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¡Si yo fuera curador de Rock al Parque!

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Ya han pasado algunos años en los que de manera personal sugerí que me gustaría ser el curador de Rock al Parque cansado de las malas gestiones y la deshonestidad del festival. Han pasado algunos años en los que la respuesta inteligente de Idartes fue usar uno de sus contratistas, un medio de noticias falsas y calumnias para responderme con una burla. Gran elocuencia y profesionalismo por parte del instituto demostrando como siempre su forma de hacer las cosas.

Pero la verdad es que el festival sigue levantando ampollas en músicos, público y agentes del sector y a pesar de los oídos sordos del distrito ante el asunto se ha llegado a conclusiones muy importantes como que la gratuidad del festival ha sido uno de los factores más destructivos para la escena del rock nacional y que cómo lo demostró la Contraloría General de la Nación, en el festival hay corrupción e inconsistencias en la administración del dinero y la transparencia.

Pero Rock al Parque es Rock al Parque y es el único festival de ese calibre que tenemos y la idea no es que se acabe sino depurarlo de la corrupción y que vuelva a ser esa utopía que se hizo realidad hace unas décadas en donde en una fiesta de rebeldía y música salían a flote los nuevos nombres del rock y el Metal Colombiano.

Por eso, he consultado a varios de los músicos, gestores y periodistas de la escena independiente para que dijeran sus propuestas si ellos tuvieran la oportunidad de ser curadores de Rock al Parque y que dieran ideas para revitalizar y potenciar el festival, proponer una serie de cambios estratégicos que podrían transformar la experiencia tanto para los artistas como para el público. Aquí se presentan sus puntos:

Germán Ducón – Músico nacional miembro fundador de la banda Mad Dogs:

Monetización del Acceso: Ducón sugiere eliminar la gratuidad del festival, introduciendo un sistema de venta de entradas con diversas categorías, desde localidades generales hasta áreas VIP. Los precios serían accesibles, con entradas que van desde los 20.000 pesos para las opciones más económicas, hasta los 150.000 pesos para experiencias premium, buscando así financiar una producción de mayor calidad y sostenibilidad.

Selección por Convocatoria y Rotación de Artistas: La participación de las bandas se determinaría exclusivamente por convocatoria, garantizando una rotación y diversidad musical. Además, se establecería un intervalo obligatorio de tres años antes de que un grupo pueda ser reinvitado, asegurando así una renovación constante en la alineación del festival, es decir, ninguna banda podría ser invitada sino clasificada por convocatoria. Eliminar la invitación directa.

Promoción de Talentos Nacionales: En un esfuerzo por apoyar a los artistas locales, Ducón aboga por asignarles horarios estelares dentro del evento. Además, propone una distribución de bandas donde el 80% sean nacionales y solo el 20% internacionales, poniendo el foco en el talento colombiano y ofreciendo una plataforma para su proyección.

Acceso Continuo al Agua: Siguiendo el ejemplo de otros festivales exitosos como el Festival Estéreo Picnic (FEP), se mantendrían puntos de hidratación accesibles en todo momento, priorizando el bienestar y la seguridad de los asistentes.

Reubicación de la Zona de Prensa: Para mejorar la experiencia del público, Ducón recomienda mover la zona de prensa a los costados del escenario, permitiendo que los espectadores puedan acercarse más a los artistas y disfrutar de una conexión más íntima con las actuaciones en vivo.

Martin Morales – Gestor Cultural, investigador en Rock y conductor de Radio:

Liderazgo Conocedor y Comprometido: Morales propone que la dirección del festival esté compuesta por individuos que no solo entienden los nichos y las iniciativas independientes, sino que también han participado activamente en ellos. Esto aseguraría que las decisiones tomadas reflejen un conocimiento profundo de la comunidad y sus necesidades.

Políticas Alineadas con la Comunidad Cultural: Sugiere que las políticas del festival se formulen en respuesta directa a los problemas y necesidades identificados en las mesas y consejos de cultura. Esto garantizaría que las acciones del festival estén verdaderamente en sintonía con las voces de la comunidad artística.

Inclusión Total de Participantes: En un esfuerzo por fortalecer el sector independiente, Morales aboga por la inclusión de todas las bandas inscritas en el festival. Si 400 grupos se registran, todos deberían tener la oportunidad de actuar, con los artistas amateurs al principio y los más profesionales al final, creando así un espectro completo de talento emergente y establecido.

Mercado de Intercambio y Feria del Rock: Propone la creación de un mercado de intercambio y una feria del rock que vaya más allá de la música, con el objetivo de fortalecer la cultura del rock en todos sus aspectos económicos y promover su autosostenibilidad.

