto que ni siquiera los jueces han querido romper. Respeten el rock y respétense ustedes mismos, la convocaina es una droga muy fuerte y hay bandas que solo almuerzan por papá estado.

Nosotros como Subterránica vamos a solicitar una reunión a la nueva gerencia de música a ver si es posible presentar algunas propuestas y tal vez podamos entre todos arreglar algo de esta situación aprovechando que ya varios de los corruptos han salido de sus cargos.

Pregúntense… ¿A quién le conviene que una política cultural compita contra festivales comerciales? Ah, de seguro al Estado no es. Pilas…

https://www.canalcapital.gov.co/cultura/programa-distrital-estimulos-2024-apertura

idartes #reconfigurando #guitarrasbajofuego

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Festivales e Industria

Bangalore Oper Air: El Festival de Metal más grande de la India.

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El pasado 9 y 10 de febrero de 2024 se celebró la undécima edición del Bangalore Open Air, el festival de metal más grande de India y uno de los más importantes de Asia. El evento tuvo lugar en un amplio espacio al aire libre en Hennur, en la ciudad de Bengaluru, y contó con la presencia de unas 4.000 personas que disfrutaron de dos días de música intensa y diversa.

El cartel del festival estuvo encabezado por dos gigantes del metal: los suecos In Flames y los alemanes Kreator, que ofrecieron sendos conciertos espectaculares y llenos de energía. In Flames repasó sus grandes éxitos como “Take This Life”, “Cloud Connected” o “The End”, y presentó algunas canciones de su último álbum “I, The Mask”, lanzado en 2023. Kreator, por su parte, demostró por qué son una de las bandas más influyentes del thrash metal, con temas como “Violent Revolution”, “Enemy of God” o “Satan Is Real”.

Pero no solo de los cabezas de cartel vivió el Bangalore Open Air 2024. El festival también contó con la participación de otras bandas internacionales de renombre, como los polacos Decapitated, los suizos Burning Witches, los españoles Ankor, los suecos Watain o los indios Kryptos. Todos ellos ofrecieron actuaciones memorables y demostraron la variedad y la calidad del metal actual.

Además, el festival fue una oportunidad para descubrir a nuevos talentos emergentes de la escena metalera india, como Chronic Xorn, Godless, Mortal Collapse, Speedtrip o Zygnema. Estas bandas mostraron su potencial y su pasión por el metal, y recibieron el apoyo y el reconocimiento del público.

El Bangalore Open Air 2024 fue un éxito rotundo, tanto a nivel artístico como organizativo. El festival fue posible gracias al trabajo y la dedicación de Salman U. Syed, el fundador y director del evento, que lleva más de una década impulsando el metal en India. Salman también es parte del Wacken Open en Alemania y coordinador de Wacken Metal Battle a nivel mundial, de hecho la final de India se realiza también en Bangalore.

El festival se ha consolidado como una cita imprescindible para los amantes del metal en India y en el mundo. El festival ha logrado traer a algunas de las mejores bandas del género, y ha dado visibilidad y oportunidades a las bandas locales. El festival también ha contribuido a crear una comunidad de fans del metal, que comparten su pasión y su respeto por la música.

El Bangalore Open Air 2024 fue una experiencia inolvidable para todos los que asistieron, y una muestra de que el metal está vivo y fuerte en India. El festival ya está preparando su próxima edición, que promete ser aún más grande y mejor. El metal no tiene fronteras, y el Bangalore Open Air es una prueba de ello.

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Colombia

Motorama en Bogotá: Una Noche de Intensidad y Nostalgia

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El pasado sábado 17 de febrero, el Lourdes Music Hall fue testigo de una noche llena de energía y vibraciones post punk con la aclamada banda rusa Motorama. Desde el inicio programado a las 10 de la noche, los asistentes fueron inmediatamente sumergidos en un viaje sonoro único que resonó a través de las paredes del recinto, diseñado para eventos de mediana capacidad.

Motorama, reconocida por su sonido distintivo y su fusión de post punk y new wave, cautivó al público desde el primer acorde. Con su estilo melódico y atmosférico, la banda creó una atmósfera envolvente que llenó a todos los presentes con una ola de nostalgia y emoción.

Motorama es una banda de post-punk originaria de Rostov del Don, Rusia. Formada en 2005, la banda ha ganado reconocimiento internacional por su estilo único que fusiona elementos del post-punk y la new wave. Con letras en inglés y una estética influenciada por el minimalismo y la melancolía, la banda ofreció un gran concierto a los fans con su sonido atmosférico y emotivo que repasó canciones de sus varios álbumes aclamados por la crítica, esta es una banda que ha venido consolidándose como una de las más destacadas dentro del panorama del post-punk contemporáneo y su público también es un nicho fiel.

Tocaron nada más, es una agrupación introspectiva, se dedicaron a lo que venían, a tocar, pero la falta de interacción directa con el público no disminuyó la experiencia, ya que la ejecución precisa y fiel de las canciones mantuvo a la audiencia completamente inmersa en el espectáculo.

El público, compuesto en su mayoría por jóvenes apasionados por el post punk, demostró su entusiasmo coreando las canciones más conocidas de la banda. Aunque no todos estaban familiarizados con el repertorio completo, la energía contagiosa de los músicos y la respuesta positiva del público crearon una sinergia única que elevó la experiencia del concierto a nuevas alturas.

Motorama no solo cumplió con las expectativas, sino que también trascendió las barreras entre la banda y el público. Su música demostró que puede conectarse directamente con las emociones, creando un vínculo especial entre artistas y oyentes, nombrando también al venue “Lourdes Music Hall” que se abre como un espacio de conciertos en Bogotá. Sin duda, fue una noche memorable para los amantes del post punk, una experiencia musical intensa y nostálgica que dejó a los fans con recuerdos imborrables y la sensación de haber sido parte de algo verdaderamente especial.

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@celinahernandez

Fotos: Gabi Falla

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