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Latinoamérica

Burana Polar regresa con “Tan lejos, tan cerca”.

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Burana Polar es una banda de Bogotá, Colombia, que nace en 2014 y que siempre se encuentra en la búsqueda de herramientas que complementen al rock en español enérgico y fresco que hacen. A pesar de tener una alineación clásica de guitarras, bajo y batería, con una voz potente, característica del rock, el que ve a Burana Polar en escena se estremece y se lleva la impresión de que el rock y la música se transforman, evolucionan constantemente en una mixtura novedosa de sonidos que bebe de varias fuentes para construir una identidad propia y emocionante. Estar en un concierto de los 5 jóvenes de Burana Polar es siempre una nueva y emocionante experiencia.

En la escena bogotana esta banda ha tomado reconocimiento y en 2019 tuvieron la oportunidad de presentarse en los 25 años del Festival Rock al Parque como la mejor banda distrital. Allí interpretaron su primer trabajo discográfico POLISEMIA lanzado en julio de 2019 y compuesto por 4 sencillos, un proyecto cargado de diferentes sonidos con mucho feeling influenciado por el funk, las guitarras distorsionadas y algunos elementos del jazz y el rock progresivo. Este fue un trabajo independiente grabado y producido por la banda y masterizado por Camilo Silva en Camilo Silva Mastering Colombia que les permitió hacer un revuelo importante en la escena musical de su país. Ahora, Burana Polar regresa con un nuevo sencillo, “Tan lejos, tan cerca” como parte de la exploración sonora de una nueva etapa musical que esperan los lleve a conquistar todo el continente latinoamericano.

“En este sencillo líricamente nos propusimos retratar todas aquellas situaciones emocionales que se viven en una relación en la que en ocasiones el amor duele, se vuelve lesivo y lastima”, explica la banda sobre su nuevo lanzamiento. “Habla sobre tomar una decisión con respecto a si se debe dejar ir o no a la persona que se ama. Esto, inevitablemente, también trae sus consecuencias. Tener lejos a la persona que amas, duele, pero en ocasiones tenerla cerca tiene implicaciones más profundas”, añade Burana Polar. Así, sin descartar el sonido enérgico que ha caracterizado sus anteriores composiciones, la banda presenta una nueva identidad sonora que juega con elementos del pop y el pop electrónico para destacar esa coyuntura particular que plantea el sencillo.

“Se habla del anhelo, particularmente hacia algo que no necesariamente es ‘bueno’ o positivo y que, sin embargo, se persigue. Hace referencia al dilema del erizo, de sentirse incompleto cuando no se tiene algo y sentirse roto cuando se tiene cerca”, explica la banda. “Queremos que todas aquellas personas que han transitado por una vivencia similar se identifiquen con esta canción y que los ayude a tomar una decisión en cuanto a sus circunstancias actuales”, complementan. En términos de sonido, Burana polar aprovechó cierto tiempo de inactividad para construir un sencillo amable para la escucha, con coros de fácil recordación. A su vez, se incorporaron ciertos sonidos pop que constituyen un elemento diferencial con respecto a anteriores trabajos y, también, marcan una apuesta de la banda a una transición sonora hacia un sonido más fresco y amable para la radio.

Acompañando el lanzamiento, Burana Polar presenta un video lyric animado en el que un héroe animado se enfrena con varios peligros para encontrar a su bien amado, solo para llevarse una desgarradora sorpresa al final de su aventura. “El video aterriza las ideas generales de la letra relatando la historia de un personaje que está en constante búsqueda de alguien y la ausencia que esto le genera lo lastima”, explican los integrantes de la banda. “Retrata el esfuerzo y las vicisitudes que atraviesa el personaje durante su travesía. Una vez alcanzado el objetivo y cuando el protagonista encuentra ese ser anhelado se da cuenta de que ese ser resulta ser más dañino en su cercanía que en su lejanía”, concluyen. Con “Tan lejos, tan cerca” Burana Polar ratifica su adhesión a su lado más rockero de la alternativa colombiana, pero se permite evolucionar en su búsqueda estética para proponer nuevas formas de presentar sus mensajes.

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Colombia

Mr Bitch lanza SUCKER, el espejo incómodo del rock colombiano

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La banda de Pereira lanza un sencillo que convierte la crítica ajena en autoironía, con un videoclip que no deja títere con cabeza.

