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Colombia

Un nuevo estudio revela los altos índices de suicidio y mala salud mental en los músicos

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La industria musical, reconocida por percepción de brillo y éxito comercial, esconde una realidad sombría: sus profesionales enfrentan riesgos elevados de problemas de salud mental, incluyendo tasas alarmantes de suicidio. Investigaciones recientes del Reino Unido y Estados Unidos han revelado que los músicos están entre los profesionales con mayor riesgo de suicidio. En el Reino Unido, los músicos ocupan el cuarto lugar entre las profesiones con mayor tasa de suicidio, solo superados por trabajadores de la construcción, oficios de acabado y trabajadores agrícolas. En el ámbito cultural, los músicos representan el grupo con mayor riesgo de suicidio, con tasas un 20% superiores a la media masculina y un alarmante 69% por encima de la media femenina según información publicada en theguardian.com

Un estudio similar realizado en Estados Unidos confirma estos altos niveles de riesgo. Las mujeres en la industria del entretenimiento, que incluye a las artistas musicales, presentan la tasa más alta de suicidio de cualquier grupo ocupacional, mientras que los hombres se ubican en el tercer lugar. El Dr. George Musgrave, profesor de Sociología Cultural y Industrias Creativas en la Universidad Goldsmiths y coautor del estudio, señala que las cifras son preocupantes: “Las mujeres en la música son claramente más vulnerables al suicidio en comparación con la población femenina general”.

Los factores que contribuyen a este alto riesgo son variados. Musgrave menciona las presiones laborales específicas que enfrentan los músicos, como la inestabilidad emocional, la exposición en redes sociales, las exigencias de las giras y el estrés emocional que estas implican. A esto se suman niveles elevados de ansiedad, depresión y abuso de sustancias, que crean un entorno propicio para el suicidio.

La problemática del suicidio no se limita a las naciones occidentales. En Corea del Sur, donde las tasas de suicidio son de las más altas del mundo, varios artistas de K-pop han perdido la vida en circunstancias similares. Musgrave apunta que, aunque no se dispone de datos concretos sobre el riesgo específico de los músicos en Corea, factores culturales como el perfeccionismo social podrían contribuir a este alto riesgo.

Ante estos hallazgos, Musgrave y su colega el Dr. Dorian Lamis abogan por la adopción de un enfoque de “cero suicidios” en las políticas relacionadas con la industria musical. Este marco implica una estrategia de siete elementos destinada a la prevención del suicidio, centrada en el cuidado integral de los profesionales del sector. “Hay evidencia contundente de que este enfoque es efectivo para reducir el suicidio en diversas poblaciones”, explica Lamis, poniendo como ejemplo la Oficina de Salud Mental de Nueva York, que logró reducir las tasas de suicidio en un 75% tras implementar esta estrategia.

Musgrave también enfatiza la necesidad de desmantelar la romantización que rodea la conexión entre la música y el suicidio. Según él, “hemos tolerado durante demasiado tiempo la mortalidad temprana y el riesgo de suicidio entre los músicos, representándolos como inherentemente torturados y sufriendo por su arte. Esto debe cambiar”.
La industria musical, a pesar de su brillo, enfrenta una crisis de salud mental que requiere atención urgente. Es esencial reconocer los factores de riesgo específicos y adoptar medidas preventivas efectivas para proteger a los profesionales de la música. Solo a través de un enfoque integral y compasivo se podrá mitigar el sufrimiento de aquellos que, con su talento, enriquecen nuestras vidas.

¿Cómo está Colombia?

La salud mental de los artistas colombianos es un tema que, aunque ha ganado visibilidad en los últimos años, aún requiere una atención más profunda y comprensiva. Diversos factores, tanto personales como profesionales, influyen en el bienestar psicológico de estos creativos, quienes, a menudo, enfrentan desafíos únicos debido a la naturaleza de su labor artística.
Un ejemplo destacado es el del artista visual Dairo Vargas Cerquera, originario de Huila. Vargas utiliza su arte no solo como una expresión personal, sino también como una herramienta para promover la salud mental a nivel global. Su obra aborda temas de memoria, identidad y bienestar mental, buscando generar conciencia y diálogo sobre la importancia de cuidar la salud psicológica.

