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Las 10 Bandas Colombianas de Rock y Metal del 2024 para Subterránica

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A siete días de comenzar nuestro congreso VORTEX, en donde analizaremos la verdadera situación del rock y el metal en el país, nos preguntamos cuáles son esos artistas nuevos que están colocando el género en alto y renovando la escena.

A veces vemos con preocupación que llevamos 30 años girando con los mismos nombres en los festivales. No es que sea algo malo, ya que todos disfrutamos de las bandas clásicas, pero parece que a promotores, músicos y organizadores les cuesta encontrar nueva música. Esto es culpa de cada uno, porque en un mundo tan dinámico como el actual, no hay excusa para no estar día a día buscando tesoros en YouTube, Spotify y en todos los lugares que están burbujeando con nuevos sonidos.

A veces, la comodidad de lo conocido nos hace perdernos lo mejor de lo que está sucediendo, y eso es un error. En Subterránica, tenemos una base de datos de más o menos cuatro mil bandas activas, lo cual es una barbaridad. Ningún festival, ninguna convocatoria ni nada en este momento refleja esta realidad. También sabemos que muchos viven encerrados en su propia burbuja, haciendo su música y nada más importa.

Todo está bien; cada uno vive la música como quiera…

Les presentamos diez poderosas bandas que, aunque no son las únicas (porque podríamos hacer una lista más larga), cumplen con tres requisitos indispensables para estar en esta lista:

Son bandas nuevas o relativamente nuevas, muy activas y no dejan de sacar trabajos, girar y abrirse cada espacio que pueden.

Tienen producción musical, han grabado música original y prefieren tocar sus propias composiciones en lugar de covers. Se convierten así en guerreros de esta escena, donde el público es tan escaso.

A pesar de ser bandas muy profesionales, mantienen su nivel de “músicos”. Al menos en lo que podemos percibir aquí, para ellos es más importante la música que el éxito monetario en la escena. Esto marca una enorme diferencia entre estas y otras bandas.

Seguramente sacaremos una segunda o tercera parte de este artículo. No es un ranking ni un concurso; es simplemente la recomendación de diez artistas que nos encantan por su música en Subterránica. Los recomendamos para que acompañen este 2024 con el volumen al tope mientras los escuchan.

Si tú, que lees esto, tienes otra banda en mente, no dudes en compartirla en nuestras redes.

LAS 10 BANDAS DEL 2024 PARA SUBTERRÁNICA

Narcocracia: Nos gusta que esta banda está logrando algo que no lograba ninguna en mucho tiempo y es que nadie queda indiferente; levantan opiniones encontradas. Pero cualquier persona que haya visto esta banda en vivo la recordará. Por nuestra parte, es de los que amamos. ¿Por qué? Por ser una banda transgresora, que tiene un motivo y un mensaje claro del cual habla y que, a partir de ese mensaje y de la banda, ha creado un universo entero en tan poco tiempo. Se compone de discos, mercancía, libros, letras, ideología establecida y una imagen que se ajusta a ellos, lo cual no se logra todos los días. Narcocracia es una banda que la escena del Metal necesitaba para demostrar que no se necesita del gobierno para ser una banda que haga ruido y esté en todas partes. ¿Dónde no está Narcocracia estos días? Así que no solo por su buena música sino por pararse de frente al sistema, es una de las bandas del año para nosotros.

Maskhera: La historia de esta banda es otra cosa. En Colombia llevan relativamente poco, pero en ese poco tiempo han logrado posicionarse como una de las mejores y más respetadas bandas de la escena. Estos músicos llegaron a mostrarnos cómo se hace una banda y cómo la constancia vence lo que otras cosas no alcanzan. Han tenido momentos duros que han marcado aún más la firmeza de su música y son la banda perfecta para demostrar los límites de la industria. Es decir, Maskhera es esa banda que comparamos con Sepultura en su camino; tal vez en un mercado como el estadounidense o el europeo, de seguro estarían sonando más fuerte. Nunca paran de hacer música e incluso varios músicos de renombre de Venezuela se reunieron para rendirles tributo. Son músicos que llegaron al país a aportar al sonido y a colocar a los demás a competir con un camión. Y para nosotros, esta banda nos pertenece ya; es colombiana también.

