Colombia
Especial Subterránica y Museo del Rock Colombiano: 67 años de historia del rock en Colombia con 67 bandas esenciales.
Desde sus primeros pasos en 1957, el rock en Colombia ha recorrido una historia de altos y bajos, llena de transformaciones, desafíos y momentos de auténtica creatividad. En este especial de Subterránica y El Museo del Rock Colombiano, exploramos los 67 años de rock en el país, destacando a algunas de las bandas más importantes de cada década. Este recorrido busca capturar no solo la evolución del género, sino también las dificultades y contextos sociales que marcaron cada época.
A finales de los años cincuenta, cuando el rock apenas empezaba a resonar en algunas ciudades, pocos imaginaban que esta música se abriría paso en una sociedad donde predominaban valores tradicionales. Inspiradas por las primeras ondas del rock and roll, algunas bandas comenzaron a surgir en un país donde los medios y el público aún desconocían completamente el género, y donde cada nueva canción implicaba un reto contra las limitaciones técnicas y las barreras culturales.
La década de los sesenta vio un interés creciente, aunque modesto, por el rock, especialmente entre la juventud urbana que encontraba en esta música un medio de expresión propio. A pesar de la censura y de una infraestructura musical incipiente, estas primeras agrupaciones apostaron por explorar el beat y el rock psicodélico, dando origen a un movimiento que, aunque pequeño, tuvo un papel fundamental en plantar las bases de la cultura rock en Colombia.
Los años setenta fueron un tiempo de supervivencia para el rock colombiano, marcado por un contexto de represión y un dominio de otros géneros populares, sobretodo la salsa. En esta época, la escena se mantuvo en espacios alternativos y en círculos muy reducidos. Las bandas de rock eran pocas y luchaban por mantenerse activas en una sociedad que no contaba con los recursos ni el interés para fomentar la música rock. Sin embargo, fue una década de resistencia que cimentó la perseverancia de la escena nacional.
La llegada de los ochenta trajo consigo un despertar: la influencia del punk y el heavy metal internacional abrió la puerta a un rock más crudo, que en Colombia se tradujo en un sonido rebelde y contestatario, con letras que reflejaban las inquietudes sociales y políticas del país. Esta década presenció la consolidación de una escena en expansión, donde comenzaron a surgir espacios de encuentro y apoyo a las bandas locales.
En los noventa, el rock colombiano tuvo su gran auge, en gran medida gracias al crecimiento de festivales, la apertura de espacios en radio y televisión, y la popularización de géneros como el grunge, el alternativo y el hardcore. Este período significó el primer momento de reconocimiento masivo para muchas bandas, que encontraron en el rock un medio para expresarse y vivir de su música.
La década del 2000 marcó un cambio notable. En lugar de una continuidad del rock como se conocía, fue el metal y el punk los géneros que lograron una verdadera consolidación. En el mismo periodo, el “rock” colombiano tomó un rumbo diferente, reemplazado en gran medida por fusiones tropicales y sonidos comerciales que dejaron de lado las raíces de este género. Bandas de metal y punk han mantenido una presencia activa, en una escena que hoy encuentra apoyo en la autogestión, las plataformas digitales y una mayor apertura hacia públicos internacionales.
Las últimas dos décadas han visto una transformación en el panorama de la música pesada en Colombia, impulsada en gran parte por una generación que combina independencia artística con nuevas herramientas digitales. Hoy, lo que permanece es una escena dinámica, donde el metal y el punk han ocupado el espacio que el rock clásico alguna vez tuvo, mientras otros géneros han explorado una fusión de sonidos, en ocasiones alejados de los principios originales del rock.
Este especial rinde homenaje a 67 bandas que representan no solo la trayectoria del rock y sus variantes en el país, sino la historia de un género que, aunque cambiante, ha dejado una huella duradera en la cultura colombiana.
Desde 1957 y la década de los sesentas
Los Daro Boys
Los Daro Boys fue un influyente conjunto colombiano de los años 60, pionero en géneros como Twist, Rock & Roll, Jazz, Bossa Nova y Bambuco. Fundado por José Rafael “Chepe” Restrepo, Jorge Maldonado Gutiérrez y Mauricio Posada, el grupo estaba compuesto por jóvenes estudiantes de la Universidad Nacional, como Germán Chavarriaga, Luis López Tejera, Fernando Madrid y la cantante Amalia Acevedo.
Con un repertorio basado en versiones en español de artistas anglosajones y mexicanos, Los Daro Boys marcaron un hito en la música juvenil colombiana. Fueron el primer grupo en grabar discos de larga duración en Colombia, con sus álbumes Los Daro Boys (1962) y Los Daro en el Colón (1963), este último pionero en la grabación de música en vivo en el país. Su histórica presentación en el Teatro Colón, un espacio tradicionalmente dedicado a la música clásica, generó polémica, pero al final conquistaron al público con su estilo moderno. Los Daro Boys son considerados una de las primeras agrupaciones de rock en Colombia.
Los Speakers
Los Speakers fue una banda pionera del rock en Bogotá, Colombia, formada entre 1963 y 1964. Considerada fundamental en la historia del rock colombiano, la banda abrió los caminos de la industria discográfica de la “música moderna” y la “nueva ola”. Su estilo se caracterizó por la reinterpretación y adaptación de la música pop rock y rock anglosajón, con un formato de cuarteto que incluía guitarras, teclados, bajo y batería. A lo largo de su carrera, Los Speakers interpretaron composiciones propias y versiones en español e inglés de clásicos de artistas como Los Beatles, Bob Dylan, The Rolling Stones, entre otros.
La banda también se destacó por su incursión en el rock psicodélico, especialmente con su disco Los Speakers en el maravilloso mundo de Ingesón (1968). Integrada por músicos como el español Rodrigo García y el colombiano Humberto Monroy, y con la participación del baterista italiano Roberto Fiorilli en sus últimos años, la banda dejó un legado de siete álbumes de larga duración, cuatro EPs y un sencillo. Aunque se disolvió en 1968 tras la salida de Rodrigo, su influencia sigue siendo clave en la historia del rock colombiano y latinoamericano.
Los Flippers
Los Flippers fue una banda pionera del rock en Bogotá, Colombia, activa entre 1964 y 1975, con una segunda etapa entre 1980 y 1982. Fundada por Carlos Martínez y Arturo Astudillo, inicialmente como The Thunderbirds, se renombraron como Los Flippers en 1965, inspirados por la serie de televisión Flipper. Con su estilo influenciado por la Invasión Británica y la psicodelia, el grupo destacó por sus composiciones propias y su experimentación musical. Grabaron dos álbumes con el sello Zeida-Codiscos, The Flippers Discotheque (1966) y Psicodelicias (1967).
Durante su carrera, Los Flippers vivieron varios cambios en su alineación, incluyendo la participación de músicos como Ferdie Fernández y Carlos Cardona. Su música fue notablemente experimental, integrando teclados y metales, con discos como Pronto viviremos un mundo mucho mejor (1972) que reflejaban influencias del rock psicodélico. La banda se disolvió en 1975 debido a la emigración de sus miembros y la baja visibilidad del rock en los medios colombianos.
Los Yetis
Los Yetis fue una banda pionera del rock colombiano, originaria de Medellín, y una de las más influyentes de los años 60, asociada al movimiento nadaísta de Gonzalo Arango. Fundada en 1965 como un trío vocal por Juan Nicolás Estela y los hermanos Juancho e Iván Darío López, el grupo comenzó tocando versiones de canciones populares. En 1966, su participación en la grabación del LP 14 impactos juveniles! de Discos Fuentes les permitió grabar su primer álbum homónimo, con Los Ampex tocando los instrumentos.
En 1966, Los Yetis se consolidaron como una banda de rock con la incorporación del bajista Norman Smith y el baterista Hernán Pabón. Su estilo se vio influenciado por el nadaísmo, lo que se reflejó en canciones como Llegaron los peluqueros y Mi primer juguete. En 1967, José Ignacio Durán reemplazó a Estela como guitarrista, y el grupo grabó su disco más experimental y maduro, Olvídate (1968), que incorporó influencias hippies y temas como Me siento loco.
A finales de los 60, la falta de interés de las discográficas en el rock llevó a la disolución de Los Yetis en 1969. En 2003, la banda se reunió brevemente, con varios de los miembros originales, y siguió realizando conciertos hasta 2010, cuando regresaron con nuevos músicos y dos de los miembros fundadores: Juan Nicolás Estela y Juancho López. A lo largo de los años, se han lanzado varias compilaciones de su música, y en 2009 Munster Records España editó ¡Nadaísmo a go-go!, una recopilación destacada de su legado.
Los Silver Thunders
The Silver Thunders fue una banda de rock colombiana activa en los años 60, cuya música estuvo marcada por la influencia de grupos como The Beatles, The Monkees y The Troggs. Formada por los hermanos Orlando (bajo) y Edgardo Córdoba (guitarra rítmica), junto con Carlos “Caliche” Cardona (batería) y posteriormente Jorge López (guitarra puntera), la banda debutó en diciembre de 1966.
Con una propuesta que mezclaba versiones instrumentales y vocales en inglés y español, The Silver Thunders se ganó el reconocimiento del público joven bogotano a través de presentaciones en lugares emblemáticos como La Caverna, El Diábolo y La Bomba. Su repertorio incluía canciones como And Your Bird Can Sing y A Day In The Life de The Beatles, Mary Mary de The Monkees, Wild Thing de The Troggs y hasta una pieza de Miriam Makeba.
En 1969, la banda adoptó el nombre Los Yoguis e incorporó a Hernando Orjuela en los teclados, grabando cuatro temas antes de su disolución en 1970 debido a la partida de algunos miembros y compromisos académicos.
A pesar de su breve trayectoria, The Silver Thunders dejaron un legado que perduró en el tiempo. En 2019, se lanzó en España su único álbum con grabaciones de 1968, un documento invaluable para los amantes del rock colombiano de la época.
Los Ampex
Los Ampex fue una banda bogotana clave en la escena del rock colombiano de los años 60, nacida como evolución de Los Goldfingers. Destacaron por sus versiones de éxitos internacionales y por ser músicos de sesión para artistas como Óscar Golden y Vicky. Bajo la producción de Alfonso Lizarazo, grabaron el EP Inferno A-go-go y dos LP, incluyendo su segundo disco con Discos Fuentes en 1967, que presentó covers de grupos como The Rolling Stones y The Byrds.
La llegada del rock psicodélico marcó su disolución en 1967. Algunos miembros formaron The Time Machine, mientras otros abandonaron la música. En 2021, Munster Records reeditó su segundo álbum, confirmando su importancia histórica en el rock colombiano.
Los Danger Twist
Los Danger Twist fue una de las primeras agrupaciones de rock en Colombia, surgida en el sur de Bogotá y pionera de la Nueva Ola. En los años 50 compartieron protagonismo con Los Dinámicos, su principal rival del norte de la ciudad. Ambas bandas destacaron en un histórico mano a mano musical en el Teatro Colombia en 1959.
El repertorio de Los Danger Twist consistía mayormente en covers de grupos mexicanos y argentinos, aunque no llegaron a grabar un LP. Entre sus miembros, Manuel Jiménez fue batería de Los Streaks, y Edgar Ávila compuso la instrumental El Tito para Los Yetis.
Lamentablemente Los Danger no dejaron registro fonográfico para la historia.
Años 70
En los años 70, más que un movimiento consolidado de rock, en Colombia había esfuerzos aislados y algunos músicos individuales que intentaban mezclar rock con otros géneros o, en algunos casos, integrarse en la incipiente escena de la balada y la música tropical, sin mucha consistencia en el ámbito del rock.
Génesis de Colombia
Génesis fue una de las bandas pioneras del rock progresivo y experimental en Colombia, fundada en 1972 por el icónico músico y compositor Humberto Monroy considerado por mucho el padre del rock colombiano, quien previamente había sido parte de Los Speakers y otras bandas. Génesis combinó el rock con elementos del folclore colombiano, creando un sonido único que reflejaba las raíces culturales del país mientras exploraba nuevas dimensiones musicales.
Aunque Génesis nunca alcanzó gran fama internacional, su legado es fundamental para la historia del rock en Colombia, siendo una influencia importante para generaciones posteriores de músicos que buscan innovar mientras honran su identidad cultural. La banda se disolvió en los años 80, pero su música sigue siendo un referente para los amantes del rock progresivo latinoamericano.
Siglo Cero
Siglo Cero fue una banda de rock experimental fundada en Bogotá a finales de la década de 1960. Estuvo integrada por músicos destacados como el bajista Humberto Monroy y el baterista italiano Roberto Fiorilli, ambos exmiembros de bandas icónicas como Los Speakers. Completaron la formación el guitarrista Fernando Córdoba y el tecladista Ferdy Fernández, quienes aportaron a su sonido único una mezcla de rock progresivo y jazz.
Fundada en 1969, Siglo Cero se destacó por su enfoque innovador: en sus presentaciones en vivo, cada integrante desarrollaba sus propias piezas, creando bloques armónicos con una secuencia rítmica marcada por la improvisación. En 1970, lanzaron su único LP, Latinoamérica, bajo el sello independiente Zodiaco. Este álbum incluyó dos extensos temas, Viaje I y Viaje II, cada uno de 16 minutos, y se caracterizó por sus solos instrumentales de batería, guitarra y bajo. Ese mismo año, la banda inauguró el Festival de la Vida en el Parque Nacional de Bogotá, marcando un momento clave en la historia del rock colombiano.
A pesar de su corta vida, Siglo Cero dejó un legado significativo. Fue la primera agrupación colombiana en grabar un LP de rock progresivo con influencias de jazz. Además, sus miembros continuaron marcando la escena musical: Humberto Monroy fundó Génesis, una de las bandas más importantes del rock colombiano, mientras que Roberto Fiorilli dio vida a La Columna de Fuego, su último proyecto en Colombia.
La Banda Nueva
La Banda Nueva fue una innovadora agrupación de rock colombiano formada en 1973 por Orlando Betancur (exintegrante de Los Flippers), Gustavo Cáceres, Jaime Córdoba y Juan Carrillo. Desde su inicio, la banda destacó en la escena musical gracias a su éxito en la radio con la canción Emiliano Pinilla, que se ha convertido en un clásico del rock colombiano.
A diferencia de otros grupos de su generación, La Banda Nueva debutó directamente en el estudio sin haber realizado presentaciones en vivo. Esto les permitió trabajar con Discos Bambuco en la creación de su álbum La gran feria, un disco que fusiona rock, jazz latino y música contemporánea. El nombre del álbum fue inspirado por una obra del compositor húngaro Béla Bartók, de la cual también grabaron una versión libre como parte de su propuesta artística.
Siguiendo los pasos de álbumes innovadores como En el maravilloso mundo de Ingesón de Los Speakers, La Banda Nueva exploró las posibilidades creativas del estudio de grabación. Su trabajo se caracterizó por el uso de efectos técnicos, arreglos orquestales y un alto nivel de virtuosismo instrumental. También se perciben influencias del rock sinfónico, con ecos de bandas como Yes, Pink Floyd y Genesis, lo que marcó un hito en la música colombiana de la época.
Además, La Banda Nueva fue el primer grupo de rock colombiano en grabar una canción dedicada abiertamente a la ciudad de Bogotá, consolidando su lugar como una de las agrupaciones más originales e importantes de su tiempo.
Crash
Formada en Medellín en 1976, Crash fue una banda de rock colombiana que destacó por la calidad de su sonido y sus impactantes presentaciones en vivo, a pesar de no haber difundido grabaciones de manera oficial. Su música fusionó rock and roll, hard rock y punk con elementos de la música latinoamericana, explorando ritmos del Caribe, reggae y hasta el tango.
El grupo se presentó en bares, eventos públicos y conciertos internacionales en Colombia, logrando reconocimiento en medios y apariciones en televisión entre 1978 y 1979. En 1982 grabaron un LP que permanece inédito, con temas como The Falklands, una crítica a la Guerra de las Malvinas, y Champetua, que mezclaba new wave con sonidos del Caribe colombiano, anticipándose al género de la champeta.
Crash dejó una huella en la historia del rock colombiano como un referente de creatividad y resistencia en una época marcada por el desinterés de la industria musical hacia este género.
La columna de fuego
La Columna de Fuego fue una banda de rock colombiana formada en Bogotá en 1971, reconocida por su fusión de rock con ritmos tradicionales de las costas Caribe y Pacífico.
Surgió tras la disolución de Siglo Cero, integrando a Jaime Rodríguez, Roberto Fiorilli, Marco Giraldo y, posteriormente, César Hernández. Su música combinaba estructuras de jazz con improvisaciones y elementos del folclor colombiano.
En su primera grabación destacaron temas como La joricamba y Manigua de tambores, que reflejaban esta mezcla innovadora.
