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Colombia

Estas son las enfermedades mentales más comunes en el rock colombiano, algunas muy graves. Guía de ayuda psicológica.

Es importante que si usted se reconoce dentro de una de estas categorías, busque de manera urgente ayuda psicológica o profesional.

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Parece imposible salvar la escena del rock colombiano, el hambre, la corrupción y la cobardía la asesinaron, condiciones que se derivan de algunas de las enfermedades más comunes dentro de una escena en necesidad.

Es realidad, la escena del rock colombiano parece un gran manicomio en donde predominan sesgos cognitivos y distorsiones de la realidad que nada tienen que ver con la música sino con traumas, enfermedades y condiciones que reflejan el verdadero estado de una sociedad en decadencia como la nuestra. A continuación, un resumen de los trastornos más comunes de los músicos y agentes del rock en Colombia y un resumen sobre sus posibles causas.

En cualquier caso, lo que se recomienda es acudir a ayuda profesional, buscar consejo médico y seguir las indicaciones de las autoridades sanitarias del país. En algunos medios anuncian ayuda psicológica gratuita en la linea 106 en Bogotá, pero hasta el momento Subterránica no ha podido comprobar que esto sea real ya que los intentos que hicimos por contactar a la linea tanto por teléfono como por sus canales digitales son infructuosos.

https://www.dw.com/es/estudio-los-m%C3%BAsicos-tienen-mayor-riesgo-de-padecer-enfermedades-mentales/a-64692450 “Músicos tienen mayor tendencia a sufrir enfermedades mentales.”

CONDICIÓN 1: PERSONAS QUE BUSCAN PROBLEMAS O CONFLICTOS Y LUEGO SE HACEN LAS VÍCTIMAS, como por ejemplo el músico que se quería premiar y terminó insultando y cuando se le respondió comenzó a llorar y hacer campaña de desacreditación en medios al igual que quienes apoyan a este tipo de personajes. Estas personas pueden tener diferentes motivaciones o condiciones mentales que expliquen su comportamiento los cuales podrían ser:

El victimismo, un rasgo de personalidad que abarca una variedad de comportamientos no adaptados a la realidad, en los que la persona se reconoce o se considera la víctima ante las acciones negativas de los demás, sin asumir su responsabilidad o su papel en el conflicto.

La manipulación emocional, una estrategia que consiste en influir en los sentimientos o emociones de los demás para obtener algún beneficio o ventaja, sin importar el daño que se pueda causar. Algunas personas manipuladoras usan el victimismo como una forma de despertar la compasión, la culpa o la lástima de los demás y así evitar las consecuencias de sus actos o conseguir lo que quieren.

La baja autoestima, que es una valoración negativa o distorsionada de uno mismo, que implica sentirse inferior, incapaz o indigno. Algunas personas con baja autoestima pueden buscar problemas o conflictos para llamar la atención, para reafirmar su identidad o para expresar su malestar interno. Luego, se hacen la víctima para evitar el rechazo, la crítica o el castigo de los demás, o para recibir apoyo, consuelo o validación.

El narcisismo, que es un trastorno de personalidad que se caracteriza por un sentido exagerado de la propia importancia, una necesidad excesiva de admiración y una falta de empatía hacia los demás. Algunas personas narcisistas pueden buscar problemas o conflictos para demostrar su superioridad, su poder o su razón. Luego, se hacen la víctima para evitar asumir sus errores, para desviar la atención de sus defectos o para generar simpatía o lealtad en los demás24.

Estas son solo algunas posibles explicaciones, pero no son excluyentes ni exhaustivas. Cada persona es diferente y puede tener otras razones o circunstancias que influyan en su forma de actuar. Existen muchos ejemplo para esto en la escena, por ejemplo los músicos que atacan procesos o a otros músicos y cuando el atacado se defiende con violencia o con dignidad, estos se esconden en su victimización.

