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Latinoamérica

El Rock and Roll Hall of Fame premia a quien no lo necesita, ignora a quien lo merece y confunde eclectismo con identidad en su clase 2026

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Por: Redacción Especial

La maquinaria del Rock & Roll Hall of Fame ha hablado y como cada año lo ha hecho entre aplausos tímidos y una catarata de críticas. La Clase de 2026, anunciada el pasado lunes 13 de abril durante un episodio temático de American Idol, ya está aquí. Y sí, es tan confusa, contradictoria y extraña como esperábamos.

En la tierra donde nació el rock and roll (o al menos donde lo patentaron),la institución de Celveland ha decidido abrir de par en par sus puertas a un grupo de artistas que representan todo, absolutamente todo, excepto quizás la esencia del género que supuestamente honran. Mientras leyendas del rock duro como INXS quedan tiradas en la cuneta por enésima vez, el Salón celebra con bombo y platillo (y con una pizarra llena de hip-hop, salsa y pop) su nueva hornada de elegidos.

Uno de los puntos más irónicos de esta convocatoria es la actitud de dos de los mayores pesos pesados del año, Iron Maiden y Oasis. Llevaban años en la lista de espera (tres nominaciones cada uno), y su ingreso huele más a una rendición del Salón por la presión popular que a un deseo mutuo.

Comencemos con los británicos de Iron Maiden. Durante décadas, la banda liderada por Steve Harris ha sido el símbolo de la rebeldía del heavy metal. Sin embargo, la institución los mantuvo fuera durante 20 largos años de elegibilidad, ignorando a una de las bandas más influyentes en la historia de la música pesada. Ahora, en su 50 aniversario, los inducen. La reacción de la banda fue tan fría como profesional: agradecieron a los fans y dijeron que “siempre es bueno ser reconocido”, pero dejando claro que nunca necesitaron este sello para legitimarse. Para ellos, esto es un trámite.

El caso de Oasis es aún más grotesco y divertido. Los hermanos Gallagher llevaron el arte del desprecio a otro nivel. Liam Gallagher llamó al Salón “una mierda llena de BUMBACLARTS” y animó a sus fans a no votar. Noel, por su parte, siempre mostró un cinismo absoluto. Ahora, tras ser inducidos, Liam ha tenido que recurrir a la “psicología inversa” en redes sociales declarando en un trino “Reverse psychology vibes in the area Oasis RnR hall of farmers”.

¿Qué nos dice esto? Que el Salón de la Fama está tan desesperado por relevancia que prefiere incluir a artistas que se han cagado en él sistemáticamente antes que mantener la coherencia. Es la victoria del “clickbait” institucional.

Mientras Liam Gallagher se burla del sistema desde su pedestal, hay artistas que esperan con respeto y dignidad una oportunidad. Es el caso de INXS.

La banda australiana, liderada en su gloria por el carismático Michael Hutchence, era una de las nominadas más fuertes de este año. No solo arrasan en la nostalgia de los 80 y 90, sino que su música es Rock & Roll con mayúsculas: guitarras sucias, secciones rítmicas sexuales y una actitud de estrella de rock que pocos igualan. Consiguieron el sexto puesto en la votación popular con más de 645,000 votos.

¿El resultado? Excluidos. Por supuesto, no hubo cupo para ellos porque el Salón estaba demasiado ocupado premiando a Sade (smooth jazz/soul), Wu-Tang Clan (hip-hop) y Luther Vandross (R&B).

La excusa de que “el rock es una actitud” es un mantra que el Salón repite para lavar su conciencia, pero la realidad es que INXS representa la esencia de la música de estadio, el rock alternativo y el pop rock de alta calidad. Si INXS no es Rock & Roll, ¿qué es? Es una falta de respeto que una institución con sede en Estados Unidos, un país que le debe mucho al rock británico y australiano, deje fuera a la banda de “Need You Tonight” para meter más nombres de la vieja escuela del hip-hop. Australia no tiene un representante en el Salón desde que AC/DC entró en 2003. Esto ya no es un desaire, es una pared.

La gran “sorpresa” para la prensa sensacionalista fue la exclusión de Shakira. La barranquillera era la gran esperanza pop de la votación, colocándose entre las primeras posiciones del voto popular. Sin embargo, el jurado de 1.200 expertos la dejó por fuera.

Permítanme ser claro ¿Es extraño que Shakira no esté en el Salón de la Fama del Rock? No. No lo es. Shakira es un ícono mundial del pop y la música latina, pero su inclusión hubiera sido el clavo final en el ataúd de la identidad del Museo. Sin embargo, la ironía es brutal. El mismo jurado que dice que Shakira “no es suficientemente rockera” ha decidido premiar a Queen Latifah, MC Lyte y Celia Cruz en la categoría de “Influencia Temprana”.

