Colombia
¡Si yo fuera curador de Rock al Parque!
Ya han pasado algunos años en los que de manera personal sugerí que me gustaría ser el curador de Rock al Parque cansado de las malas gestiones y la deshonestidad del festival. Han pasado algunos años en los que la respuesta inteligente de Idartes fue usar uno de sus contratistas, un medio de noticias falsas y calumnias para responderme con una burla. Gran elocuencia y profesionalismo por parte del instituto demostrando como siempre su forma de hacer las cosas.
Pero la verdad es que el festival sigue levantando ampollas en músicos, público y agentes del sector y a pesar de los oídos sordos del distrito ante el asunto se ha llegado a conclusiones muy importantes como que la gratuidad del festival ha sido uno de los factores más destructivos para la escena del rock nacional y que cómo lo demostró la Contraloría General de la Nación, en el festival hay corrupción e inconsistencias en la administración del dinero y la transparencia.
Pero Rock al Parque es Rock al Parque y es el único festival de ese calibre que tenemos y la idea no es que se acabe sino depurarlo de la corrupción y que vuelva a ser esa utopía que se hizo realidad hace unas décadas en donde en una fiesta de rebeldía y música salían a flote los nuevos nombres del rock y el Metal Colombiano.
Por eso, he consultado a varios de los músicos, gestores y periodistas de la escena independiente para que dijeran sus propuestas si ellos tuvieran la oportunidad de ser curadores de Rock al Parque y que dieran ideas para revitalizar y potenciar el festival, proponer una serie de cambios estratégicos que podrían transformar la experiencia tanto para los artistas como para el público. Aquí se presentan sus puntos:

Germán Ducón – Músico nacional miembro fundador de la banda Mad Dogs:
Monetización del Acceso: Ducón sugiere eliminar la gratuidad del festival, introduciendo un sistema de venta de entradas con diversas categorías, desde localidades generales hasta áreas VIP. Los precios serían accesibles, con entradas que van desde los 20.000 pesos para las opciones más económicas, hasta los 150.000 pesos para experiencias premium, buscando así financiar una producción de mayor calidad y sostenibilidad.
Selección por Convocatoria y Rotación de Artistas: La participación de las bandas se determinaría exclusivamente por convocatoria, garantizando una rotación y diversidad musical. Además, se establecería un intervalo obligatorio de tres años antes de que un grupo pueda ser reinvitado, asegurando así una renovación constante en la alineación del festival, es decir, ninguna banda podría ser invitada sino clasificada por convocatoria. Eliminar la invitación directa.
Promoción de Talentos Nacionales: En un esfuerzo por apoyar a los artistas locales, Ducón aboga por asignarles horarios estelares dentro del evento. Además, propone una distribución de bandas donde el 80% sean nacionales y solo el 20% internacionales, poniendo el foco en el talento colombiano y ofreciendo una plataforma para su proyección.
Acceso Continuo al Agua: Siguiendo el ejemplo de otros festivales exitosos como el Festival Estéreo Picnic (FEP), se mantendrían puntos de hidratación accesibles en todo momento, priorizando el bienestar y la seguridad de los asistentes.
Reubicación de la Zona de Prensa: Para mejorar la experiencia del público, Ducón recomienda mover la zona de prensa a los costados del escenario, permitiendo que los espectadores puedan acercarse más a los artistas y disfrutar de una conexión más íntima con las actuaciones en vivo.

Martin Morales – Gestor Cultural, investigador en Rock y conductor de Radio:
Liderazgo Conocedor y Comprometido: Morales propone que la dirección del festival esté compuesta por individuos que no solo entienden los nichos y las iniciativas independientes, sino que también han participado activamente en ellos. Esto aseguraría que las decisiones tomadas reflejen un conocimiento profundo de la comunidad y sus necesidades.
Políticas Alineadas con la Comunidad Cultural: Sugiere que las políticas del festival se formulen en respuesta directa a los problemas y necesidades identificados en las mesas y consejos de cultura. Esto garantizaría que las acciones del festival estén verdaderamente en sintonía con las voces de la comunidad artística.
Inclusión Total de Participantes: En un esfuerzo por fortalecer el sector independiente, Morales aboga por la inclusión de todas las bandas inscritas en el festival. Si 400 grupos se registran, todos deberían tener la oportunidad de actuar, con los artistas amateurs al principio y los más profesionales al final, creando así un espectro completo de talento emergente y establecido.
Mercado de Intercambio y Feria del Rock: Propone la creación de un mercado de intercambio y una feria del rock que vaya más allá de la música, con el objetivo de fortalecer la cultura del rock en todos sus aspectos económicos y promover su autosostenibilidad.
Reducción de la Burocracia: Morales recomienda eliminar la burocratización, otorgando a las organizaciones independientes la gestión de las inscripciones de los diversos sectores económicos involucrados. Esto facilitaría la participación y el apoyo a la economía cultural del rock.

