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Colombia

Magia, nostalgia y sobredosis de música: Estos son los ganadores de los Premios Subterránica 2025.

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Subterránica se consolida como el galardón independiente más importante del continente con la celebración de su vigésima sexta edición para Colombia en una emotiva ceremonia el pasado sábado 12 de abril en Ace of Spades en la ciudad de Bogotá.

Músicos, medios, agentes y público se reunieron para ser reconocidos por su trabajo y para rendir homenaje a varios personajes que llevan años construyendo dentro del rock nacional. Por eso la edición llevaba el nombre de “Guerreros del Rock”. Durante la ceremonia hubo mucha nostalgia en el segmento In Memoriam recordando a cuatro grandes que abandonaron este plano en el último año, muchas lágrimas, pero muchas risas y felicidad tambien. El escenario retumbó con las presentaciones de R.I.P desde Bucaramanga, Cris Cas desde Miami, Fabio Rosa desde New York, Mala Hierba de Panamá y Arkhanon, Anattema y Legio Inferi desde Bogotá, estos últimos ganadon el premio a Mejor Artista Metal con su imponente puesta en escena y la bestialidad de su música.

El Hip Hop reapareció después de varios años para dejar huella en los Rockeros con un show impecable coordinado por nuestrostylo.com.

En cuanto a los premios más importantes, la banda bogotana Loathsome Faith se llevó de manera indiscutible el galardón a artista del Año, Nacocracia obtuvo el mejor disco del año por “Triunvirato”, los tulueños de Rain of Fire la canción del año y el Monster del Rock Subterránica 2024 el artista nuevo.

Un poco de los premios y de Subterránica

Subterránica nación en el 2002 en El Salvador en Radio Femeniana 102.5, pero el 5 de mayo de 2005 marca un hito en la historia de la música independiente en Colombia: el nacimiento de Subterránica, la primera estación de radio online del país. Fundada por el músico, escritor y gestor cultural Felipe Szarruk, esta plataforma no solo fue pionera en el uso de las tecnologías digitales aplicadas a la difusión musical, sino que también se convirtió en un bastión para el desarrollo del movimiento de autogestión musical en América Latina.

Aunque el concepto de autogestión no fue creado por Szarruk, sí fue él quien lo introdujo, adaptó y sistematizó dentro del contexto musical latinoamericano contemporáneo, entendiendo las condiciones particulares de los artistas independientes en la región. En un momento en que la industria musical tradicional aún dominaba los canales de distribución y promoción, Subterránica propuso un nuevo modelo basado en la independencia, la autosostenibilidad y el trabajo colaborativo.

Desde su creación, Subterránica no solo ha operado como medio de difusión, sino que ha generado festivales, premios, estudios, publicaciones y redes que han contribuido a visibilizar y fortalecer la escena underground y alternativa. Su impacto se ha sentido en varios países de la región y ha sido fundamental para el surgimiento de artistas y colectivos que no encontraban cabida en los espacios tradicionales. Su trabajo ha ayudado a redefinir la manera en que se produce, distribuye y consume música independiente en Latinoamérica.

Con la ceremonia de los Premios Subterránica 2025, el proyecto no solo reafirma su vigencia, sino que se consolida como el referente más importante del rock independiente en América Latina.

Después de dos décadas de trabajo continuo, Subterránica no solo ha resistido, sino que ha evolucionado, expandiendo su influencia más allá de Colombia, con ediciones y eventos en países como El Salvador y Estados Unidos, y manteniendo un compromiso auténtico con la música hecha desde los márgenes, sin filtros comerciales ni fórmulas impuestas.
Hoy por hoy, no hay otro premio en el continente que haya logrado una plataforma tan sólida, tan longeva y tan respetada dentro del circuito independiente del rock. Lo que empezó como una emisora online en 2005, se ha transformado en una escena en sí misma, con su propio lenguaje, historia, símbolos y comunidad.

La ceremonia de 2025 marca no solo una nueva edición, sino una coronación simbólica de Subterránica como el epicentro del rock independiente latinoamericano, no por la cantidad de audiencia o el espectáculo, sino por su coherencia, su ética, y su entrega genuina al arte.

GANADORES XVI ENTREGA DE PREMIOS SUBTERRÁNICA COLOMBIA 2025: EDICIÓN GUERREROS DEL ROCK.

Homenajes Especiales Edición Guerreros del Rock por toda una vida dedicada al género y su construcción.