Hay una frase que Mr Bitch lanza al aire y que resume el espíritu de «SUCKER»: “todos somos suckers, menos tú… obvio”. Esa coletilla, cargada de sarcasmo, es la puerta de entrada a un lanzamiento que la banda colombiana de rock alternativo usa para señalar esas conductas cotidianas que criticamos en los demás sin detenernos a pensar que nosotros también podemos ser parte de ellas.

El grupo, oriundo de Pereira, construye su propuesta sobre una base sonora que bebe del rock alternativo, el grunge y los sonidos de los años 80 y 90. Guitarras contundentes, actitud irreverente y una ironía que no se esconde, esos son los pilares de un sonido que «SUCKER» lleva a su terreno más reconocible.

Pero si hay un elemento que le da cuerpo a la crítica que la canción propone, es su videoclip. Protagonizado por un personaje con apariencia de bolsa de basura, el video recorre situaciones cargadas de clichés y referencias a comportamientos cotidianos. La elección no es gratuita, el personaje envuelto en basura es, en sí mismo, una metáfora de aquello que desechamos, de lo que señalamos como ajeno, mientras el mensaje de la canción insiste en que eso que tanto criticamos en los demás también puede tener algo que ver con nosotros mismos.

La apuesta de Mr Bitch no es la del sermón ni la del juicio moral. Es la de la autoironía como espejo. La banda juega con la idea de que el “sucker” no es solo el otro, el que comete las conductas que nos molestan, sino también uno mismo. Y lo hace desde un lugar lúdico y provocador, con una propuesta visual que se ríe de los clichés mientras los exhibe.

«SUCKER» ya está disponible en las plataformas digitales, y su videoclip puede verse en el canal oficial de YouTube de la banda. Con este lanzamiento, Mr Bitch reafirma su lugar dentro del rock alternativo colombiano, una banda que combina canciones propias, guitarras contundentes y una actitud irreverente inspirada en distintas generaciones del rock, pero con una mirada propia sobre lo que somos capaces de criticar sin mirarnos al espejo.

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Latinoamérica

Fesde Argentina Manu Sousax lleva la rabia de Parque Patricios al rock latinoamericano

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Hay músicos que se construyen en los estudios y otros que nacen en la calle, entre adoquines y códigos que no se aprenden en ningún conservatorio. Manu Sousax pertenece a esa segunda estirpe. Desde Parque Patricios, Buenos Aires, este artista independiente viene levantando una bandera de rock de barrio con actitud punk, una música que no pide permiso y que se siente en cada acorde como un golpe directo al pecho. Su historia no empezó de a poco, empezó de golpe: fue en un recital en el viejo Salón Rock Sur de Pompeya, viendo a Viejas Locas junto a Jóvenes Pordioseros, cuando el Pity Álvarez entró al escenario y le partió la cabeza. Ahí entendió que su lugar estaba arriba de las tablas, y que la música no iba a ser una opción sino su lenguaje vital.

Ese ADN musical está atravesado por el pulso inconfundible de Viejas Locas e Intoxicados, pero no como una copia calculada sino como una forma natural de respirar rock. “No es algo que busque. Es la forma que me sale naturalmente, la manera de hacer música con la que más me identifico desde siempre”, confiesa Manu. A eso le suma una crudeza que no se aprende: letras frontales, sin filtros, con la realidad urbana como materia prima. Su propuesta se mueve dentro del rock nacional con pinceladas de punk y reggae, pero siempre con una identidad marcada por la honestidad de quien cuenta lo que le pasó o lo que le podría pasar a cualquiera.

El camino de Manu Sousax tuvo un quiebre que pocos músicos de barrio pueden contar. Se fue a vivir a Brasil con la idea de rebuscársela vendiendo caipirinhas en la playa, pero terminó tocando el saxo en restaurantes y hoteles frente al mar. Ahí, lejos de Parque Patricios, reafirmó que la música siempre encuentra la forma de aparecer, incluso cuando el plan original era otro. Esa experiencia internacional no lo alejó de su raíz; al contrario, le dio una perspectiva más ancha sobre lo que significa ser un artista independiente en Latinoamérica. Por eso hoy, cuando mira hacia Colombia y sigue lo que hacen las bandas del rock colombiano, siente que hay un idioma común: el de la música hecha sin intermediarios, desde abajo y con las entrañas.