Javier Rodríguez – Periodista musical independiente:
Inclusión del Blues: Rodríguez enfatiza la importancia de incluir bandas de Blues en el festival, reconociendo este género como la raíz fundamental del Rock. Propone una mayor representación del Blues para honrar su influencia y diversificar la oferta musical del evento.
Dedicación de Días por Género: Sugiere mantener el sábado como el día dedicado a los sonidos extremos del Metal, como el Death, Thrash y Black Metal. Los otros días del festival se reservarían para una mezcla de géneros, desde el Hard Rock hasta el Rock Progresivo, pasando por el Punk y el Grunge, dando visibilidad a estilos que tradicionalmente han tenido menos presencia.
Fomento del Rock Nacional: Rodríguez aboga por una presencia más destacada de las bandas de Rock nacional, argumentando que muchas talentosas agrupaciones locales no reciben la atención que merecen. Su propuesta busca equilibrar la representación y dar a conocer la riqueza del talento nacional.
Sesiones de Jam: Para fomentar la colaboración y celebrar la comunidad del Rock, propone sesiones de “Jam Session” durante el festival, donde músicos de diferentes bandas interpretarían covers de canciones emblemáticas del Rock y Metal, tanto nacionales como internacionales.
Selección de Bandas y Enfoque Educativo: Rodríguez prefiere que las bandas desconocidas seleccionadas sean principalmente nacionales y algunas de Latinoamérica, evitando así las “bandas de relleno”. Además, mantendría un componente educativo con jornadas para profesionales de la industria y ruedas de prensa integradas a estas actividades.

Aida Hodson – Gestora Cultural, creadora de procesos de circulación y promoción, educadora en gestión y otras áreas:
Proceso Formativo para Presentar Propuestas: Hodson sugiere que las bandas y artistas se preparen para presentar sus propuestas a través de un proceso formativo. Esto podría incluir talleres y mentorías que ayuden a los participantes a afinar su arte y comprender mejor la industria musical.
Convocatoria por Categorías de Experiencia: Propone abrir la convocatoria del festival en categorías basadas en la experiencia de las bandas, permitiendo así una competencia justa y una representación equilibrada de artistas emergentes y establecidos.
Enfoque en el Talento Nacional: Hodson aboga por reducir la proporción de artistas internacionales invitados y aumentar la de los nacionales. Esto no solo fomentaría el talento local, sino que también ayudaría a construir una identidad más fuerte para el festival.
Entrada Sustentable: En lugar de la entrada gratuita, Hodson recomienda implementar un costo simbólico, como la donación de alimentos no perecederos. Esto contribuiría a la sostenibilidad del festival y al mismo tiempo apoyaría causas sociales.

Jorge Vanegas – Guitarrista, compositor, fundador de bandas como Vulgarxito y Vanegas Blues:
Enfoque en Géneros Específicos: Durante los tres días del festival, la programación estará dedicada exclusivamente a bandas de metal, rock y blues. Esto garantizará que el festival mantenga su identidad y ofrezca una experiencia auténtica a los aficionados de estos géneros.
Promoción del Talento Nacional: El 80% de las bandas serán nacionales, destacando la riqueza y diversidad de la escena musical del país. El restante 20% serán bandas internacionales, lo que permitirá un intercambio cultural y expondrá al público a nuevas influencias musicales.
Pureza Musical: Se mantendrá una línea clara en la selección de géneros, excluyendo estilos como la música electrónica, cumbias y otros que no se alinean con la temática del festival. Esto asegurará que los asistentes disfruten de una experiencia coherente con las expectativas del evento.
Foco en la Música, No en el Comercio: Las ruedas de negocios serán eliminadas del festival para mantener la atención en la música y la experiencia cultural, evitando que el aspecto comercial distraiga del propósito artístico del evento.
Distribución de Géneros por Día: El festival se organizará de manera que cada día tenga un enfoque específico: el primer día se dedicará al metal, el segundo día al rock y blues, y el tercer día se celebrará más rock, culminando con actuaciones de las bandas más importantes de rock, blues y metal.