  • Armando González (Superlítio)
  • Pacho Nieto (La Derecha, La Pestilencia, 1280 almas)
  • Edixón Sepúlveda (Luciferian, Independent Booking artist manager)
  • Jose Puentes (Usakenque, Cameo Bar, Compositor)
  • Javier Hernández (Kaos bar, El beso de Judas, Bbar)
  • Hades (35 años de carrera)
  • Wattie Romero (Mala Hierba, Festival Gas Pimienta Panamá)
  • Categorías Principales
  • Premio Subterránica al artista del año
  • Loathsome Faith
  • Premio Subterránica a la grabación o canción del año
  • Instinto Animal – Rain of Fire
  • Premio Subterránica al disco del año
  • Triunvirato – Narcocracia
  • Premio Subterránica al mejor artista nuevo
  • Lengua del Desierto
  • Categorías Individuales
  • Premio Subterránica al mejor Guitarrista
  • Coca Buritica – Coca Buritica
  • Premio Subterránica al mejor Bajista
  • Andrés Villegas – Holyforce
  • Premios Subterránica al mejor Baterísta
  • Sander Bermúdez
  • Premio Subterránica a la mejor voz
  • Pacho Gomez
  • Categorías por Géneros
  • Premio Subterránica al mejor artista Rock
  • R.I.P
  • Premio Subterránica al mejor artista Punk
  • Sin Pudor
  • Premio Subterránica al mejor artista Metal
  • Legio Inferi
  • Premio Subterránica al mejor artista Blues o Fusiones en Rock (Reggae, Ska, Ska-Punk, Modernizaciones, folclorizaciones, electrónico, tropidelia)
  • Mortis y los desalmados
  • Premio Subterránica al mejor artista Hip Hop
  • Penyair
  • Categorías en medios de comunicación y gestión cultural
  • Mejor gestión cultural por agente, empresa o colectivo
  • Hodson Música – Celebración del Rock Colombiano
  • Premio Subterránica al periodismo en Rock
  • Joel Cruz
  • Mejor publicación digital o radial para el rock (Radio On line,Web, blog, video blog, podcast, audiovisual, dial)
  • La Caja de Pandora UNDERGROUND METAL RADIO SHOW 24 años al Aire UIS Estéreo 96.9 FM
  • Mejor publicación física de rock (Libros, revistas, fanzines)
  • David Rivera/ ‘Violines, luces y Sombras’
  • Categorías especiales
  • Legado Inmortal: Homenaje póstumo a artistas o figuras del rock colombiano que han dejado una huella imborrable.
  • • Fernando Blacky Caballero
    • Juliana Gómez Tarrá
    • Maestro Fabio Ernesto Martínez Navas
    • Diego Fernando Tabares
  • Premio Subterránica (El premio Subterránica hace reconocimiento a bandas o agentes independientes por su excelencia en la escena musical y con los cuales Subterránica ha tenido la oportunidad de interactuar)
  • • Oscar Garzón
    • Iván Chacón
  • Video del Año
  • Tomorrow – Mohan
  • Premio Subterránica a la mejor letra de una canción.
  • Cero – Suele el tiempo parar
  • Constructores de escenarios: Premio al Mejor Festival independiente o público-privado de Rock o Metal (EMPATE)
  • Festival Convivencia Eje Rock
  • Festival Rock Hyntiba Fontibón
  • Rock 360: Para el mejor uso de redes sociales, tecnología o experiencias inmersivas en la promoción del rock por una banda.
  • Exegesis
  • Rock en Resistencia: Para proyectos que han usado el rock como medio de protesta o cambio social.
  • Bazurita
  • Categorías Internacionales:
  • Embajador del Rock Colombiano: Para artistas o agentes que han llevado la música colombiana al exterior.
  • INFO por Wacken Metal Battle
  • Reconocimiento Subterránica a los Promotores de Metal Battle Suramérica por la gestión cultural en cada país.
  • Aquelarre Metal – Alcaldía de Riobamba
  • Xaria Music
  • Manutara Producciones
  • Comunidad Metal Bolivia
  • Independent Booking Artist Manager
  • Reconocimiento Subterránica a Wacken Open Air por la apertura de puentes culturales con Colombia y la región Norte de Suramérica.
  • Salman Sayed
  • Sascha Jan
  • Categoría Colombianos en el Exterior. (EMPATE)
  • Fabio Rosa
  • Cris Cas

@Subterránica

Colombia

Aun si fuera verdad que más de 500 mil personas fueron a Rock al Parque, esta entonces sería la peor noticia para la escena del rock bogotano

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¿Dónde putas están esas 500 mil personas cuando las bandas colombianas se presentan durante el resto del año? ¿Dónde están cuando esas mismas agrupaciones organizan un concierto en un bar y no consiguen meter ni diez personas pagando una entrada de veinte mil pesos? ¿Dónde están los miles de asistentes que aparecen en Rock al Parque, consumen, recorren el festival y llenan los espacios frente a las tarimas, pero desaparecen cuando los músicos necesitan vender unas cuantas boletas para poder seguir tocando?