Absolution Denied: Los conocemos solo por su música y eso es suficiente. De un momento a otro comenzaron las recomendaciones: “¿Ya escucharon a Absolution Denied? ¡Locos, tienen que escuchar esta banda!” Y eso no nos pasaba desde el colegio. Cuando colocamos la música y comenzamos a investigar, nos dimos cuenta de que estamos ante una de las mejores propuestas musicales en mucho tiempo por una sencilla razón: son virtuosos y su música merece atención, pero al mismo tiempo puede ser escuchada sin tener que sumergirse en escalas o modos. En resumen, es música para músicos y para el público en general. ¿Saben lo difícil que es lograr esto? Bueno, pues una escucha al nuevo disco de esta banda los va a dejar pidiendo más. Es uno de los trabajos del año sin duda.

Epiphany: Músicos con pasión, con ganas de tragarse el mundo acompañados de un sonido muy particular, una fusión que suena y tiene su jerarquía en el Rock y en el Metal y a los que no les da miedo experimentar, pero siempre manteniendo los límites para no convertirse en una amalgama que nadie entienda. Epiphany es una de las bandas más profesionales que hemos visto en años y la experiencia en vivo hay que tenerla; no es lo mismo escucharlos en vivo que su música grabada. Creemos firmemente que esta banda puede llegar a representar las corrientes del rock y el Metal colombiano en el amplio sentido de las palabras. Porque colombiano no significa meter un papagayo y una guacharaca, sino saber llevar el sentimiento, la realidad de un país y la pasión de la música en cada canción, y esta gente lo logra.

Los Malkavian: Al igual que Absolution Denied y otras en esta lista, llevan ya tiempo juntos pero la evolución de la banda ha sido la clave para que en este momento ya estén consolidados y con un sonido distintivo, esta es una banda de rock originaria de Medellín, Colombia. Su música está influenciada por grupos postpunk de finales de los años 70 y su enfoque musical es muy diferente con un sonido hipnótico, cargado de ecos y fuertes líneas de bajo y a eso sumarle que están ad puertas de un nuev trabajo musical los hace de las bandas que están tronando fuerte.

Info: Para nosotros, de lo mejor que está sonando hoy en el país. Dejen de lado que ganaron la primera edición de Wacken Metal Battle sobre 200 bandas del continente y que nos representarán en W:O:A. Dejen de lado que fue tal vez la mejor presentación de una banda nacional en la anterior edición de “Todo al Parque”. A INFO hay que valorarle que es un grupo de personas que se está tomando la música en serio, que lo importante para ellos es la música y que lo que ellos hacen en esta vida es música. Antes que cualquier cosa, ellos firmemente creen (sea verdad o no) que tienen su género llamado Metal Futuro y cuando uno cree en lo que hace, nada lo puede detener. Todo el mundo está hablando de INFO y tanto en vivo como en sus discos, de los cuales han sacado ediciones especiales, son una de las bandas del año sin dudas.

Power of Cero: Nadie está haciendo lo que Carlos Ernesto Restrepo y su banda en este momento, sacando música como si fuera agua de un grifo con una producción impecable. Cada tema, en su mayoría, tiene una versión Metal y una versión sinfónica, experimentando en vivo con instrumentos nuevos, con una voz prodigiosa de las mejores en años y sin miedo a cantar sobre amor, sobre muerte. Power Of Cero no nos pertenece. Es una forma diferente de vivir la música y por eso puede ser que la hayan visto o escuchado poco, pero si no lo ha hecho, hágalo. Busque su vasta producción en las plataformas y recorra tanto versiones construidas de manera diferente como decenas de canciones originales.