Reducción de la Burocracia: Morales recomienda eliminar la burocratización, otorgando a las organizaciones independientes la gestión de las inscripciones de los diversos sectores económicos involucrados. Esto facilitaría la participación y el apoyo a la economía cultural del rock.

Javier Rodríguez – Periodista musical independiente:

Inclusión del Blues: Rodríguez enfatiza la importancia de incluir bandas de Blues en el festival, reconociendo este género como la raíz fundamental del Rock. Propone una mayor representación del Blues para honrar su influencia y diversificar la oferta musical del evento.
Dedicación de Días por Género: Sugiere mantener el sábado como el día dedicado a los sonidos extremos del Metal, como el Death, Thrash y Black Metal. Los otros días del festival se reservarían para una mezcla de géneros, desde el Hard Rock hasta el Rock Progresivo, pasando por el Punk y el Grunge, dando visibilidad a estilos que tradicionalmente han tenido menos presencia.

Fomento del Rock Nacional: Rodríguez aboga por una presencia más destacada de las bandas de Rock nacional, argumentando que muchas talentosas agrupaciones locales no reciben la atención que merecen. Su propuesta busca equilibrar la representación y dar a conocer la riqueza del talento nacional.

Sesiones de Jam: Para fomentar la colaboración y celebrar la comunidad del Rock, propone sesiones de “Jam Session” durante el festival, donde músicos de diferentes bandas interpretarían covers de canciones emblemáticas del Rock y Metal, tanto nacionales como internacionales.

Selección de Bandas y Enfoque Educativo: Rodríguez prefiere que las bandas desconocidas seleccionadas sean principalmente nacionales y algunas de Latinoamérica, evitando así las “bandas de relleno”. Además, mantendría un componente educativo con jornadas para profesionales de la industria y ruedas de prensa integradas a estas actividades.

Aida Hodson – Gestora Cultural, creadora de procesos de circulación y promoción, educadora en gestión y otras áreas:

Proceso Formativo para Presentar Propuestas: Hodson sugiere que las bandas y artistas se preparen para presentar sus propuestas a través de un proceso formativo. Esto podría incluir talleres y mentorías que ayuden a los participantes a afinar su arte y comprender mejor la industria musical.

Convocatoria por Categorías de Experiencia: Propone abrir la convocatoria del festival en categorías basadas en la experiencia de las bandas, permitiendo así una competencia justa y una representación equilibrada de artistas emergentes y establecidos.

Enfoque en el Talento Nacional: Hodson aboga por reducir la proporción de artistas internacionales invitados y aumentar la de los nacionales. Esto no solo fomentaría el talento local, sino que también ayudaría a construir una identidad más fuerte para el festival.

Entrada Sustentable: En lugar de la entrada gratuita, Hodson recomienda implementar un costo simbólico, como la donación de alimentos no perecederos. Esto contribuiría a la sostenibilidad del festival y al mismo tiempo apoyaría causas sociales.

Jorge Vanegas – Guitarrista, compositor, fundador de bandas como Vulgarxito y Vanegas Blues:

Enfoque en Géneros Específicos: Durante los tres días del festival, la programación estará dedicada exclusivamente a bandas de metal, rock y blues. Esto garantizará que el festival mantenga su identidad y ofrezca una experiencia auténtica a los aficionados de estos géneros.
Promoción del Talento Nacional: El 80% de las bandas serán nacionales, destacando la riqueza y diversidad de la escena musical del país. El restante 20% serán bandas internacionales, lo que permitirá un intercambio cultural y expondrá al público a nuevas influencias musicales.

Pureza Musical: Se mantendrá una línea clara en la selección de géneros, excluyendo estilos como la música electrónica, cumbias y otros que no se alinean con la temática del festival. Esto asegurará que los asistentes disfruten de una experiencia coherente con las expectativas del evento.

Foco en la Música, No en el Comercio: Las ruedas de negocios serán eliminadas del festival para mantener la atención en la música y la experiencia cultural, evitando que el aspecto comercial distraiga del propósito artístico del evento.

Distribución de Géneros por Día: El festival se organizará de manera que cada día tenga un enfoque específico: el primer día se dedicará al metal, el segundo día al rock y blues, y el tercer día se celebrará más rock, culminando con actuaciones de las bandas más importantes de rock, blues y metal.