Ojo, no estamos cuestionando el mérito de estas leyendas. Celia Cruz es la reina de la salsa, Queen Latifah una pionera del hip-hop femenino. Son gigantes. Pero la hipocresía es mayúscula, resulta que el género “Rock & Roll” se puede estirar como chicle para incluir salsa y rap, pero no para incluir a una estrella pop latina que ha vendido millones. ¿Dónde está la coherencia? Si el rap es rock, ¿por qué el pop no lo es? Si la salsa es “influencia temprana”, ¿por qué el pop latino no es merecedor? La lógica brilla por su ausencia.

Lo que vemos en la clase de 2026 es la confirmación de una tendencia… el Rock & Roll Hall of Fame debería cambiar su nombre a Music Hall of Fame. Punto.

El listado de este año es un festival de lo políticamente correcto y la diversidad forzada que, paradójicamente, deja fuera a los que realmente tocan la guitarra eléctrica. Tenemos a Phil Collins (otra vez, porque ya estaba con Genesis), a Billy Idol (un acierto tardío), a Joy Division/New Order (indiscutibles, aunque más cerca del post-punk) .

Pero luego miras a los excluidos y la sangre hierve. The Black Crowes, Jeff Buckley, New Edition (que ganaron la votación popular, pero fueron ignorados por el jurado) y sobre todo, INXS, se quedan fuera. Mientras tanto, Fela Kuti (afrobeat) y Gram Parsons (country) entran por la puerta de atrás. Son genios, pero si abrimos la veda para todo el mundo, ¿por qué no está Weird Al Yankovic? ¿O Toto?

La inclusión de Wu-Tang Clan es, para muchos la cereza del pastel. Nadie duda de su impacto cultural, y el rap es tan vital para la música moderna como lo fue el blues para el rock. Sin embargo, cuando vemos a Method Man (lírico del Wu-Tang) quejándose de que New Edition no entró porque “son nuestros Hall of Famers, independientemente de si es rock and roll”, te das cuenta de que ni ellos mismos entienden las reglas de este juego.

El Salón de la Fama del Rock & Roll ha dejado de ser un templo para convertirse en un parque temático. Es un espacio donde Iron Maiden entra a regañadientes, donde Oasis se burla del anfitrión, donde el heavy metal convive con el dance de Sade y donde se le cierra la puerta al rock de estadio australiano.

Mientras sigan confundiendo “influencia cultural” con “Rock & Roll”, seguirán pasando estas cosas. Veremos que pasa el 14 de noviembre en la ceremonia de Los Ángeles, esperando ver a Liam Gallagher recoger su trofeo con una sonrisa irónica, a Bruce Dickinson cantando “The Trooper” mientras los ejecutivos de la industria se miran las carteras, y a los fantasmas de Hutchence preguntándose desde el más allá qué demonios pasó con el espíritu rebelde de la guitarra eléctrica.

Porque en el fondo, lo sabemos… el día que el Rock & Roll Hall of Fame empezó a tomarse en serio a sí mismo, dejó de ser rock and roll.

Festivales e Industria

Latinoamérica prepara un choque bestial en Lima, estas son las doce bandas en la final regional de Wacken Metal Battle 2026

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Cuando más de 400 bandas de metal decidieron inscribirse este año en uno de los concursos de música más exigentes del planeta, quedó claro que Latinoamérica no solo hace gran cantidad de Metal y Hard Rock, sino que construye escena fuerte y diversa. Este año  Wacken Metal Battle 2026 rompió récords de participación en Suramérica, consolidándose como una de las regiones más activas dentro del circuito global que, desde 2004, abrió las puertas al Wacken Open Air, el festival de metal más importante del mundo, celebrado cada año en Alemania.

COLOMBIA:

Después de meses de eliminatorias locales y finales nacionales, cada una cargada de logística, viajes interregionales y una competitividad brutal, el camino de las bandas ha llegado a su punto más alto, se viene la gran final regional de Latinoamérica, que se llevará a cabo en Lima, Perú, el 21 de febrero de 2026. Allí, los grupos que representarán a sus países se enfrentarán por el derecho a representar a toda la región en la etapa global del Metal Battle en Alemania.