La banda se presentó en el Festival de Ancón y evolucionó hacia un ensamble más complejo con percusión y vientos. En 1973, contribuyeron a la banda sonora de la película Préstame tu marido y trabajaron como banda de soporte de Leonor González Mina en una gira por Europa.
Durante su estadía en España, grabaron un álbum con RCA que combinaba rock, funk, cumbia y currulao, publicado en Colombia por Sonolux en 1974. Al finalizar la gira, el grupo se disolvió y la mayoría de sus integrantes continuaron sus carreras en Europa.
Compañía Ilimitada
Compañía Ilimitada inició como un grupo de amigos del colegio y evolucionó hasta convertirse en un dúo integrado por Juan Pulido (“Juancho”) y Camilo Jaramillo (“Piyo”).
En sus inicios, en los años 70, contaron con la participación de compañeros del Gimnasio Moderno y el Gimnasio Campestre, incluyendo a Jorge Alberto Guerrero, Fernando Sáenz y Carlos Posada (posteriormente fundador de Sociedad Anónima). Destacaron en competencias musicales estudiantiles conocidas como “murgas”, lo que les permitió en 1978 convertirse en la banda estable del programa televisivo La Telediscoteca, conducido por Manolo Bellón.
Tras presentaciones en pequeños bares de Bogotá, en 1984 grabaron su primer sencillo, El año del fuego, que incluyó los temas María y Siloé. El título hacía referencia al próximo avistamiento del cometa Halley.
Pablus Gallinazo (Gonzalo Navas Cadena)
Nacido el 11 de julio de 1942 en Piedecuesta, Santander, Pablus Gallinazo, cuyo nombre real es Gonzalo Navas Cadena, fue un destacado cantautor, escritor y poeta colombiano. Estudió derecho en la Universidad Externado de Colombia y luego teatro.
Gallinazo se convirtió en uno de los más célebres exponentes de la canción protesta en Colombia, siendo reconocido como el principal representante de la música protesta en Latinoamérica durante las décadas de 1960 y 1970. Fue parte del movimiento Nadaísmo, que intentó desafiar las normas académicas y sociales tradicionales, buscando nuevos vientos para la realidad latinoamericana.
En su carrera, su primer disco Protesta de Pablus Gallinazo (1966-1967), editado por Discos 15, se convirtió en un referente histórico de la música colombiana, aunque fue censurado por el gobierno de Carlos Lleras Restrepo por su contenido político.
Pablus Gallinazo comenzó su carrera musical tocando flauta y componiendo canciones con letras críticas, presentándose en sindicatos y universidades. Tras el éxito de su balada Boca de chicle, su popularidad creció y comenzó a cobrar por sus presentaciones, consolidándose como un ícono de la música de protesta en Colombia.
Terrón de sueños
Grupo colombiano de rock originado a comienzos de 1970s. Compuesto por Fabio Gomez (bajo) ex-integrante de The Flippers, Cesar Almonacid (guitarra), Carlos Alvarez (bateria) y Lizandro Zapata (voz). Se presentaron en el Festival de Ancón de 1971 en Medellín y grabaron nada más que un doble sencillo. El primero una bella instrumental llamada: “Himno al viento” estilo folk rock y el segundo “Oye mi saxo“, un tema influenciado por los sonidos latinos del guitarrista Carlos Santana.
La banda del Marciano
La Banda del Marciano fue una influyente agrupación de rock colombiano formada a principios de los años setenta. Nació cuando el bajista Guillermo Guzmán, conocido como Marciano, junto al guitarrista Hernando Becerra y el baterista Eduardo Acevedo, comenzaron a ensayar con el objetivo de crear una banda que participara en varios conciertos de rock. Su debut fue en el Festival de la Primavera en 1971, y más tarde formaron parte del histórico Festival de Ancón. Aunque no dejaron un álbum propio, su música quedó plasmada en discos de artistas como Christopher, Vicky, Billy Pontoni, entre otros. En los años siguientes, la banda se disolvió, pero sus miembros continuaron su carrera en otros proyectos como Crash, Mango, y Los Flippers. A pesar de la gran importancia que tuvo La Banda del Marciano en el rock colombiano de la época, la banda nunca grabó un disco propio, dejando un legado marcado por su participación en otros proyectos y en la escena musical local.
Traphico
Traphico fue una destacada banda de rock colombiana activa a principios de los años 80, conocida por su excepción dentro de la escena del rock colombiano de la época. A pesar del letargo que atravesaba el movimiento rock en Colombia, la banda logró realizar una exitosa gira de 180 presentaciones y grabó dos discos de larga duración con el sello Sonolux. Además, fueron famosos por inaugurar la exhibición en Bogotá de películas con temática de rock. La banda estuvo conformada por Vitalii Druzhinin (voz, teclados), Ernesto Rozo (guitarra), Miguel Alzate (bajo) y Enrique “Blue” Martínez (batería). Tras su disolución en 1983, Rozo y “Blue” formaron parte de Ex-3, uno de los proyectos más exitosos del rock colombiano en los años 90.
Anos 80, el rock en Español y la escena de Medellín
Carbure
Carbure fue una banda colombiana de hard rock y heavy metal activa en los años 80, reconocida por su influencia en la escena del rock pesado en Medellín y el país.
Surgió en 1981 tras la disolución de Judas, una banda que destacó en los años 70 con una ópera rock inspirada en Jesucristo Superestrella. Dos de sus exintegrantes, Jorge Montoya y Jorge Calderón, junto a Álvaro Torres, formaron Carbure con un repertorio influenciado por bandas como Iron Maiden, Judas Priest y Barón Rojo. Sus composiciones originales, como El faltón y Hombres en serie, los posicionaron como referentes del género.
En 1983, grabaron un EP con Discos Victoria que incluyó El faltón, convertido en un himno del rock colombiano y más tarde usado en la película Apocalipsur. La banda también innovó al presentarse en espacios como el Museo de Arte Moderno de Medellín, además de festivales y bares.
Tras disolverse en 1985 por problemas internos, Álvaro Torres reformó el grupo en 1987, grabando nuevos temas con CBS y bajo la dirección artística de Miguel Muñoz. Carbure marcó una nueva etapa para el rock colombiano, abriendo camino a bandas emblemáticas como
Transito Libre
Tránsito Libre es una banda de rock colombiana formada en 1988 en Pereira. Su primer éxito llegó en 1992 con el EP homónimo, destacando la canción “Poco tiempo por vivir”. Tres años después, en 1995, lanzaron su primer álbum Sueños, consolidándose en la escena nacional. En 2000, tras una pausa, la banda se reformó con una nueva alineación y lanzó En contravía. En 2005, publicaron su tercer disco, Sherezada, con influencias de power metal. Después de varios cambios, en 2019 publicaron un álbum recopilatorio y un disco en vivo en formato sinfónico. En 2022, aparecieron en el documental Nación rebelde.
Krönös
Krönös es una banda de rock duro formada en Cali, Colombia, en 1985. Con una trayectoria de más de 30 años, se ha consolidado como una de las agrupaciones más longevas y representativas del rock colombiano. Influenciados por grupos como Kiss, Van Halen y Deep Purple, Krönös ganó notoriedad en los años 80 tras ganar el Primer Festival Nacional de Rock y lanzar su primer LP en 1988. Su tema más popular, “Fuego en mis venas”, es considerado uno de los himnos del rock colombiano. A lo largo de su carrera, la banda ha sufrido varios cambios de formación, pero ha mantenido su relevancia en la escena local, participando en importantes conciertos y festivales. Krönös ha sido reconocida por su contribución al rock colombiano y sigue siendo una de las bandas más influyentes del género en el país.
Hades
Hades es una banda de heavy metal originaria de Bogotá, Colombia, formada en 1985. A lo largo de su carrera, se ha consolidado como una de las bandas pioneras del heavy metal en Colombia, siendo una de las primeras agrupaciones en firmar contrato con la disquera BMG. La banda fue clave en el surgimiento y desarrollo del movimiento del heavy metal bogotano durante los años 80, y su legado es importante dentro de la historia del metal colombiano.
A principios de los años 90, Hades se presentó en algunos de los primeros Rock al Parque, contribuyendo a la visibilidad de la escena metalera en Colombia. Con un estilo clásico de heavy metal influenciado por bandas de la NWOBHM (New Wave of British Heavy Metal) y otros grupos de la época, su música se destacó por riffs potentes, solos rápidos y letras que reflejaban la influencia del metal tradicional.
A lo largo de los años, la banda ha experimentado varios cambios de formación, pero ha mantenido su identidad y presencia en la escena del metal colombiano. Con el paso del tiempo, Hades ha continuado ofreciendo conciertos y grabando nuevas producciones, manteniéndose activa hasta la fecha y siendo una influencia para nuevas generaciones de metaleros.
La banda sigue siendo un referente en la escena del heavy metal colombiano, habiendo dejado una huella indeleble en el movimiento metalero nacional.
Parabellum
Parabellum fue una influyente banda de Ultra Metal originaria de Medellín, Colombia, formada en 1983. Pionera en el desarrollo del sonido oscuro y desarraigado en la escena colombiana, la banda se destacó por su estilo único que fusionaba diversas influencias del metal y marcó un quiebre en la escena subterránea del país, especialmente tras la mítica batalla de bandas de 1985 en la Plaza de Toros La Macarena. Parabellum, junto a bandas como Reencarnación y Nekromantie Danger, fue clave en la creación de un sonido propio en Colombia, precursor del black metal en Latinoamérica.
Mutantex
Mutantex fue una banda de punk originaria de Medellín, Colombia, formada en 1982 por Ramiro Meneses y Omar Alfonso Arroyave. A pesar de su corta duración, la banda se destacó en la escena subterránea de los años 80 y se convirtió en un grupo de culto, especialmente por su aparición en la icónica película Rodrigo D. No Futuro, donde Ramiro interpretó al protagonista. Mutantex, inicialmente conocida por nombres como “Abortos” o “Fetos de Puta”, dejó su huella con temas como “Sin reacción” y “Estúpidas miradas”. Su música, incluida en el compilado Punk Medallo Vol I y la banda sonora de la película, sigue siendo considerada esencial en la historia del punk colombiano. Tras la disolución del grupo en 1987, Ramiro se dedicó a la actuación, mientras que Omar formó Peste-Mutantex, fusionando canciones de ambas bandas.
Darkness
Darkness es una agrupación colombiana de thrash y speed metal, formada a finales de la década de 1980, terminada en 2017, y reactivada durante 2019. considerada una de las bandas más emblemáticas e importantes de la escena Rock en Colombia. Su música y sus letras abordan temas como la pobreza intelectual, desigualdad social, la libertad o el inconformismo de una generación. La banda ha sido reconocida por su destreza presentándose en vivo y por su total independencia de los sellos tradicionales para respaldar la publicación de sus álbumes, siendo un pionero del metal independiente en Colombia.
En sus más de 30 años de existencia lograron publicar dos álbumes de estudio, un recopilatorio así como varios demos y sencillos, su canción insignia «Metalero» ocupó el puesto 28 de las 50 Grandes Canciones Colombianas por Rolling Stone Colombia, mientras que en el escalafón realizado por Subterranica es 33 entre “las 100 mejores canciones en la historia del Rock Colombiano” la misma publicación posicionó su sencillo «Desvanezco» el puesto 87. en un listado similar para el portal especializado Autopistarock.com “Metalero” ocupa el 5º Lugar. Su EP debut “Espias Malignos” de 1989 es considerado por Rateyourmusic 17º en la lista de “50 discos del rock-pop colombiano”.
Reencarnación
Reencarnación es una banda de metal colombiana formada en 1987 en Medellín por Víctor Raúl Jaramillo, conocido como “Piolín”. Considerada una de las precursoras del ultra metal y una de las primeras influencias de la banda de black metal Mayhem, Reencarnación comenzó con un estilo de metal extremo, publicando su primer demo Dioses muertos y un álbum homónimo en 1988, que se convirtió en el primer disco de metal de larga duración grabado en Colombia. A lo largo de los años, la banda experimentó con sonidos más experimentales en discos como Egipto (1996) y Visiones terranales (2000). En 2011, regresaron a un sonido más crudo con Se puede vivir sin Dios, y a finales de la década de 2010 publicaron un disco en vivo titulado Al natural (2019), recopilando sus actuaciones entre 1987 y 2002.
Kokoa
Kokoa fue una banda de heavy metal colombiana formada en los años 80 en Bogotá, destacada por su estilo influenciado por el hard rock y el metal clásico. La banda fue liderada por Peter Schoederg, quien se encargó de la voz principal, y tuvo una corta pero relevante carrera dentro de la escena underground del rock colombiano. Kokoa se caracteriza por su sonido potente y enérgico, con influencias de bandas internacionales de la época como Kiss y Van Halen.
Kraken
Kraken es una banda de hard rock y heavy metal colombiana fundada en Medellín en junio de 1984. Con el carismático vocalista Elkin Ramírez como su principal líder, Kraken se consolidó como una de las agrupaciones más influyentes del rock colombiano, alcanzando gran popularidad en los años 80 y extendiendo su influencia a varios países de América Latina, incluyendo México, Argentina, Venezuela, Ecuador y Bolivia, además de realizar presentaciones en los Estados Unidos.
La banda debutó en 1984 con un repertorio propio en español y rápidamente ganó reconocimiento con un concierto en el Teatro Lux de Medellín. Su popularidad creció gracias a grabaciones piratas que circulaban por Colombia. En 1986, Kraken logró grabar su primer sencillo, que fue un éxito inmediato, vendiendo 10,000 copias en formato 45 revoluciones. Esto permitió la grabación de su primer álbum, Kraken I, lanzado en 1987, que vendió cerca de 50,000 copias a nivel nacional.
A lo largo de los años, Kraken se mantuvo relevante en la escena del rock en Colombia, a pesar de los cambios en su formación, hasta el fallecimiento de Elkin Ramírez en 2017. Sin embargo, la banda sigue activa con una nueva formación, continuando con su legado y lanzando nuevos trabajos discográficos.
Sociedad Anónima
Sociedad Anónima fue una banda de rock colombiana de los 80, conocida por su humor negro y composiciones satíricas. Formada por Carlos Posada (Compañía Ilimitada) y el español Gonzalo de Sagarmínaga, el grupo ganó notoriedad en el ámbito subterráneo de Bogotá y participó en conciertos masivos a fines de los 80. En 1988, grabaron el sencillo “La causa nacional”, que criticaba el narcotráfico, y en 1989 lanzaron su álbum El álbum de menor venta en la historia del disco. Tras su disolución, la banda tuvo breves reactivaciones en los 90 y resurgió en 2006 gracias a la película El colombian dream.
Zona Postal
Nació a finales del 88, creada por Fernando Blacky Caballero, como una respuesta de comunicar sus ideas a la juventud y logro dejar en su memoria sus letras de temas controvertidos mezclados con melodias pegajosas de corte comercial como ” No ha pasado nada” y Los Detenidos
Pasaporte
Pasaporte fue una banda de rock en español y new wave de Bogotá, formada a finales de los 80. Originalmente integrada por Elsa Riveros (vocalista), Pablo Tedeschi (teclados y coros), Roberto Uricoechea (bajo), y Lila Jaramillo (teclados y coros), luego se unió Sergio Solano como guitarrista. En 1988, lanzaron su primer álbum, Pasaporte, con éxitos como “Igor y Penélope” y “Castillos en el aire”, convirtiéndose en una de las bandas más importantes del rock colombiano de la época.
En 1989, grabaron su segundo disco Un día X, con la colaboración de Andrés Calamaro en “Lejos de aquí”. La violencia en Colombia afectó al grupo y, en 1990, se disolvió. Después de 18 años, los miembros restantes se reunieron en 2009 para producir nuevo material, pero el álbum nunca fue lanzado.
I.R.A
I.R.A. es una banda de punk de Medellín, Colombia, formada en 1985 por David Viola. Con más de 30 años de carrera, se ha consolidado como una de las bandas más importantes de la escena punk de Colombia, destacándose por sus letras que critican la realidad social y política de Colombia y el mundo.
A lo largo de su carrera, I.R.A. ha grabado 11 álbumes, participado en 14 compilados, y realizado giras por Colombia, Sudamérica, Centroamérica y Estados Unidos. Han sido pioneros en la escena punk colombiana, lanzando el primer libro autobiográfico de una banda de punk y un documental sobre su trayectoria.
La formación actual de la banda está compuesta por Mónica Moreno (batería y voz), David Viola (guitarra y voz) y Duván Ocampo (bajo y coros). Han sido reconocidos por su independencia y compromiso con la crítica social a través de la música punk.