Oscar Mora – Guitarrista, compositor y productor de larga trayectoria en Colombia, miembro de varias agrupaciones de Metal y de Rock:

Cobrar boletería: RAP creó un problema incidental que consiste en que la el público bogotano cree que el rock es gratis y eso abarató la calidad de las bandas porque no hay ninguna motivación para producir música salvo el hecho de subirse a Una tarima y ese hecho es aprovechado por bares para crear espacios de música en vivo donde no hay ningún tipo de ayuda económica que es esencial para cualquier músico.

Yo crearía una especie de categorías de boletería dependiendo del estrato de cada persona y basado en eso cobraría un mínimo de $25,000 para los estratos uno y dos 50,000 para los tres y cuatro y 80,000 para los cinco y seis.

Reducir el número de bandas internacionales: Máximo tres o cuatro y las acomodaría de tal forma que sean como los cierres de las bandas locales si hay bandas de carácter internacional o nacional en el grupo debe ser porque están apoyando las bandas emergentes
Tercero una una banda o un músico un grupo de músicos que participen en rock al parque en un año no deberían poder participar en el siguiente sino alternarse es decir buscar mecanismos para que solo sean o en su gran mayoría sean artistas nuevos, que estén surgiendo, o artistas que estén presentando proyectos nuevos para que sea un verdadero espacio de demostración de rock emergente

Establecer un proceso de votación del público: Para que el público real pueda votar por las bandas que quiere ver participando y que ese voto fuera por lo menos un 30 o un 40% del puntaje para garantizar que una banda esté en Roque al parque y para que exista una verdadera motivación de las bandas para hacer networking y para que se den a conocer
Y quinto yo utilizaría parte del presupuesto de Roca al parque para que los incentivos también fueran de alguna manera crear una cosa que se permita vender merchandising o elementos de la banda para que eso también le sirva como un apoyo económico y se genera una industria.

Rixx Isahias – Guitarrista, músico, compositor, miembro fundador de bandas como No Re-action o Grass Ánima:

Optimización del Presupuesto: Reducir el presupuesto del festival a su mínima expresión para enfocarse en lo esencial y evitar gastos superfluos. Esto podría incentivar la creatividad y la eficiencia en la organización del evento.

Selección por Convocatoria: Establecer que todas las bandas participantes sean seleccionadas únicamente por convocatoria, garantizando un proceso transparente y equitativo para todos los aspirantes.

Exclusividad de Bandas Nacionales: No incluir bandas invitadas ni internacionales, para dar prioridad total al talento local y fortalecer la escena musical nacional.
No Repetición de Bandas: Las bandas que pasen la convocatoria y participen en el festival no podrán repetir en la siguiente edición, asegurando así una renovación constante del cartel y oportunidades para nuevos artistas.

Promoción de Nuevos Talentos: El festival deberá presentar exclusivamente bandas nuevas, fomentando la visibilidad y el desarrollo de emergentes talentos musicales.
Convocatoria Nacional: Ampliar la convocatoria a todo el país, transformando Rock al Parque en un festival con representación y alcance nacional.

Rotación de Curadores: Limitar el período de los curadores a un año, con un máximo de dos, para promover la diversidad y la inclusión de nuevas perspectivas en la curaduría del festival.
Credenciales para Jurados: Exigir que los jurados sean expertos y presenten credenciales y títulos que los acrediten para evaluar a las bandas, asegurando un juicio profesional y calificado.

Renovación de las Mesas Distritales de Rock: Cambiar los miembros de las mesas distritales de rock cada año, proporcionando igualdad de oportunidades para todos en la localidad y evitando la formación de lobbys.

Cero – Compositor y vocalista, miembro fundador del proyecto Power of Cero:

Transparencia en la Curaduría: Todo el proceso de curaduría, incluyendo la selección y calificación de las bandas, debe ser público y documentado. Esto podría incluir la grabación de las sesiones de selección para que cualquier interesado pueda entender cómo se tomaron las decisiones.

Selección Profesional de Curadores: Los curadores deben ser seleccionados basándose en criterios profesionales y transparentes, no por elección arbitraria o personal. Debería haber un proceso abierto y claro para la convocatoria de curadores, posiblemente con la participación de la comunidad musical.

Publicación de Criterios y Resultados: Los criterios utilizados para la selección de bandas deben ser especificados y publicados previamente, y los resultados de la selección deben ser anunciados de manera que justifiquen claramente las elecciones realizadas.
Proceso Transparente de Convocatoria: La convocatoria para las bandas interesadas en participar debe ser abierta y accesible, con reglas claras y un sistema de aplicación que garantice la equidad y la imparcialidad.