La lista de finalistas es impresionante por su alcance geográfico y variedad. Desde Venezuela llegan Visión Real y C.E.R.E.S, representando la pujante escena venezolana y quienes actualmente tienen la bandera de la región. De Colombia, dos actos fuertes como Athemesis y Altars of Rebellion ganaron su derecho a competir tras una final nacional intensa en Bogotá, donde demostraron profesionalismo e identidad territorial descentralizando la música del país.

VENEZUELA:

Ecuador estará presente con Shadow Bullets y Sublevación Post-Mortem, proyectos que han capitalizado su energía underground para destacarse en un circuito bastante competitivo. De Perú, Inkarri y Tepuy llegan con el apoyo de su escena local, fuertes de repertorio y una base de seguidores consolidada. Bolivia deposita sus esperanzas en Invencible y Cremated Existence, bandas que han sorteado enormes desafíos logísticos para posicionarse en estas instancias. Y de Chile, Force y Letalis dos bandas de Heavy Metal que completan el cuadro de finalistas que, en los últimos años, ha crecido en presencia y originalidad. Es la primera vez que Chile participa en Wacken Metal Battle y es uno de los países con más escena en el planeta.

BOLIVIA:

Lo que enfrentan estas bandas no como lo hemos dicho siempre una competencia, sino el resultado de trayectos de meses, de viajes largos para presentarse en eliminatorias locales y nacionales, de ensayos y vida personal, de organizar recursos propios para sostener una participación internacional. En muchos casos, estos grupos han tenido que costear vuelos, alojamientos y equipos por su cuenta, además de cumplir con requisitos logísticos como pasaportes vigentes y repertorios originales que respetan las normas internacionales de la competencia.

ECUADOR:

La complejidad de producir un evento regional de esta magnitud es algo casi impensable pero que se logra gracias a las bandas, público y promotores. Coordinar procesos en seis países distintos, cada uno con sus particularidades culturales, escenarios, públicos y circuitos de metal, requiere una estructura de organización sólida y comprometida. En este sentido, la batalla regional es también un testimonio de la madurez de la escena latinoamericana, que ha sabido articular esfuerzos para competir de tú a tú con bandas de otras regiones del mundo.

CHILE:

Detrás de este proceso está un equipo de promotores que han llevado la competencia desde lo local hasta lo continental. A la cabeza de esta articulación se encuentra Felipe Szarruk, director regional y promotor de Metal Battle Suramérica, a la par, promotores en cada país han hecho posible que las finales nacionales salgan adelante: Raúl Colmenares en Venezuela; Edixón Sepúlveda en Colombia quien también es director logístico regional; Diego Orrego en Ecuador; Gustavo Delgado en Perú; Helmut Jahnsen en Bolivia; Raúl Saavedra como Relaciones Públicas de la región y Evelyn Jayson en Chile. Es un equipo multicultural, transnacional y muy comprometido que lleva tres años ya trabajando para darle a las bandas un circuito único. Muchas más personas involucradas que son ejes en cada área.

PERÚ:

La final regional en Lima no solo será un espectáculo musical producido por Xaria Music a la cabeza de Gustavo Delgado Pino y Patricio Mendía Hidalgo, será un cruce de historias, identidades y territorios. Será el momento en que las voces de bandas que representan esta diversidad, desde metal tradicional hasta folk Metal y variantes más extremas y contemporáneas, se encuentren en una competencia que trasciende fronteras. Más allá del resultado, el solo hecho de llegar hasta aquí, enfrentando barreras económicas, geográficas y organizativas ya es una victoria para la escena metalera latinoamericana.

Y en el horizonte, más allá de Lima, está el objetivo supremo, el escenario del Wacken Open Air en Alemania, ese festival legendario que desde hace décadas reúne a amantes del metal de todo el mundo y representa la cima de la aspiración para muchas de estas bandas.

Teatro kantaro
21 de febrero de 2025
Av tacna 225 lima
Gran final regional South America Northen Region
https://www.instagram.com/cckantaro?igsh=MWpqazVrYWJ3MWYzZQ==
Capacidad para público: 600

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Latinoamérica

Diez medios y periodistas que hacen escena rock en un país donde casi no la hay

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En Colombia hablar de periodismo musical suele confundirse con replicar comunicados, pedir acreditaciones y desaparecer cuando se apagan las luces del escenario. Durante años, Subterránica ha insistido en otra idea, la de los medios como actores culturales, no como simples vitrinas. Medios gestores y creadores de espacios que no solo informan, sino que construyen escena, generan dinámicas, se involucran en la escena, sostienen procesos y asumen riesgos aún cuando eso cueste muchos inconvenientes en una escena que poco valora los esfuerzos independientes.