La Pestilencia
La Pestilencia es una influyente banda colombiana de hardcore punk y metal alternativo, originaria de Bogotá en 1986. Desde sus inicios, ha sido reconocida por sus letras contestatarias que abordan temas de gran relevancia social y política, como la corrupción, la guerra, el desplazamiento forzado, y los daños al medio ambiente. La banda se ha convertido en una de las más destacadas de Colombia y ha impulsado el movimiento de rock, influenciando a otras grandes agrupaciones del país, como Ekhymosis y Betelgeuse
Su primer álbum, La Muerte… Un compromiso de todos (1989), es considerado uno de los discos más importantes de la historia del rock colombiano, y su segundo trabajo, El Amarillista (1997), fue incluido en el libro Rock colombiano: 100 discos, 50 años (2012). La banda ha alternado en escenarios internacionales con gigantes del rock como Metallica y Sepultura.
La formación inicial estuvo compuesta por Héctor Buitrago, Dilson Díaz, Francisco Nieto, y Jorge León Pineda, pero con el tiempo ha sufrido cambios en su alineación. Tras la salida de Buitrago y Pineda, Dilson Díaz se trasladó a Medellín y formó una nueva alineación con Juan Gómez y Marcelo Gómez. Este nuevo line-up grabó el exitoso Las nuevas aventuras de… (1993), que continuó con la crítica social en sus letras. En 1996, la banda fue invitada a participar en el famoso festival Rock al Parque y, al año siguiente, en un concierto con Metallica ante más de 50 mil personas.
A principios de 2000, la banda firmó con Mercury Records y lanzó Balística (2001), un álbum que marcó su transición hacia un sonido más influenciado por el hardcore y el metal. Este disco llevó a La Pestilencia a conquistar mercados internacionales, incluyendo México, Brasil y España. Posteriormente, en 2003, la banda publicó Productos Desaparecidos, que exploró nuevos sonidos con atmósferas y samplers, manteniendo siempre su crítica a las injusticias sociales. Este álbum les permitió obtener numerosos premios y se convirtió en el primer Disco de Oro en Colombia para una banda de punk rock.
A lo largo de su carrera, La Pestilencia ha demostrado su capacidad para adaptarse a las nuevas tendencias sin perder su esencia contestataria, lo que les ha permitido seguir siendo una de las bandas más relevantes de Colombia y de la escena de rock latinoamericana. En 2009, celebraron 20 años de trayectoria con una gira y en 2011 publicaron su álbum Paranormal. A pesar de los cambios en su formación, la banda continúa siendo un pilar del rock colombiano, con un mensaje que sigue resonando con las generaciones más jóvenes.
Masacre
Masacre, icónica banda de death metal de Medellín, Colombia, se formó en 1988 en un contexto de extrema violencia en el país. Desde sus inicios, su música ha reflejado la cruda realidad social a través de un sonido brutal y letras impactantes.
Con Alex Oquendo como vocalista principal desde su fundación, la banda ha pasado por varias alineaciones. Su debut en vivo tuvo lugar en agosto de 1988, y en 1989 lanzaron su primer demo, Colombia… Imperio del Terror, seguido por Cáncer de Nuestros Días en 1990. Ambos trabajos los posicionaron como pioneros del género en Hispanoamérica.
Actualmente, Masacre continúa activa con una alineación que incluye a Jorge Londoño, Álvaro Álvarez, Juan Carlos Gómez y Wilson Henao, consolidándose como uno de los referentes más importantes del death metal en la región.
Neurosis
Neurosis Inc., banda de thrash y death metal fundada en Bogotá el 1 de agosto de 1987 por Jorge Mackenzie, la banda es uno de los pilares del metal colombiano. Sus primeras presentaciones en 1988, con versiones de Slayer y Kreator, marcaron el inicio de un legado que combina potencia y crítica social.
En 1991 lanzaron su primer demo, Más allá de la demencia, seguido por su debut discográfico, Verdun 1916 (1995), un álbum clave para la escena subterránea. En 1996, adoptaron el nombre Neurosis Inc. para evitar confusiones internacionales, lanzando Karma, que los llevó a una audiencia global en países como España, Japón y México.
Con más de tres décadas de trayectoria, Neurosis Inc. sigue siendo un referente del metal colombiano y latinoamericano.
Inquisition
Inquisition es una banda de Black Metal originaria de Cali, Colombia, formada en 1988 por Jason Wilson (Dagon). Inicialmente, la banda comenzó como un proyecto de Thrash Metal, pero en 1994 evolucionó hacia el Raw Black Metal.
En 1996, Dagon se trasladó a Estados Unidos, donde conoció a Thomas Stevens quien se unió a la banda como baterista. Juntos grabaron su primer álbum Into the Infernal Regions of the Ancient Cult (1998), consolidando el sonido único de la banda.
El estilo de Inquisition se caracteriza por riffs lentos y oscuros, combinados con cambios a tempos rápidos y el uso del “Blast beat”. La voz de Dagon busca crear una atmósfera etérea y demoníaca, alejándose de una voz humana convencional. Actualmente, la banda reside en Seattle y es considerada una de las formaciones más importantes dentro del Black Metal mundial.
Años 90
Aterciopelados
Aterciopelados es una de las bandas más icónicas del rock alternativo colombiano, fundada en 1990 bajo el nombre Delia y los Aminoácidos y consolidada en 1993 como Aterciopelados, liderada por Andrea Echeverri y Héctor Buitrago. Su música se caracteriza por fusionar el rock con raíces folclóricas colombianas y latinoamericanas, logrando un sonido innovador que trascendió fronteras.
Reconocidos internacionalmente, han sido postulados a múltiples premios Grammy y ganadores de tres Latin Grammy, destacándose como pioneros del rock colombiano en el ámbito global. Sus letras abordan temas como la justicia social, los derechos de las mujeres y la protección del medio ambiente, consolidándolos como embajadores de conciencia social y Guardianes de Paz para Amnistía Internacional.
Entre sus éxitos más reconocidos figuran canciones como Bolero Falaz, Florecita Rockera y El Estuche, posicionadas en rankings destacados de la música iberoamericana. Asimismo, sus álbumes como El Dorado, La Pipa de la Paz y Río han sido aclamados por publicaciones como Rolling Stone y Al Borde.
La banda surgió de la colaboración entre Echeverri, artista plástica, y Buitrago, exintegrante de La Pestilencia, quienes iniciaron en la escena underground de Bogotá con su grupo inicial y su bar Bar Barie. A pesar de su ruptura sentimental, continuaron su camino musical juntos, convirtiéndose en referentes fundamentales del rock en español, hoy ya están alejados del género rock como tal experimentando con músicas más urbanas y tropidélicas pero su legado en el género es inigualable.
La Derecha
La Derecha es una banda emblemática del rock alternativo colombiano, representativa de los años 90 en el país. Formada en Bogotá a inicios de esa década, la agrupación se destacó por su fusión de rock con ritmos latinos y propuestas culturales innovadoras que incluían elementos multimedia en sus presentaciones.
El grupo nació de la colaboración entre Francisco Nieto (exintegrante de La Pestilencia), Josué Duarte, Juan Carlos “Chato” Rivas, Carlos Olarte y el actor Mario Duarte, quien también se convirtió en su vocalista principal. En 1994, lanzaron su álbum debut La Derecha, bajo la producción de Richard Blair. Este trabajo incluyó éxitos como Ay qué dolor, Laguna Azul y Paraíso Congelado, convirtiéndolos en protagonistas de los primeros festivales de Rock al Parque y logrando distribución internacional con el sello mexicano Culebra Records.
En 1996, la banda presentó su segundo álbum, Balas de bebé… y otras canciones de cuna, que incluyó una versión punk de Sombras y canciones destacadas como La rubia sideral y Si te busco. Sin embargo, tras este trabajo, la banda se disolvió en 1997, dejando un legado que se mantuvo vigente durante su ausencia.
Mario Duarte, además de su carrera musical, se consolidó como un reconocido actor en producciones como Yo soy Betty, la fea y La hija del mariachi. En 2000, presentó su álbum solista Golpe de ala, con el éxito Religiones.
La Derecha volvió a reunirse en 2010 para editar nuevos discos y ofrecer conciertos, aunque se disolvieron nuevamente en 2020.
Estados Alterados
Estados Alterados es una banda pionera del rock electrónico en Colombia y Latinoamérica, reconocida por su innovadora propuesta musical. Formada en Medellín en 1987, su alineación original incluyó a Fernando Sierra (Elvis), Ricardo Restrepo (Ricky), Gabriel Lopera (Tato) y Carlos Guillermo Uribe (Mana). Actualmente, la agrupación está conformada por Elvis, Ricky, Natalia Valencia y Felipe Carmona.
Inspirados por bandas como Depeche Mode y The Cure, Estados Alterados marcó el inicio del rock electrónico en Colombia. Su álbum debut, Estados Alterados (1991), es considerado una obra icónica del rock colombiano. La revista Rolling Stone en su edición colombiana lo posicionó en el puesto 9 de los “25 grandes discos nacionales”, mientras que portales especializados como RateYourMusic y Radiónica lo destacan entre los mejores álbumes de rock colombiano.
Entre sus éxitos más memorables están El Velo y Muévete. El Velo figura en el puesto 390 de las “500 canciones del Rock Iberoamericano” según la revista Alborde, mientras que Muévete ocupa el cuarto lugar en el listado de “Las 100 Mejores Canciones del Rock Colombiano” realizado por Subterránica. Ambas canciones también están incluidas en las listas de “50 grandes canciones colombianas” de Rolling Stone Colombia.
Tras un receso a mediados de los años 2000, Estados Alterados regresó en 2005, consolidando su legado como una de las bandas más influyentes de su género en Colombia.
Doctor Krápula
Doctor Krápula es una banda colombiana de ska-rock que fusiona ritmos como punk, cumbia, hip-hop y reggae con una marcada postura social, política y ambiental. Integrada por Mario Muñoz (Subcantante), Niko Cabrera, Germán Martínez, Sergio Acosta y David Jaramillo, la agrupación ha construido un legado de independencia y masividad a lo largo de 25 años de carrera.
Con más de 700 conciertos realizados en más de 15 países, Doctor Krápula ha dejado huella en escenarios de Venezuela, Ecuador, Argentina, México, Costa Rica, Estados Unidos, España, Alemania, Holanda, Bélgica, Italia, República Checa, Suiza, Dinamarca y Austria. Su discografía incluye 10 álbumes de estudio, un DVD en vivo, 3 EPs, numerosos sencillos y hasta un proyecto musical dirigido al público infantil.
La banda también se ha destacado por su colaboración con artistas internacionales como Manu Chao, Ska-P, SEEED, Juanes y Café Tacvba, y por su liderazgo en proyectos sociales y culturales. Entre estos destaca el Festival Viva el Planeta, un encuentro internacional enfocado en la protección del medio ambiente y los derechos de la naturaleza, que ha celebrado 10 ediciones en diversas ciudades de Colombia.
Pepa Fresa
Pepa Fresa fue una banda de rock colombiana formada en 1995 en Bogotá. La banda estuvo compuesta por Jimena Ángel (voz), Saúl Trujillo (guitarra), Miguel Ramón (guitarra), Santiago Roa (bajo) e Ignacio Bedriñana (batería).
En 1997, Pepa Fresa lanzó su único álbum de estudio titulado Pepa Fresa, el cual mostró su propuesta de rock con toques distintivos de la escena alternativa de la época. Entre 1996 y 1998, la banda fue parte del festival Rock al Parque, uno de los eventos más importantes de la música en vivo en Colombia, y se presentó en varios bares y eventos musicales en Bogotá.
A pesar de su corta carrera, la banda dejó una marca importante en la escena del rock colombiano. En 1998, Pepa Fresa se separó, pero la carrera de su vocalista, Jimena Ángel, continuó.
Aunque su tiempo en activo fue breve, Pepa Fresa sigue siendo recordada como una de las bandas representativas del rock colombiano de los años 90.
Liturgia
La banda fue formada en abril de 1992 en la ciudad de Manizales, Colombia, inicialmente como un grupo de Dark Doom Metal. En sus primeros años, estuvo compuesta por tres integrantes, siendo Ctesias (voz y bajo) y Afar (guitarras) los miembros que han permanecido en la banda hasta la fecha.
En 1996, la banda experimentó un cambio de dirección musical, adoptando un estilo más enfocado hacia el Dark Black Metal. A lo largo de sus 28 años de trayectoria, han realizado alrededor de 100 shows en vivo, incluyendo una destacada participación en la celebración de los 20 años del festival Rock al Parque en Bogotá. También han realizado tres giras internacionales al vecino país de Ecuador.
Morfonia
Morfonia es una banda de rock colombiana formada en Bogotá a principios de los años 90. Conformada inicialmente por Rodrigo Mancera, Gregorio Merchán, Germán Fernández y Yordan Romero, la banda ha sido reconocida por su estilo que fusiona lo vanguardista y lo tradicional, abarcando géneros como el metal, rock y rock alternativo.
Han lanzado cuatro discos importantes y han sido parte de festivales emblemáticos como Rock al Parque. Su trabajo más reciente es el álbum Antigueto Parlante.
1280 Almas
1280 Almas es una banda de rock alternativo colombiana formada en Bogotá a finales de los años 80. Su música fusiona géneros como punk, post-hardcore, salsa y ska, acompañada de un mensaje que combina crítica social con celebración de la hermandad y el gozo.
Con más de tres décadas de trayectoria, han lanzado 8 álbumes de estudio, un disco en vivo, varios EPs y sencillos. Desde los años 90, producen su música de manera independiente bajo su sello La Coneja Ciega.
Su álbum Háblame de Horror es reconocido como uno de los mejores en la historia del rock colombiano, mientras que canciones como Soledad Criminal y El Platanal figuran en destacados listados nacionales e internacionales. 1280 Almas continúa siendo un pilar del rock colombiano y un símbolo de autogestión artística.
Ciegossordomudos
Ciegossordomudos, banda de rock originaria de Bogotá, Colombia, ha sido un referente del rock alternativo desde los años 90. Formada en 1994, su sonido fusiona influencias de rock clásico y post-punk, mientras que su propuesta irreverente y calidad musical los posicionó rápidamente en la escena local.
La agrupación, fundada por Alejandro Gomes-Casseres (Aterciopelados), Pablo Bernal (Carlos Vives) y Jota García, ha lanzado tres álbumes de estudio. Su debut homónimo en 1999 y Piloto Automático en 2001 consolidaron su reputación, mientras que En Paz (2009) fue reconocido como disco del año por la revista Semana. Canciones como Piloto Automático, El Beat de Mi Corazón y Amores Invisibles son algunos de sus éxitos más recordados.
Agony
Agony es una banda de metal extremo originaria de Bogotá, Colombia, fundada en 1993 por el guitarrista Andrés Jaramillo y el baterista Alfonso Pinzón. Rápidamente se destacó en la escena colombiana, convirtiéndose en una de las agrupaciones más influyentes de su género en el país.
La banda comenzó con una formación inicial que grabó su demo auto-titulado en 1994, con la incorporación de Ernesto Velasco como vocalista. A finales de 1994, Agony se reformó con Carlos Marín en guitarra y César Botero como nuevo vocalista, grabando su primer álbum en vivo “Live All the Time” en 1995. Este álbum fue el primer disco de metal en vivo lanzado en Colombia y marcó un hito importante en la escena local. Ese mismo año, Agony cerró el festival Rock al Parque, uno de los eventos más importantes del país.
En 1996, la banda lanzó su primer álbum de estudio, “Millennium”, un trabajo que se destacó por su agresividad y por reflejar la realidad colombiana del momento. En 1999, Agony se trasladó a Los Ángeles, California, donde sufrió algunos cambios en su formación, incluyendo la salida de Carlos Reyes y la llegada de Juanes como bajista. En 2002, la banda lanzó su segundo álbum, “Reborn”, y después de un periodo de pausa, Botero dejó la banda.
En 2004, Jaramillo y Pinzón formaron el grupo Dia de los Muertos en Los Ángeles, y en 2006 Agony reedita su álbum “Millennium”. En 2007, la banda volvió a Colombia y encabezó el festival Rock al Parque por quinta vez. Su tercer álbum, “The Devil’s Breath”, fue lanzado en 2009, con Cello Dias en el bajo y mezclado por Logan Mader.
Tenebrarum
Tenebrarum es una banda colombiana de death y gothic metal, formada en 1990 en Medellín. Con más de 30 años de trayectoria, se ha destacado por su fusión única de elementos góticos y orquestales, incorporando instrumentos clásicos como el violín en su música. Iniciaron bajo el nombre de Agonía, pero lo cambiaron en 1990 a Tenebrarum, inspirado en la canción Mater Tenebrarum de Necrodeath. Su primer demo Visiones del Horror (1992) marcó el comienzo de una carrera llena de discos aclamados como El Vuelo de las Almas (1994) y Las Once Formas del Horror (2018), el cual reemplaza la guitarra tradicional por violines distorsionados. Han participado en grandes festivales como Rock al Parque y Altavoz, y en 2010 celebraron sus 20 años junto a la Orquesta Filarmónica de Medellín ante 30,000 personas. Actualmente, siguen siendo una de las bandas más influyentes de la escena metalera colombiana.