Si aceptáramos que la cifra de 500 mil asistentes publicada por varios medios es cierta, tendríamos una noticia hermosa para el festival. Pero hay otra realidad… Durante Rock al Parque, buena parte del público llega para ver a los artistas internacionales que se presentan después de las seis de la tarde. Las bandas nacionales pueden estar tocando desde temprano, pero la convocatoria que parece multitudinaria no se traduce en público para sus conciertos durante el resto del año. Esas mismas agrupaciones que aparecen en el cartel de uno de los festivales públicos más importantes del continente no consiguen reunir ni diez personas en un bar.

Entonces, ¿de qué público estamos hablando? ¿De una comunidad que sigue a sus bandas, compra entradas, asiste a conciertos y sostiene una escena musical o de una multitud ocasional que consume rock cuando la entrada es gratuita y el espectáculo está financiado con recursos públicos?

Asistencia en las primeras bandas

Aquí aparece la contradicción. Hay personas dispuestas a gastar treinta mil pesos en un perro caliente durante el festival, pero que no pagan veinte mil por entrar a ver a una agrupación colombiana en un escenario independiente. No se trata de cuestionar en qué gasta su dinero cada persona. Se trata de señalar la hipocresía de una cultura que dice apoyar el rock nacional, comparte afiches, publica fotografías desde el parque y aplaude a las bandas cuando no tiene que pagar por escucharlas, pero que después no aparece cuando esas mismas agrupaciones necesitan público para sobrevivir.

El problema no es que el rock colombiano carezca de músicos, de propuestas o de talento. El problema es que hemos confundido la asistencia a un festival gratuito con la existencia de una escena musical sólida. Una multitud que llega a ver a sus artistas internacionales favoritos no constituye automáticamente un público para las bandas nacionales. Y una persona que disfruta de un concierto gratuito no necesariamente se convierte en alguien dispuesto a pagar por la música durante el resto del año.

El público del rock colombiano tiene que mirarse al espejo. No puede exigir mejores bandas, mejores escenarios, más conciertos y mayor reconocimiento mientras se niega a pagar una entrada de veinte mil pesos. No puede reclamar que los músicos vivan de su trabajo y después dejarlos solos frente a una taquilla vacía. La música necesita seguidores, pero también necesita personas dispuestas a sostener económicamente aquello que dicen amar.

Por supuesto, existen seguidores que apoyan de manera constante a las agrupaciones, compran entradas y mantienen vivos los circuitos independientes. Pero si una banda puede tocar ante miles de personas en un festival y después no consigue reunir ni diez asistentes en un bar, algo está profundamente jodidísimo en la relación entre esa escena y su público.

Y esto es directo, el público del rock colombiano, entendido como esa masa que presume de apoyar el género pero solo aparece cuando todo es gratis, es una mierda. Es un público acomodado, acostumbrado a que otros paguen la cuenta, que confunde consumir un espectáculo con apoyar una cultura. Quiere la foto, la experiencia, el artista internacional y el festival multitudinario, pero no quiere asumir los veinte mil pesos que pueden ayudar a mantener viva a una banda nacional.

Rock al Parque puede ofrecer visibilidad a ciertas bandas, pero la visibilidad no paga los ensayos, las grabaciones, el transporte, los equipos ni el alquiler de un bar. Los músicos no pueden vivir eternamente de la promesa de que algún día ese público regresará. Tampoco pueden sostener una carrera esperando la siguiente convocatoria institucional.

Treinta años después de la creación del festival, la pregunta no es solamente cuánta gente fue al parque. La pregunta es cuántas de esas personas seguirán a las bandas colombianas cuando se apaguen las tarimas, se retiren los artistas internacionales y desaparezca la gratuidad. ¿Cuántas comprarán una entrada de veinte mil pesos para ver a esas mismas agrupaciones en un bar? Eso sucedía en los noventas cuando al otro día una banda que se hiciera notoria sonaba en las radios y llenaba bares, hoy para nada.

Asistencia en las horas antes de las 6.00 PM

Porque si la respuesta es que no llegan ni diez, entonces tenemos que dejar de celebrar las multitudes como prueba del éxito del rock nacional. Tal vez el festival sí tiene público. Tal vez los artistas internacionales sí tienen público. Lo que parece no tener la escena colombiana, en muchos casos, es un público dispuesto a pagar por ella.