Oscar Mora – Guitarrista, compositor y productor de larga trayectoria en Colombia, miembro de varias agrupaciones de Metal y de Rock:
Cobrar boletería: RAP creó un problema incidental que consiste en que la el público bogotano cree que el rock es gratis y eso abarató la calidad de las bandas porque no hay ninguna motivación para producir música salvo el hecho de subirse a Una tarima y ese hecho es aprovechado por bares para crear espacios de música en vivo donde no hay ningún tipo de ayuda económica que es esencial para cualquier músico.
Yo crearía una especie de categorías de boletería dependiendo del estrato de cada persona y basado en eso cobraría un mínimo de $25,000 para los estratos uno y dos 50,000 para los tres y cuatro y 80,000 para los cinco y seis.
Reducir el número de bandas internacionales: Máximo tres o cuatro y las acomodaría de tal forma que sean como los cierres de las bandas locales si hay bandas de carácter internacional o nacional en el grupo debe ser porque están apoyando las bandas emergentes
Tercero una una banda o un músico un grupo de músicos que participen en rock al parque en un año no deberían poder participar en el siguiente sino alternarse es decir buscar mecanismos para que solo sean o en su gran mayoría sean artistas nuevos, que estén surgiendo, o artistas que estén presentando proyectos nuevos para que sea un verdadero espacio de demostración de rock emergente
Establecer un proceso de votación del público: Para que el público real pueda votar por las bandas que quiere ver participando y que ese voto fuera por lo menos un 30 o un 40% del puntaje para garantizar que una banda esté en Roque al parque y para que exista una verdadera motivación de las bandas para hacer networking y para que se den a conocer
Y quinto yo utilizaría parte del presupuesto de Roca al parque para que los incentivos también fueran de alguna manera crear una cosa que se permita vender merchandising o elementos de la banda para que eso también le sirva como un apoyo económico y se genera una industria.

Rixx Isahias – Guitarrista, músico, compositor, miembro fundador de bandas como No Re-action o Grass Ánima:
Optimización del Presupuesto: Reducir el presupuesto del festival a su mínima expresión para enfocarse en lo esencial y evitar gastos superfluos. Esto podría incentivar la creatividad y la eficiencia en la organización del evento.
Selección por Convocatoria: Establecer que todas las bandas participantes sean seleccionadas únicamente por convocatoria, garantizando un proceso transparente y equitativo para todos los aspirantes.
Exclusividad de Bandas Nacionales: No incluir bandas invitadas ni internacionales, para dar prioridad total al talento local y fortalecer la escena musical nacional.
No Repetición de Bandas: Las bandas que pasen la convocatoria y participen en el festival no podrán repetir en la siguiente edición, asegurando así una renovación constante del cartel y oportunidades para nuevos artistas.
Promoción de Nuevos Talentos: El festival deberá presentar exclusivamente bandas nuevas, fomentando la visibilidad y el desarrollo de emergentes talentos musicales.
Convocatoria Nacional: Ampliar la convocatoria a todo el país, transformando Rock al Parque en un festival con representación y alcance nacional.
Rotación de Curadores: Limitar el período de los curadores a un año, con un máximo de dos, para promover la diversidad y la inclusión de nuevas perspectivas en la curaduría del festival.
Credenciales para Jurados: Exigir que los jurados sean expertos y presenten credenciales y títulos que los acrediten para evaluar a las bandas, asegurando un juicio profesional y calificado.
Renovación de las Mesas Distritales de Rock: Cambiar los miembros de las mesas distritales de rock cada año, proporcionando igualdad de oportunidades para todos en la localidad y evitando la formación de lobbys.