  • Atención: Esta es una condición grave que requiere atención profesional urgente, usted puede acudir a los servicios de emergencia de su EPS o intentar en alguna de las siguientes opciones:
  •  La Línea 106 “El poder de ser escuchado”, que es una línea de atención, ayuda, intervención psicosocial y/o soporte en situación de crisis. Funciona las 24 horas del día, los 7 días de la semana, y es atendida por profesionales en psicología y trabajo social. Puedes llamar al 106 desde cualquier teléfono fijo o celular.
  • La Línea psicoactiva “Activa tu mente, transforma tu vida”, que es una línea que aborda el consumo de sustancias psicoactivas y sus consecuencias. Ofrece información, orientación y asesoría a personas que consumen o están en riesgo de consumir drogas, así como a sus familiares y amigos. Funciona las 24 horas del día, los 7 días de la semana, y es atendida por profesionales en psicología y trabajo social. Puedes llamar al 018000112439 desde cualquier teléfono fijo o celular.
  • La RED COLOMBIANA DE ATENCIÓN PSICOLÓGICA EN EMERGENCIAS Y DESASTRES, que es una red conformada por profesionales en psicología que brindan atención psicológica a las personas afectadas por situaciones de emergencia y desastre, como inundaciones, terremotos, incendios, atentados, etc. La red cuenta con un directorio de profesionales disponibles en cada departamento del país, que puedes consultar aquí2. También puedes contactar a la red a través del correo electrónico redpsicologica@colpsic.org.co o del teléfono (1) 744 0400 extensión 104.
  • La Línea Púrpura Distrital, que es una línea telefónica gratuita que funciona las 24 horas, todos los días del año y es atendida por un equipo de psicólogas, trabajadoras sociales, abogadas y enfermeras. Ofrece atención integral a las mujeres que viven en Bogotá y que sufren o han sufrido violencias basadas en género, como violencia física, sexual, psicológica o económica. Los canales de comunicación para contactarse con la Línea son: Llamar al 018000112137; enviar un mensaje de texto al 3007551846; escribir al correo electrónico lineapurpura@sdmujer.gov.co; o ingresar al chat en línea en la página web www.sdmujer.gov.co.

https://www.eldiario.es/cultura/musica/semaforo-salud-mental-musicos-indica-claramente-peligro_1_8634162.html “Semáforo de enfermedades mentales en los músicos”

CONDICIÓN 2: PERSONAS QUE HACEN O DEFIENDEN LO QUE ESTÁ MORAL Y ÉTICAMENTE MAL CON CONCIENCIA DE QUE ESTÁ MAL, por ejemplo aquellos músicos o agentes que aun sabiendo que se ha demostrado corrupción en el distrito y sus políticas culturales siguen inscribiéndose a esas convocatorias o defendiéndolas con vehemencia, estas personas pueden tener diferentes motivaciones o condiciones mentales que expliquen su comportamiento, algunas son:

La maldad, es la capacidad o la intención de hacer el mal de manera consciente, sistemática y sin remordimientos. Algunas personas son malas porque sí, sin tener un trastorno de la personalidad, sino simplemente una forma de ser y funcionar en la vida. Estas personas generan sufrimiento en el entorno, pero ellas también padecen. Algunos rasgos o características de las malas personas son: no asumir sus responsabilidades, acusar a otros de sus desgracias, querer llamar la atención, ser rencorosos, mentirosos, egoístas, envidiosos, etc.

La paranoia, es un trastorno mental que se caracteriza por tener ideas delirantes de persecución, conspiración o grandeza. Algunas personas paranoicas hacen o defienden lo que está mal porque creen que están siendo objeto de injusticias o agresiones gratuitas por parte de los demás. No confían en nadie y se sienten amenazados o atacados constantemente.

Corrupción: Puede ser que este tipo de personas no tenga una condición mental, sino que sencillamente son corruptas o carentes de principios y moral de acuerdo a la sociedad y coloquen siempre su bienestar por encima de los demás no importa si esto daña a otros.

  • Atención: Esta es una condición grave que requiere atención profesional urgente, usted puede acudir a los servicios de emergencia de su EPS o intentar en alguna de las siguientes opciones:
  •  La Línea 106 “El poder de ser escuchado”, que es una línea de atención, ayuda, intervención psicosocial y/o soporte en situación de crisis. Funciona las 24 horas del día, los 7 días de la semana, y es atendida por profesionales en psicología y trabajo social. Puedes llamar al 106 desde cualquier teléfono fijo o celular.
  • La Línea psicoactiva “Activa tu mente, transforma tu vida”, que es una línea que aborda el consumo de sustancias psicoactivas y sus consecuencias. Ofrece información, orientación y asesoría a personas que consumen o están en riesgo de consumir drogas, así como a sus familiares y amigos. Funciona las 24 horas del día, los 7 días de la semana, y es atendida por profesionales en psicología y trabajo social. Puedes llamar al 018000112439 desde cualquier teléfono fijo o celular.
  • La RED COLOMBIANA DE ATENCIÓN PSICOLÓGICA EN EMERGENCIAS Y DESASTRES, que es una red conformada por profesionales en psicología que brindan atención psicológica a las personas afectadas por situaciones de emergencia y desastre, como inundaciones, terremotos, incendios, atentados, etc. La red cuenta con un directorio de profesionales disponibles en cada departamento del país, que puedes consultar aquí2. También puedes contactar a la red a través del correo electrónico redpsicologica@colpsic.org.co o del teléfono (1) 744 0400 extensión 104.
  • La Línea Púrpura Distrital, que es una línea telefónica gratuita que funciona las 24 horas, todos los días del año y es atendida por un equipo de psicólogas, trabajadoras sociales, abogadas y enfermeras. Ofrece atención integral a las mujeres que viven en Bogotá y que sufren o han sufrido violencias basadas en género, como violencia física, sexual, psicológica o económica. Los canales de comunicación para contactarse con la Línea son: Llamar al 018000112137; enviar un mensaje de texto al 3007551846; escribir al correo electrónico lineapurpura@sdmujer.gov.co; o ingresar al chat en línea en la página web www.sdmujer.gov.co.