Desde ese lugar —no desde la superioridad ni la competencia— surge este ejercicio. Subterránica no hace parte de la lista. Es el punto de partida, el marco editorial desde el cual reconocemos a otros que también entienden que la música no se cubre desde la distancia, sino desde la implicación.

Esta no es una lista definitiva ni excluyente. Hay más medios, colectivos y personas valiosas trabajando en distintos territorios y géneros. Pero en una escena pequeña, fragmentada y muchas veces precaria, los medios que realmente hacen son pocos. Estos doce no representan “lo mejor”, representan lo que está pasando.


Oscura Radio TV

https://oscuradiotv.com/

Oscura Radio ha entendido algo esencial, que un medio no es una plataforma, es una presencia constante. Radio, televisión digital, cubrimientos y participación activa en eventos hacen de Oscura un proyecto que no observa la escena, sino que la acompaña. Su valor está en la continuidad y en asumir la comunicación como práctica cultural.

Metal Live Colombia

https://metallivecolombia.com/


Metal Live Colombia funciona como archivo vivo del metal nacional. Su trabajo en cubrimientos en vivo, festivales y conciertos construye memoria, algo escaso en una escena que suele olvidar rápido. Documentar también es hacer escena, y Metal Live lo entiende con disciplina y constancia.

Tupa Tupa Radio

https://tupatupacomunicaciones.com/home/


Desde una lógica claramente DIY, Tupa Tupa Radio representa el espíritu punk aplicado a la comunicación, independencia, comunidad y coherencia. No busca validación institucional ni tendencias; construye desde la base, con identidad clara y compromiso con lo alternativo.

Chain Reaction

https://pod.link/1722523831?utm_source=substack&utm_medium=email


Chain Reaction no opera como vitrina sino como nodo cultural multiplataforma. Entrevistas, contenidos y conexiones entre bandas, públicos y contextos convierten su trabajo en una red más que en un canal. Su valor está en pensar la escena como ecosistema y no como competencia.

Radio Rage
https://radiorageoficial.com/


Radio Rage apuesta por la curaduría y el discurso. En un entorno saturado de playlists automáticas, su trabajo reivindica el metal como lenguaje cultural y no como ruido de fondo. Identidad editorial y respeto por el género son sus principales activos.

Lobotomía
https://www.instagram.com/lobotomiacolombia/


Lobotomía se mueve entre la gestión independiente, el cubrimiento activo en la escena, la producción y la difusión. No separa el medio del hacer, asiste, comunica y activa. En una escena donde muchos hablan y pocos producen, su trabajo demuestra que la coherencia se construye en la práctica.

Colectivo Sonoro

https://colectivosonoro.com/


Colectivo Sonoro articula comunicación cultural con enfoque comunitario. Su trabajo no se limita a publicar contenidos, sino a acompañar procesos, fortalecer redes y entender la música como parte de un entramado social más amplio.

Rugidos Disidentes

https://rugidosdisidentes.co/


Rugidos Disidentes asume una postura clara, la disidencia sonora, política y cultural. Su línea editorial no es neutral ni complaciente, y en ello radica su valor. En una escena que a veces evita el conflicto, este tipo de medios resultan necesarios.

Top 7 Radio

https://top7radio.com/


Top 7 Radio mantiene espacios constantes para la circulación de bandas y contenidos propios. La regularidad, muchas veces subestimada, es uno de sus mayores aportes, sostener escena también es no desaparecer.

Metal.co

https://www.facebook.com/Metal.CO.Radio/?locale=es_LA


Metal.co se ha consolidado como un programa que articula información, comunidad y escena metalera. Su enfoque demuestra que lo independiente puede funcionar en espacios institucionales, cuando tiene criterio y puede generar pertenencia y continuidad.

El Rock No Ha Muerto – Andrés Ramírez

https://ott.instantvideocloud.net/unilibertadores/es/pv/338095f4-52e2-a537-71d9-6f2c02bdd5cc


Más que un nombre, es una postura. El Rock No Ha Muerto es otro programa radial que ha estado luchando por que el espacio sea aprovechado por todos. Hoy en la estación de La Universidad Los Libertadores, destaca por la persistencia y la claridad de identidad. En un entorno donde muchos proyectos aparecen y desaparecen, sostener una voz propia ya es un acto de resistencia.

El Show del Mutuo Elogio – Román González

https://open.spotify.com/show/1Kaa9SBTx4QuoPdgOo1eec


Este espacio aporta algo poco común, conversación y reflexión. Aquí la escena se piensa, se contextualiza y se recuerda. No todo es promoción; también hace falta memoria, crítica y diálogo, y este proyecto lo entiende. Además Román Gonzáles es un dedicado investigador de la escena y el rock colombiano.