Witchtrap
Witchtrap es una banda de thrash metal originaria de Medellín, formada a principios de los años 90 por los hermanos Witchhammer (batería) y Ripper (guitarra y voces), quienes anteriormente habían sido parte de Dark Millennium. La banda nació de su pasión por el heavy metal y el thrash de los 80, a pesar de enfrentar dificultades como la falta de bajista y recursos limitados. Su primer demo, The First Necromancy (1997), fue grabado con un sonido de ensayo, seguido por Turn In Your Graves, que no llegó a ser editado.
En 2000, Witchtrap lanzó su MLP Witching Metal bajo el sello Malignant Prod, con la participación de Darkmoon en el bajo. Un año después, publicaron Sorceress Bitch, que les permitió consolidarse en la escena local e internacional. A partir de 2004, comenzaron a ganar notoriedad en Europa, con la inclusión de su tema “Desecration of Evil” en la compilación Ataque Demoníaco Vol. 1 y el lanzamiento de Sorceress Bitch en vinilo por el sello francés Ordealis Records. Actualmente, Witchtrap sigue siendo un ícono del thrash metal colombiano.
Luciferian
Luciferian es una banda colombiana de black metal formada en 1996 en Armenia, Quindío. Con un sonido denso y extremo, la banda se inspira en grupos como Gordoth, Marduk, Dark Funeral y Gargamel, y sus letras abordan temas como el anticristianismo y el satanismo. Su estilo rápido y bien estructurado los ha consolidado como una de las bandas más destacadas del black metal sudamericano.
En 1999, lanzaron su demo Place of the Final Throne, lo que les permitió empezar a tocar en vivo por todo Colombia. En 2004 y 2005, grabaron su álbum más importante, Supreme Infernal Legions, que les dio reconocimiento en la escena metalera. A lo largo de su carrera, han realizado giras extensas por Sudamérica y han sido soporte de bandas legendarias como Mayhem, Immortal, Marduk, Dark Funeral y Gorgoroth.
En 2011, lanzaron I Am Perverse, y en 2014 viajaron a Europa para participar en el Trondheim Metal Fest en Noruega, junto a bandas como Behemoth y At the Gates. Ese mismo año, grabaron The Path of the Burning Serpent, lanzado en 2015 bajo el sello Satan’s Retaliation Prod.
El nombre de Luciferian simboliza la lujuria, el poder y la libertad, con fuertes influencias líricas de Anton Szandor LaVey.
Vulgarxito
Vulgarxito es una banda de rock originaria de Bogotá, Colombia, formada en los años 90. Creada por Jorge Vangeas, la banda ha sido una de las más representativas del rock colombiano de esa época, destacándose por su estilo crudo, directo y con una actitud desafiante, fusionando influencias del punk y el hard rock.
Desde su formación, Vulgarcito se caracterizó por su propuesta audaz y su capacidad para mezclar sonidos agresivos con letras cargadas de crítica social y temas de la vida cotidiana. En sus primeras producciones, la banda cultivó una base de seguidores fieles, y a lo largo de los años ha sido parte de la escena underground colombiana, destacándose en numerosos conciertos y festivales de rock, donde su energía en el escenario ha dejado una marca.
La banda logró consolidarse en la década de los 90 como uno de los nombres más importantes del rock nacional. Su legado sigue siendo recordado como parte de la historia del rock en Colombia, siendo Vulgarxito un referente de autenticidad y rebeldía en una época clave para el desarrollo de la música alternativa en el país.
Bloque de Búsqueda
Bloque de Búsqueda fue una banda de rock pop fusión colombiana formada a mediados de los años 90. El grupo se originó de la unión de músicos ya establecidos en la escena roquera de Bogotá, como Iván Benavides (Iván y Lucía), Ernesto Ocampo Yepes (Mucho Indio y Hombre de Barro) y Carlos Iván Medina (Distrito Especial), entre otros. Su propuesta fusionaba influencias de géneros como el rock clásico, la música tradicional colombiana y elementos contemporáneos, creando un sonido único.
En 1996, la banda lanzó su primer álbum, Bloque de Búsqueda, que fue muy bien recibido por la crítica, destacando temas como “No volveré”, “El hedor” y “Rap del rebusque”. El álbum fue reeditado en 1998 por el sello Luaka Bop, dirigido por David Byrne, lo que permitió a la banda realizar una gira por Estados Unidos. Sin embargo, debido a compromisos de sus miembros con otros proyectos, como La Provincia, El Bloque se disolvió poco después, con su última presentación en el festival Rock al Parque en 1999.
A pesar de su breve carrera, El Bloque dejó una marca importante en la escena musical colombiana y fue incluido en 2007 en la lista de las 25 grabaciones más importantes del país en los últimos 25 años, además de marcar el camino para lo que hoy se conoce como tropidelia o “nuevas músicas colombianas”, algo que no sabemos si fue bueno o malo para el rock nacional.
Poligamia
Poligamia fue una banda colombiana de pop rock formada en Bogotá en la década de 1990. La banda fue conformada por Andrés Cepeda, Juan Gabriel Turbay, Freddy Camelo, Gustavo Gordillo, Virgilio Guevara y César López. Cepeda, Turbay y Gordillo se conocieron en el Colegio Emilio Valenzuela y comenzaron a tocar juntos en 1990. Camelo y Guevara se unieron más tarde, y Guevara fue reemplazado por César López en 1993, cuando este último se retiró para dedicarse al diseño.
Su primer álbum, Una Canción, fue lanzado en 1993 bajo Sony Music tras ganar el concurso “Batalla local de las bandas”. El álbum incluyó éxitos como “Desvanecer”, “Te regalo una canción” y “Beverly Hills”. En 1995, lanzaron su segundo álbum Vueltas y Vueltas, con los sencillos “Confusión”, “Mi generación” y “Fue sólo amor”. En 1996, publicaron su tercer y último álbum de estudio, Promotal 500mg, el cual no tuvo gran aceptación.
Poligamia se separó en 1998 debido a los intereses personales de sus miembros. Su despedida fue registrada en el álbum en vivo Buenas Gracias – Muchas Noches. En 2015, la banda se reunió para un concierto de reencuentro en Bogotá.
Kilcrops
Kilcrops es una de las bandas más icónicas y longevas del metal colombiano, fundada en septiembre de 1991 en Bogotá. Con un estilo inicial influenciado por el hardcore, comenzaron tocando en bares locales y participaron en eventos importantes como el Aquelarre y el Carnaval de la Universidad Nacional en 1992. En 1994, se presentaron en el auditorio del Planetario Distrital, evento que marcó el inicio del festival Rock al Parque.
En 1996, lanzaron su primer álbum, Javhe Karma, grabado en los estudios Audiovisión, que les permitió ganar reconocimiento y participar en la segunda edición de Rock al Parque. A lo largo de los años, la banda ha sido sinónimo de calidad y energía en vivo, participando en festivales y tocando en escenarios como la Media Torta y el Teatro Jorge Eliécer Gaitán.
En 1999, lanzaron su segundo álbum, A Las Puertas, pero la banda se disolvió a finales de 2000 debido a problemas internos y la crisis económica. En 2005, Kilcrops se reunió y volvió a tocar en diversas ciudades de Colombia, manteniendo su vigencia en la escena metalera. A lo largo de su trayectoria, la banda ha contado con músicos talentosos como Daniel Díaz, John Carlos Ñustes, Carlos Venegas, Carlos Marín y los hermanos David y Nicolás Bermúdez.
Kilcrops ha sabido adaptarse y evolucionar, manteniendo su esencia y convirtiéndose en un referente del metal colombiano.
Ultrágeno
Ultrágeno fue una banda de rock originaria de Bogotá, Colombia, formada en 1996. Con un sonido que fusiona rock industrial, hardcore, y la inclusión de violín y música electrónica, Ultrágeno se ha destacado por sus letras crudas y su estilo innovador, lo que los ha convertido en una agrupación de culto en la escena del rock colombiano.
Su álbum debut, Ultrágeno (1998), fue reconocido por la crítica, ocupando el puesto 24 en el libro Rock colombiano: 100 discos, 50 años y el puesto 12 en la lista de 25 grandes discos nacionales publicada por la revista Rolling Stone. Además, fue clasificado en el puesto 42 en la lista de 50 discos del rock-pop colombiano de Rateyourmusic. Su segundo álbum, Código Fuente (2004), recibió también un reconocimiento destacado, siendo ubicado en el 5.º lugar de la lista de once álbumes del rock colombiano por la emisora Radionica.
La canción insignia de la banda, “Drulos”, figura en varias listas de los mejores temas del rock colombiano, incluyendo el puesto 26 en la lista de Las 100 Mejores Canciones del Rock Colombiano de la revista Subterranica, y el puesto 30 en el portal Autopistarock.com. En 2014, Rolling Stone Colombia incluyó “Divino Niño” y “Drulos” en su lista de 50 grandes canciones colombianas, destacando el impacto duradero de la banda en la música nacional.
Tras casi una década de inactividad, Ultrágeno regresó en 2017 con un nuevo sencillo, reafirmando su presencia en la escena musical. A lo largo de su carrera, han lanzado dos álbumes de estudio y han participado en varios recopilatorios independientes.
Alerta
Alerta Kamarada fue una banda de reggae originaria de Bogotá, Colombia, que se formó en 1996. Inicialmente interesados en el ska, los miembros fundadores decidieron experimentar con el reggae, lo que los llevó a consolidarse como una de las bandas más representativas del género en el país. La banda estuvo compuesta por Felipe López (batería), Pablo Araoz (bajo), Javier Fonseca (voz), Daladier Arismendi (percusión), Jorge Lozano (teclados) y Hernando Zamora (guitarra).
Su primer éxito llegó en 2004 con el lanzamiento de su álbum Alerta, que incluyó temas como “Legal” y “Motín”. En 2006, grabaron Somos uno en Jamaica, con la colaboración de Sly Dunbar, logrando el reconocimiento internacional. El tema “Princesa” de este álbum los consolidó como figuras del reggae en Colombia.
A lo largo de su carrera, la banda fue reconocida en Rock al Parque y compartió escenario con artistas como Alpha Blondie, UB40 y Julian Marley. En 2009 lanzaron Kaliente y en 2010 Historias de pueblo, este último con colaboraciones de artistas como Alfredo Gutiérrez y Ata de La Etnnia.
En 2014, la banda sufrió la pérdida trágica de Daladier Arismendi, quien fue asesinado en San Agustín (Huila). El 4 de junio de 2022, Pablo Araoz anunció el retiro de la banda, poniendo fin a la carrera de Alerta Kamarada después de 25 años de influencia en la música reggae colombiana.
Catedral
Catedral fue una influyente banda de rock de Bogotá, Colombia, que surgió en los años 90 con la intención de crear un sonido propio, alejado de las influencias de rock norteamericano. Su estilo único se destacó por las letras que narraban vivencias de la ciudad y experiencias personales, además de la inclusión de un instrumento poco común en el rock: el violín. Esta fusión les permitió desarrollar una identidad propia, que los posicionó como una banda referente para la emergente cultura del rock colombiano en esa época.
La banda rápidamente ganó popularidad, llenando bares y escenarios, y fue un referente para otras agrupaciones que buscaban una mezcla innovadora de rock con diferentes acordes sonoros. Su legado se consolidó con su álbum homónimo y el video del tema “Picando El Cielo”, que rotó en medios televisivos. Varias de sus canciones fueron transmitidas en la radio local, especialmente en la Frecuencia Joven 99.1, lo que aumentó su base de seguidores a nivel nacional.
Aunque su carrera fue breve, Catedral dejó una marca importante en el rock colombiano. Tras su disolución, Amos Piñeros, miembro de la banda, fundó Ultrágeno, que se convertiría en una de las bandas de culto más destacadas del país.
Under Threat
Under Threat es una banda colombiana de metal fundada en 1997, conocida por su impacto en la escena metalera nacional e internacional. Han lanzado cinco álbumes, comenzando con Hipostasis (1999) y continuando con Behind Mankind’s Disguise (2003), Deathmosphere (2006), The Manifested Void (2013), y su más reciente trabajo, The Prison Within (2017).
A lo largo de su carrera, Under Threat ha participado en tributos y compilados, como el tributo a Sarcófago en 2001, y ha lanzado videos como Embraced by Disaster y Nación por cárcel. Su estilo de death metal progresivo ha sido destacado por su poder y evolución musical.
En 2017, la banda presentó The Prison Within en un evento en el Auditorio Lumiere, donde se conectaron con su público, interpretando tanto clásicos como nuevos temas que siguen consolidando su lugar en la historia del metal colombiano.
Año 2000 a la actualidad
Lamentablemente el panorama del rock colombiano después de los 2000 en ha sido una extensión de la escena rockera original de los 80´s y 90´s con bandas que aun resisten, pero concentrándose en una escena de Metal más puro. El panorama del Rock no ha sido alentador, aunque hay algunas bandas que lograron consolidarse el rock fue desconfigurado por un discurso político y patriótico que drenó la escena hasta el punto en que el rock como género en Colombia es casi inexistente.
Sobibor
Sobibor es una banda de metal primitivo originaria de Bogotá, formada a finales de 2000 bajo el nombre inicial de Exsecror. La alineación original estaba compuesta por Warrior en el bajo, Rebelión en guitarra y voz, y Hugo Rubiano en la batería. El nombre Sobibor fue tomado de la película Escape de Sobibor, que aborda el tema del campo de concentración nazi durante la Segunda Guerra Mundial.
La banda ha lanzado dos producciones autoproducidas: A Un Paso Del Abismo (2005) y Furia y Metal (2006), ambas con ediciones limitadas que se agotaron rápidamente. En 2015, lanzaron una reedición remasterizada de A Un Paso Del Abismo con bonus tracks inéditos bajo el sello Colombian Metal Militia. Su estilo se caracteriza por un sonido crudo, agresivo y oscuro, sin virtuosismos ni vanidades.
Sobibor ha sido influenciada por bandas de los 70 y 80, abarcando géneros como punk, heavy y black metal. A lo largo de su carrera, han compartido escenario con bandas nacionales e internacionales como Witchtrap, Masacre, Destruction y Hirax, consolidándose como una banda de culto dentro de la escena metalera colombiana.
Don Tetto
Don Tetto es una banda de rock originaria de Bogotá, Colombia, formada en 2003 por Diego Pulecio (cantante y guitarrista) y Carlos Leongómez (guitarrista). La banda también incluye a Jaime Valderrama (voz secundaria y bajista) y Jaime Medina (voz y baterista). La historia de Don Tetto comienza en 2002 cuando Pulecio y Leongómez se conocieron en el Colegio de Bachillerato Patria, donde compartían su pasión por la música y el rock. Inicialmente, se desafiaban mutuamente a ver quién tocaba mejor la guitarra, lo que dio origen a su proyecto musical.
La banda comenzó como una agrupación de garaje en Bogotá, tocando en pequeños conciertos. Sin embargo, no fue hasta que Alberto Marenco y Juan Baratto se retiraron que la formación se consolidó con la llegada de Jaime Medina en la batería y Jaime Valderrama en el bajo. En 2006, Don Tetto logró un gran avance al participar en un concurso organizado por la emisora Radioacktiva, donde fue seleccionada entre las 12 mejores bandas de más de 300 demos recibidos. La banda ganó el concurso, lo que les permitió recibir el apoyo de la emisora. Poco después, Don Tetto tuvo la oportunidad de presentarse en el festival Rock al Parque, ante más de 60,000 personas, con los sencillos «Pienso», «Yo Estaré Bien» y «Soledad», consolidándose en la escena del rock colombiano.
The Black Cat Bone
TBCB – The Black Cat Bone es una banda de rock colombiana formada en Bogotá a principios de los años 2000. La historia de la banda comienza en 1995, cuando Mauricio Leguizamo (ingeniero eléctrico) y Carlos Reyes (estudiante de música) coincidieron en la Universidad de los Andes, donde ambos compartían su pasión por la música. En ese tiempo, ambos formaban parte de una banda llamada Blutsauger. Posteriormente, Reyes se unió a la banda de metal Agony, con la que grabó un disco y realizó giras por Colombia y Ecuador.
Cuando Blutsauger se disolvió en 1999, Leguizamo creó una agrupación de blues llamada BlueSoul, la cual sentó las bases de lo que más tarde sería TBCB. Ese mismo año, Juan David Bernal ingresó a la Universidad de los Andes para estudiar música y fue parte de la Orquesta del Dragón Rojo. Al mismo tiempo, Agony se trasladó a Los Ángeles y Reyes dejó el grupo para explorar nuevos intereses musicales.