Cero – Compositor y vocalista, miembro fundador del proyecto Power of Cero:
Transparencia en la Curaduría: Todo el proceso de curaduría, incluyendo la selección y calificación de las bandas, debe ser público y documentado. Esto podría incluir la grabación de las sesiones de selección para que cualquier interesado pueda entender cómo se tomaron las decisiones.
Selección Profesional de Curadores: Los curadores deben ser seleccionados basándose en criterios profesionales y transparentes, no por elección arbitraria o personal. Debería haber un proceso abierto y claro para la convocatoria de curadores, posiblemente con la participación de la comunidad musical.
Publicación de Criterios y Resultados: Los criterios utilizados para la selección de bandas deben ser especificados y publicados previamente, y los resultados de la selección deben ser anunciados de manera que justifiquen claramente las elecciones realizadas.
Proceso Transparente de Convocatoria: La convocatoria para las bandas interesadas en participar debe ser abierta y accesible, con reglas claras y un sistema de aplicación que garantice la equidad y la imparcialidad.
Honestidad: Cero subraya la importancia de la transparencia para evitar dudas y sospechas sobre el proceso de selección, lo cual es esencial para mantener la integridad y la confianza en el festival. Implementar estas medidas podría mejorar significativamente la percepción del festival y asegurar que sea visto como una plataforma justa y respetable para los artistas.

Phil Adelmo – Periodista musical fundador de Metal Latino:
Dedicación al Metal: El día dedicado al metal deberá contar con bandas de este género en todos los escenarios, asegurando una experiencia completa y sin mezclas para los aficionados del metal.
Coherencia de Géneros: Mantener una coherencia estricta en los géneros musicales presentados, evitando la inclusión de estilos que no se relacionan directamente con el rock. Se podría considerar la inclusión de géneros afines como el ska y el reggae, pero siempre manteniendo la esencia del rock.
Transparencia en la Selección: La selección de las bandas debe ser un proceso abierto y transparente, sin invitaciones arbitrarias o preferenciales. Esto podría incluir la publicación de los criterios de selección y la documentación del proceso de decisión.
Exclusión de Géneros No Afines: Evitar la inclusión de géneros musicales que no tienen relación con el rock para preservar la identidad del festival y satisfacer las expectativas de los asistentes que buscan una experiencia puramente rockera.

Leandro Martínez – Músico, fundador y miembro de bandas como Narcocrácia:
Prioridad Nacional: Se propone incrementar la cuota de bandas nacionales en los festivales para fomentar el desarrollo de una escena musical robusta y una industria musical sostenible en Colombia. Esto no solo daría más oportunidades a los artistas locales, sino que también cultivaría un sentido de identidad y pertenencia cultural.
Post Rock al Parque (Post RaP): Es crucial establecer una plataforma que continúe promoviendo a las bandas nacionales después del evento. Esto podría incluir la creación de espacios en emisoras y programas locales, tanto públicos como privados, asegurando la inclusión en listas de éxitos y otras formas de exposición mediática. El objetivo es mantener la relevancia de las bandas más allá de su actuación en el festival.
Curación Transparente de Jurados: Debe haber claridad y transparencia en el proceso de selección de los jurados. El público debe entender cómo se eligen y cuáles son los criterios exigidos, garantizando así la imparcialidad y la calidad en la elección de las bandas participantes.
Parámetros de Selección de Bandas: Los criterios de selección de las bandas deben ser reescritos y comunicados claramente al público y a los artistas. Esto asegurará que todos comprendan la dirección y el enfoque del festival, confirmando si se mantendrá puramente como un festival de rock o si abarcará otros géneros.
Rotación de la Cúpula de Curación: Se sugiere un cambio anual obligatorio en el equipo de curación de bandas y jurados en Idartes. Esto abriría espacio para la participación de mesas locales y gestores culturales, evitando que ciertas personalidades dominen la narrativa del festival con sus visiones particulares.
Espacio Abierto a la Prensa: La propuesta es eliminar el sistema de acreditaciones para la prensa, permitiendo un acceso más libre y reduciendo la posibilidad de censura indirecta o corrupción. Esto fomentaría una cobertura mediática más amplia y diversa del evento.
Transparencia en Tarifas de Bandas Invitadas: Se debe implementar un proceso transparente en cuanto a las tarifas de las bandas invitadas, tanto nacionales como internacionales. Auditorías independientes y públicas podrían ayudar a garantizar la transparencia y la equidad en los procesos financieros del festival.
En resumen, la mayoría aboga por lo siguiente:
Transparencia e Idoneidad: La convocatoria del festival debe caracterizarse por su transparencia y la idoneidad de sus gestores. Esto implica un proceso claro y justo para la selección de participantes, donde todos los criterios y decisiones sean abiertos al escrutinio público.
Financiación del Festival: El evento no debe ser gratuito. Es esencial buscar mecanismos para que el festival genere ingresos, los cuales deben ser reinvertidos en procesos que beneficien directamente a los músicos, como talleres, formación y mejoras en las condiciones de participación.
Prioridad a Bandas Nacionales: Al menos el 80% de las bandas participantes deben ser nacionales, promoviendo así el talento local y fortaleciendo la industria musical del país.
Enfoque en el Rock: El festival debe centrarse en el género rock, excluyendo otros géneros musicales. Debe girar en torno al rock y sus variantes como el metal, e incluir también el blues, para mantener la esencia del evento.
Simplificación de Inscripciones: Se debe eliminar la burocracia presente en el proceso de inscripción, facilitando así la participación de más artistas y evitando procedimientos innecesarios que puedan desalentar a las bandas emergentes.
Equidad en la Participación: Ninguna banda debe tener el privilegio de participar con una invitación directa. Las bandas internacionales invitadas deben ser pocas y seleccionadas por su calidad, no como relleno. Esto requiere eliminar el nepotismo y favoritismos dentro de los encargados de la selección (bookers).
Procesos Públicos y Grabados: Todos los procesos, desde la inscripción hasta la selección y calificación de los artistas, deben ser públicos y grabados. Esto garantiza una mayor transparencia y permite a los interesados seguir el desarrollo del festival.
concluyendo, se busca un festival de rock que se enfoque en la música nacional y que contribuya de manera positiva al desarrollo y construcción de la escena musical local.
Esperemos a que los genios escuchen.
@felipeszarruk
Colombia
La banda colombiana de Metal Hijos del Viento debutó en México frente a 100.000 personas en la Marcha para Jesús 2026
No todos los días una banda de metal cristiano colombiana se sube a un escenario en medio de una manifestación religiosa multitudinaria. Mucho menos frente a una audiencia cercana a las 100.000 personas reunidas en el corazón de Ciudad de México. Sin embargo, eso fue exactamente lo que ocurrió con Hijos del Viento durante su presentación en la Marcha para Jesús 2026.
El concierto se trató de un hecho sin precedentes para el rock nacional. Al pisar el escenario del Zócalo capitalino, la banda no solo realizó su primera salida internacional, sino que se convirtió en la primera agrupación de metal cristiano de Colombia en alcanzar una audiencia de dimensiones colosales, superando las 100.000 personas, marcando un antes y un después en la historia del género en el país, demostrando que una propuesta de metal extremo con mensaje espiritual puede romper el techo de cristal y posicionarse en uno de los epicentros culturales más importantes del mundo.

