Colombia
¿Cuál fue el papel de Medellín en el movimiento Black Metal y la creación de un nuevo género musical?
El Black Metal no nació en Medellín, Colombia. Es un género musical que surgió en la década de 1980 en Noruega, con bandas como Mayhem, Burzum y Darkthrone, pero Medellín sí tuvo y ha tenido una escena de metal extremo bastante activa y reconocida a nivel internacional con bandas como Reencarnación, Parabellum y otras, que han contribuido al desarrollo del Metal en América Latina. En resumen el Black Metal nace antes que el Ultra Metal que es el género que se le puede atribuir a Medellín, y que ambos se desarrollaron de forma paralela e independiente en diferentes contextos, tener esta diferencia clara es vital en un país en donde no diferencian una cumbia de un rock y por eso se dan estas confusiones y mitos.
La banda Venom con su demo de 1979 tal vez fue la que abrió el camino a lo que iba a venir, uno de los primeros discos de Black Metal como género ya consolidado en el mundo generalmente se considera “Under the Sign of the Black Mark” de Bathory, lanzado en 1987 pero definitivamente Venom podrían considerarse los precursores ya que no necesariamente debemos dar inicio a un género con la edición de un álbum, anteriormente algunas de las bandas más importantes del Black Metal estaban activas.

Mayhem se formó en 1984 y fueron pioneros en el desarrollo del género, su álbum “De Mysteriis Dom Sathanas” lanzado en 1994 es uno de los álbumes más influyentes del género. Por su parte Burzum, el proyecto en solitario de Varg Vikernes que comenzó en 1991 fue también muy influyente en la escena de noruega, su álbum debut homónimo, “Burzum”, fue lanzado en 1992. Darkthrone, formada en el 86 fue otra banda clave con su disco “A Blaze in the Northern Sky” del 92 que ayudó a definir el sonido del Black Metal como género musical.
El primer disco de Ultra Metal en Medellín es un tema de debate y puede variar dependiendo de la perspectiva de cada persona dentro de la escena local ya que no hubo mucho interés en guardar la historia del movimiento, justo como ha pasado con casi todo el rock colombiano, como decíamos, algunas de las primeras bandas de metal extremo en Medellín que ayudaron a establecer el género en la ciudad incluyen a Reencarnación y Parabellum.
Reencarnación, formada en 1983 y es considerada una de las primeras bandas de metal extremo en Colombia, “888 Metal” se lanzó en el 88 y es una obra muy influyente en la escena, en 2024 hemos visto la reactivación fuerte de esta banda preparando y ejecutando varios shows. Por otro lado, Parabellum, también formada en la década de 1980, es conocida por fusionar elementos de Punk y Metal extremo, su álbum “Mutación por Radiación” lanzado en 1987 es uno de los primeros álbumes de lo que se llamó Ultra Metal en Colombia y es un clásico de la historia nacional.
Entonces tenemos que cuando se habla del nacimiento del Black Metal como género musical, generalmente se hace referencia al surgimiento de un movimiento específico con características distintivas en un lugar y tiempo determinado, aunque es cierto que bandas como Reencarnación y Parabellum en Medellín tenían elementos del sonido que luego se asociaría con el Black, el término “Black Metal” en su forma distintiva se popularizó con bandas noruegas como Mayhem, Burzum y Darkthrone en la década de 1980, es importante destacar que el Black Metal como género musical tiene sus raíces en una escena específica en Noruega, caracterizada por su estética, ideología y sonido distintivos, mientras que otras bandas de diferentes partes del mundo pueden haber contribuido después con elementos que luego se integraron en el género.
La ciudad de Medellín siempre ha sido reconocida por el público y los amantes del Rock y el Metal por su escena rica en géneros extremos, y aunque podemos afirmar entonces que el Black Metal no nació en la ciudad como algunos quisieran creer, Medellín sí ha dejado una marca significativa en la historia del movimiento gracias a la contribución de sus bandas que surgieron dentro de este contexto de sonidos en el mundo, desarrollando un sonido único que fusionaba elementos del punk, thrash y proto-Black Metal, estas bandas sentaron las bases para la eventual proliferación del género en la región.