De manera similar, el pintor y psicólogo Dorian Flórez Zuleta ha dedicado su vida a la arteterapia, combinando su pasión por el arte con su compromiso social. A través de esta práctica, ha brindado apoyo psicológico a niños y adolescentes que enfrentan problemas emocionales y sociales, demostrando el potencial del arte como medio terapéutico.
En el ámbito musical, artistas como Jessi Uribe han compartido abiertamente sus luchas con la salud mental. El reconocido cantante de música popular ha hablado sobre sus ataques de ansiedad, atribuidos a la presión constante por mantener el éxito y las exigencias de una agenda de presentaciones agotadora. Uribe ha buscado ayuda profesional, participando en terapia para abordar sus problemas personales y emocionales.

Asimismo, la cantante Silvana Estrada ha reflexionado sobre las dificultades que enfrenta su generación en relación con el amor y la salud mental. Estrada destaca la importancia de redefinir conceptos y alejarse de patrones dañinos, abogando por un amor más amable y consciente. Su enfoque en la autenticidad y la resistencia a las presiones de la industria musical resalta la necesidad de priorizar el bienestar personal sobre las expectativas comerciales.

Estos testimonios y experiencias resaltan la compleja realidad que viven muchos artistas colombianos. La constante exposición pública, las exigencias profesionales y las luchas personales pueden afectar significativamente su bienestar psicológico. Es esencial que la sociedad reconozca y apoye las necesidades de salud mental de los artistas, proporcionando espacios seguros y recursos adecuados para su cuidado y desarrollo integral.
Promover una cultura que valore y cuide la salud mental de los creativos no solo beneficia a los artistas, sino que también enriquece el panorama cultural del país, permitiendo que florezca un arte genuino y sostenible.

La escena del rock colombiano ha mostrado en los últimos años una creciente conciencia sobre la importancia de la salud mental, reflejada en la música y acciones de diversas bandas y artistas. Esta tendencia no solo busca entretener, sino también abrir espacios de reflexión y apoyo para quienes atraviesan dificultades emocionales.

¿Y en el Rock Colombiano? Ahí sí que estamos peor…

Un ejemplo destacado es la banda bogotana Mandingasea, que en marzo de 2024 lanzó el sencillo “Jodido”. Esta canción aborda de manera directa los desafíos relacionados con la salud mental, invitando a la reflexión y al reconocimiento de la importancia de este tema. La letra, escrita por el bajista Alejandro Lopera, se inspira en experiencias personales y busca sensibilizar al público sobre la necesidad de prestar atención a la salud mental. El lanzamiento fue acompañado de presentaciones en vivo y actividades que incluyeron charlas con especialistas en salud mental, demostrando el compromiso de la banda con esta causa.

Otra propuesta significativa es la de Nasa Histoires, que con su sencillo “Bugambilia” aborda la ansiedad y las luchas internas que enfrentan muchas personas. La canción utiliza la metáfora de la bugambilia para representar las emociones y pensamientos que pueden resultar abrumadores, ofreciendo una perspectiva artística sobre la experiencia de la ansiedad.
Además de la producción musical, la escena rockera colombiana ha promovido eventos y espacios dedicados a la discusión y sensibilización sobre la salud mental. Por ejemplo, se han organizado presentaciones en vivo que no solo ofrecen entretenimiento, sino que también sirven como plataformas para hablar abiertamente sobre este tema, buscando desmitificar tabúes y fomentar un ambiente de apoyo y comprensión.

La relación entre el rock y la salud mental ha sido objeto de estudio y reflexión en diversos medios. En una entrevista, se discutió cómo el rock puede ser tanto una forma de catarsis para los artistas como una herramienta de conexión para quienes escuchan, permitiendo que las personas se identifiquen y encuentren consuelo en las experiencias compartidas a través de la música.