Su discografía es el mapa de ese recorrido. Con “Entre el Bien y el Bar” , su álbum debut, definió el rumbo y la identidad sonora del proyecto: un disco conceptual que retrata las luces y las sombras de la vida, las decisiones y las historias que nos transforman. De ahí salieron los primeros singles, “Viejas Locas” —un homenaje explícito a la banda que le cambió la vida— y “PerdóNAME”, un corte punk intenso y pegadizo que mostró que Manu podía golpear con fuerza sin perder melodía. Pero la evolución no se detuvo. Ahora presenta “Zona Liberada” , su lanzamiento más reciente, un material que él mismo define como más intenso, potente y explosivo, una versión superadora de todo lo que había hecho antes. De ese disco se desprende “Mucha Policía” , un punk crudo y directo que Manu quiere hacer llegar a la radio y a los portales colombianos, porque siente que la rabia y la urgencia de sus letras pueden conectar con lo que se está gestando en la escena independiente del país.

En un momento en que el rock independiente latinoamericano se sostiene a fuerza de colectivos y redes que cruzan fronteras, la historia de Manu Sousax es la de un tipo que eligió el camino más difícil: mantenerse independiente para hacer las cosas como realmente siente, aunque eso signifique menos comodidades y más pulmones. Su proyecto está arrancando, todavía no hizo presentaciones en vivo porque está armando la banda, pero la intención es clara: cuando eso pase, quiere que tanto él como la gente se entreguen por completo. “No quiero que sea solo un show, quiero que pase algo de verdad”, dice. Esa misma verdad es la que trae hasta Colombia con “Mucha Policía” , un tema que no pide permiso y que llega en el momento justo, cuando el punk de barrio vuelve a ser una necesidad.

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Colombia

Bogotá afina las guitarras para Incendiar Wacken y el primer heat ya tiene dueño

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La maquinaria del metal colombiano ha vuelto a rugir con una fuerza que no entiende de fronteras y Wacken Metal Battle Colombia ha abierto oficialmente su cuarta temporada consecutiva con una noche que quedará grabada en la memoria de la escena capitalina, porque Bbar se convirtió en el epicentro de una operación enorme que activa un circuito único en la región y que este 2026 llega con un antecedente demoledor, el primer lugar a nivel mundial conquistado con fuerza por el talento de los chilenos Force, un hito que ahora obliga a llevar a dos bandas al campo sagrado de Alemania y que eleva la vara para cada agrupación que se atreve a subirse al escenario.

La geografía de esta batalla es tan ambiciosa como su propósito y nuestra región se divide en dos, norte con Colombia, Ecuador y Venezuela, mientras que el oeste agrupa a Chile, Perú y Bolivia, tejiendo una red de eliminatorias que desembocan en una final regional donde los mejores exponentes del continente se disputan el pasaje a Wacken Open Air y esa presión se sintió desde el primer acorde en Bogotá, donde cinco bandas de altísimo nivel se lanzaron a la arena con la certeza de que solo un cupo directo estaban en juego y con la responsabilidad de demostrar que la escena local es mucho más que las diez bandas que suelen rotar por los espacios públicos.

La primera en reventar el escenario fue Decimation, una agrupación bogotana de death metal formada en 2016 que sonó como un camión y que dejó claro por qué es una de las bandas más sólidas del circuito extremo capitalino, con una alta factura en los riffs de guitarra y una energía que no dio tregua en ningún momento, porque su punto fuerte es ese front man que combina una voz poderosa con una presencia escénica bestial y que, respaldado por una banda de ejecución precisa, logró que el público entendiera de inmediato que la noche no iba a tener concesiones, sobre todo si se tiene en cuenta que Decimation trabajando constantemen te consolidando un nombre que ya es sinónimo de brutalidad bien entendida en la movida bogotana.

Siguió Atomic Heart, una de esas bandas jóvenes que llevan varios años trabajando y cuya evolución ha sido evidente para quienes han seguido su rastro, porque el ensamble musical es de mucho calibre y refresca una escena que necesita urgentemente de savia nueva, y es que Atomic Heart ha dado un giro hacia una especie de hard rock con una identidad propia que ellos mismos bautizaron como Street-Rock, una propuesta que refleja lo que es ser un muchacho en estos tiempos y que se sostiene en el caos urbano de Bogotá como materia prima, con guitarras pesadas, estructuras directas y una estética que bebe del pixel art y el glitch, además de contar con recorrido que ya supera una enorme cantidad de presentaciones y nominaciones en los Premios Subterránica 2026, lo que confirma que su juventud no es un obstáculo sino un combustible para seguir conquistando espacios.