Honestidad: Cero subraya la importancia de la transparencia para evitar dudas y sospechas sobre el proceso de selección, lo cual es esencial para mantener la integridad y la confianza en el festival. Implementar estas medidas podría mejorar significativamente la percepción del festival y asegurar que sea visto como una plataforma justa y respetable para los artistas.

Phil Adelmo – Periodista musical fundador de Metal Latino:

Dedicación al Metal: El día dedicado al metal deberá contar con bandas de este género en todos los escenarios, asegurando una experiencia completa y sin mezclas para los aficionados del metal.

Coherencia de Géneros: Mantener una coherencia estricta en los géneros musicales presentados, evitando la inclusión de estilos que no se relacionan directamente con el rock. Se podría considerar la inclusión de géneros afines como el ska y el reggae, pero siempre manteniendo la esencia del rock.

Transparencia en la Selección: La selección de las bandas debe ser un proceso abierto y transparente, sin invitaciones arbitrarias o preferenciales. Esto podría incluir la publicación de los criterios de selección y la documentación del proceso de decisión.

Exclusión de Géneros No Afines: Evitar la inclusión de géneros musicales que no tienen relación con el rock para preservar la identidad del festival y satisfacer las expectativas de los asistentes que buscan una experiencia puramente rockera.

Leandro Martínez – Músico, fundador y miembro de bandas como Narcocrácia:

Prioridad Nacional: Se propone incrementar la cuota de bandas nacionales en los festivales para fomentar el desarrollo de una escena musical robusta y una industria musical sostenible en Colombia. Esto no solo daría más oportunidades a los artistas locales, sino que también cultivaría un sentido de identidad y pertenencia cultural.

Post Rock al Parque (Post RaP): Es crucial establecer una plataforma que continúe promoviendo a las bandas nacionales después del evento. Esto podría incluir la creación de espacios en emisoras y programas locales, tanto públicos como privados, asegurando la inclusión en listas de éxitos y otras formas de exposición mediática. El objetivo es mantener la relevancia de las bandas más allá de su actuación en el festival.

Curación Transparente de Jurados: Debe haber claridad y transparencia en el proceso de selección de los jurados. El público debe entender cómo se eligen y cuáles son los criterios exigidos, garantizando así la imparcialidad y la calidad en la elección de las bandas participantes.

Parámetros de Selección de Bandas: Los criterios de selección de las bandas deben ser reescritos y comunicados claramente al público y a los artistas. Esto asegurará que todos comprendan la dirección y el enfoque del festival, confirmando si se mantendrá puramente como un festival de rock o si abarcará otros géneros.

Rotación de la Cúpula de Curación: Se sugiere un cambio anual obligatorio en el equipo de curación de bandas y jurados en Idartes. Esto abriría espacio para la participación de mesas locales y gestores culturales, evitando que ciertas personalidades dominen la narrativa del festival con sus visiones particulares.

Espacio Abierto a la Prensa: La propuesta es eliminar el sistema de acreditaciones para la prensa, permitiendo un acceso más libre y reduciendo la posibilidad de censura indirecta o corrupción. Esto fomentaría una cobertura mediática más amplia y diversa del evento.

Transparencia en Tarifas de Bandas Invitadas: Se debe implementar un proceso transparente en cuanto a las tarifas de las bandas invitadas, tanto nacionales como internacionales. Auditorías independientes y públicas podrían ayudar a garantizar la transparencia y la equidad en los procesos financieros del festival.

Guepa!!!

En resumen, la mayoría aboga por lo siguiente:

Transparencia e Idoneidad: La convocatoria del festival debe caracterizarse por su transparencia y la idoneidad de sus gestores. Esto implica un proceso claro y justo para la selección de participantes, donde todos los criterios y decisiones sean abiertos al escrutinio público.

Financiación del Festival: El evento no debe ser gratuito. Es esencial buscar mecanismos para que el festival genere ingresos, los cuales deben ser reinvertidos en procesos que beneficien directamente a los músicos, como talleres, formación y mejoras en las condiciones de participación.

Prioridad a Bandas Nacionales: Al menos el 80% de las bandas participantes deben ser nacionales, promoviendo así el talento local y fortaleciendo la industria musical del país.

Enfoque en el Rock: El festival debe centrarse en el género rock, excluyendo otros géneros musicales. Debe girar en torno al rock y sus variantes como el metal, e incluir también el blues, para mantener la esencia del evento.

Simplificación de Inscripciones: Se debe eliminar la burocracia presente en el proceso de inscripción, facilitando así la participación de más artistas y evitando procedimientos innecesarios que puedan desalentar a las bandas emergentes.