Estos esfuerzos reflejan una tendencia positiva en la industria musical colombiana, donde el rock se convierte en un vehículo para abordar temas de salud mental, ofreciendo apoyo y creando conciencia. Es esencial que tanto artistas como público continúen promoviendo estos espacios de diálogo y reflexión, contribuyendo a una cultura más abierta y comprensiva respecto a la importancia del bienestar emocional.

@felipeszarruk

Colombia

¡Idartes es administrador, no curador! Así secuestran la Media Torta y otros escenarios culturales.

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Cualquiera que haya solicitado un escenario público sin participar en convocatorias en el país sabe de lo que va este artículo… son meses de pedir permisos, pasar proyectos, ir a reuniones para que dejen dejen usar algo que es de todos. Pero no, este país es tan amañado y tan deshonesto que no se logra tan fácil, tal vez para ellos es más importante que las bandas amigas agarren el escenario de sala de ensayos que otra cosa. ¿Por qué Idartes y las instituciones que gestionan la cultura en este país son tan corruptas? En estos días han publicado de nuevo varios episodios muy duros para ellos, por ejemplo en Instagram rueda un video en donde se denuncia el incumplimiento en los pagos a contratistas y en los diarios están pidiendo explicaciones por nepotismo y contratos amañados… otra vez.

Pero el problema también son los artistas, los arrodillados… hasta aquí este artículo puede parecer “solo” otro conflicto político entre un gestor incómodo y una entidad cultural, eso que los ignorantes y cómplices llaman “una pataleta”. Pero el problema no es sentimental ni estético, es jurídico y eso es lo que la ignorancia colombiana no ha querido entender ni lo hará jamás. Cuando una entidad pública se apropia de un escenario cultural como si fuera suyo, restringe el acceso a quien le incomoda y administra recursos públicos en función de afinidades políticas, deja de cumplir su función legal y entra en terreno de desviación de poder, vulneración de derechos colectivos y posible corrupción administrativa. ¿Pero a ustedes no les interesa verdad? Porque lo saben, saben que esto es real, pero si pelean entonces se quedan sin el recurso, porque casi todo artista nacional es mendigo del Estado.

La Constitución colombiana es clara, los bienes de uso público, es decir las calles, plazas, parques y por extensión los equipamientos culturales destinados al uso común son inalienables, imprescriptibles e inembargables. El Consejo de Estado ha dicho que cualquier decisión que restrinja su destinación al uso común o excluya a algunas personas del acceso crea privilegios indebidos y vulnera el derecho colectivo al goce del espacio público. Eso incluye casos en los que una autoridad cierra o restringe un bien de uso público para favorecer intereses particulares, como ocurrió cuando una vía fue bloqueada para beneficio de una empresa privada y la justicia ordenó reabrirla mediante acción popular. Pero ustedes como les digo nuevamente son borreguitos arrodillados lo que hacen es callar y aguantar, llenar formularios y rezar para ser escogidos por la dictadura cultural.

En cultura, la Ley 397 de 1997 va más lejos, ordena al Estado “garantizar el acceso de todos los colombianos a la infraestructura artística y cultural” y asegurar que los ciudadanos puedan acceder a manifestaciones, bienes y servicios culturales “en igualdad de oportunidades”. No habla de “amigos del poder”, ni de “aliados del programa”. Habla de todos.

Cuando Idartes administra la Media Torta o el Jorge Eliécer Gaitán de modo que ciertos gestores o escenas nunca logran usar esos espacios, pese a cumplir condiciones técnicas y artísticas, está rompiendo el principio de igualdad en el acceso a la infraestructura cultural. Y cuando eso recae, de manera sistemática, sobre una persona o colectivo crítico de la institución, el asunto deja de ser un simple mal manejo administrativo y se acerca a una vía indirecta de censura. ¿Cómo hacerle entender esto a un colombiano?