En abril de 2001, Leguizamo, junto con Héctor Gálvez y Andrés García, conformó Black Cat Bone (más tarde simplificado a TBCB para evitar confusiones). La banda comenzó a tocar en el bar Roca Sólida. En septiembre de ese mismo año, Reyes regresó a Colombia e ingresó al grupo como segunda guitarra, aportando influencias de country.
En 2002, TBCB conoció a Juan David Bernal en un bar de blues llamado Crab’s, quien se unió a la banda, reemplazando a Gálvez en el bajo y la segunda guitarra, mientras Reyes alternaba en las presentaciones. Esto permitió a la banda consolidar su identidad de rock-blues y comenzar a componer su propio material. TBCB se presentó en varios bares de Bogotá como Lord Gamba, y su mezcla de blues, rock y heavy metal comenzó a captar la atención.
Nepentes
Nepentes es una banda de nu metal originaria del barrio Manrique en la ciudad de Medellín, Colombia, consolidada en 1998. A lo largo de su carrera, su estilo ha evolucionado, abarcando géneros como el punk, rock alternativo, pop rock y garage rock. La banda está conformada por Juan Fernando Álvarez, Juan Carlos Botero, Juan Carlos Sánchez y Carlos Alberto Montañéz.
Historia Nepentes es ampliamente conocida por la intensidad lírica de sus canciones, con letras que buscan crear conciencia sobre las problemáticas sociales tanto en Colombia como en su ciudad natal. A través de su música, la banda adopta una postura crítica sobre el actual proyecto de sociedad, invitando a la reflexión sobre diversas cuestiones sociales.
En 2010, la banda fue seleccionada por la agrupación Korn para acompañarlos en su show en el marco del tour Assault on the Americas en Bogotá. En 2014, Nepentes ganó un concurso de bandas que les permitió abrir el concierto de Metallica durante su Metallica by Request Tour en Bogotá. Al año siguiente, en 2015, se presentaron en el Car Audio Rock Festival en Corferias, donde compartieron escenario con figuras como Blaze Bayley, Udo Dirkschneider, Tim Owens y Mike Vescera. Además, han sido invitados a importantes festivales internacionales como el Festival Internacional Altavoz en Medellín, el Festival FFF en Ambato, Ecuador, Rock al Parque en 2011 y 2014 en Bogotá, el Heavy Montreal en Montreal, Canadá, y el Festival Internacional Convivencia Rock en Pereira, entre muchos otros.
Pornomotora
Pornomotora es una banda colombiana de rock alternativo, punk e industrial, y aunque hizo su primera aparición en el festival Rock al Parque en 1999 se consolidó en el nuevo siglo. Participaron varias veces en Rock al Parque y fueron nominados a 2 premios MTV Latinoamérica en 2004. Su primer álbum homónimo fue considerado uno de los 50 mejores del año por Rolling Stone en 2005.
En 2006, ganaron el reconocimiento como mejor artista y fueron elegidos para compartir escenario con Placebo en Bogotá. Además, han sido parte de festivales como Festival Nuevas Bandas en Venezuela y Heavy Montreal en Canadá.
La banda ha compartido escenario con artistas como Manu Chao, A.N.I.M.A.L., y Robi Draco Rosa, y sus videoclips han rotado en MTV y canales colombianos. Su estilo se caracteriza por una puesta en escena integrada con luces, video y sonido, creando una experiencia única.
Perpetual Warfare
Perpetual Warfare es una banda colombiana de thrash metal formada en 2001 en Bogotá. Con un sonido agresivo y una lírica que aborda temas de violencia, guerra y caos, la banda se ha destacado como una de las agrupaciones más importantes de la escena metalera en Colombia. A lo largo de su carrera, Perpetual Warfare ha lanzado varios álbumes, entre los que se incluyen World of Destruction (2005), The End of the Beginning (2010), y Defying the Forces of Evil (2015).
La banda ha participado en importantes festivales nacionales como Rock al Parque y ha compartido escenario con bandas internacionales como Sepultura y Krisiun, consolidando su nombre en la escena metalera latinoamericana. Su estilo, influenciado por bandas clásicas de thrash metal como Slayer y Megadeth, se caracteriza por riffs rápidos, letras contundentes y una imparable energía en el escenario.
Con una sólida base de seguidores y una propuesta musical que sigue evolucionando, Perpetual Warfare continúa siendo un referente del thrash metal colombiano, destacándose por su constante innovación y su poder de convocatoria.
Alfonso Espriella
Alfonso Espriella es un cantante, compositor y músico colombiano, conocido por su talento en el rock y la música alternativa. Inició su carrera como solista en 2005, con el lanzamiento de su primer álbum, “Alfonso Espriella”, el cual marcó el inicio de su carrera en el mundo de la música independiente en Colombia. Desde entonces, ha sido reconocido por su capacidad para fusionar géneros como rock, blues, electrónica y pop, creando un sonido único y personal.
A lo largo de su carrera, ha lanzado varios discos, entre ellos “La Sangre del Mundo” (2010), que consolidó su propuesta musical y le permitió ampliar su audiencia. En 2017, presentó “El Camino del Hombre Solo”, un álbum que mostró su evolución hacia un estilo más cercano al rock alternativo con influencias electrónicas. Espriella es conocido por sus letras introspectivas, en las que aborda temas como el amor, la vida y reflexiones sociales.
Con una carrera caracterizada por su constante innovación, Alfonso Espriella ha logrado consolidarse como una de las figuras más destacadas de la música alternativa en Colombia. Su participación en importantes festivales y su presencia en escenarios nacionales e internacionales han reafirmado su importancia dentro del panorama musical en Latinoamérica.
Diamante Eléctrico
Diamante Eléctrico es una banda de rock colombiana formada en 2012. Está conformada por Juan Galeano (voz principal y bajo), Daniel Álvarez (guitarra) y Andrés Kenguan (guitarra y sintetizadores). Con una propuesta de rock energético y contagiante, la banda ha logrado consolidarse como una de las más destacadas en la escena musical colombiana.
Diamante Eléctrico ha participado en más de 250 presentaciones en importantes festivales tanto nacionales como internacionales, como Rock al Parque, Festival Internacional Altavoz, Estéreo Picnic, Vive Latino, Culture Collide en Los Ángeles, Festival de las Juventudes en México, Coachella Valley Music and Arts Festival y la Latin Alternative Music Conference en Nueva York. Además, han tenido el honor de ser invitados especiales al concierto de Foo Fighters y de haber sido teloneros de The Rolling Stones en sus presentaciones en Bogotá en 2015 y 2016, respectivamente.
La banda ha lanzado seis álbumes de estudio, entre ellos Diamante Eléctrico (2013), “B” (2015) y La Gran Oscilación (2016). “B” fue galardonado con el Premio Grammy Latino a Mejor Álbum de Rock y fue reconocido por la revista Rolling Stone de Colombia como el álbum más importante de 2015. Para grabar su tercer disco, reclutaron al ingeniero Josh Smith, reconocido por su trabajo con artistas como Jack White y Beck.
A lo largo de su carrera, Diamante Eléctrico ha seguido consolidándose como una banda clave en el rock alternativo latinoamericano.
Loathsome Faith
Loathsome Faith es una banda de death metal melódico originaria de Bogotá, Colombia, formada en 2008. Su música se caracteriza por una intensa carga melódica, complejas composiciones instrumentales y una mezcla única de elementos del metal extremo. Desde sus inicios, la banda ha dejado una huella significativa en la escena del metal colombiano.
A lo largo de su carrera, Loathsome Faith ha sido parte de importantes escenarios, destacándose en el Festival Internacional Quimera y en varias ediciones de Rock al Parque (2008, 2010, 2012, 2018 y 2024). También han tenido la oportunidad de ser teloneros de renombradas bandas internacionales, lo que ha consolidado su lugar en la escena metalera.
La banda ha lanzado tres álbumes, incluyendo “Aeons of Fear” (2023), demostrando su continuo crecimiento como una de las bandas más prominentes del metal colombiano. Su calidad musical y su presencia en festivales nacionales e internacionales les han ganado un lugar destacado dentro del metal extremo.
Mmodcats
Mmodcats fue una banda colombiana formada a mediados de la primera década de 2000, destacándose por su enérgica puesta en escena y su capacidad para conectar con el público. Con más de 8 años de trayectoria, la banda dejó una huella significativa en la escena musical nacional.
En 2007, Mmodcats se consagraron como ganadores del Festival de Bandas Shock, un logro que les abrió puertas importantes en el mundo de la música local. Su participación en escenarios como Rock al Parque 2008 y el Hard Rock Café consolidaron su presencia dentro de la escena alternativa colombiana. Aunque su carrera llegó a su fin, Mmodcats sigue siendo recordada por su estilo único y su contribución al rock independiente en Colombia.
INFO
INFO es una banda de metal futuro y metal industrial originaria de Bogotá, Colombia, considerada una de las agrupaciones más consolidadas en la escena del metal industrial colombiano. Formada a finales de 2000, la banda comenzó como un proyecto de post-punk antes de evolucionar hacia un sonido más contemporáneo, influenciado por géneros como el industrial y el metal futurista.
El grupo se consolidó oficialmente en 2008, con una formación inicial que incluía a Alex L. (batería), John C. (guitarra líder) y Milton R. (bajo), quien había sido baterista en otros proyectos de la escena local. Su estilo experimental y su propuesta sonora única les permitió destacarse rápidamente en el circuito underground.
En 2024, INFO alcanzó un hito importante al obtener el 5to lugar en el prestigioso Wacken Open Air Metal Battle, uno de los festivales más importantes del mundo para el metal. Además, la banda ha compartido escenario con renombradas agrupaciones internacionales, consolidando su posición en la escena metalera global.
INFO ha lanzado varios discos a lo largo de su carrera, entre ellos Intolerancia, La Fraternidad y Viuda Negra Music. Con su sonido innovador y su actitud desafiante, INFO continúa siendo una de las bandas más influyentes en su género en Colombia.
Y aunque el Rock en Colombia tiene una historia rica y maravillosa, muchos se han empeñado en desconfigurarla, sin embargo, acá estamos, más vivos que nunca, haciendo cosas que jamás se han hecho y continunado con una historia que seguro no caducará jamás.
!Viva el Rock Colombiano!
Colombia
Rock al Parque inicia la celebración de sus 30 años declarándose los salvadores del género que destruyeron y anunciando un museo igual al del que se burlaron
por Felipe Szarruk para Subterránica
ADVERTENCIA: Lo que viene a continuación no es un artículo de opinión políticamente correcto sino una serie de análisis basados en datos reales, comprobables y publicados. No es una crónica bonita para celebrar los 30 años del festival de música gratis más grande de Latinoamérica. Esto es una veeduría ciudadana hecha carne, escrita con la rabia de alguien que ha visto cómo el mismo monstruo que ayudamos a construir ahora devora lo poco que queda de una escena que alguna vez sintió peligrosa y autentica. Amo Rock al Parque, asisto desde el 95, cosa que muy pocos pueden decir. Odio en lo que lo convirtieron.
¿Ustedes recuerdan cuando Garavito el asesino más grande de niños de la historia, que era colombiano, salió a decir en una entrevista que él quería trabajar por la niñez? Bueno, así mismo sonó la comitiva de Rock al Parque en FilBo 2026 tratando de sublimarse a sí mismos como los salvadores del rock que ellos mismos destruyeron. Sencillamente ridículo.
Y es que hay que entender una cosa, el problema no es, nunca ha sido y nunca será el Festival que es tan necesario, sino la categoría de gente que lo tiene a su cargo, que ha pasado décadas haciendo y deshaciendo con el rock, destruyéndolo, desconfigurándolo y convirtiéndolo en un oligopolio que literalmente lo acabó en el país, pero sobre todo en Bogotá que es donde los músicos están en tal grado de necesidad y hambre que no tienen otra alternativa que arrodillarse a una entidad para que los mantenga. El problema no es Idartes, es la gente deshonesta que trabaja allá y que están instalada hace demasiado tiempo.
El Mesías Burocrático
El anuncio llegó envuelto en el lenguaje almibarado de los comunicados de prensa… El Instituto Distrital de las Artes (Idartes) esa caja menor de la deshonestidad bogotana que en 2018 y 2021 fue evidenciada por la Contraloría por sus prácticas irregulares en la contratación de Rock al Parque, ha decidido que este año el festival no solo celebrará tres décadas de existencia, sino que también ha decidido que se declarará el salvador del rock colombiano, la panacea, los mesías.
Bajo el concepto “Bogotá, ciudad Rock”, la Alcaldía Mayor, a través del Idartes, ha estructurado una celebración que combina memoria, circulación artística y participación ciudadana. Suena bonito, ¿verdad? Suena a que por fin el Estado reconoce la importancia del género.
Hay un pequeño problema y no es menor, “Bogotá, ciudad Rock” es un concepto que no es de ellos, Bogotá Ciudad Rock es un concepto de la organización del mismo nombre que ha trabajado en Bogotá durante casi los mismos 30 años que ellos y se han robado, así como otros conceptos que sencillamente toman de agentes independientes como “En Bogotá sucede” que han sido construidos por gestores culturales sin el apoyo estatal. Robar ideas es una práctica común en el instituto. Ahora, la Alcaldía lo empaca, lo mete en una licitación y lo vende como si fuera una ocurrencia luminosa de su inteligencia. Es el modus operandi de siempre, el estado engulle lo subterráneo, lo desinfecta, lo pasteuriza y lo devuelve como un producto de marketing para turistas. Y encima, se autoproclaman salvadores.
Bogotá Ciudad Rock ha trabajado desde los noventas en Bogotá dirigido por el músico y gestor cultural Rafael Escandón: https://web.facebook.com/groups/bogotaciudadrock/?_rdc=1&_rdr#
¿Salvadores de qué? ¿De un género que ellos mismos, con su cultura de la gratuidad subsidiada y su ignorancia sistemática sobre el rock y los géneros musicales populares, convirtieron en un mendigo que solo sabe aplaudir cuando la boleta es gratis? Idartes es el culpable de que en Colombia se valide la estúpida frase de Carlos Vives “el rock de mi pueblo” para referirse al vallenato, o que la gente crea que una cumbia con guitarras eléctricas es rock mientras más de cuatro mil bandas activas en Bogotá buscan un espacio para soñar. La Historia (con H mayúscula) nos debe una disculpa por este festival. No por el festival en sí, sino por lo que vino después.
Rock al Parque no es culpable de haber nacido, fue un hijo hermoso de una época de esperanza. Pero se convirtió en el padre de la peor de las pesadillas, el papi de una generación entera de “rockeros” que creen que la música se paga con el IVA de todos, que el esfuerzo es mostrar las camisetas en Instagram y que el éxito es quedar en el cartel del parque Simón Bolívar. Esto ya lo dije hace un año y lo repito aquí con más datos, el festival no es el problema, es el síntoma de algo más profundo, de una escena que perdió el alma, nos volvimos cómodos y la comodidad nunca ha sido amiga del rock.
Hace un año, en junio de 2025, nuevamente se vieron desde la primera jornada del festival escenarios casi vacíos en la tarde, bandas con décadas de experiencia tocando con toda la energía frente a un puñado de espectadores, el movimiento entró en una pausa emocional, espiritual. La razón es que todo el mundo espera sentado a que el papá Estado le resuelva la vida. ¿Para qué pagar una boleta de diez mil pesos en un bar si puedo ver a una banda “internacional”? el público ya está adoctrinado a que solo se paga por tributos, conciertos internacionales y bandas que no sean de rock como los mariachis o la Salsa, si el concierto es de rock original, creado por las bandas, eso no sirve, eso no se paga, eso no existe. Esa es la realidad.
El resultado lo vivimos todos los que trabajamos en el rock en carne propia, mientras el festival se llena después de las seis de la tarde (porque es gratis) los bares y las salas independientes se mueren. Los promotores que arriesgan su patrimonio para traer a esa misma banda internacional se estrellan contra la mentalidad del “rock es gratis” que Rock al Parque implantó en el inconsciente colectivo. Esa es su herencia. Ese es su legado de 30 años sumándolo a la división de la escena en donde por un lado están los mendigos del Estado y por otro los que no pertenecen a ese círculo, es una guerra cultural.
El museo del que se burlaron y que ahora copian
Pero si hay una parte de este circo de los 30 años que merece una mención especial por su hipocresía monumental, es el anuncio de la creación de espacios de memoria.
Idartes, en su infinita falta de creatividad, ha anunciado que dentro de la programación se instalará en el Simón Bolívar la escultura “La Rockera”, del artista Maquiamelo. La obra no será solo ornamental; incluirá un código QR para consultar el archivo histórico de todas las bandas que han pasado por el evento, validando así de nuevo que el único rock que existe es el de ellos.
También anunciaron una exposición itinerante que durante un año recorrerá la Red de Bibliotecas Públicas de Bogotá (BibloRed). Parece una buena idea, ¿no? Lo es. Por eso desde el 2021 cuando lo fundamos el Museo del Rock Colombiano viene trabajando en eso.