El repertorio seleccionado para este bautizo de fuego internacional fue una muestra de contundencia y evolución artística. La banda abrió su set con la fuerza de “Martyrum” y “DISRUPT”, temas que retumbaron con una fidelidad técnica impecable desde el Ángel de la Independencia hasta los rincones más alejados de la plaza. La audacia de Hijos del Viento quedó de manifiesto al elegir este escenario masivo para estrenar dos piezas inéditas, “Soy” y “Noir”, demostrando una confianza absoluta en su nueva arquitectura sonora. A pesar de que el show debió terminar antes de lo previsto por razones logísticas, la intensidad desplegada en esos minutos bastó para dejar una marca imborrable en el público mexicano y en los miles de espectadores que siguieron la transmisión global.
El impacto del concierto generó un fenómeno mediático inmediato, alimentado por la capacidad de la banda para generar disrupción en un contexto masivo. Mientras las redes sociales se inundaban de comentarios sobre la potencia del sonido y la calidad de la ejecución, en la plaza se vivían momentos únicos de conexión, como grupos de danza que terminaron moviéndose al ritmo de los riffs, evidenciando que el metal, cuando se ejecuta con maestría, rompe cualquier barrera de prejuicio. Esta presentación no fue un evento fortuito, sino una declaración de principios; para los integrantes del grupo, el objetivo era claro, llevar un mensaje de revolución y confrontación, recordando que la esencia de su fe también reside en la disrupción de lo establecido.