Y esa es la peor noticia. No que la gente deje de ir a Rock al Parque, sino que después de treinta años todavía haya bandas colombianas que no consigan reunir diez personas pagando una entrada. El día que termine el festival, los músicos seguirán necesitando público. Y entonces no habrá perro caliente de treinta mil pesos, artista internacional ni presupuesto público detrás del cual esconderse.

Hagamos un ejercicio ¿que pasaría si se cobrara mil pesos por persona, cuanto ingresaría para rock al parque para traer más bandas de calidad o inyectarle al rock y la pregunta dura, si se cobrara mil pesos? cuanta gente irira?

Si Rock al Parque convocó 561.020 asistencias en tres días según lo que dice la alcaldía, ¿qué pasaría si cada asistente pagara apenas $1.000? No estamos hablando de cobrar una entrada de $20.000 ni de convertir el festival en un negocio privado. Estamos hablando de una contribución simbólica y de preguntarnos cuánto dinero podría regresar directamente a la escena del rock colombiano.

La cuenta inicial es sencilla: si las 561.020 asistencias se mantuvieran y cada una pagara mil pesos, el recaudo bruto sería de $561.020.000.

La pregunta más interesante es la segunda: ¿cuánta gente dejaría de ir si tuviera que pagar esos mil pesos? No hay datos que permitan predecirlo con certeza. Pero podemos calcular cuánto se recaudaría en distintos escenarios.

Recaudo bruto con una contribución de $1.000 por asistencia

100% de la asistencia

$561.020.000

561.020 asistencias pagando $1.000 cada una

90% de la asistencia

$504.918.000

504.918 asistencias pagando $1.000 cada una

75% de la asistencia

$420.765.000

420.765 asistencias pagando $1.000 cada una

50% de la asistencia

$280.510.000

280.510 asistencias pagando $1.000 cada una

25% de la asistencia

$140.255.000

140.255 asistencias pagando $1.000 cada una

Escenarios hipotéticos, antes de costos de recaudo y operación.

Con que pagara la mitad del público registrado, entrarían más de $280 millones. Con una cuarta parte, serían más de $140 millones que podrían destinarse, si así se decidiera y presupuestara, a circulación de bandas nacionales, giras, grabación, producción de conciertos o mejores honorarios.

Si una persona está dispuesta a desplazarse, pasar horas en el parque y gastar decenas de miles de pesos en comida, ¿pagaría mil pesos para entrar? ¿Cuántos dejarían de ir? ¿Y qué nos diría eso sobre la relación real del público con el festival y con el rock colombiano?

La cifra de asistencia de 2026 permite plantear el experimento, pero no demuestra de antemano cuántas personas aceptarían pagar. Precisamente por eso, la pregunta de los mil pesos es tan potente, pone a prueba cuánto vale realmente el apoyo que el público dice tener por el rock.

Entonces volvemos a la pregunta inicial ¿En donde están todos esos rockeros el resto del año?

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Colombia

Cuatro bandas independientes se toman Bogotá con una noche de rock sin etiquetas presentes en Ruido Capital

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El próximo viernes 23 de octubre de 2026, la escena independiente de Bogotá tiene una cita ineludible en Rockxy Bar, ubicado en la calle 65 #13-15, en el corazón de Chapinero. Bajo el nombre Ruido Capital, cuatro propuestas musicales de identidades radicalmente distintas compartirán un mismo escenario con una sola consigna: demostrar que el rock bogotano sigue siendo un territorio abierto, incómodo y difícil de encasillar. La jornada arrancará a las 7:30 p. m. con una entrada de $25.000 COP, en un espacio que se ha consolidado como uno de los puntos de encuentro más importantes para la música en vivo de la ciudad, con capacidad para 120 personas y una reputación ganada a pulso entre músicos y público que buscan algo más que una noche de covers.

El Pez Capitán, 6 de Bastos, Radio de Monos y El Pregón del Mudo son los encargados de darle forma a esta descarga sonora. Cada uno llega con una historia y una búsqueda particular. Radio de Monos, por ejemplo, se ha convertido en una de las propuestas más provocadoras del metal alternativo bogotano. La banda, que se consolidó en 2021, construyó su identidad a partir de una mezcla de punk, metal y electrónica que ellos mismos describen como una descarga de caos y energía. Su más reciente sencillo, Soy el Mal, es una pieza que combina riffs pesados, secuencias electrónicas y una estética visual cargada de pintura fluorescente y luces UV, un sello que han perfeccionado en tres años de presentaciones en vivo. Diego, su vocalista y fundador, ha contado que el nombre de la banda nació de una escena casi cinematográfica, cuando vio un programa de televisión donde un personaje escuchaba las voces de los monos mientras en la radio sonaba una noticia trágica. Primero fue la canción, luego el nombre, y de ahí en adelante todo fue construcción de una identidad que no quiere sonar igual a nadie más.