Y aquí es donde la historia se pone turbia… cuando comenzamos este proyecto, cuando abrimos nuestras puertas en la calle 45 con Séptima con un archivo de más de 4.000 discos físicos, vestuarios históricos y una base de datos que probablemente es la más grande del país en su tipo, no recibimos flores por parte del distrito. Recibimos ataques por parte de Idartes y de Chucky García, sí, el mismo que se sentó en FilBo a hablar del nuevo “Museo de las músicas” con orgullo, no se puede ser más patético, no existe la forma.
En octubre de 2021, funcionarios del Idartes (esos mismos que hoy posan de salvadores de la cultura) lanzaron ataques sin sentido contra el Museo del Rock Colombiano. Nos desprestigiaron públicamente, calumniaron a nuestros gestores. La entidad, que debería haber sido la primera en apoyar un emprendimiento de rescate histórico, nos escupió en la cara porque les estábamos haciendo sombra. ¿Recuerdan cuando se burlaron? Yo sí. Recuerdo las llamadas. Recuerdo los comentarios de pasillo de sus “contratistas” (los mismos Chucky García y Hugo Ospina, que llevan años pegados a la teta estatal como rémoras). Decían que éramos unos ilusos, que el rock nacional no merecía un museo, que eso era una estupidez en la “parte de atrás de un bar”.
Pero el museo siguió creciendo, mientras ellos se llenaban la boca con “inclusión” y “territorio”, nosotros guardábamos los trajes los músicos de todas las décadas, los parches de bombo de los mejores bateristas y hasta el condón de las 1280 Almas. Construimos memoria con las uñas, sin un peso del estado, demostrando que el rock colombiano sí tiene historia y sí merece ser preservada. El resultado de nuestra lucha es innegable. El Museo del Rock Colombiano, lejos de ser ese “esfuerzo efímero” que algunos quisieron retratar, es hoy el archivo más grande del país. Y no solo eso, fuimos el modelo. Medellín nos copió. Y ahora, Idartes nos está copiando.
¿Qué le parece la hipocresía? Primero nos insultan, nos atacan, nos desechan. Luego, cuando ven que el trabajo independiente tiene peso, cuando ven que el concepto de “memoria del rock” es políticamente rentable, nos roban la idea y la presentan como suya. Es el ciclo de siempre. La bestia burocrática no puede crear, solo puede digerir lo que encuentra afuera y vomitarlo como política pública.

La Farsa de la “Polifonía”
El centro de la celebración por ahora es el lanzamiento del libro “Rock al Parque: 30 años. Bogotá y las voces de la tras escena”, escrito por la historiadora Tatiana Duplat.
La propaganda oficial dice que es un “libro polifónico”, con distintas voces que dialogan en cada capítulo, que no busca una versión cerrada del festival. Me pregunto: ¿en serio? ¿En serio creen que una publicación financiada por el Idartes, editada bajo el cuidado de María Claudia Parias (directora del Idartes) y con un conversatorio moderado por Chucky García (el mismo que nos atacó en 2021 y que dijo que hay bandas que siempre estarán allá, que se inventó un concepto de rock de la nada) va a ser un ejercicio de crítica independiente?
No señores. Eso no es un libro de historia. Es un artefacto de legitimación. Es el bronce que el estado se manda a fundir a sí mismo para colocarse una medalla que no merece. No dudo de la capacidad de Duplat como historiadora. Pero el contexto mata la obra. Cualquier investigación que sale de las entrañas del instituto que ha sido investigado por corrupción (aunque ellos lo nieguen) pierde toda credibilidad. Es como pedirle a un narco que escriba la historia de la DEA. El libro habla de “dificultades administrativas” pasadas, de cómo los gestores transportaban dinero en efectivo para pagar a artistas internacionales. Suena pintoresco. Pero no menciona, porque probablemente no puede mencionarlo, que la Contraloría de Bogotá, tras una visita fiscal motivada por denuncias de este medio, encontró hallazgos graves de corrupción en la contratación de Rock al Parque.
Esa es la realidad que el libro no va a contar. Que mientras los contratistas de Idartes nos insultaban a nosotros (los que guardamos la memoria real), desviaban dineros y amañaban convocatorias para pagar contratos a los amigos, metiendo bandas de cumbia, hip hop y papayera en un festival de rock para justificar sobrecostos.
El Estado como “Salvador”: ¿Contradicción o Estrategia?
Llegamos al punto más absurdo de esta celebración, la declaración de “salvadores”. El secretario de Cultura, Santiago Trujillo (Otro eterno del Distrito) y varios voceros del Idartes han salido a los medios a decir que este plan de 30 años es la forma en que el Estado “rescata” al género. Que, sin ellos, el rock colombiano estaría muerto, es una tesis ridícula que se cae sola si vemos los datos reales.
Primero, La “vida” que ellos presumen generar es artificial, el público masivo solo se mueve cuando la boleta es gratis, lo hemos dicho hasta el cansancio, el rock colombiano es una alucinación colectiva de 5.000 personas (los músicos y sus familias) que creen que son superestrellas porque una vez tocaron frente a 100.000 personas en un parque. Fuera de ese contexto, los bares están vacíos. Los conciertos independientes no llenan, los músicos mendigan presentaciones, todo gracias a la cultura de la gratuidad que este festival implantó.
Segundo, el apoyo económico que tanto presumen no soluciona la falta de público, la empeora. Anunciaron 32 estímulos económicos para bandas, premios de hasta 150 millones de pesos. ¿Eso salva el rock? No. Eso domestica al rock porque el músico se convierte en un proveedor más del estado, deja de cantarle a la incomodidad para empezar a llenar formatos en plataformas digitales del ministerio para justificar la plata.
Tercero, la escena no necesita salvadores, necesita que los dejen respirar, el movimiento independiente, ese que vive en los bares, en las bodegas, en los festivales pequeños que se financian con esfuerzo ciudadano, ese movimiento está más vivo que nunca, la vitalidad creativa está en las sombras a las que ustedes, Rock al Parque, con su cartel reciclado de siempre (los mismos 20 nombres financiados por el estado desde los años 90) les tapan el sol y hacen que los mismos músicos se vuelvan enemigos de la propia escena.
El Monumento a la Hipocresía
El 10, 11 y 12 de octubre, el Parque Simón Bolívar se llenará de gente, habrá pogos, se venderán cervezas y la prensa complaciente hablará de “fiesta”, de “cultura ciudadana” y de “éxito rotundo” inflando d enuevo cifras que no corresponden a la realidad.
Mientras tanto, en el corazón de la ciudad, la escena independiente seguirá abriendo sus puertas con sus propios recursos, guardando la historia que ustedes ignoraron y seguiremos esperando que algún día dejen de robarnos las ideas, dejen de insultarnos y empiecen a pedir disculpas, porque Rock al Parque no es el puto salvador del rock. Es el asesino a sueldo y ahora quiere erigirse como su enterrador de lujo. Ustedes destruyeron la cultura del pago. Destruyeron la escena de bares. Convirtieron al rockero en un mendigo subsidiado y ahora, para celebrar 30 años de ese desastre, anuncian un museo que es una burda copia del que ustedes mismos patearon hace tres años permitiendo las burlas de sus contratistas y lavándose las manos diciendo que no son parte de Idartes, pero para ir a FilBo a llenarse el hocico con ideas prestadas y títulos robados si son parte de ustedes, es desagradable.
El Rockero colombiano, el verdadero enemigo del Rock.
Pero no nos equivoquemos ya que no sería justo, ni sería cierto echarle toda la culpa a Idartes. Sería fácil, sería cómodo, sería lo que ellos esperan… tener un enemigo externo al que señalar, una diana perfecta para desviar la atención de la podredumbre interna. Porque la verdad, la que nadie quiere decir en voz alta es que el peor enemigo del rock colombiano no está en Idartes sino que es el propio rockero colombiano.
Lo he visto durante 30 años de carrera. Lo viví en mis propias carnes cuando me atreví a decirlo en público y me llovieron ataques por todos lados. Lo confirmé cuando escribí Manifiesto en 2014, esa letanía de furia que nadie quiso escuchar entonces y que hoy resuena como una profecía cumplida. “La mafia más grande es la del rock, la manejan 10 pendejos y un gordito maricón”. No era poesía. Era periodismo. Me refiero a esos mismos tipos que hoy se rasgan las vestiduras criticando al Estado, que llenan sus cuentas de Twitter con dardos contra los “vendidos” y los “arrodillados”, los mismos que presumen de independencia mientras escriben sus posturas dignas desde el celular que les regaló la mamá, los que critican cualquier cosa que no sea chupar la teta del gobierno, el tributero, el muerto de hambre que necesita comer a como dé lugar. Tienen una soberbia y un ego enorme, pero cuando suena el teléfono o les llega el mail institucional se cuadran, sonríen, aceptan la reunión, se ponen la camisa limpia, madrugan y hacen lo que se les ordena como borregos que son.
¿Les parece exagerado? Miremos los hechos.
En 2026, Idartes abrió la Beca Festival Rock al Parque con 32 apoyos económicos. 32 bandas recibirán cheques del Estado. Pero —y esto es crucial—, esas convocatorias no distinguen. Allí se postula cualquiera. Y allí se postulan TODOS. Los mismos que juran que el Idartes es una mafia. Los mismos que firman cartas abiertas contra la institucionalización. Los mismos que en sus conciertos le gritan al público que “el sistema nos oprime”. Y luego, en la fila de la inscripción digital, se encuentran con los gaiteros, los currulaos, los grupos de papayera y las orquestas de música tropical que también aplican porque —según las bases de la convocatoria— el festival busca “repertorios originales que representen la diversidad y evolución de los sonidos en Bogotá” .
¿Entienden la magnitud del despropósito?
El rock colombiano se ha rebajado a competir por tres millones de pesos contra La Orquesta Conmoción y contra cualquier gaitero de la costa. Y no es que esos géneros no tengan derecho a existir —claro que lo tienen—. El problema es que el rock, el género que alguna vez fue sinónimo de inconformismo y frontera, ha aceptado mansamente ser una categoría más dentro del gran cajón de sastre de la “diversidad cultural”. El problema es que las bandas de rock, esas que alguna vez soñaron con llenar estadios por su propio mérito, ahora llenan formularios en la plataforma SICON esperando que un burócrata les dé el visto bueno. Los rockeros colombianos no son víctimas del sistema. Son sus socios. Y de los socios más baratos que tiene el sistema.
¿Quiere pruebas? Miren los comentarios en redes sociales cada vez que se anuncian las convocatorias. Ahí están. Los mismos “independientes” de siempre, compartiendo el link con sus amigos. “Apoya la convocatoria”. “Hay que participar”. “Es una oportunidad para visibilizar el rock”. Los medios arrastrados. No, señores. No es una oportunidad para visibilizar el rock. Es una oportunidad para que el Estado les ponga el escenario, les ponga el sonido, les ponga el público y ustedes, a cambio, le pongan el sello de “autenticidad” a un evento que es cualquier cosa menos rock. Por tres millones de pesos. O por mucho si tienen la suerte de caer en la bolsa de “trayectoria consolidada” ¿cuál? La de haber tocado para el Estado por años y en ninguna otra parte.
Putas, mercenarios de las artes: La humillación como moneda Corriente
Hablemos claro. Usemos las palabras exactas. Un músico que se presenta como independiente, que construye su discurso público criticando al Estado (como los punks) y que al mismo tiempo se postula a las convocatorias del Idartes, tiene un nombre. Se llama mercenario.
Los mismos tipos que hace un año firmaban cartas denunciando la corrupción en Idartes, presentarse humildemente a la convocatoria doce meses después, con el sombrero en la mano y la lengua afuera. He visto a los “rockeros de verdad” arrodillarse ante cualquier funcionario de cuarta que tenga el poder de firmar una resolución. Lo llaman “hacer gestión”. Yo lo llamo venderse. Y lo llamo con todas sus letras. Lo peor no es que se vendan. Lo peor es que se vendan por tan poco.
Humillarse es el Deporte Nacional del Rock Bogotano, pero hay algo aún más patético que la mercenarización. Hay la humillación gratuita, voluntaria, casi sacrificial. Porque los rockeros colombianos no solo aceptan la plata del Estado, aceptan las condiciones que vienen con ella y esas condiciones son humillantes. Aceptan tocar en un festival donde el rock es apenas una sección dentro de un popurrí de géneros que no tienen nada que ver. Aceptan que los pongan a compartir cartel con bandas de salsa, de hip hop, de música andina, bajo la etiqueta difusa de “música popular”. Aceptan que los funcionarios del Idartes les expliquen qué es y qué no es rock, basándose en manuales escritos por gente que nunca ha pisado un concierto de garaje. Han aceptado la domesticación. Mejor dicho, la han aplaudido. Mientras siguen hablando mierda de los que hacen, de los que construyen.
Recuerdo una conversación con un músico de una banda “exitosa” (léase: que ha tocado tres veces en Rock al Parque). Me dijo, con total naturalidad: “Hay que adaptarse, parce. Si quieren que toquemos con gaiteros, pues tocamos con gaiteros. La plata es plata”. Esa frase debería estar tatuada en la lápida del rock colombiano. Es su epitafio. “La plata es plata”. No el arte. No la coherencia. No la rebeldía. La plata. Tres millones de pesos. Para repartir entre cuatro o cinco músicos. Menos de lo que gana un vendedor de aguardiente y marihuana en el mismo parque los días del festival.
El Círculo Vicioso de la Hipocresía
Y entonces, cuando desde Subterránica o desde el Museo del Rock Colombiano o desde otro lugar que no seamos nosotros, nos atrevemos a señalar esta podredumbre, ¿qué pasa? Pasa que los mismos mercenarios, los mismos que están llenando los formularios de la convocatoria mientras leen esto, salen a insultarnos. “Son resentidos”, “Eso es porque no pasan”, “El museo es una mierda”, “No entienden que hay que tocar donde sea”, “Solo critican”. La misma cantaleta de siempre. El mismo manual del mediocre que no soporta que le señalen las vergüenzas. Esa es la diferencia entre un independiente de verdad y un mercenario de las artes. La independencia se demuestra con hechos, no con discursos. Y los hechos son irrefutables, la mayoría de los rockeros colombianos han elegido la jaula dorada. Y no solo la han elegido, la defienden con uñas y dientes porque es la única forma de justificar su propia sumisión.
Así que ya saben. Cuando vean a esos mismos de siempre hablando mierda de los independientes en redes, recuerden que hoy mismo, mientras usted lee esto, probablemente están preparando su carpeta de SICON. Están grabando el video de tres minutos. Están redactando la carta de motivación donde explican por qué “su proyecto es innovador” Y luego, cuando no los seleccionen (porque el cupo es limitado y la rosca es fuerte), van a salir a gritar que el festival está amañado. Pero no por dignidad. Por envidia. Porque no les tocó a ellos. Esa es la verdad que nadie quiere ver. El rock colombiano no está destruido por el Estado. El Estado solo es el espejo. El rock colombiano está destruido por su propia falta de dignidad, por su disposición a venderse al mejor postor, por su incapacidad para entender que la libertad no se negocia.
El Expediente de la Podredumbre: Los Hallazgos Completos de la Contraloría y las Denuncias que Sigue Ignorando la Justicia
Hablar de “hallazgos de corrupción” sin poner los hallazgos sobre la mesa es hacerle el juego a los mismos corruptos que esconden los expedientes detrás de tecnicismos legales y silencios cómplices. Así que aquí van. Con nombres. Con cifras. Con documentos públicos que cualquier ciudadano puede consultar, pero que ningún medio tradicional ha tenido los huevos para publicar completos.
Lo que encontró la Contraloría en 2018 (y que nadie quiso leer)
En 2018, la Contraloría de Bogotá realizó una visita fiscal al Idartes, específicamente a los procesos del festival Rock al Parque. La visita no fue voluntaria. Fue motivada por una denuncia ciudadana que Subterránica envió al ente de control después de hacer una veeduría independiente y de recibir múltiples testimonios de exempleados y contratistas que estaban hartos de la podredumbre.
Irregularidades en la publicación de los pliegos de condiciones para la licitación pública IDARTES-LP-001-2017
Este contrato, que tenía por objeto la contratación del servicio integral para la realización del festival Rock al Parque 2017, fue manejado con una opacidad que desafía cualquier principio de transparencia. La Contraloría encontró que Idartes incumplió los principios de publicidad, transparencia y selección objetiva al no publicar los pliegos en el Sistema Electrónico para la Contratación Pública (SECOP), que es el mecanismo estándar para que cualquier ciudadano o empresa pueda conocer las condiciones de una licitación. En lugar de eso, los pliegos se publicaron únicamente en un tablero físico ubicado en las instalaciones del Idartes .