La leyenda de la influencia del Ultra Metal de Medellín en el Black Metal noruego no es una afirmación definitiva, sino una hipótesis basada en algunos indicios y testimonios. Según un artículo de VICE, Bull Metal, el fundador de Masacre y uno de los pioneros del Ultra Metal, intercambiaba cartas y música con Mayhem, la banda más representativa del Black Metal noruego. En una de esas cartas, Euronymous, el líder de Mayhem, le agradeció a Bull Metal por enviarle el demo de Parabellum, otra banda clave del Ultra Metal. Además, en una entrevista, el baterista de Mayhem, reconoció la influencia de Parabellum en su estilo. Estos hechos sugieren que hubo una conexión entre las dos escenas, aunque no se puede asegurar que fuera determinante o generalizada.
Bandas como Astaroth, Mierda, Danger y Sacrilegio crearon un sonido primitivo, caótico y violento, que reflejaba la realidad marginal y el descontento de muchos jóvenes de la ciudad, se caracterizaban por su actitud rebelde, contestataria y blasfema, que desafiaba los valores conservadores y religiosos de la sociedad colombiana.
El Ultra Metal se difundió por el mundo gracias al correo postal y al intercambio de demos y fanzines entre los aficionados al metal. Así, el sonido de Medellín llegó a los oídos de los músicos europeos que estaban dando forma al Black, especialmente en Noruega y Suecia. Estos músicos quedaron impresionados por la crudeza y la autenticidad del Ultra Metal y lo tomaron como una referencia para crear su propio estilo, algunos incluso llegaron a versionar sus canciones.
El Back Metal Noruego se convirtió en el movimiento más radical y notorio del metal, no solo por su música, sino también por sus acciones violentas, como los incendios de iglesias, los asesinatos y los suicidios, se basaba en una ideología anticristiana, nacionalista y elitista, que buscaba recuperar las raíces paganas y vikingas de Escandinavia. Sin embargo, esta ideología contrastaba con la del Ultra Metal de Medellín, que era más anárquica, nihilista y universalista, y que no pretendía imponer una visión única del mundo.
Hay otras fuentes que respaldan la hipótesis de la influencia del Ultra Metal de Medellín en el Black Metal noruego, como entrevistas, documentales, libros y revistas especializadas. Por ejemplo, en el documental Blackhearts (2016), se muestra la conexión entre las dos escenas a través de la historia de Hector, un músico colombiano que viaja a Noruega para conocer el origen del Black. También hay libros como Black Metal: Evolution of the Cult (2013), de Dayal Patterson, que dedica un capítulo al Ultra Metal y su relación con el Black Metal. Además, hay revistas como Metal Hammer o Terrorizer que han publicado artículos sobre el tema.

Dentro de todo este maremagnun sale a flote el nombre de Bull Metal, una figura importante y protagonista de este historia. La historia de Bull Metal es la de un músico, fanzinero y promotor del metal colombiano, que tuvo una gran influencia en el desarrollo del Ultra Metal. Su nombre real era Mauricio Montoya Botero y nació en Medellín en 1965. Desde joven se interesó por el metal y el punk y empezó a tocar la batería en varias bandas, como Masacre, Typhon, Profanación y Erzebet. También fundó su propio sello discográfico, Warmaster Records, y su propio fanzine, Necrometal, donde difundía la música extrema nacional e internacional. A través de su fanzine, se comunicaba con otros músicos y fanáticos de todo el mundo, intercambiando cartas, cintas y discos. Entre sus contactos, se encontraba Euronymous, el líder de la banda noruega Mayhem, con quien compartió el demo de Parabellum, una de las bandas pioneras del Ultra Metal de Medellín. Bull Metal fue el responsable de publicar el álbum The Dawn of the Black Hearts, un bootleg de Mayhem que contiene una foto de la cabeza de Dead, el vocalista que se suicidó en 1991. Este álbum se convirtió en una pieza de culto para los fanáticos del Black Metal, y también en una prueba de la conexión entre el Ultra Metal y el Black Metal.
Bull Metal murió en 2002, a los 37 años, en su apartamento de Medellín y sigue siendo recordado como una leyenda del metal y como un personaje que marcó la historia del Ultra Metal y el Black Metal.
Así, el Ultra Metal de Medellín fue el resultado de una expresión artística genuina, que nació de la necesidad de canalizar el sufrimiento y la rebeldía de una generación marcada por la violencia, fue el testimonio de una cultura urbana, que se forjó en las calles y en las notas que se hizo escuchar en el mundo entero.