Stenches Beyond Repulsive: Necesitábamos de nuevo a unos rebeldes que reivindicaran el Rock y el Metal en su faceta más cruda y pura. Necesitábamos una banda que verla en vivo fuera una experiencia sin jean y camiseta, una banda con una idea clara y una historia bien armada, pero que a la vez fuera una buena banda y punto. Esto es Stenches Beyond Repulsive, seguro los verán pronto, están montándose en casi todos los escenarios.

Ennui: Y terminamos con esta… pero no queremos hablar de Ennui, la banda que comenzó esta aventura, sino de Ennui, la banda que es hoy en día. Si el grunge debe tener una evolución, seguro esta y sí, se dio en Bogotá, la misma ciudad a la que le dedican una de sus mejores canciones. Una banda de esta ciudad caótica y lúgubre redefine el sonido de los noventa para traerlo a esta época y eso es lo mágico de este trío. No era una tarea fácil, les costó años, pero por eso están en esta lista. Además, es de las pocas bandas de rock que aún quedan en el país, de rock de verdad, de rock de guitarras y riffs, de rabia y contracultura. No es nueva, pero su versión de banda sí lo es y qué buena banda es Ennui.

¿Y la décima? Se nos ha perdido una ¿verdad?

@Subterránica

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Aun si fuera verdad que más de 500 mil personas fueron a Rock al Parque, esta entonces sería la peor noticia para la escena del rock bogotano

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¿Dónde putas están esas 500 mil personas cuando las bandas colombianas se presentan durante el resto del año? ¿Dónde están cuando esas mismas agrupaciones organizan un concierto en un bar y no consiguen meter ni diez personas pagando una entrada de veinte mil pesos? ¿Dónde están los miles de asistentes que aparecen en Rock al Parque, consumen, recorren el festival y llenan los espacios frente a las tarimas, pero desaparecen cuando los músicos necesitan vender unas cuantas boletas para poder seguir tocando?

Si aceptáramos que la cifra de 500 mil asistentes publicada por varios medios es cierta, tendríamos una noticia hermosa para el festival. Pero hay otra realidad… Durante Rock al Parque, buena parte del público llega para ver a los artistas internacionales que se presentan después de las seis de la tarde. Las bandas nacionales pueden estar tocando desde temprano, pero la convocatoria que parece multitudinaria no se traduce en público para sus conciertos durante el resto del año. Esas mismas agrupaciones que aparecen en el cartel de uno de los festivales públicos más importantes del continente no consiguen reunir ni diez personas en un bar.

Entonces, ¿de qué público estamos hablando? ¿De una comunidad que sigue a sus bandas, compra entradas, asiste a conciertos y sostiene una escena musical o de una multitud ocasional que consume rock cuando la entrada es gratuita y el espectáculo está financiado con recursos públicos?

Asistencia en las primeras bandas

Aquí aparece la contradicción. Hay personas dispuestas a gastar treinta mil pesos en un perro caliente durante el festival, pero que no pagan veinte mil por entrar a ver a una agrupación colombiana en un escenario independiente. No se trata de cuestionar en qué gasta su dinero cada persona. Se trata de señalar la hipocresía de una cultura que dice apoyar el rock nacional, comparte afiches, publica fotografías desde el parque y aplaude a las bandas cuando no tiene que pagar por escucharlas, pero que después no aparece cuando esas mismas agrupaciones necesitan público para sobrevivir.

El problema no es que el rock colombiano carezca de músicos, de propuestas o de talento. El problema es que hemos confundido la asistencia a un festival gratuito con la existencia de una escena musical sólida. Una multitud que llega a ver a sus artistas internacionales favoritos no constituye automáticamente un público para las bandas nacionales. Y una persona que disfruta de un concierto gratuito no necesariamente se convierte en alguien dispuesto a pagar por la música durante el resto del año.