Menciónes especiales

Rodrigo Castaño
Por su trabajo al frente de La Escena Rock un medio que cuando estaba activo fue muy importante articulando ejercicios como El Festival Antiroscas y otros y por ejercer un periodismo inquieto, crítico y necesario. Esta mención no responde a la nostalgia, sino al reconocimiento de quienes ayudaron a pensar la escena, no solo a cubrirla, hoy Rodrigo posee Re-Espiral.

Eskarlata Poesía y Rock
Un proyecto que demuestra que la escena también se construye cruzando lenguajes. Eskarlata ha desarrollado producción propia, con presencia constante en la FILBo y en eventos que articulan rock, poesía y literatura. Su trabajo amplía el territorio cultural del rock, llevándolo a espacios donde normalmente no se le piensa, y confirmando que la escena no solo se amplifica con volumen, sino con contenido y contexto.

Hacer escena no es ocupar espacio, es crearlo. No se trata solo de amplificadores, escenarios o publicaciones diarias, sino de construir sentido, generar memoria y sostener procesos en el tiempo. En un país donde la cultura del rock y lo alternativo sobrevive más por insistencia que por estructura, los medios que realmente importan son los que se involucran, los que entienden que comunicar también es un acto político y cultural.

Por eso esta lista no pretende cerrar el debate ni agotar el mapa. Existen más esfuerzos valiosos, en distintas ciudades, géneros y formatos. Pero estos medios y proyectos demuestran que la escena no se limita al concierto ni al titular como sí lo hacen otros que viven del Estado o que se limitan a pedir credenciales y que son los que les conviene a quienes dominan el discurso, el periodismo debe ser creativo, gestor e incómodo.

La escena se construye cuando alguien decide hacer, incluso cuando casi no hay condiciones para hacerlo. Y mientras existan medios, colectivos y personas dispuestas a asumir ese riesgo, el rock seguirá encontrando dónde existir, decir y resonar.


Hacer escena no es publicar más, es estar, insistir, equivocarse y volver.
Y mientras existan medios que entiendan eso, la música seguirá teniendo dónde resonar.

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España

“De la Habana” debuta con la furia eléctrica de “Un sábado en Barcelona”

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El músico chileno De la Habana debuta con fuerza en la escena internacional con su primer sencillo Un sábado en Barcelona, un tema que llega como un golpe de hard rock directo desde la ciudad condal. Disponible ya en todas las plataformas digitales, la canción inaugura el proyecto solista de Martín de la Maza Espinal, quien bajo el alias De la Habana propone un sonido frenético, visceral y profundamente conectado con la tradición del rock en español, pero con una actitud contemporánea y rebelde.

Grabado y producido de manera independiente por el propio artista, el sencillo fue mezclado y masterizado por el productor argentino Iván Eseiza, lo que da como resultado una pieza de sonido crudo y contundente donde la energía eléctrica del riff y la voz rasgada se ponen al servicio de una lírica sin filtros. De la Habana explica que la inspiración surgió de las contradicciones cotidianas de Barcelona: una ciudad vibrante y luminosa que también carga sus propias sombras. “Barcelona tiene una energía frenética que inspira, pero también acarrea sus problemas. Esta canción nace de esa contradicción: del ritmo acelerado, las luces y la satirización de la vida urbana”, comenta el músico.

En Un sábado en Barcelona, De la Habana despliega una mirada irónica y crítica sobre la experiencia urbana, enmarcada en una composición que combina riffs afilados, solos intensos y una base rítmica robusta. El resultado es un sonido potente que remite tanto al legado de Led Zeppelin y Pescado Rabioso como a la tensión moderna de Queens of the Stone Age, trazando un puente entre el hard rock clásico y la sensibilidad contemporánea.

Martín de la Maza Espinal, conocido artísticamente como De la Habana, es originario de Viña del Mar y ha transitado por distintas etapas dentro de la escena emergente chilena, participando en bandas como Decranear, No Sabemos y Zencilla & la Nae, de la cual fue miembro fundador. Actualmente radicado en Barcelona, continúa desarrollando su carrera artística con una propuesta sólida, donde la independencia creativa y la búsqueda de nuevas sonoridades se convierten en el eje central de su identidad musical.

Un sábado en Barcelona es, en definitiva, una carta de presentación incendiaria que anuncia el inicio de una etapa marcada por la autenticidad, la crítica y el poder del hard rock hecho desde el sur del mundo para las calles del presente.

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