Colombia
No, The Klaxon no es corrupto, la forma en que actuó Rock al Parque sí lo es.
Una aclaración necesaria ante la mala interpretación de nuestra investigación periodística
Por Felipe Szarruk
Director de la Veeduría Ciudadana Ojo al Arte y Colectivo Subterránica
En las últimas semanas, tras la publicación de nuestro libro de investigación Negocio al Parque: 30 años de Rock al Parque, Corrupción, Poder y Dinero en el Rock Estatal, hemos sido testigos de un fenómeno preocupante pero predecible: la desinformación y la calumnia. Circula en redes sociales un video en el que se me acusa de haber señalado a la banda The Klaxon como “corrupta” o de haberla vinculado directamente con prácticas irregulares dentro del festival. Nada más falso.
Permítanme ser claro, contundente y definitivo:
NUNCA hemos acusado a The Klaxon, ni a sus integrantes, ni a su representante, de ser corruptos. Jamás. Lo que se denuncia en la veeduría, y lo que he denunciado durante más de una década de veeduría ciudadana, es la CORRUPCIÓN SISTEMÁTICA DEL INSTITUTO DISTRITAL DE LAS ARTES (IDARTES) y su forma de operar.
Este artículo no es una disculpa ni un retracto. Es una aclaración que, con toda honestidad, debería ser innecesaria para quienes han leído el libro con la atención que merece. Pero ante la mala fe de algunos y la ligereza de otros, me veo en la obligación de desglosar, punto por punto, lo que realmente dijimos y lo que realmente significa.
Lo que realmente dice el libro sobre The Klaxon
En el Capítulo VII, titulado “La Estafa de las Bandas”, documentamos el caso de The Klaxon en la edición de 2013. La narrativa del libro es clara y está respaldada por hechos documentados:
Primero: The Klaxon se presentó a la convocatoria pública distrital de Rock al Parque, el mecanismo oficial mediante el cual las agrupaciones locales compiten por un cupo en el festival a través de la evaluación de jurados. Es un proceso que, en teoría, debe ser democrático, transparente y basado en criterios artísticos objetivos.
Segundo: Tras surtir el proceso de evaluación, The Klaxon no pasó la convocatoria. Quedó oficialmente fuera del listado de ganadores. Eso significa que, bajo las reglas del juego establecidas por Idartes, la banda no debería haber estado en el cartel.
Tercero (y este es el punto crítico): Idartes, en un acto de absoluta discrecionalidad y arbitrariedad, ignoró el resultado de su propia convocatoria pública y metió a The Klaxon “a dedo” en el cartel oficial bajo la figura de “Show Especial” o “Invitado Distrital”. La banda terminó presentándose en el Escenario BID el domingo 30 de junio de 2013.
El libro dice textualmente:
“Este hecho constituyó una apología a la ‘rosca’ y una burla directa a los cientos de bandas que se sometieron al desgaste de la convocatoria pública. (…) Al meter a la banda de manera directa tras haber sido rechazada en el concurso público, la entidad violó el principio de selección objetiva y de igualdad de oportunidades consagrado en la Constitución Nacional.”
¿Dónde está la acusación contra The Klaxon? No existe. La crítica, la denuncia y el señalamiento son contra IDARTES, la entidad que administra los recursos públicos, que diseña las convocatorias y que decide a quién invitar y a quién excluir.
The Klaxon es una banda excelente. Su inclusión en el cartel fue, desde el punto de vista artístico, un acierto. Andrés, su representante y líder, es un amigo y un músico al que respeto profundamente. El problema no es que The Klaxon haya tocado. El problema es CÓMO y POR QUÉ tocaron.
Un patrón documentado: no es un caso aislado
Para que no quede duda de que estamos ante un patrón de conducta institucional y no ante un ataque a una banda en particular, la investigación documenta otros casos idénticos:
El caso SHIP (2016): Al igual que The Klaxon, la banda SHIP no pasó la convocatoria pública de ese año. Sin embargo, tras presiones externas y contactos dentro de la organización, fue invitada directamente a presentarse en un evento del festival con recursos pagados por el distrito. La misma lógica: se ignora el resultado de la convocatoria y se favorece a quienes tienen la capacidad de presionar o de acceder a los canales no oficiales.