La Corte Constitucional ha sido contundente frente a las “vías o medios indirectos” de restricción a la libertad de expresión, negar licencias, concesiones o accesos a recursos públicos con el propósito abierto o encubierto de silenciar voces críticas constituye una forma de censura prohibida por el artículo 20 de la Constitución y por la Convención Americana de Derechos Humanos. En una sentencia sobre un canal de televisión al que el gobierno intentó ahogar mediante decisiones administrativas, la Corte describió este mecanismo así:

“Se prohíbe el empleo de vías o medios indirectos para restringir la comunicación y difusión de ideas y opiniones, pues pueden generar un efecto disuasivo e inhibidor sobre quienes ejercen la libertad de expresión, impidiendo el debate público”.

Cambie “canal” por “teatro público” y la lógica es exactamente la misma.

Habría que hacerle un tatuaje en el cerebro de cada habitante de esta tierra que diga “Idartes es un administrador, no un curador” pero ya es tarde… ya los tienen a todos pastando.

En el derecho administrativo existe una figura llamada desviación de poder que sucede cuando una autoridad usa sus competencias legales para un fin distinto al previsto por la ley. Si Idartes tiene la competencia para asignar la Media Torta, el fin previsto es garantizar el acceso equitativo a un equipamiento cultural público. Si, en la práctica, usa esa competencia para castigar o excluir a un gestor crítico, se configura una desviación de poder sancionable.
El Consejo de Estado y la Corte Constitucional han dicho hasta el cansancio que la desviación del fin en el uso de bienes públicos puede vulnerar varios derechos colectivos, entre ellos, el goce del espacio público, la defensa y utilización de los bienes de uso público y la moralidad administrativa.

La moralidad administrativa no es una invención como sí lo son las políticas culturales absurdas, la moralidad exige que los funcionarios gestionen recursos públicos de forma imparcial, transparente y ceñida a la finalidad del bien. Cuando un escenario financiado con impuestos se entrega selectivamente a ciertos proyectos y se niega sistemáticamente a otros por razones políticas, esa moralidad se quiebra. No hace falta robarse un peso, basta con usar el poder discrecional como arma.

En el plano disciplinario, la reiteración de negativas arbitrarias también puede configurar falta grave de los funcionarios responsables, al vulnerar principios de igualdad, imparcialidad y finalidad del gasto público. La Procuraduría y las personerías han investigado en otros contextos actos similares: cierre de parques, privatización encubierta de espacios públicos, entrega sesgada de contratos. La cultura no debería ser excepción. Pero ya todos conocen las técnicas de Idartes, Sayco (Privada), Mincultura y otros al usar triquiñuelas para salirse por la tangente como publicar pendejadas en portales de noticias falsas, negar a sus empleados usando el esquema de “contratistas” o reclamar que “les están dañando el nombre”. Patético.
Lo que ocurre con la Media Torta, el Jorge Eliécer o el Colón no es solo un problema de programación; es algo más profundo, se trata de la captura institucional de la cultura por parte de una élite burocrática que decide quién puede existir en el espacio público financiado por todos. Osea operan como una mafia. Normal acá.

La ley dice que los escenarios son de todos; la práctica los convierte en territorio de unos pocos. Esa fractura entre norma y realidad no es un simple descuido: es una forma sofisticada de corrupción política, donde el botín no son ladrillos ni contratos de cemento, sino la capacidad de decidir qué se ve, qué se escucha y qué se recuerda.

Frente a eso, el periodismo cultural tiene una tarea incómoda, dejar de tratar a Idartes y a las demás instituciones como mecenas intocables y empezar a narrarlas como lo que son, administradores de bienes públicos sujetos a escrutinio jurídico y ético. No basta con cubrir festivales; hay que cubrir también cómo se decide quién entra y quién queda afuera. Pero en Colombia el periodismo es un inodoro, un hervidero de oportunistas sin criterio que están también al servicio de quien les puede dar un peso para comer.

Porque cada vez que una entidad pública le cierra la puerta de un teatro a un gestor incómodo, no solo viola la ley y los derechos colectivos, nos recuerda que en Colombia la censura ya no necesita tijeras. Le basta con un escenario vacío, un correo sin respuesta y un funcionario que, desde su escritorio, se cree dueño de lo que en realidad pertenece a todos.