Equidad en la Participación: Ninguna banda debe tener el privilegio de participar con una invitación directa. Las bandas internacionales invitadas deben ser pocas y seleccionadas por su calidad, no como relleno. Esto requiere eliminar el nepotismo y favoritismos dentro de los encargados de la selección (bookers).

Procesos Públicos y Grabados: Todos los procesos, desde la inscripción hasta la selección y calificación de los artistas, deben ser públicos y grabados. Esto garantiza una mayor transparencia y permite a los interesados seguir el desarrollo del festival.
concluyendo, se busca un festival de rock que se enfoque en la música nacional y que contribuya de manera positiva al desarrollo y construcción de la escena musical local.

Esperemos a que los genios escuchen.

@felipeszarruk

Colombia

No, The Klaxon no es corrupto, la forma en que actuó Rock al Parque sí lo es.

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Una aclaración necesaria ante la mala interpretación de nuestra investigación periodística

Por Felipe Szarruk
Director de la Veeduría Ciudadana Ojo al Arte y Colectivo Subterránica

En las últimas semanas, tras la publicación de nuestro libro de investigación Negocio al Parque: 30 años de Rock al Parque, Corrupción, Poder y Dinero en el Rock Estatal, hemos sido testigos de un fenómeno preocupante pero predecible: la desinformación y la calumnia. Circula en redes sociales un video en el que se me acusa de haber señalado a la banda The Klaxon como “corrupta” o de haberla vinculado directamente con prácticas irregulares dentro del festival. Nada más falso.

Permítanme ser claro, contundente y definitivo:

NUNCA hemos acusado a The Klaxon, ni a sus integrantes, ni a su representante, de ser corruptos. Jamás. Lo que se denuncia en la veeduría, y lo que he denunciado durante más de una década de veeduría ciudadana, es la CORRUPCIÓN SISTEMÁTICA DEL INSTITUTO DISTRITAL DE LAS ARTES (IDARTES) y su forma de operar.

Este artículo no es una disculpa ni un retracto. Es una aclaración que, con toda honestidad, debería ser innecesaria para quienes han leído el libro con la atención que merece. Pero ante la mala fe de algunos y la ligereza de otros, me veo en la obligación de desglosar, punto por punto, lo que realmente dijimos y lo que realmente significa.

Lo que realmente dice el libro sobre The Klaxon

En el Capítulo VII, titulado “La Estafa de las Bandas”, documentamos el caso de The Klaxon en la edición de 2013. La narrativa del libro es clara y está respaldada por hechos documentados:

Primero: The Klaxon se presentó a la convocatoria pública distrital de Rock al Parque, el mecanismo oficial mediante el cual las agrupaciones locales compiten por un cupo en el festival a través de la evaluación de jurados. Es un proceso que, en teoría, debe ser democrático, transparente y basado en criterios artísticos objetivos.

Segundo: Tras surtir el proceso de evaluación, The Klaxon no pasó la convocatoria. Quedó oficialmente fuera del listado de ganadores. Eso significa que, bajo las reglas del juego establecidas por Idartes, la banda no debería haber estado en el cartel.

Tercero (y este es el punto crítico): Idartes, en un acto de absoluta discrecionalidad y arbitrariedad, ignoró el resultado de su propia convocatoria pública y metió a The Klaxon “a dedo” en el cartel oficial bajo la figura de “Show Especial” o “Invitado Distrital”. La banda terminó presentándose en el Escenario BID el domingo 30 de junio de 2013.

El libro dice textualmente:

“Este hecho constituyó una apología a la ‘rosca’ y una burla directa a los cientos de bandas que se sometieron al desgaste de la convocatoria pública. (…) Al meter a la banda de manera directa tras haber sido rechazada en el concurso público, la entidad violó el principio de selección objetiva y de igualdad de oportunidades consagrado en la Constitución Nacional.”

¿Dónde está la acusación contra The Klaxon? No existe. La crítica, la denuncia y el señalamiento son contra IDARTES, la entidad que administra los recursos públicos, que diseña las convocatorias y que decide a quién invitar y a quién excluir.

The Klaxon es una banda excelente. Su inclusión en el cartel fue, desde el punto de vista artístico, un acierto. Andrés, su representante y líder, es un amigo y un músico al que respeto profundamente. El problema no es que The Klaxon haya tocado. El problema es CÓMO y POR QUÉ tocaron.