El público del rock colombiano tiene que mirarse al espejo. No puede exigir mejores bandas, mejores escenarios, más conciertos y mayor reconocimiento mientras se niega a pagar una entrada de veinte mil pesos. No puede reclamar que los músicos vivan de su trabajo y después dejarlos solos frente a una taquilla vacía. La música necesita seguidores, pero también necesita personas dispuestas a sostener económicamente aquello que dicen amar.

Por supuesto, existen seguidores que apoyan de manera constante a las agrupaciones, compran entradas y mantienen vivos los circuitos independientes. Pero si una banda puede tocar ante miles de personas en un festival y después no consigue reunir ni diez asistentes en un bar, algo está profundamente jodidísimo en la relación entre esa escena y su público.

Y esto es directo, el público del rock colombiano, entendido como esa masa que presume de apoyar el género pero solo aparece cuando todo es gratis, es una mierda. Es un público acomodado, acostumbrado a que otros paguen la cuenta, que confunde consumir un espectáculo con apoyar una cultura. Quiere la foto, la experiencia, el artista internacional y el festival multitudinario, pero no quiere asumir los veinte mil pesos que pueden ayudar a mantener viva a una banda nacional.

Rock al Parque puede ofrecer visibilidad a ciertas bandas, pero la visibilidad no paga los ensayos, las grabaciones, el transporte, los equipos ni el alquiler de un bar. Los músicos no pueden vivir eternamente de la promesa de que algún día ese público regresará. Tampoco pueden sostener una carrera esperando la siguiente convocatoria institucional.

Treinta años después de la creación del festival, la pregunta no es solamente cuánta gente fue al parque. La pregunta es cuántas de esas personas seguirán a las bandas colombianas cuando se apaguen las tarimas, se retiren los artistas internacionales y desaparezca la gratuidad. ¿Cuántas comprarán una entrada de veinte mil pesos para ver a esas mismas agrupaciones en un bar? Eso sucedía en los noventas cuando al otro día una banda que se hiciera notoria sonaba en las radios y llenaba bares, hoy para nada.

Asistencia en las horas antes de las 6.00 PM

Porque si la respuesta es que no llegan ni diez, entonces tenemos que dejar de celebrar las multitudes como prueba del éxito del rock nacional. Tal vez el festival sí tiene público. Tal vez los artistas internacionales sí tienen público. Lo que parece no tener la escena colombiana, en muchos casos, es un público dispuesto a pagar por ella.

Y esa es la peor noticia. No que la gente deje de ir a Rock al Parque, sino que después de treinta años todavía haya bandas colombianas que no consigan reunir diez personas pagando una entrada. El día que termine el festival, los músicos seguirán necesitando público. Y entonces no habrá perro caliente de treinta mil pesos, artista internacional ni presupuesto público detrás del cual esconderse.

Hagamos un ejercicio ¿que pasaría si se cobrara mil pesos por persona, cuanto ingresaría para rock al parque para traer más bandas de calidad o inyectarle al rock y la pregunta dura, si se cobrara mil pesos? cuanta gente irira?

Si Rock al Parque convocó 561.020 asistencias en tres días según lo que dice la alcaldía, ¿qué pasaría si cada asistente pagara apenas $1.000? No estamos hablando de cobrar una entrada de $20.000 ni de convertir el festival en un negocio privado. Estamos hablando de una contribución simbólica y de preguntarnos cuánto dinero podría regresar directamente a la escena del rock colombiano.

La cuenta inicial es sencilla: si las 561.020 asistencias se mantuvieran y cada una pagara mil pesos, el recaudo bruto sería de $561.020.000.

La pregunta más interesante es la segunda: ¿cuánta gente dejaría de ir si tuviera que pagar esos mil pesos? No hay datos que permitan predecirlo con certeza. Pero podemos calcular cuánto se recaudaría en distintos escenarios.