El Pregón del Mudo llega con una propuesta que bebe del rock, el punk y los sonidos propios de Colombia, con la cumbia como uno de sus pilares. La banda nació en 2019 del reencuentro de un grupo de amigos con trayectoria musical, y desde entonces ha construido un repertorio que se alimenta de las situaciones inverosímiles que aparecen en los titulares del país. Canciones como ¿Miedo o empanada?, Tu mamá tiene bigote o El Putas de Aguadas hacen parte de su primer disco, Antipatría, una producción que mezcla la agenda nacional con ritmos de la región y el toque rockero y punkero que los caracteriza. Santiago Garcés, guitarrista de la banda, ha explicado que el nombre surgió de la necesidad de ser la vocería de toda esa gente callada, silenciada o que sencillamente no quiere hablar en el país. Antes se llamaban Ñoñe, pero el nombre les trajo problemas en redes y plataformas digitales, y decidieron cambiarlo por uno que reflejara mejor el rumbo que estaba tomando el proyecto. La banda está conformada por Daniel Bernal en la batería, Jhon Tato Cortés en el bajo, Santiago Garcés en la guitarra y Luis Javier Uribe en la voz, y su música ha ido creciendo al ritmo del público que los ha visto en bares y festivales de Bogotá.

El Pez Capitán y 6 de Bastos completan el cartel de Ruido Capital, dos nombres que hacen parte de esa red de bandas que sostienen la escena independiente de la ciudad con presentaciones constantes y una búsqueda sonora que no se detiene. Rockxy Bar, el lugar elegido para la cita, es un espacio que se ha posicionado rápidamente en la zona de Chapinero gracias a su buen sonido y a una programación periódica de música en vivo que incluye rock, metal y alternativo. Los asistentes destacan la acústica del lugar, la comodidad del espacio y la facilidad de acceso desde la estación de Transmilenio Calle 63, aunque algunos también señalan que el servicio puede ser lento y que las bebidas tienen precios elevados.

Ruido Capital no es solo un concierto. Es una apuesta por la diversidad sonora y por el poder de la música en directo en una ciudad donde la escena independiente sigue resistiendo a punta de guitarras, distorsión y actitud. Cuatro bandas, cuatro universos, una sola noche. La cita es el viernes 23 de octubre de 2026 a las 7:30 p. m. en Rockxy Bar, calle 65 #13-15, Bogotá. La entrada cuesta $25.000 COP. Cuatro bandas. Una noche. Ruido Capital.

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Colombia

“Noir” el lado más íntimo y oscuro de Hijos del Viento

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Hijos del Viento anuncia Noir, el tercer adelanto de su nuevo álbum “Insurgente”, que verá la luz el próximo 30 de octubre. El sencillo, que se estrena oficialmente el 17 de octubre, marca un giro hacia un territorio más íntimo y oscuro dentro de la propuesta de la banda bogotana, explorando la depresión, el aislamiento y la pérdida de identidad desde una estética inspirada en el cine negro. Según la propia agrupación, Noir habla de ese momento en que la depresión deja de sentirse como tristeza y empieza a sentirse como desaparecer, una idea que atraviesa tanto la lírica como la atmósfera sonora del tema. Musicalmente, el corte mantiene la dirección moderna y progresiva que Hijos del Viento viene construyendo, combinando metal moderno, atmósferas densas, melodía y peso en una mezcla que ellos mismos describen como power metalcore hecho en Bogotá.

El estreno de Noir será la misma noche del 17 de octubre, Hijos del Viento lanzará su álbum en vivo con un show de lanzamiento en La Sucursal, en Bogotá, donde presentarán por primera vez el material de su nuevo álbum completo. La banda, conformada por Sebastián Pascagaza en voces, Juan Pablo Carrillo en guitarra, Nicolás Jaime en bajo y Nicolás Gómez en batería, llega a este lanzamiento con un recorrido sólido que incluye haber abierto para Stryper en Bogotá, una participación en un evento masivo en Ciudad de México en 2026 con cerca de cien mil asistentes, su competencia en Wacken Metal Battle Colombia 2027 en Bogotá y el reconocimiento como Mejor Metal Mainstream en los Monster Music Award 2025.

“Insurgente” llegará completo el 30 de octubre y promete consolidar la evolución de la banda hacia un sonido más personal y ambicioso.

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