Un patrón documentado: no es un caso aislado

Para que no quede duda de que estamos ante un patrón de conducta institucional y no ante un ataque a una banda en particular, la investigación documenta otros casos idénticos:

El caso SHIP (2016): Al igual que The Klaxon, la banda SHIP no pasó la convocatoria pública de ese año. Sin embargo, tras presiones externas y contactos dentro de la organización, fue invitada directamente a presentarse en un evento del festival con recursos pagados por el distrito. La misma lógica: se ignora el resultado de la convocatoria y se favorece a quienes tienen la capacidad de presionar o de acceder a los canales no oficiales.

El caso Paul Gillman (2017-2026): Aquí el favoritismo se tiñe de censura ideológica. En 2017, el músico venezolano fue vetado del cartel tras una campaña de desprestigio impulsada por empresarios privados. Idartes, en lugar de defender la libertad de expresión y su propia programación, cedió a la presión y canceló al artista. Años después, con un cambio de administración política, Gillman fue reinvitado. Su música nunca fue el problema. La sumisión de Idartes a grupos de presión y a la ideología del gobierno de turno sí lo fue.

El caso The Castles: La investigación documenta cómo esta banda también fue víctima de la arbitrariedad institucional, siendo retirada de la programación por decisiones caprichosas de la burocracia cultural.

En todos estos casos, el denominador común no son las bandas. Son las decisiones unilaterales, discrecionales y muchas veces ilegales de los funcionarios y contratistas de Idartes.

¿Por qué es grave este patrón de conducta?

Porque viola los principios fundamentales de la contratación pública y de la gestión del Estado:

  1. El Principio de Selección Objetiva (Artículo 5 de la Ley 1150 de 2007): La entidad está obligada a elegir las propuestas más favorables para el interés público mediante un proceso transparente y competitivo. Cuando Idartes ignora el resultado de su propia convocatoria para meter a una banda “a dedo”, está vulnerando este principio de manera flagrante.
  2. El Principio de Igualdad: Se crean dos categorías de participantes: los que se someten a las reglas y los que, por tener los contactos adecuados, pueden saltarse el proceso. Esto es un mensaje demoledor para los cientos de bandas que cada año invierten tiempo, dinero y esfuerzo en diligenciar formularios, preparar carpetas y someterse a la evaluación de jurados.
  3. El Principio de Transparencia: No existe un acto administrativo formal que justifique estas invitaciones directas. No hay una resolución, no hay una explicación pública, no hay un criterio objetivo. Es la pura y simple voluntad de quien ejerce el poder de contratación.
  4. La Desnaturalización del Festival: Rock al Parque fue declarado Patrimonio Cultural de Bogotá mediante el Acuerdo 120 de 2004. Su misión es la protección, circulación y visibilización del género rock en la capital. Cuando Idartes diluye ese mandato para incluir géneros ajenos o para complacer favores, está traicionando el espíritu de la ley.

¿Cómo funciona el “círculo de los elegidos”?

Lo que hemos documentado a lo largo de 189 páginas es la existencia de un sistema, una “rosca” institucionalizada, que opera de la siguiente manera:

  • Un grupo reducido de agrupaciones repite año tras año en el cartel, acumulando hasta 10 o 12 presentaciones en el festival.
  • Un círculo de contratistas y asesores decide qué bandas entran, cuáles se quedan fuera y quiénes reciben los millonarios contratos de producción y logística.
  • Los jurados de las convocatorias son seleccionados a dedo, sin criterios de imparcialidad, y en muchos casos tienen vínculos directos con las bandas que evalúan.
  • Los medios de comunicación aliados reciben acreditaciones masivas y a cambio se comprometen a guardar silencio sobre las irregularidades.
  • Los veedores ciudadanos que se atreven a denunciar son sometidos a campañas de desprestigio, linchamiento digital y vetos institucionales.

Las bandas, en este ecosistema, son piezas de un tablero. No son las culpables. Son, en muchos casos, víctimas de un sistema que las obliga a bailar al ritmo que marca el Estado si quieren sobrevivir.

La responsabilidad de Idartes y la cooptación de la crítica

En el libro también documentamos un fenómeno que el teórico Antonio Gramsci llamó “transformismo”: el proceso mediante el cual el Estado absorbe, neutraliza y asimila a los elementos disidentes a través de la asignación de contratos, recursos públicos o prebendas.

En el Capítulo VI, “El Cartel de los Medios y el Botín de las Acreditaciones”, relatamos el caso de un periodista y gestor cultural, que entre 2012 y 2013 fue uno de los críticos más duros de la gestión de Rock al Parque, fue contratado directamente por Idartes como asesor de comunicaciones. Tras recibir el flujo de fondos públicos, su línea editorial crítica se desvaneció por completo.