¿Qué significa esto en la práctica? Que solo los contratistas que tenían “contactos” dentro de la entidad se enteraron de la convocatoria a tiempo. El resto del mundo quedó excluido por falta de información. Eso no es una “irregularidad menor”. Eso es amañar una licitación desde el pliego de condiciones.
Falta de cuidado en el manejo del archivo documental del expediente contractual No. 1139 de 2017
Cuando la Contraloría pidió revisar el expediente completo del contrato, se encontró con que estaba incompleto, desordenado y sin foliar. O sea, los responsables del contrato habían “extraviado” documentos clave, habían mezclado papeles sin ningún orden y ni siquiera se habían tomado la molestia de numerar las páginas para dificultar cualquier auditoría.
Esto no es un descuido administrativo. Esto es ocultamiento deliberado de información. En cualquier empresa privada, esto es causal de despido inmediato y demanda penal. En Idartes, es el modus operandi.
Incumplimiento de las normas sanitarias y de bioseguridad durante el festival Rock al Parque 2017
La Contraloría constató que Idartes no garantizó las condiciones mínimas para la prestación del servicio médico y de primeros auxilios a los asistentes al evento. No contaba con una ambulancia básica ni con personal médico calificado.
Piénselo un momento. Estamos hablando de un evento que congrega a más de cien mil personas en un solo día. Y el Idartes, que recibió millones de pesos para producir el festival, decidió ahorrar en ambulancias y en personal médico. Si alguien se hubiera infartado, si una persona hubiera sufrido una fractura en un pogo, si una convulsión o un accidente hubiera requerido atención inmediata, no había con qué responder. Eso no es corrupción administrativa. Eso es poner en riesgo vidas humanas.
Pero además, el informe señala que no se cumplió con el protocolo de limpieza y desinfección de los baños públicos ni con el manejo adecuado de los residuos sólidos. Es decir, los asistentes estuvieron expuestos a condiciones insalubres mientras los contratistas del Idartes se embolsillaban la plata destinada a servicios básicos.
Sobrecostos en la producción y logística del evento
La Contraloría detectó que Idartes pagó precios excesivos por conceptos como transporte, alojamiento, alimentación, sonido e iluminación, sin justificación técnica ni económica .
Traducción… los contratistas cobraban de más, y el Idartes pagaba sin poner peros. ¿Por qué? Porque el sobrecosto no era un error: era la comisión. El contratista inflaba los precios, y la diferencia se repartía entre los funcionarios que aprobaban la factura. Es el mecanismo más viejo de la corrupción estatal en Colombia. Y funciona porque nadie investiga.
Desviación de recursos públicos destinados al festival
Este es quizás el hallazgo más grave. La Contraloría estableció que Idartes utilizó recursos del presupuesto asignado a Rock al Parque para financiar otros eventos o actividades que no tenían relación con el objeto contractual.
Ejemplos concretos que aparecen en el informe:
– Se pagaron viáticos y pasajes aéreos para personas que no participaron en el festival.
– Se contrataron artistas o servicios que no hicieron parte de la programación.
– Se adquirieron bienes o insumos que no se utilizaron o se perdieron.
¿A dónde fue esa plata? ¿Quién se la embolsilló? Esas preguntas, seis años después, siguen sin respuesta. Porque la justicia colombiana, cuando se trata de proteger a los poderosos, actúa con una lentitud que solo puede calificarse como complicidad.
Lo que la Contraloría NO pudo investigar (y por qué)
El informe de la Contraloría, siendo contundente, se quedó corto. Porque la competencia del ente de control es limitada: pueden revisar números, contratos y procedimientos. Pero no pueden investigar lo que realmente importa: la corrupción de la curaduría artística.
¿Quién decide qué bandas tocan en Rock al Parque? Durante ocho años, esa decisión estuvo en manos de Chucky García, el mismo que hoy escribe columnas en El Tiempo defendiendo al festival y diciendo que las denuncias de corrupción son “mentiras” de “resentidos”.
El propio festival tuvo que cambiar su misión en el papel para poder adaptarlo a los constantes actos deshonestos y contratos amañados de sus amigos. No es una metáfora. Es un hecho documentado: las bases del festival se modificaron para incluir géneros que nada tenían que ver con el rock, simplemente para que los contratistas pudieran facturar servicios que no correspondían al objeto del contrato.
El Idartes paralelo: Los 21.000 millones de pesos de la Fundación Teatro R-101
Pero la corrupción del Idartes no se limita a Rock al Parque. Es estructural. Y eso lo ha denunciado, entre otros, el concejal del Partido de la U, Rubén Torrado, en debates de control político que ningún medio grande ha cubierto con la profundidad que merecen.
Esto es lo que Torrado encontró y presentó ante el Concejo de Bogotá:
Un solo contratista —la Fundación Teatro R-101— ha recibido contratos de Idartes por más de
21.000 millones de pesos en los últimos cuatro años, de los cuales 7.600 millones fueron adjudicados solo en 2023. Esta fundación no es un proveedor externo ocasional. Es, en palabras del concejal, “un Idartes paralelo”. Es la entidad que define los artistas, paga el personal de los eventos, contrata el catering, la logística, la iluminación, todo.
En otras palabras, Idartes le gira la plata a la Fundación Teatro R-101, y la fundación decide cómo se gasta. ¿Qué control ejerce el Estado sobre esos 21.000 millones? Ninguno. Porque la figura del “convenio de asociación” que usa Idartes es deliberadamente ambigua y está diseñada para restringir la pluralidad de oferentes.
El sindicato de trabajadores de Idartes, Sintraidartes, advirtió en enero que “es inviable una entidad donde contratistas desarrollan funciones misionales y permanentes”. Pero la advertencia cayó en oídos sordos. Porque los contratistas no son cualquier contratista, son los amigos. Y mientras sigan girando la plata, nadie va a mover un dedo para investigarlos.
Los sobrecostos del 500% en los teatros San Jorge y El Parque
Y no terminó ahí. El concejal Torrado también destapó las irregularidades en las remodelaciones de los teatros San Jorge y El Parque, dos proyectos que deberían haber sido motivo de orgullo para la ciudad y que terminaron convertidos en nuevos pozos de corrupción.
Teatro El Parque:
-Lo entregaron un año después de lo acordado.
-En la compra de dotación, encontraron sobrecostos que superan el 500% en algunos ítems.
Ejemplo: compraron una tableta Samsung por más de $5 millones, cuando en el mercado la misma referencia se consigue por menos de un millón.
Compraron componentes de sonido por casi 20 millones, cuando en el mercado se consiguen por 3.132.000 la unidad.
Esto no es “administración ineficiente”. Esto es robo descarado. Cualquier persona que haya comprado un computador o un equipo de sonido sabe que esos precios son un absurdo. Pero en Idartes, los contratistas facturan esos valores y nadie pone peros. ¿Por qué? Porque la plata no es de ellos. Es de todos nosotros. Y a nadie le importa.
Teatro San Jorge:
– Una construcción que supera los $14.024 millones.
– Hubo reiteradas modificaciones, prórrogas, suspensiones y adiciones desde la fase de diseños y estudios.
– La obra está abandonada. En el último reporte, la remodelación no superaba el 39% de avance, aunque al contratista se le entregó $7.854 millones, más del 50% del costo del contrato.
Para rematar: se contrató como interventor de la obra a la misma empresa que hizo los diseños, un conflicto de interés evidente que cualquier estudiante de primer semestre de administración pública sabría identificar.
La interventoría, para quien no lo sepa, es la entidad que debe vigilar que el contratista cumpla con lo pactado. Si la interventoría es la misma empresa que hizo los diseños, ¿quién vigila al vigilante? Nadie. Es como poner a un alumno a calificar su propio examen.
¿Y qué pasó con todo esto?
Buena pregunta. La respuesta es la más indignante de todas.
Nada.
Absolutamente nada.
La Contraloría emitió sus hallazgos. El concejal Torrado hizo sus denuncias públicas. Subterránica publicó los informes completos y los puso a disposición de cualquier ciudadano.
¿Y la justicia? Un juez se declaró impedido para conocer el caso porque, según sus propias palabras, “no sabía lo que era el rock”.
Es decir, un juez admite públicamente que no puede fallar sobre un caso de corrupción que involucra millones de pesos porque no sabe qué es el rock. Y en lugar de que esto genere una crisis institucional, Idartes se burla del asunto en un portal de noticias pagado por ellos mismos.
Ese es el nivel de impunidad. Ese es el escudo con el que cuentan los corruptos en este país. Mientras tanto, los músicos independientes —los que no se arrodillan, los que no se presentan a las convocatorias, los que prefieren tocar en bares con diez personas antes que venderse al mejor postor— siguen esperando que algún día la justicia colombiana deje de ser un chiste de mal gusto.

Lo que sigue: La celebración de los 30 años con las mismas caras
Y ahora, después de todo esto, después de los hallazgos de la Contraloría, después de las denuncias del concejal Torrado, después de que el Sindicato de Trabajadores de Idartes advirtió sobre el “Idartes paralelo”, ¿qué hace la entidad? Celebrar.
Anuncian un museo que es una copia del que atacaron. Anuncian un libro “polifónico” que es un monumento a su propia grandeza. Anuncian 30 años de “logros” mientras los expedientes de corrupción siguen engavetados en los estantes de una fiscalía que nunca tuvo la menor intención de investigar.
Y los rockeros colombianos, esos mismos que llenan los formularios de SICON cada año, esos mismos que critican al Estado con la boca mientras extienden la mano para recibir el cheque, esos mismos mercenarios que se humillan por tres millones de pesos, aplauden.
Porque mientras haya plata que repartir, mientras las convocatorias sigan abiertas, mientras exista la más mínima posibilidad de que “les toque” el premio, los rockeros colombianos seguirán siendo los mejores defensores de este sistema podrido.
Ellos son el problema. Ellos son la razón por la que Idartes sigue existiendo. Ellos son los que convierten la corrupción en algo rentable.
Y mientras eso siga siendo así, ningún hallazgo de la Contraloría, ninguna denuncia del concejal Torrado, ningún artículo de Subterránica va a cambiar nada.
El informe final, que reposa en los archivos de la Contraloría y que hemos publicado íntegramente en Subterránica, contiene hallazgos que por sí solos deberían haber mandado a la cárcel a media docena de funcionarios y contratistas. Porque al final del día, la corrupción no es un problema de los políticos. Es un problema de una escena musical que prefiere la comodidad de la jaula a la dignidad de la libertad.
Documentos de respaldo citados en este artículo, disponibles para consulta pública:
Informe de visita fiscal de la Contraloría de Bogotá a Idartes (2018): https://drive.google.com/file/d/1HGbXTkznSl0_7U8nT6GV3NstIbUY4o0z/
Debate de control político del concejal Rubén Torrado en el Concejo de Bogotá (2024)
Derecho de petición y respuesta de Idartes sobre los ataques al Museo del Rock Colombiano (2021)
y los hallazgos de la contraloría en 2021 fueron peores porque hubo uno penal, no nombras nasa de eso
2021: El Año en que la Contraloría Encontró Indicios Penales y la Justicia Volvió a Mirar para Otro Lado
Porque si los hallazgos de 2018 fueron graves, los de 2021 fueron catastróficos. Y ahí es donde el asunto deja de ser “administrativo” y se convierte en penal.
Subterránica, en su calidad de veedor ciudadano, solicitó una segunda visita fiscal a la Contraloría en 2021. Teníamos pruebas. Teníamos testimonios. Teníamos la certeza de que la podredumbre no había parado, sino que se había profundizado. Y la Contraloría nos dio la razón.
Estos son los hallazgos de esa auditoría, publicados en su momento por este medio y disponibles en los archivos públicos:
Los hallazgos con presunta incidencia PENAL
No es “administrativo”. No es “disciplinario”. Es PENAL. Es decir: conductas que podrían constituir delitos. Cárcel. Ante la justicia ordinaria.
La Contraloría encontró, dentro de su auditoría a los contratos de los Festivales al Parque en el marco del Plan de Desarrollo ‘Bogotá Mejor Para Todos’, múltiples hallazgos con presunta incidencia fiscal y disciplinaria. Pero el más grave, el que debería tener a más de un funcionario y contratista tras las rejas, es este:
Contrato 1181-18: Hallazgo con presunta incidencia disciplinaria y FISCAL por falta de evidencia de la ejecución contractual, con una cuantía de $875.805.100
¿Entiende lo que significa esto? Más de ochocientos setenta y cinco millones de pesos pagados sin que exista evidencia de que se ejecutara el contrato. El dinero simplemente desapareció. No hay facturas. No hay soportes. No hay nada que demuestre que esos 875 millones de pesos se invirtieron en algo real. ¿Quién los recibió? ¿Quién los firmó? ¿Quién los aprobó?
La Contraloría no lo dice en el informe porque no es su función señalar nombres. Pero las preguntas están ahí. Y la justicia colombiana, esa misma que se declara impedida porque “no sabe qué es el rock”, tiene la obligación de responderlas.
Los demás hallazgos que confirman el modus operandi
Pero no fue el único. La auditoría de 2021 encontró una constelación de irregularidades que, en conjunto, dibujan un mapa de la corrupción sistemática dentro del Idartes:
Contrato 1130-2019: Hallazgo administrativo por no establecer adecuadamente los gastos de administración, relacionados con los Festivales al Parque 2019.
Los contratos se firmaban sin definir claramente en qué se iba a gastar la plata. ¿Por qué? Porque la vaguedad permite la creatividad contable. Permite meter facturas de cualquier cosa. Permite que el contratista facture servicios que nunca se prestaron. Permite la comisión.
Contrato 1122-2017: Hallazgo con presunta incidencia disciplinaria y FISCAL por deficiencias en el ejercicio de supervisión del contrato, con una cuantía de $79.445.875.
Aquí hay otro indicio penal. Casi ochenta millones de pesos en un solo contrato, mal supervisados. ¿Quién era el supervisor? ¿Por qué no hizo su trabajo? ¿O acaso hizo su trabajo y lo que no hizo fue poner peros porque también recibía su parte?
Contrato 1177-2018: Hallazgo administrativo por incumplimiento en el proceso de convocatoria pública, relacionado con la prestación de servicios de alimentación e hidratación.
Pero lo más grave de este contrato no es solo eso. La Contraloría señala específicamente que no se dio cumplimiento cabal al principio de transparencia reglamentado en la ley 80 de 1993 y los pronunciamientos del Consejo de Estado en materia de procesos de selección objetiva.
Es decir, la convocatoria para contratar la comida y la hidratación del festival —servicios básicos, elementales, que cualquier evento masivo necesita— se hizo por debajo de la mesa. Sin transparencia. Sin que otros oferentes pudieran competir en igualdad de condiciones. ¿El resultado? El contratista amigo se llevó el negocio. Y los asistentes al festival, los que pagamos con nuestros impuestos ese contrato, recibieron el servicio que Dios y el amañe permitieron.
Contrato 1291-2017: Múltiples hallazgos administrativos, incluyendo deficiente planeación, falta de cuidado al elaborar documentos del contrato y falta de publicación en el SECOP, relacionados con la prestación de servicio de transporte terrestre de pasajeros y carga.
La falta de publicación en el SECOP es, por sí sola, una irregularidad gravísima. El SECOP es el sistema electrónico que permite que cualquier ciudadano revise los contratos del Estado. No publicar allí es, en la práctica, ocultar la información. Es decirle al ciudadano: “esto no es de tu incumbencia”. Es el sello de la corrupción.
Contrato 1418-2019: Hallazgo con presunta incidencia disciplinaria y FISCAL por deficiencias en el ejercicio de supervisión, con una cuantía de $5.532.709.
Contrato 1420-2019: Hallazgo administrativo por deficiencias en la gestión documental-contractual, particularmente en el ejercicio del archivo y la trazabilidad documental.
La suma de la podredumbre
Sume, si quiere. Los hallazgos fiscales de 2021, solo los que tienen cuantía identificada, superan los 960 millones de pesos. Sin contar el contrato 1181-18 de 875 millones, que no tiene soportes. Sin contar los contratos donde no se pudo determinar la cuantía del daño por la falta de documentos.
Estamos hablando de más de mil ochocientos millones de pesos en hallazgos fiscales. Mil ochocientos millones de pesos de los bogotanos. De los impuestos que pagan los que trabajan. De la plata que se pudo haber usado para escuelas, para hospitales, para vías, para cualquier cosa menos para llenar los bolsillos de contratistas amigos y funcionarios corruptos.
¿Qué pasó con esos hallazgos? La respuesta es peor que el silencio
La Contraloría remitió estos hallazgos a las autoridades competentes. Eso es lo que dice el informe: “hallazgos administrativos con presunta incidencia disciplinaria y fiscal que fueron remitidos a las autoridades competentes para su correspondiente atención y seguimiento” .
¿Y qué hicieron esas autoridades? Como lo hemos denunciado en Subterránica, absolutamente nada.