Con este debut triunfal, gracias a la gestión de Independent Booking Artist Manager, Hijos del Viento establece un récord histórico para el metal cristiano colombiano, logrando lo que ninguna otra banda del género había alcanzado en la historia del país. Haber compartido tarima con referentes como Upperroom y conquistar a una multitud de seis cifras en su primera incursión fuera de Colombia, los posiciona como líderes de una nueva avanzada cultural. Este éxito en México no es solo un triunfo para la banda, sino una validación de que el metal hecho con convicción y profesionalismo desde Colombia tiene el poder de convocar multitudes y dejar una huella profunda en los escenarios más grandes del planeta.
Fotos por Edixon Sepúlveda.
Colombia
Danny Frati, el músico que hizo de la libertad su único horizonte
Hay artistas que parecen haber nacido con el sonido en la sangre. Danny Frati Celli es uno de ellos. Pero no se los digo como cliché sino como algo más profundo, es un músico de rock que entiende que la libertad no es un concepto abstracto, sino una frecuencia que se encuentra cuando uno se atreve a soltar el freno de mano y lanzarse al vacío al costo que sea.
Lo conocí anoche o mejor dicho lo entrevisté anoche, en una conversación que empezó como una charla sobre su música y terminó convirtiéndose en una reflexión sobre lo que significa realmente ser artista en un mundo que parece empeñado en domesticar el espíritu. Y sí, este artículo es, como deben ser los buenos perfiles, una crónica de ese encuentro y una reflexión sobre lo que encontré en esas preguntas.
Frati nació en San Juan, Puerto Rico hace algunos años, porque el dice que no tiene edad, que el tiempo es algo que no pasa, nació en una época donde la isla aún sonaba a Led Zeppelin, The Animals y otros que llegaba de los Estados Unidos. “Crecí escuchando rock en casa”, me dijo anoche, con esa voz que alterna entre la calma y la intensidad de quien ha encontrado su lugar en el mundo. “Mis padres me enseñaron que la música no era solo entretenimiento, era una forma de entender la vida”.
Para él la música no fue un camino fácil. En los años 90 el rock en Puerto Rico era un territorio en construcción y Danny comenzó su travesía con agrupaciones de amigos tocando covers e incluso su padre fue el primer productor de su primer concierto. Algo que lo marcó ya que por la recepción del público pensó que estaba en el camino correcto, era el primer paso hacia algo suyo, algo más personal, más honesto, porque su necesidad principal siempre ha sido la de tener un mensaje que dar..
Entre 2004 y 2009 se tomó un tiempo y en ese silencio, paradójicamente, encontró su voz. Se graduó como psicólogo, una profesión que, sospecho, le ha dado herramientas para entender la complejidad humana que luego vuelca en sus letras y así lanzó su primer trabajo como solista.
“La psicología me ayudó a entender que la música no es solo expresión, es también escucha”, decía mientras tomaba un trago en medio de la entrevista, solo uno porque tenía otras entrevistas temprano y esa responsabilidad para él es un mantra. “Aprender a escuchar a los demás y sobre todo a uno mismo, cambió por completo mi forma de componer”.
En 2025, Frati nos entregó Más Allá, un álbum que funciona como un viaje cronológico, una novela por entregas donde cada canción es un capítulo en la vida de un protagonista que decide cruzar sus propios límites.
“Quería hacer un álbum que se pudiera escuchar de principio a fin”, explicó Frati, “Un respiro entre la introspección y la euforia, una pausa luminosa dentro de una obra guiada por lo espiritual y lo íntimo”.
Y en ese viaje aparece “Hey, tú”, el sencillo que hoy suena en varias radios y medios independientes y que llegó al número uno en la emisora AzRock de Puerto Rico y que ha sido su carta de presentación en Colombia.