El caso Paul Gillman (2017-2026): Aquí el favoritismo se tiñe de censura ideológica. En 2017, el músico venezolano fue vetado del cartel tras una campaña de desprestigio impulsada por empresarios privados. Idartes, en lugar de defender la libertad de expresión y su propia programación, cedió a la presión y canceló al artista. Años después, con un cambio de administración política, Gillman fue reinvitado. Su música nunca fue el problema. La sumisión de Idartes a grupos de presión y a la ideología del gobierno de turno sí lo fue.
El caso The Castles: La investigación documenta cómo esta banda también fue víctima de la arbitrariedad institucional, siendo retirada de la programación por decisiones caprichosas de la burocracia cultural.
En todos estos casos, el denominador común no son las bandas. Son las decisiones unilaterales, discrecionales y muchas veces ilegales de los funcionarios y contratistas de Idartes.
¿Por qué es grave este patrón de conducta?
Porque viola los principios fundamentales de la contratación pública y de la gestión del Estado:
- El Principio de Selección Objetiva (Artículo 5 de la Ley 1150 de 2007): La entidad está obligada a elegir las propuestas más favorables para el interés público mediante un proceso transparente y competitivo. Cuando Idartes ignora el resultado de su propia convocatoria para meter a una banda “a dedo”, está vulnerando este principio de manera flagrante.
- El Principio de Igualdad: Se crean dos categorías de participantes: los que se someten a las reglas y los que, por tener los contactos adecuados, pueden saltarse el proceso. Esto es un mensaje demoledor para los cientos de bandas que cada año invierten tiempo, dinero y esfuerzo en diligenciar formularios, preparar carpetas y someterse a la evaluación de jurados.
- El Principio de Transparencia: No existe un acto administrativo formal que justifique estas invitaciones directas. No hay una resolución, no hay una explicación pública, no hay un criterio objetivo. Es la pura y simple voluntad de quien ejerce el poder de contratación.
- La Desnaturalización del Festival: Rock al Parque fue declarado Patrimonio Cultural de Bogotá mediante el Acuerdo 120 de 2004. Su misión es la protección, circulación y visibilización del género rock en la capital. Cuando Idartes diluye ese mandato para incluir géneros ajenos o para complacer favores, está traicionando el espíritu de la ley.
¿Cómo funciona el “círculo de los elegidos”?
Lo que hemos documentado a lo largo de 189 páginas es la existencia de un sistema, una “rosca” institucionalizada, que opera de la siguiente manera:
- Un grupo reducido de agrupaciones repite año tras año en el cartel, acumulando hasta 10 o 12 presentaciones en el festival.
- Un círculo de contratistas y asesores decide qué bandas entran, cuáles se quedan fuera y quiénes reciben los millonarios contratos de producción y logística.
- Los jurados de las convocatorias son seleccionados a dedo, sin criterios de imparcialidad, y en muchos casos tienen vínculos directos con las bandas que evalúan.
- Los medios de comunicación aliados reciben acreditaciones masivas y a cambio se comprometen a guardar silencio sobre las irregularidades.
- Los veedores ciudadanos que se atreven a denunciar son sometidos a campañas de desprestigio, linchamiento digital y vetos institucionales.
Las bandas, en este ecosistema, son piezas de un tablero. No son las culpables. Son, en muchos casos, víctimas de un sistema que las obliga a bailar al ritmo que marca el Estado si quieren sobrevivir.
La responsabilidad de Idartes y la cooptación de la crítica
En el libro también documentamos un fenómeno que el teórico Antonio Gramsci llamó “transformismo”: el proceso mediante el cual el Estado absorbe, neutraliza y asimila a los elementos disidentes a través de la asignación de contratos, recursos públicos o prebendas.
En el Capítulo VI, “El Cartel de los Medios y el Botín de las Acreditaciones”, relatamos el caso de un periodista y gestor cultural, que entre 2012 y 2013 fue uno de los críticos más duros de la gestión de Rock al Parque, fue contratado directamente por Idartes como asesor de comunicaciones. Tras recibir el flujo de fondos públicos, su línea editorial crítica se desvaneció por completo.
Esa es la forma de operar de Idartes: comprar conciencias, silenciar voces y neutralizar la fiscalización ciudadana con recursos del erario.