Esa es la forma de operar de Idartes: comprar conciencias, silenciar voces y neutralizar la fiscalización ciudadana con recursos del erario.

Y cuando eso no funciona, cuando la crítica persiste, se recurre a la descalificación, al matoneo digital y a la difamación. Como ocurrió conmigo mismo, como ocurrió con el Colectivo Subterránica, como ha ocurrido con todos los que nos hemos atrevido a señalar las irregularidades.

La calumnia como mecanismo de defensa

Ahora entiendo por qué están circulando esos videos que me acusan de haber calumniado a The Klaxon. Es el mismo mecanismo de siempre:

Primero: Se descontextualiza mi declaración.
Segundo: Se reduce el libro a un titular sensacionalista.
Tercero: Se me acusa de atacar a una banda querida por el público.
Cuarto: Se desvía la atención de las verdaderas denuncias: los hallazgos fiscales por más de 960 millones de pesos, los contratos a dedo con Teatro R101, los vetos ideológicos, la persecución a Félix Báez, el desorden documental, las puertas giratorias y el nepotismo institucionalizado.

Es un truco viejo. Y no funcionará.

La verdad está en el libro, no en los titulares

Invitó a quienes han visto esos videos y han dudado a que hagan lo que muchos ya están haciendo: leer el libro completo. No basta con leer un fragmento, un tuit o un titular. Negocio al Parque es un expediente documentado de 30 años de corrupción estructural. Contiene:

  • Pruebas documentales oficiales: Contratos, minutas, estudios previos y actas de liquidación extraídos de SECOP I y II.
  • Hallazgos de entes de control: Informes de la Contraloría de Bogotá que documentan sobrecostos, pagos sin soporte y desorden administrativo.
  • Respuestas oficiales: Derechos de petición y requerimientos de control fiscal que evidencian las excusas y evasivas de Idartes.
  • Análisis estadístico: Datos de programación que demuestran la repetición sistemática de bandas y la exclusión de la escena emergente.

The Klaxon aparece en una de las páginas del libro como un ejemplo de la arbitrariedad de Idartes. No como un ejemplo de corrupción.

The Klaxon es parte de la solución, no del problema

Andrés y The Klaxon son parte del ecosistema musical de Bogotá. Han trabajado por el rock local, han defendido la escena y han hecho buena música. Su inclusión en el cartel de 2013 fue un acierto artístico. Eso no lo discute nadie.

Lo que discuto es que, para que ellos tocaran, Idartes tuvo que violar sus propias reglas. Si la convocatoria decía que no habían pasado, la entidad no debería haberlos invitado. O, mejor aún, la convocatoria debería haber sido lo suficientemente flexible y justa para que bandas como The Klaxon pudieran pasar sin necesidad de “contactos”.

El problema no es la banda. El problema es un sistema que obliga a las bandas a depender de la voluntad de un burócrata.

La fatiga del veedor y la resistencia ciudadana

Llevo más de diez años haciendo veeduría ciudadana. He interpuesto derechos de petición, acciones de tutela, denuncias penales y quejas disciplinarias. He sido vetado, difamado, amenazado y perseguido. He visto cómo Idartes utiliza el presupuesto de los bogotanos para comprar a críticos, silenciar medios y consolidar un feudo cultural.

Y estoy cansado.

Cansado de que me calumnien por no saber leer. Cansado de que se desvíe la atención de las verdaderas irregularidades. Cansado de que se me acuse de atacar a músicos cuando lo que estoy atacando es un sistema que los victimiza.

Pero también estoy fortalecido. Porque la gente está leyendo el libro. En masa. Y se están dando cuenta de la verdad.

No, The Klaxon no es corrupto. La forma en que actuó Rock al Parque, a través de Idartes, es lo que ha sido, durante décadas, la antítesis de la transparencia y la justicia para los artistas de esta ciudad.

El Festival Rock al Parque no es de Idartes. No es de los contratistas. No es de los curadores de turno. Es de la ciudadanía. Es un patrimonio cultural que debe ser defendido, saneado y devuelto a los músicos y al público.

Seguiremos investigando. Seguiremos denunciando. Seguiremos ejerciendo el control social que la Constitución y la ley nos otorgan. Y no nos callarán con calumnias.

Invito a quienes han malinterpretado el libro a que lo lean con atención. Invito a los medios de comunicación a que hagan periodismo serio y no se dejen instrumentalizar por la maquinaria de propaganda de Idartes. Invito a los músicos a que se organicen y exijan transparencia.