Recaudo bruto con una contribución de $1.000 por asistencia

100% de la asistencia

$561.020.000

561.020 asistencias pagando $1.000 cada una

90% de la asistencia

$504.918.000

504.918 asistencias pagando $1.000 cada una

75% de la asistencia

$420.765.000

420.765 asistencias pagando $1.000 cada una

50% de la asistencia

$280.510.000

280.510 asistencias pagando $1.000 cada una

25% de la asistencia

$140.255.000

140.255 asistencias pagando $1.000 cada una

Escenarios hipotéticos, antes de costos de recaudo y operación.

Con que pagara la mitad del público registrado, entrarían más de $280 millones. Con una cuarta parte, serían más de $140 millones que podrían destinarse, si así se decidiera y presupuestara, a circulación de bandas nacionales, giras, grabación, producción de conciertos o mejores honorarios.

Si una persona está dispuesta a desplazarse, pasar horas en el parque y gastar decenas de miles de pesos en comida, ¿pagaría mil pesos para entrar? ¿Cuántos dejarían de ir? ¿Y qué nos diría eso sobre la relación real del público con el festival y con el rock colombiano?

La cifra de asistencia de 2026 permite plantear el experimento, pero no demuestra de antemano cuántas personas aceptarían pagar. Precisamente por eso, la pregunta de los mil pesos es tan potente, pone a prueba cuánto vale realmente el apoyo que el público dice tener por el rock.

Entonces volvemos a la pregunta inicial ¿En donde están todos esos rockeros el resto del año?

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Cuatro bandas independientes se toman Bogotá con una noche de rock sin etiquetas presentes en Ruido Capital

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El próximo viernes 23 de octubre de 2026, la escena independiente de Bogotá tiene una cita ineludible en Rockxy Bar, ubicado en la calle 65 #13-15, en el corazón de Chapinero. Bajo el nombre Ruido Capital, cuatro propuestas musicales de identidades radicalmente distintas compartirán un mismo escenario con una sola consigna: demostrar que el rock bogotano sigue siendo un territorio abierto, incómodo y difícil de encasillar. La jornada arrancará a las 7:30 p. m. con una entrada de $25.000 COP, en un espacio que se ha consolidado como uno de los puntos de encuentro más importantes para la música en vivo de la ciudad, con capacidad para 120 personas y una reputación ganada a pulso entre músicos y público que buscan algo más que una noche de covers.

El Pez Capitán, 6 de Bastos, Radio de Monos y El Pregón del Mudo son los encargados de darle forma a esta descarga sonora. Cada uno llega con una historia y una búsqueda particular. Radio de Monos, por ejemplo, se ha convertido en una de las propuestas más provocadoras del metal alternativo bogotano. La banda, que se consolidó en 2021, construyó su identidad a partir de una mezcla de punk, metal y electrónica que ellos mismos describen como una descarga de caos y energía. Su más reciente sencillo, Soy el Mal, es una pieza que combina riffs pesados, secuencias electrónicas y una estética visual cargada de pintura fluorescente y luces UV, un sello que han perfeccionado en tres años de presentaciones en vivo. Diego, su vocalista y fundador, ha contado que el nombre de la banda nació de una escena casi cinematográfica, cuando vio un programa de televisión donde un personaje escuchaba las voces de los monos mientras en la radio sonaba una noticia trágica. Primero fue la canción, luego el nombre, y de ahí en adelante todo fue construcción de una identidad que no quiere sonar igual a nadie más.