Y cuando eso no funciona, cuando la crítica persiste, se recurre a la descalificación, al matoneo digital y a la difamación. Como ocurrió conmigo mismo, como ocurrió con el Colectivo Subterránica, como ha ocurrido con todos los que nos hemos atrevido a señalar las irregularidades.
La calumnia como mecanismo de defensa
Ahora entiendo por qué están circulando esos videos que me acusan de haber calumniado a The Klaxon. Es el mismo mecanismo de siempre:
Primero: Se descontextualiza mi declaración.
Segundo: Se reduce el libro a un titular sensacionalista.
Tercero: Se me acusa de atacar a una banda querida por el público.
Cuarto: Se desvía la atención de las verdaderas denuncias: los hallazgos fiscales por más de 960 millones de pesos, los contratos a dedo con Teatro R101, los vetos ideológicos, la persecución a Félix Báez, el desorden documental, las puertas giratorias y el nepotismo institucionalizado.
Es un truco viejo. Y no funcionará.
La verdad está en el libro, no en los titulares
Invitó a quienes han visto esos videos y han dudado a que hagan lo que muchos ya están haciendo: leer el libro completo. No basta con leer un fragmento, un tuit o un titular. Negocio al Parque es un expediente documentado de 30 años de corrupción estructural. Contiene:
- Pruebas documentales oficiales: Contratos, minutas, estudios previos y actas de liquidación extraídos de SECOP I y II.
- Hallazgos de entes de control: Informes de la Contraloría de Bogotá que documentan sobrecostos, pagos sin soporte y desorden administrativo.
- Respuestas oficiales: Derechos de petición y requerimientos de control fiscal que evidencian las excusas y evasivas de Idartes.
- Análisis estadístico: Datos de programación que demuestran la repetición sistemática de bandas y la exclusión de la escena emergente.
The Klaxon aparece en una de las páginas del libro como un ejemplo de la arbitrariedad de Idartes. No como un ejemplo de corrupción.
The Klaxon es parte de la solución, no del problema
Andrés y The Klaxon son parte del ecosistema musical de Bogotá. Han trabajado por el rock local, han defendido la escena y han hecho buena música. Su inclusión en el cartel de 2013 fue un acierto artístico. Eso no lo discute nadie.
Lo que discuto es que, para que ellos tocaran, Idartes tuvo que violar sus propias reglas. Si la convocatoria decía que no habían pasado, la entidad no debería haberlos invitado. O, mejor aún, la convocatoria debería haber sido lo suficientemente flexible y justa para que bandas como The Klaxon pudieran pasar sin necesidad de “contactos”.
El problema no es la banda. El problema es un sistema que obliga a las bandas a depender de la voluntad de un burócrata.
La fatiga del veedor y la resistencia ciudadana
Llevo más de diez años haciendo veeduría ciudadana. He interpuesto derechos de petición, acciones de tutela, denuncias penales y quejas disciplinarias. He sido vetado, difamado, amenazado y perseguido. He visto cómo Idartes utiliza el presupuesto de los bogotanos para comprar a críticos, silenciar medios y consolidar un feudo cultural.
Y estoy cansado.
Cansado de que me calumnien por no saber leer. Cansado de que se desvíe la atención de las verdaderas irregularidades. Cansado de que se me acuse de atacar a músicos cuando lo que estoy atacando es un sistema que los victimiza.
Pero también estoy fortalecido. Porque la gente está leyendo el libro. En masa. Y se están dando cuenta de la verdad.
No, The Klaxon no es corrupto. La forma en que actuó Rock al Parque, a través de Idartes, es lo que ha sido, durante décadas, la antítesis de la transparencia y la justicia para los artistas de esta ciudad.
El Festival Rock al Parque no es de Idartes. No es de los contratistas. No es de los curadores de turno. Es de la ciudadanía. Es un patrimonio cultural que debe ser defendido, saneado y devuelto a los músicos y al público.
Seguiremos investigando. Seguiremos denunciando. Seguiremos ejerciendo el control social que la Constitución y la ley nos otorgan. Y no nos callarán con calumnias.
Invito a quienes han malinterpretado el libro a que lo lean con atención. Invito a los medios de comunicación a que hagan periodismo serio y no se dejen instrumentalizar por la maquinaria de propaganda de Idartes. Invito a los músicos a que se organicen y exijan transparencia.
The Klaxon es una excelente banda. La corrupción está en las oficinas de Idartes, no en los escenarios.