Luego vino Sunset Street, una banda que ha dado mucho de qué hablar en Bogotá por su puesta en escena, su look y su energía, y que representó toda la estética glam de los ochentas a la perfección con una diversión contagiosa que cautivó al público desde el primer acorde, porque su propuesta rescata el sonido y la imaginería de bandas como Mötley Crüe, Ratt y Poison con una fidelidad que no cae en la copia y que, por el contrario, se apropia del sleaze metal para proyectarlo hacia el presente, y para este heat integraron una segunda voz femenina que sí aportó y enriqueció tanto visual como musicalmente, sumando armonías, texturas y una presencia escénica que potenció la puesta en escena y se complementó con la solidez de un grupo que se nota sin esfuerzo sobre las tablas, con un performance que levantó a todos los asistentes y que confirmó por qué son una de las bandas revelación de los últimos años en el país.

Le llegó el turno a Detonadores, una agrupación que ha sufrido cambios a lo largo de los años hasta consolidar lo que son hoy, con una demostración de poder que dejó al jurado sin argumentos en contra, porque su vocalista es una fuerza de la naturaleza imparable, una mujer que se lleva por delante a muchos de los vocalistas de metal actuales y que, con una música que mezcla crust punk alterado con la fuerza del gutural, convierte cada canción en un golpe profundo y pesado, agresivo y con clase, demostrando que la escena extrema colombiana tiene nombres femeninos que están redefiniendo las reglas del juego y que el jurado supo reconocer al momento de deliberar, apostando por una presencia escénica arrolladora y por un sonido que no necesita adornos para ser demoledor.

Para cerrar la noche llegó Thunder Steel, heavy clásico pero con tintes modernos, riffs rápidos y una puesta en escena perfecta para despedir una jornada tan intensa, y bandas como estas demuestran que los géneros más puros del rock se están retomando por las nuevas generaciones y los están haciendo propios, metiendo el tinte de la ciudad y la realidad en donde viven, porque a pesar de que ya habían pasado cuatro bandas la gente se levantó y respondió con una entrega que pocas veces se ve en un concierto de esta naturaleza, validando el trabajo de una agrupación fundada en 2010 que lleva más de una década construyendo un camino en la escena bogotana y que con discos como “Legión del Trueno” ha sabido mantener viva la llama del heavy metal tradicional sin quedarse anclada en el pasado.

Fue un gran inicio de Metal Battle y las cuentas hablan por sí solas, porque en tres participaciones hemos conquistado dos podios a nivel mundial y eso para nosotros dice mucho, pero la apuesta para esta edición es buscar esa banda que vuelva a remover la tierra de Wacken y eso es algo totalmente difícil, tanto que no se puede decir que hubo una mejor banda que otra, porque los estilos fueron diferentes y los sonidos también, y por eso el jurado se tardó tanto tiempo en decidir, aunque al final el veredicto fue claro, el ganador del primer Heat es Detonadores porque el jurado piensa que la presencia escénica de su vocalista y el poder de la banda podrían destacar en el campo sagrado, así mismo Sunset Street pasa a las finales gracias a un performance que levantó a todo el público y que además les valió el voto de la gente, y algo interesante que estamos haciendo es que las bandas voten por otra banda, y ese voto se lo llevó Atomic Heart, lo cual es muy interesante porque demuestra que todos apoyaron a la generación nueva y que la escena entiende que el relevo generacional no es una amenaza sino una necesidad.

Qué honor poder ver a estas bandas en este circuito y descubrir y reiterar una vez más que Bogotá es mucho más de las diez bandas que rotan por todos los espacios públicos, porque a los que fueron saben que fue un concierto de talla mundial y que las grandes bandas no necesitan estadios para sonar como deben, así que encontraremos de nuevo a Detonadores y Sunset Street en las finales para ver si alguna de ellas avanza a la gran final regional, mientras que por lo pronto el segundo heat será el sábado 24 de octubre con otro cartel que promete darnos una de las mejores noches del año y que dejará claro que esta cuarta edición del Wacken Metal Battle Colombia no es un simple torneo sino una declaración de intenciones de una escena que ya no pide permiso para existir sino que exige ser escuchada.

@subterranica

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