El Pregón del Mudo llega con una propuesta que bebe del rock, el punk y los sonidos propios de Colombia, con la cumbia como uno de sus pilares. La banda nació en 2019 del reencuentro de un grupo de amigos con trayectoria musical, y desde entonces ha construido un repertorio que se alimenta de las situaciones inverosímiles que aparecen en los titulares del país. Canciones como ¿Miedo o empanada?, Tu mamá tiene bigote o El Putas de Aguadas hacen parte de su primer disco, Antipatría, una producción que mezcla la agenda nacional con ritmos de la región y el toque rockero y punkero que los caracteriza. Santiago Garcés, guitarrista de la banda, ha explicado que el nombre surgió de la necesidad de ser la vocería de toda esa gente callada, silenciada o que sencillamente no quiere hablar en el país. Antes se llamaban Ñoñe, pero el nombre les trajo problemas en redes y plataformas digitales, y decidieron cambiarlo por uno que reflejara mejor el rumbo que estaba tomando el proyecto. La banda está conformada por Daniel Bernal en la batería, Jhon Tato Cortés en el bajo, Santiago Garcés en la guitarra y Luis Javier Uribe en la voz, y su música ha ido creciendo al ritmo del público que los ha visto en bares y festivales de Bogotá.

El Pez Capitán y 6 de Bastos completan el cartel de Ruido Capital, dos nombres que hacen parte de esa red de bandas que sostienen la escena independiente de la ciudad con presentaciones constantes y una búsqueda sonora que no se detiene. Rockxy Bar, el lugar elegido para la cita, es un espacio que se ha posicionado rápidamente en la zona de Chapinero gracias a su buen sonido y a una programación periódica de música en vivo que incluye rock, metal y alternativo. Los asistentes destacan la acústica del lugar, la comodidad del espacio y la facilidad de acceso desde la estación de Transmilenio Calle 63, aunque algunos también señalan que el servicio puede ser lento y que las bebidas tienen precios elevados.

Ruido Capital no es solo un concierto. Es una apuesta por la diversidad sonora y por el poder de la música en directo en una ciudad donde la escena independiente sigue resistiendo a punta de guitarras, distorsión y actitud. Cuatro bandas, cuatro universos, una sola noche. La cita es el viernes 23 de octubre de 2026 a las 7:30 p. m. en Rockxy Bar, calle 65 #13-15, Bogotá. La entrada cuesta $25.000 COP. Cuatro bandas. Una noche. Ruido Capital.

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“Noir” el lado más íntimo y oscuro de Hijos del Viento

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Hijos del Viento anuncia Noir, el tercer adelanto de su nuevo álbum “Insurgente”, que verá la luz el próximo 30 de octubre. El sencillo, que se estrena oficialmente el 17 de octubre, marca un giro hacia un territorio más íntimo y oscuro dentro de la propuesta de la banda bogotana, explorando la depresión, el aislamiento y la pérdida de identidad desde una estética inspirada en el cine negro. Según la propia agrupación, Noir habla de ese momento en que la depresión deja de sentirse como tristeza y empieza a sentirse como desaparecer, una idea que atraviesa tanto la lírica como la atmósfera sonora del tema. Musicalmente, el corte mantiene la dirección moderna y progresiva que Hijos del Viento viene construyendo, combinando metal moderno, atmósferas densas, melodía y peso en una mezcla que ellos mismos describen como power metalcore hecho en Bogotá.

El estreno de Noir será la misma noche del 17 de octubre, Hijos del Viento lanzará su álbum en vivo con un show de lanzamiento en La Sucursal, en Bogotá, donde presentarán por primera vez el material de su nuevo álbum completo. La banda, conformada por Sebastián Pascagaza en voces, Juan Pablo Carrillo en guitarra, Nicolás Jaime en bajo y Nicolás Gómez en batería, llega a este lanzamiento con un recorrido sólido que incluye haber abierto para Stryper en Bogotá, una participación en un evento masivo en Ciudad de México en 2026 con cerca de cien mil asistentes, su competencia en Wacken Metal Battle Colombia 2027 en Bogotá y el reconocimiento como Mejor Metal Mainstream en los Monster Music Award 2025.

“Insurgente” llegará completo el 30 de octubre y promete consolidar la evolución de la banda hacia un sonido más personal y ambicioso.

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