Toca que aprendan a leer… pero para eso, hay que hacerlo primero.
Felipe Szarruk
Director de la Veeduría Ciudadana Ojo al Arte
Colectivo Subterránica
Bogotá, septiembre de 2026
Colombia
K-Tarzys y el grito de la sabana: rock y metal con conciencia social frente al horror de la guerra
Hay propuestas emergentes que entienden el rock y el metal no solo como vehículos de descarga sónica, sino como trincheras de reflexión humana. Este es el caso de K-Tarzys, una sólida agrupación de la sabana de Bogotá conformada por jóvenes músicos que irrumpen en la escena independiente con una premisa clara: utilizar la música como un altavoz para diseccionar las heridas sociales y políticas que golpean al mundo.
La banda presenta su más reciente sencillo, “Susurros de Piedad”, un lanzamiento que trasciende el circuito convencional del género al proponer una profunda y dolorosa reflexión sobre el impacto humano de los conflictos armados y el sufrimiento de las víctimas anónimas de la guerra.
“Susurros de Piedad” nace de la necesidad de mirar de frente una realidad que continúa afectando a millones de personas. Lejos de la estriducción vacía, K-Tarzys canaliza la crudeza instrumental del rock y el metal hacia una atmósfera densa e interpelante, buscando sacudir al oyente y remover conciencias. Es un ejercicio de empatía hecho canción, donde los pesados acordes y la potencia rítmica sirven para traducir el desgarro de los territorios atravesados por el fuego cruzado.
La agrupación se encuentra actualmente puliendo los detalles de su primer EP de siete canciones, un trabajo discográfico de larga duración con el que buscan consolidar su identidad dentro de la escena independiente colombiana y abrirse paso con fuerza en los circuitos culturales y escenarios de Bogotá y su región.
El valor de K-Tarzys radica precisamente en su capacidad de hibridar la destreza técnica de sus integrantes con una inquietud narrativa genuina. En tiempos donde la música suele buscar el consumo efímero, ver a jóvenes creadores apostar por temáticas de profunda trascendencia humana demuestra que el rock nacional sigue vivo, inconforme y con los pies firmemente puestos sobre la realidad de su entorno
Para quienes deseen sumergirse en esta propuesta, la banda ha dispuesto su material en plataformas digitales y redes oficiales:
Instagram oficial: @ktarzys.oficial
K-Tarzys demuestra que desde la sabana de Bogotá se sigue agitando un rock con memoria, agudeza y un profundo sentido de urgencia.
Colombia
Grietas Mentales presenta “Nada Me Quema”: La catarsis sónica del hastío hecho armadura
Grietas Mentales está de regreso con “Nada Me Quema”, su nuevo sencillo y el primer adelanto de un próximo EP que marcará una evolución decisiva en el sonido de la banda. El estreno está disponible en todas las plataformas digitales desde el pasado 28 de agosto de 2026.
Definida por sus creadores como la banda sonora oficial de mandar todo al carajo, la canción nace de ese punto de quiebre donde el cansancio deja de ser una simple fatiga cotidiana para transformarse en una coraza impenetrable. Habla de estar harto de las cargas laborales, los problemas y las presiones diarias, hasta cruzar la línea donde el dolor cede ante una certeza absoluta: ya nada puede hacer daño, ya nada quema.

En el plano sonoro, la agrupación traduce esa frustración y liberación hacia una propuesta que fusiona el rock alternativo y el indie con sutiles texturas electrónicas. Un bajo robusto, sintetizadores envolventes, cambios dinámicos precisos y un coro de alto impacto conforman un tema diseñado para transformar la rabia contenida en pura energía cinética.
El lanzamiento se completa con un videoclip oficial animado protagonizado por Paco, una silueta concebida como la representación abstracta de la banda dentro de la narrativa visual. Paco encarna al individuo que llega al límite de sus fuerzas, se planta frente al fuego y logra transmutar aquello que lo consumía en su propia armadura, conectando de lleno con el imaginario underground del proyecto.
Ficha Técnica y Formación:
Thiago Villada – Voz
Davyd Junguito – Bajo
Juan Esteban Arango – Guitarra, sintetizadores y voces
Santiago “Rigby” Palacio – Batería, sintetizadores y coros
Producción, mezcla y máster: Juan Esteban Arango, realizado en El Planetario Records
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