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Colombia

Este es el TOP 50 de Rock y Metal colombiano 2025 para Subterránica

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El rock y el metal colombiano viven un momento duro pero para nada están muertos. Viven en una tensión permanente entre la resistencia y el agotamiento, entre la autogestión real y el discurso vacío, entre quienes siguen haciendo canciones, giras y escenas, y quienes reducen todo a nostalgia, tributos o quejas infinitas. Esa es la realidad que no se puede maquillar y desde la cual Subterránica ha trabajado durante más de dos décadas. Y así, cada año salen cientos de nuevas canciones y producciones que nutren los sonidos locales en resistencia.

El Top 50 Subterránica 2025 no es una lista de complacencias, ni un ranking para alimentar egos, ni una selección dictada por algoritmos, tendencias o relaciones públicas. Es, como todos los años, una fotografía crítica del estado del rock y el metal en Colombia, construida desde la observación constante, el seguimiento a procesos reales y el compromiso con una escena que se sostiene, casi siempre, desde la independencia y la autogestión.

Esta lista existe porque creemos que documentar, reconocer y poner en contexto es una forma de hacer historia. Porque mientras muchos hablan del rock sin aportar nada concreto, hay bandas, productores, gestores y colectivos que siguen creando, grabando, tocando y sosteniendo circuitos en condiciones adversas. A ellos está dedicada esta selección.

El Top 50 Subterránica es una tradición anual que no busca unanimidades ni aplausos fáciles. Busca coherencia, trabajo, impacto y continuidad. Es una lista que incomoda, genera debate y sobre todo, deja registro. Porque si el rock colombiano ha sobrevivido, no ha sido por el apoyo institucional ni por la moda, sino por la terquedad de quienes siguen haciéndolo cuando todo juega en contra.

Este 2025 no es la excepción. Aquí está la lista de Subterránica. No pretende ser definitiva, pero sí honesta. Y como siempre, está hecha desde el mismo lugar… el de quienes están dentro del pantano, no mirándolo desde la orilla.
Suban el volumen y disfruten…

1 – Indolencia – Loathsome Faith


2 – The Missing Point – Under Thread


3 – Calma – Canalla


4 – Se mi refugio – Pacho Gómez


5 – I Awaken – Brainblast


6 – Subatomic Glitchy Groove – Cosmology X


7 – Thrash Manson – Steelbreath


8- Muerte Digna – R.I.P.


9 – Instinto Animal – Rain of Fire


10 – Piedra sobre piedra – Nicolas y los Fumadores


11 – Cypher – Rex Marte


12 – Karma – Yimark


13 – Indefinido – Camargo


14 – Loto – Las tres piedras


15 – Oxido y Perfume – Vulgarxito (Vanegas Blues)


16 – Tierra de Nadie – Alfonso Espriella


17 – Perfect Days – Cheyne Stokes


18 – Enemigo Oculto – Onïxx


19 – Cartas Suicidas – Mandingasea


20 – Sueños – Diatermia


21 – Siniestro – Devasted


22 – Un caos más – Ennui


23 – CH4 – Psycho mosher


24 – Survive – Osaka 32


25 – Clx – Ciudad inmovil


26 – Primal Rage – Herejía


27 – Adaia – Alcanzando el Sol


28 – Desert – Dead Country Broders


29 – The Pleasure of it – Lengua del desierto


30 – Enfermos de Poder – Fixura


31 – De la noche al fin – Los Batz


32 – Inexistencia – Sforzando


33 – Ni con 4 ojos – Cinemablue


34 – Mr Bicth – Rough Times


35 – Where it Begins – Abstrated mind


36 – Días Más Felices – Lutter


37 – Prismas – Aspern ft. Denis Stoff from Drag Me Out


38 – Después de la lluvia – Un ser multiple


39 – Epifanía – Narcocracia Ft Fabián Galindo


40 – Future Tense – Poison the preacher


41 – Megalomaniac – Thy Method


42 – Hasta Que Te Conocí – Homenaje Juan Gabriel, Ensamble Trivalente ft. Six V Six