The Klaxon es una excelente banda. La corrupción está en las oficinas de Idartes, no en los escenarios.

Toca que aprendan a leer… pero para eso, hay que hacerlo primero.


Felipe Szarruk
Director de la Veeduría Ciudadana Ojo al Arte
Colectivo Subterránica
Bogotá, septiembre de 2026

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Colombia

K-Tarzys y el grito de la sabana: rock y metal con conciencia social frente al horror de la guerra

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Hay propuestas emergentes que entienden el rock y el metal no solo como vehículos de descarga sónica, sino como trincheras de reflexión humana. Este es el caso de K-Tarzys, una sólida agrupación de la sabana de Bogotá conformada por jóvenes músicos que irrumpen en la escena independiente con una premisa clara: utilizar la música como un altavoz para diseccionar las heridas sociales y políticas que golpean al mundo.

La banda presenta su más reciente sencillo, “Susurros de Piedad”, un lanzamiento que trasciende el circuito convencional del género al proponer una profunda y dolorosa reflexión sobre el impacto humano de los conflictos armados y el sufrimiento de las víctimas anónimas de la guerra.

“Susurros de Piedad” nace de la necesidad de mirar de frente una realidad que continúa afectando a millones de personas. Lejos de la estriducción vacía, K-Tarzys canaliza la crudeza instrumental del rock y el metal hacia una atmósfera densa e interpelante, buscando sacudir al oyente y remover conciencias. Es un ejercicio de empatía hecho canción, donde los pesados acordes y la potencia rítmica sirven para traducir el desgarro de los territorios atravesados por el fuego cruzado.

La agrupación se encuentra actualmente puliendo los detalles de su primer EP de siete canciones, un trabajo discográfico de larga duración con el que buscan consolidar su identidad dentro de la escena independiente colombiana y abrirse paso con fuerza en los circuitos culturales y escenarios de Bogotá y su región.

El valor de K-Tarzys radica precisamente en su capacidad de hibridar la destreza técnica de sus integrantes con una inquietud narrativa genuina. En tiempos donde la música suele buscar el consumo efímero, ver a jóvenes creadores apostar por temáticas de profunda trascendencia humana demuestra que el rock nacional sigue vivo, inconforme y con los pies firmemente puestos sobre la realidad de su entorno

Para quienes deseen sumergirse en esta propuesta, la banda ha dispuesto su material en plataformas digitales y redes oficiales:

Instagram oficial: @ktarzys.oficial

K-Tarzys demuestra que desde la sabana de Bogotá se sigue agitando un rock con memoria, agudeza y un profundo sentido de urgencia.

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Colombia

Grietas Mentales presenta “Nada Me Quema”: La catarsis sónica del hastío hecho armadura

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Grietas Mentales está de regreso con “Nada Me Quema”, su nuevo sencillo y el primer adelanto de un próximo EP que marcará una evolución decisiva en el sonido de la banda. El estreno está disponible en todas las plataformas digitales desde el pasado 28 de agosto de 2026.

Definida por sus creadores como la banda sonora oficial de mandar todo al carajo, la canción nace de ese punto de quiebre donde el cansancio deja de ser una simple fatiga cotidiana para transformarse en una coraza impenetrable. Habla de estar harto de las cargas laborales, los problemas y las presiones diarias, hasta cruzar la línea donde el dolor cede ante una certeza absoluta: ya nada puede hacer daño, ya nada quema.

En el plano sonoro, la agrupación traduce esa frustración y liberación hacia una propuesta que fusiona el rock alternativo y el indie con sutiles texturas electrónicas. Un bajo robusto, sintetizadores envolventes, cambios dinámicos precisos y un coro de alto impacto conforman un tema diseñado para transformar la rabia contenida en pura energía cinética.

El lanzamiento se completa con un videoclip oficial animado protagonizado por Paco, una silueta concebida como la representación abstracta de la banda dentro de la narrativa visual. Paco encarna al individuo que llega al límite de sus fuerzas, se planta frente al fuego y logra transmutar aquello que lo consumía en su propia armadura, conectando de lleno con el imaginario underground del proyecto.

Ficha Técnica y Formación:

Thiago Villada – Voz

Davyd Junguito – Bajo

Juan Esteban Arango – Guitarra, sintetizadores y voces

Santiago “Rigby” Palacio – Batería, sintetizadores y coros

Producción, mezcla y máster: Juan Esteban Arango, realizado en El Planetario Records

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