Con un riff que evoca el rock más clásico, “Hey, tú” es mucho más que una canción para escuchar solamente, s un llamado urgente a escapar de la rutina, una invitación a soltarlo todo y lanzarse al vacío.
El 13 de septiembre de 2025, el realizó su primera presentación en Colombia, en el marco de una gira que busca posicionar su propuesta en Suramérica en Dissonante Estudios. Y es que Frati no llegó a Bogotá solo a tocar sino a construir. Durante esa semana, participó en el Bogotá Music Market (BOmm) y visitó medios especializados como Oscura Radio TV, LAUD 90.4 FM, Radio UNAL y Libertadores Online.
Anoche, mientras hablábamos, entendí algo que me pareció genial, Frati no es solo un músico que hace rock sino una persona que vive intensamente con la creencia que la música es un vehículo de autorrealización y tiene claro que no debe depender de nada ni de nadie para conducirlo, la autogestión está siempre presente en todo lo que hace.
Y mientras escribo estas líneas, pienso en eso. En la valentía de empezar, en la libertad de lanzarse al mar sin saber si habrá olas o tormentas, en el rock como un eterno estado de búsqueda y eso conecta, porque muchos vivimos así o al menos tratamos de hacerlo.
Su canción “¿Dónde está el ayer?” es parte del compilado doble de Oscura Radio TV como invitado especial internacional en el disco. Los invito a escuchar su música, un artista que valora su libertad creativa y que ya no le tiene miedo al rock es digno de ser escuchado.
@felipeszarruk
Colombia
Rock al Parque anuncia fechas y cumple 30 años con la necesidad de saldar sus cuentas con el rock
Que bueno sería pensar que para la celebración de los 30 años de Rock al Parque, Idartes va a preparar una fiesta rockera real que honre al género en el país. Desde los años noventa hasta hoy, Colombia se ha convertido en una potencia mundial del Metal mientras el Rock sigue perdiendo terreno ante las “nuevas músicas colombianas” y la tropidelia. Sería genial pensar que lo que veremos es el retorno al rock y sus sonidos.
Lo que para Idartes es un anuncio de fechas, para la comunidad del rock nacional es un ultimátum histórico. La entidad ha confirmado que los próximos 10, 11 y 12 de octubre de 2026, el Parque Simón Bolívar recibirá la edición número 30 de Rock al Parque. Viéndolo de manera histórica, el festival más grande de la región no llega en su mejor momento de identidad, sino arrastrando una deuda profunda con el género que le da nombre.

Bajo el concepto oficial de “30 años, 30 ediciones, estremeciendo a Bogotá”, la dirección de Idartes pretende celebrar un hito, un hito que está más marcado por la ideología de contratistas y trabajadores de turno que tienen la idea que “la música es una” y siguen una agenda política que ha usado el festival tanto para vetar ideologías como el caso de “Gillman”, como para impulsar ideologías, entre ellas que la cumbia es el nuevo rock o que el vallenato de Celso Piña es “el rock de mi pueblo” o que los Gaiteros de San Jacinto son “rebeldes por naturaleza” etc. Entre muchas voces, sobre todo la nuestra, la denuncia ha sido sostenida, en los últimos 20 años, el festival ha sido de todo menos rock. La inclusión sistemática de propuestas de “tropidelia” y otros géneros que desdibujan la esencia del evento ha generado una crisis de representatividad que este aniversario está obligado a corregir, porque el cometido está logrado, ya en Colombia ni siquiera los músicos saben que es rock y eso en lugar de darnos identidad nos ha alejado aun más de la escena mundial.
Para la comunidad del rock y el Metal, celebrar 30 años no puede ser una sencilla fiesta de diversidad mal entendida sino la oportunidad imperativa de saldar las cuentas con el rock, el metal, el punk y el rock alternativo que fundaron las bases de este movimiento y que, edición tras edición, han sido desplazados por curadurías que parecen más interesadas en la tendencia tropical que en la fuerza del género.

El anuncio de María Claudia Parias, directora de Idartes, sobre las “miradas curatoriales” para 2026, pone el foco en una de las heridas más abiertas del festival, la idoneidad de quienes eligen las bandas. Subterránica ha sido enfática en exigir que para esta edición histórica debe haber una curaduría especializada, los encargados de la programación deben ser conocedores reales de la historia y técnica del rock, evitando que el festival termine convertido en una “verbena al parque” más. Se requiere claridad absoluta en los procesos de selección y en el manejo de los recursos públicos, garantizando que el presupuesto se invierta en traer leyendas y fortalecer a las bandas locales que sí representan el género, sin amiguismos ni sesgos ideológicos.
Tras años de denunciar la infiltración de ritmos ajenos, la expectativa para 2026 es que el cartel sea una declaración de principios. El rock bogotano no espera “experimentos sonoros” para sus 30 años; espera el regreso de la distorsión, la técnica y la altura internacional que perdió en las últimas dos décadas. Si bien el Idartes resalta el impacto económico y el derecho a la cultura, el sector del rock le recuerda a la institución que Rock al Parque es patrimonio vivo gracias a los músicos y al público que lo defendió cuando nadie creía en él, porque esto se les olvidó.
Llegar a las 30 ediciones es un logro de la ciudad, pero la verdadera celebración solo ocurrirá si Idartes entiende que el festival no le pertenece a la burocracia de turno, sino a una cultura que exige respeto. Bogotá ya tiene banda sonora para octubre de 2026 y la ciudadanía estará vigilante para que, por fin, esa banda sonora sea auténticamente Rock.
Fotos: Prensa Idartes.
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