43 – 2030 (N.O.M) – Brain Voltage


44 – Chaotic – Duplex


45 – Blue – Nauj Project


46 – En el espacio y el tiempo – La Farsa


47 – Redemption – Vein


48 – Holocausto – Tenebrarum


49 – Arrojando siempre música agresiva – A.S.M.A

50 – Envidia – Piel Pimienta

@Subterránica

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Lo Mejor del Rock y Metal Colombiano en 2025 para Subterránica

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Desde las trincheras de Subterránica, 2025 emergió como un año de resistencia y explosión creativa en el rock y metal colombiano, donde bandas independientes desafíaron el establishment con canciones fuertes, honestas y letras que destapan realidades. Bogotá y el circuito underground estuvieron nutridos con El Monster del Rock Subterránica, los heats de Wacken Metal Battle y giras crudas que priorizaron la esencia sobre el mainstream. Estas 14 propuestas capturan según nosotros, la furia genuina e indomable, desde el death brutal, pasando por el thrash demoledor hasta fusiones rebeldes que definen un sonido nacional que se niega a ceder, listo para trascender fronteras sin concesiones.

Estas fueron las mejores agrupaciones del año para nuestro colectiv

Loathsome Faith

Loathsome Faith, death metal bogotano de precisión quirúrgica, teje riffs técnicos con atmósferas asfixiantes que diseccionan la indolencia social y la decadencia humana, evocando a Nile con un toque local visceral. En 2025 fueron los ganadores de Wacken Metal Battle Colombia, tocaron en Ecuador en la gran final, no se quedaron quietos en ningún momento y lanzaron “Indolencia”, un adelanto de su cuarto álbum que acumuló miles de streams underground, seguido de shows en Rock al Parque y presentaciones que reafirmaron sus 15 años de brutalidad inquebrantable. Su presencia en festivales independientes consolidó su rol como ariete del extremo, atrayendo aliados globales sin diluir su ferocidad. Sin duda uno de los nombres más importantes de Metal colombiano.

Cheyne Stokes

Cheyne Stokes evoluciona hacia un metal progresivo introspectivo, donde progresiones emocionales transforman el thrash primigenio en narrativas conceptuales de sombras y redención, con influencias de Tool y Opeth filtradas por la crudeza colombiana. Sacaron el single “The Dream is Collapsing” y el álbum The Empress, un doble golpe de madurez sonora con videos oscuros que exploran colapsos mentales, más presentaciones en varios circuitos. Su música invita a la catarsis colectiva, posicionándolos como innovadores que fusionan introspección con potencia en vivo.

Pr1mal

Pr1mal regresó con riffs más densos, sonido más fuerte tipo Groove Metal y letras políticas que gritan rebeldía contra el sistema, reminiscentes de Slipknot y Korn pero con acento bogotano callejero y actual. Tras 13 años de hiatus, se tomaron nuevamente los escenarios con su voltaje renovado. Su front man Javier Carmona pareciera no querer ceder al tiempo y está en mejor forma que nunca.

Onïxx

Onïxx encarna el hard heavy metal tradicional con potencia clásica, solos melódicos y una energía underground que resiste modas, canalizando Iron Maiden y Judas Priest en riffs que retumban en los bares bogotanos. Finalistas destacados en Wacken Metal Battle Suramérica 2025, sostuvieron una agenda de shows intensos en el circuito local, ignorando confusiones con actos foráneos y fortaleciendo su marca en redes independientes. Su endurance en la escena los erigió como baluartes del metal puro, listos para heats mayores sumado a una excelente puesta en escena.

Mandingasea

Mandingasea fusiona hard rock con grooves latinos y letras viscerales sobre lucha cotidiana, como en “Jodido” o la brutal “Cartas Suicidas”, entregando un sonido callejero que mezcla el rock con raíces colombianas en ritmos infecciosos. Realizaron conciertos clave en la ciudad y su lucha por la salud mental es notoria y necesaria, manteniendo su pulso resistente. Su presencia en el circuito consolidó un estilo que invita al rock con alma popular.