La Procuraduría no abrió investigaciones disciplinarias serias. La Fiscalía no imputó a nadie. Los jueces, como aquel que se declaró impedido porque “no sabía qué era el rock”, encontraron la manera de no tocar el caso. Y el Idartes, lejos de depurar responsabilidades, siguió contratando con los mismos, pagando sobrecostos, ocultando información, burlándose de los veedores.
Y la rueda sigue girando, como lo dijimos en su momento. La rueda de la impunidad. La rueda de la corrupción. La rueda que solo se detiene cuando la ciudadanía deja de aplaudir y empieza a exigir.
Pero mientras los rockeros colombianos sigan postulándose a las convocatorias, mientras sigan arrodillándose por tres millones de pesos, mientras sigan defendiendo a sus padrinos políticos con el argumento de que “hay que hacer gestión”, esa rueda no se va a detener nunca. Porque al final, la corrupción no existe en el vacío. Existe porque hay quienes se benefician de ella. Y los rockeros colombianos, esos que llenan los formularios de SICON cada año, esos que aplauden cuando les dan la beca, esos que callan cuando ven las irregularidades porque “no hay que morder la mano que da”, son parte del problema. Son cómplices. Cómplices por omisión. Cómplices por conveniencia. Cómplices por miedo. Cómplices por hambre y mientras sigan siéndolo, los hallazgos de la Contraloría seguirán siendo eso: hallazgos. Papel. Expedientes que se empolvan en los estantes de una justicia que nunca, nunca, va a actuar. Porque la justicia en Colombia no actúa contra los poderosos. Y en el mundo del rock, los poderosos son esos mismos que llenan las convocatorias, que firman los contratos, que reciben la plata, que callan las denuncias. Los poderosos no son los funcionarios de Idartes. Los poderosos son los rockeros que, con su silencio y su sumisión, les permiten seguir robando.
Documentos de respaldo:
Informe de visita fiscal de la Contraloría de Bogotá a Idartes (2018): https://drive.google.com/file/d/1bYDpNr8NXXMrhIhRinOelMclwZEyVpl_/
Informe de auditoría de la Contraloría a contratos de Festivales al Parque (2021): https://drive.google.com/file/d/1cfdoioQoNRBlBCk7kWYhlMlzSSa1kpDp/
¿Esos son los salvadores del rock? jajajajajaja
No puedo cerrar este artículo sin repetirlo, sin que quede grabado como el epitafio de esta farsa de tres décadas.
Los mismos que en 2018 no pudieron justificar 875 millones de pesos. Los mismos que en 2021 acumularon hallazgos fiscales por más de 1.800 millones de pesos. Los mismos que le pagaron 5 millones por una tableta Samsung que vale 800 mil pesos. Los mismos que contrataron a la empresa que hizo los diseños para que fuera la interventora de sus propias obras. Los mismos que no publican los pliegos en el SECOP para que nadie más compita. Los mismos que esconden los expedientes, que los entregan desordenados, sin foliar, incompletos. Los mismos que le giraron 21.000 millones de pesos a una fundación “paralela” sin ningún control.
Son los que ahora salen en las fotos de la FILBo, sonriendo, con el libro recién empastado bajo el brazo, diciendo que van a “salvar” al rock colombiano. Son los mismos que anuncian un museo copiado. Son los mismos que se declararon “Bogotá, ciudad Rock” después de robarnos el concepto.
El chiste se cuenta solo. El rock, ese género que nació para incomodar al poder, ahora es salvado por los tipos que tienen más hallazgos fiscales que discos publicados. El rock, que alguna vez fue la voz de los que no tenían nada, ahora tiene como padrinos a los que se robaron 1.800 millones de pesos de los impuestos de todos.
Y lo más triste, lo más patético, lo que me hace reír para no llorar, es que hay rockeros —sí, rockeros de verdad (¿o ya no?)— que se los creen. Que los aplauden. Que se postulan a sus convocatorias. Que les agradecen cuando les dan la beca. Que los defienden en las redes sociales cuando alguien se atreve a señalar la podredumbre.
Esos rockeros, los arrodillados, los mercenarios, los que se humillan por tres millones de pesos, también son parte del chiste. Porque ellos podrían haber dicho “no”. Podrían haber construido escena independiente. Podrían haber pagado sus propios escenarios, sus propias grabaciones, sus propias giras. Podrían haberle demostrado al mundo que el rock colombiano no necesita del Estado para existir.
Pero no. Prefirieron la beca. Prefirieron la convocatoria. Prefirieron arrodillarse.
Y ahora, 30 años después, Idartes tiene el descaro de decir que va a “salvar” al rock. ¿Salvarlo de qué? ¿De ustedes mismos?
Esto no es una queja. Es un acto de veeduría y ojalá los próximos 30 años alguien se acuerde de mostrar este artículo en su exposición itinerante de BibloRed. Porque ahí está escrito quiénes son ustedes realmente.
Tengan que presente que Rock al Parque no es culpable, Rock al Parque es solo otra víctima más que debe ser rescatada.
Felipe Szarruk
Director, Subterránica / Museo del Rock Colombiano
Mayo 4, 2026
Colombia
Estos son los ganadores de los Premios Subterránica Colombia en su edición XVII
La catedral del rock vibró con una nueva edición de la noche más importante para la escena underground del país. El Ace of Spades de Bogotá fue el epicentro de una celebración que ratificó el poder de una comunidad que crece, se reinventa y resiste.
En la madrugada de este viernes aún retumbaban los acordes y los ecos de los discursos en el Ace of Spades, luego de que la noche del 30 de abril se llevara a cabo la XVII Entrega de los Premios Subterránica Colombia. Bajo el concepto “Constructores de sonidos y sociedad” , la ceremonia no solo galardonó a lo más destacado de la música pesada y alternativa del país, sino que se consolidó como una férrea declaración de principios: el movimiento independiente está más vivo y brutal que nunca.
Como es tradición el evento agotó localidades, registrando un lleno total, la cita no solo convocó a la escena bogotana, sino que se convirtió en un punto de encuentro nacional. Músicos, gestores culturales, fotógrafos y seguidores llegaron desde distintas regiones del país, confirmando que el espíritu de Subterranica ha trascendido fronteras departamentales para convertirse en un movimiento cultural de primer orden.
La velada estuvo marcada por un ambiente de hermandad y fiesta, pero también de reivindicación. Durante su intervención, los organizadores de la Fundación Museo del Rock Colombiano y la plataforma Subterránica hicieron hincapié en el crecimiento exponencial de los premios. Con más de 300 pre-nominaciones recibidas en esta edición y un total de 193 nominaciones distribuidas en 31 categorías, los números reflejan la vitalidad de una escena que se niega a desaparecer del mapa cultural del país .
“Estos premios dejaron de ser solo un reconocimiento al talento. Somos el termómetro de la cultura alternativa en Colombia y el galardón más importante del género en el continente. No somos uno más, sencillamente somos los únicos”, destacó la voz oficial del evento durante la ceremonia, haciendo referencia al concepto que ha llevado a Subterránica a posicionarse como un movimiento sin parangón en la región .
La diversidad fue otro de los grandes protagonistas de la noche. Aunque el Metal sigue siendo el género predominante, la edición “Constructores de sonidos” evidenció una fuerte apertura a la fusión, el experimentalismo y los cruces con lo folclórico . Asimismo, se destacó la creciente participación femenina en el ecosistema del rock, que ronda el 25% del total de influencia, especialmente en roles de vocalización, gestión y creación visual .
Geográficamente, la velada reflejó el cambio de paradigma en la distribución del talento. Si bien Bogotá sigue siendo el epicentro con un alto porcentaje de representación, ciudades como Medellín y Pasto se consolidan como polos fundamentales de creación, seguidas de cerca por Cali, Pereira, Sincelejo y el Meta . Bandas como Under Threat, quienes lideraron el número de nominaciones, junto a Soul Desease, Psychopath Billy y Las Tres Piedras, demostraron con su presencia y victorias que la escena ya no se entiende sin el flujo constante de creadores provenientes de todo el territorio nacional.
La noche transcurrió entre aplausos, presentaciones en vivo que hicieron retumbar las paredes del recinto y momentos de fuerte carga emotiva, especialmente en las categorías dedicadas a la memoria de la escena (como el Premio Juliana Gómez Tarrá) y en los homenajes especiales a Mauricio Batori Pardo y a Hugo Bohorquez.
Esta XVII edición no fue una simple entrega de premios; fue la constatación de que la escena independiente colombiana ha madurado para convertirse en una industria cultural respetada y feroz.

Categorías Principales
Artista del Año
Masacre (Medellín)
Disco del Año
Brainblast – Colossus Suprema (Bogotá)
Canción del Año
Indefinido – Camargo (Bogotá)
Premio Juliana Gómez Tarrá al Artista Nuevo del Año
Natyvo (medellín)
Categorías Individuales
Mejor Voz
Andrea Puerta Bernal – Athémesis (Medellín)
Mejor voz gutural
Diego Melo – Neurosis (Bogotá)
Mejor Guitarrista
Juan Carlos Burbano – Under Threat (Bogotá)
Mejor Bajista
Jean Jiménez – Soul Desease (Bogotá)
Mejor Baterísta
Cesar Quintero – Athemesis, GOC, Craneo (Medellín)
Categorías por géneros
Mejor Banda Fusión, modernizaciones, tropidelia o folclorizaciones
El santo hereje (Bogotá)
Mejor Banda de Metal (Todos los géneros)
Vitam et mortem (Carmen del Viboral)
Mejor Banda de Rock (Rock, hard rock)
Ennui
Mejor Banda de Punk / Hardcore
Infested Co. (Bogotá)
Mejor Banda Progresiva / Experimental / Post-Rock / post punk
Las tres piedras (Pasto)
Mejor Banda blues, jazz o blues-rock
Vanegas Blues (Cali)

Categorías escena en vivo
Mejor Show en Vivo
Rain of Fire (Tulua)
Mejor Gira Nacional o internacional
Las Tres Piedras – Gira Colombia y México (Pasto)
Mejor Festival Independiente
Festival Metal de las Montañas XX años (Bogotá)
Mejor Venue de Rock
9th Avenue (Cali)
Mejor letra del año
Cartas Suicidas – Mandingasea (Bogotá)
Categorías periodismo de Rock y contenido
Mejor Medio de Rock
Oscura Radio TV (Bogotá)
Mejor Artículo, crónica o entrevista de Periodismo Musical
Geraldine de la Hoz, Diario La Libertad Barranquilla – El eco eterno del vinilo: El legado incombustible del rock barranquillero
Mejor Cobertura de la Escena
Lobotomía (Bogotá)
Mejor Podcast o Programa Radial Rock
El Show del Mutuo Elogio (Medellín)
Mejor Fotografía Musical
Alexis Cañón
Categorías Audiovisual y estética
Mejor Videoclip
2030 nuevo orden mundial (Brain Voltaje)
Mejor Arte Gráfico / Portada
Colossus Suprema – Brainblast (Bogotá) El arte del disco fue creado por el diseñador francés Pierre-Alain D. (3mmi Design)
Categorías en gestión cultural, industria y autogestión
Mejor Gestor/a Cultural
Juna Carlos Obando – Por su gestión labor sostenida que combina formación, circulación y producción con su Fundación Rey Largarto en Pasto y la parte sur del país. (Pasto)
Mejor Proyecto Comunitario desde el Rock
Sonrisas de plástico (Bogotá) 29
Categorías Subterránica
Premio Subterránica
Richard Torres de Todo en Fase por su colaboración en audio en los eventos de Subterránica y Wacken Metal Battle (Bogotá)
Ricardo Florian por su resistencia y la construcción de su proyecto Feel Connections. (Bogotá)
Homenajes Especiales
Hector Carmona Amaya (Luciferian) Por 30 años de Black Metal en Colombia (Pereira)
Masacre por su trayectoria de 30 años y su lucha por el sonido extremo de Medellín (Medellín)
Cromlech por sus 30 años de trayectoria independiente. (Medellín)
Premio a toda una vida a Francisco Nieto. (Bogotá)
Colombia
Treinta Años de oscuridad: Luciferian y el nacimiento del lamento negro
Hay discos que se escuchan y hay discos que se viven, que se sufren, que se sangran. “Where Rivers of Sorrow Flow” la más reciente obra de la banda colombiana Luciferian, pertenece sin duda a esta última categoría. Lejos de ser un simple álbum de aniversario, esta producción de Melodic Black Metal se erige como un monumento al dolor más crudo, una catarsis colectiva que celebra tres décadas de existencia no con fuegos artificiales, sino con las cenizas de una experiencia terrible que marca vidas y que solo quienes la vivieron la pueden entender a profundidad, este no es un disco para celebrar… Es un disco para sobrevivir.
Para entender la magnitud de esta obra, hay que mirar directamente al alma de su creador, Héctor Carmona, fundador, guitarrista y voz de la banda desde su nacimiento en Armenia en 1996, Carmona ha transitado un camino que pocos músicos en el país se atreven a pisar. Treinta años después, la celebración no podía ser la típica fiesta de aniversario, en cambio, la banda se sumergió de lleno en una producción que funciona como un exorcismo sonoro y una catarsis de vida.
El resultado es un libro de lamentaciones, cada riff, cada golpe de batería y cada línea vocal están impregnados de una desolación que trasciende lo musical. Es la sensación de estar al borde del abismo, de mirar hacia atrás y ver tres décadas de sacrificios, de penurias y de una lealtad inquebrantable a un ideal oscuro. Ese es el verdadero peso de “Where Rivers of Sorrow Flow”.
En Colombia el metal extremo siempre ha luchado por encontrar su lugar, Luciferian se ha consolidado como una de las bandas con mayor proyección internacional, acumulando más de 123 conciertos internacionales y siendo teloneros de titanes como Mayhem, Immortal, Marduk y Behemoth y es precisamente esta trayectoria la que hace que este nuevo álbum sea tan impactante.
Este disco sin duda es el más crudo de su catálogo, no en lo musical, en el concepto. Mientras que en el pasado la banda exploró sonidos más directos dentro del black metal, aquí se permiten un nivel de vulnerabilidad que sorprende. La inclusión de piezas vocales melódicas no busca suavizar el dolor, sino acentuarlo, creando un contraste desgarrador entre la brutalidad visceral y la belleza funesta. Para quienes aman el género, ya pueden ser considerado un antes y un después en la historia del black metal nacional, elevando la vara lírica y emocional del género en el país.
Y si el corazón del disco es el sufrimiento de Carmona, sus huesos son la batería de Edixon Sepúlveda. La percusión en este álbum no es un solo acompañamiento rítmico; es una fuerza de la naturaleza. Sepúlveda despliega una ejecución visceral que va desde el blast beat agotador hasta golpes pausados y ceremoniales que parecen latidos de un moribundo, es difícil encontrar bateristas compositores que no sean solo acompañamiento.
Es en la interacción entre la guitarra melódica y esta batería implacable donde el álbum alcanza su clímax emocional, la sensación es la de estar atrapado en una tormenta perfecta, la furia del black metal más ortodoxo fusionada con la melancolía épica de un lamento fúnebre. La producción captura esa esencia cruda, evitando la pulcritud excesiva para mantener la autenticidad de la sangre derramada en el estudio.

El arte de la portada es la llave de entrada a la narrativa del disco. Sin necesidad de escuchar una sola nota, la imagen ya advierte al espectador sobre el viaje al que está a punto de someterse. La portada está cargada de simbolismo, repleta de elementos oscuros que funcionan como jeroglíficos del dolor.
Estos símbolos no son coincidencia, son el reflejo visual de la narrativa interna del disco, cada detalle gráfico acompaña y potencia la historia que las canciones cuentan, sumergiendo al oyente en una experiencia multimedia donde la vista y el oído se unen en un mismo punto de desolación. Es un recordatorio de que, en el black metal, la estética es parte esencial del ritual y Luciferian siempre ha sido pionero en esto, quienes los han visto en vivo saben que sus shows son más un ritual que un concierto.
Para entender la manitud del sacrificio de Luciferian, es imposible ignorar el documental noruego “Blackhearts” (2017). Esta producción siguió a tres bandas de black metal en contextos muy diferentes, una de Irán (donde tocar este género puede ser castigado con la muerte), una de Grecia vinculada a la ultraderecha y la colombiana Luciferian. Están invitados a ver el documental para sumergirse en la mente y vida de esta banda colombiana que ha logrado trascender fronteras.
Ese espíritu de “sacrificarlo todo” que se ve en el documental, es el mismo que impregna “Where Rivers of Sorrow Flow”. La mejor (y peor) forma de celebrar 30 años de carrera era enfrentar el dolor de frente, convertirlo en arte y ofrecerlo como un tributo sangrante a la oscuridad que los ha mantenido vivos durante tanto tiempo.
Bienvenidos al río de penas que fluye en donde no hay salvavidas que valga la pena.
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