The End

The End despliega cyborg metal postapocalíptico, un hard rock futurista con riffs robóticos, baterías fuertes y letras de guerra final que pintan escenarios distópicos al estilo Rammstein meets Fear Factory. Coronados como ganadores del Monster del Rock Subterránica, superaron rivales en batallas épicas, esta es una banda que es divertida de ver en vivo y que ha construido todo un concepto alrededor de ella.

Osaka 32

Osaka 32 ofrece rock alternativo con riffs potentes y grooves modernos, un sonido fresco que navega stoner y post-hardcore con toques experimentales y elementos asiáticos, ideal para cabezas que buscan intensidad sin clichés. Activos en varios eventos y en Wacken Metal Battle, sumaron giras locales y apariciones en Toque que los catapultaron en la celebración anual del rock underground. Su momentum en Instagram y escenarios independientes los marca como promesa ascendente.

RIP (R.I.P.)

RIP forja heavy rock crudo con temas como “Muerte Digna”, un sonido directo y sin filtros que captura la resistencia underground bogotana, influenciado por el metal clásico con edge punk. Mantuvieron una sólida agenda de shows en la escena local, contribuyendo a la vitalidad del circuito sin alardes, priorizando la conexión auténtica con el público fiel. Su persistencia en redes y eventos los mantuvo como pilar de la tradición roquera, fueron protagonistas de la entrega de Premios Subterránica 2025.

Devasted

Devasted lidera el thrash metal con demencia técnica, inspirado en Coroner y Vektor, donde velocidad y caos social se funden en riffs bastante elaborados que denuncian desorden colectivo. Lanzaron el álbum Siniestro, posicionándolos como el estandarte del thrash y sus fusiones con producción impecable. Su evolución técnica redefinió el género en el underground 2025 y terminan el año con su gira por Perú.

Ciudad Inmovil

Ciudad Inmovil construye modern metal con riffs intensos, grooves y una dinámica bogotana que evoca aquellas bandas a las que no les da miedo experimentas. Competidores fieros en semis de Wacken Metal Battle Bogotá, sumaron a celebraciones roqueras con lanzamientos digitales que ampliaron su reach underground. Su sonido prometedor apunta a dominar el circuito emergente.

Camargo

Camargo explora pop rock con contrastes luminosos y oscuros, un estilo performativo fresco que alterna melodías accesibles con crescendos intensos, atrayendo audiencias amplias en escenarios grandes. Su mezcla emocional capturó el espíritu versátil del génerom este año tuvieron gira en México y en varios festivales del país, pero el lanzamiento de su canción “Indefinido” los marca como lo mejor del año.

Alfonso Espriella

Con 20 años de tarima, entrega y letras introspectivas, Alfonso no es capaz de tomar un descanso, lanzando nueva música durante el año. Ha compartido escenario con Slash y Draco Rosa con un sonido maduro y ecléctico. Estrenó “Dolor Fantasma”, un single haunting que sumó a shows independientes, reforzando su legado versátil en el rock colombiano. Su carrera sostenida inspiró a la escena solista underground siendo él uno de los pocos que quedan en el género.

Somberspawn

Somberspawn desata blackened death metal feroz desde 2018, con “Inumbrate” como estandarte de ruido transfronterizo que mezcla Behemoth con crudeza bogotana en blasts y atmósferas gélidas. Expandieron su visión en showcases independientes y redes globales, consolidando un underground que trasciende límites locales. Su intensidad los elevó como fuerza extrema imparable y definitivamente fueron uno de los mejores shows de Rock al Parque, esta es una banda que pronto se tomará la escena de manera irremediable.

Psycho Mosher

Psycho Mosher, pioneros del crossover thrash, aceleran con riffs veloces y actitud callejera que recuerda bandas como Cro-Mags y Suicidal Tendencies, desatando furia pura en mosh pits globales. Aseguraron boleto a Copenhell 2026 al ser ellos los escogidos en los showcases del Bomm y con shows locales que definieron su proyección internacional como embajadores del thrash colombiano. Su año culminante selló un legado de velocidad indetenible.

!Que nunca pare nuestra escena!

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