CONDICIÓN 3: PERSONAS QUE NO HAN ESTUDIADO, NO SE HAN PREPARADO, NO TIENEN CONOCIMIENTOS O COMPETENCIAS EN CIERTA ÁREA, PERO EN SU CABEZA CREEN TENERLOS, como por ejemplo personas que dan conferencia o clases sin tener ninguna acreditación académica, o nunca haberse preparado para esa competencia, los “speakers” y organizadores de encuentros académicos o congresos, incluso encuentros de la industria que se sientan en frente de audiencias a enseñar conocimientos que no poseen, lo que piensan que “la música es una”, que diferencia los géneros es ser “la policía del Metal”, que Wilfrido es Salsa, etc. Algunas posibles causas o factores que podrían estar relacionados con esta actitud son:

El efecto Dunning-Kruger, un sesgo cognitivo que hace que las personas con poca habilidad o conocimiento sobreestimen su propia capacidad y subestimen la de los demás. Estas personas no son conscientes de sus limitaciones y creen saber más de lo que saben, lo que puede llevarlos a cometer errores graves o a ponerse en riesgo a sí mismos o a otros.

La discrepancia entre el yo real y el yo ideal, que es la diferencia entre cómo una persona se ve a sí misma y cómo le gustaría ser. Esta discrepancia puede generar insatisfacción, frustración o ansiedad, y puede motivar a la persona a buscar formas de acercarse a su yo ideal. Algunas personas pueden recurrir a la fantasía, la mentira o la negación para crear una imagen falsa de sí mismas que se ajuste a sus aspiraciones, sin tener en cuenta la realidad o las consecuencias.

El delirio, un trastorno mental que se caracteriza por tener creencias falsas e irracionales que no se corresponden con la evidencia ni con el consenso social. Estas creencias pueden estar relacionadas con la identidad, el poder, el conocimiento, la habilidad o cualquier otro aspecto de la realidad. Las personas con delirios pueden actuar de acuerdo con sus creencias, sin importar lo ilógicas o peligrosas que sean.

Atención: Esta es una condición grave que requiere atención profesional urgente, usted puede acudir a los servicios de emergencia de su EPS o intentar en alguna de las siguientes opciones:

 La Línea 106 “El poder de ser escuchado”, que es una línea de atención, ayuda, intervención psicosocial y/o soporte en situación de crisis. Funciona las 24 horas del día, los 7 días de la semana, y es atendida por profesionales en psicología y trabajo social. Puedes llamar al 106 desde cualquier teléfono fijo o celular.

La Línea psicoactiva “Activa tu mente, transforma tu vida”, que es una línea que aborda el consumo de sustancias psicoactivas y sus consecuencias. Ofrece información, orientación y asesoría a personas que consumen o están en riesgo de consumir drogas, así como a sus familiares y amigos. Funciona las 24 horas del día, los 7 días de la semana, y es atendida por profesionales en psicología y trabajo social. Puedes llamar al 018000112439 desde cualquier teléfono fijo o celular.

La RED COLOMBIANA DE ATENCIÓN PSICOLÓGICA EN EMERGENCIAS Y DESASTRES, que es una red conformada por profesionales en psicología que brindan atención psicológica a las personas afectadas por situaciones de emergencia y desastre, como inundaciones, terremotos, incendios, atentados, etc. La red cuenta con un directorio de profesionales disponibles en cada departamento del país, que puedes consultar aquí2. También puedes contactar a la red a través del correo electrónico redpsicologica@colpsic.org.co o del teléfono (1) 744 0400 extensión 104.

La Línea Púrpura Distrital, que es una línea telefónica gratuita que funciona las 24 horas, todos los días del año y es atendida por un equipo de psicólogas, trabajadoras sociales, abogadas y enfermeras. Ofrece atención integral a las mujeres que viven en Bogotá y que sufren o han sufrido violencias basadas en género, como violencia física, sexual, psicológica o económica. Los canales de comunicación para contactarse con la Línea son: Llamar al 018000112137; enviar un mensaje de texto al 3007551846; escribir al correo electrónico lineapurpura@sdmujer.gov.co; o ingresar al chat en línea en la página web www.sdmujer.gov.co.

CONDICIÓN 4: PERSONAS QUE VIVEN DESACREDITANDO Y HABLANDO MAL DE OTROS QUE REALIZAN ACTIVIDADES O ACCIONES EN FAVOR DE LA INDUSTRIA, como por ejemplo el caso de músicos que por no tener dinero para una inscripción destruyen en redes los esfuerzos de festivales que les abren espacios o que por no ser tenidos en cuenta en algún evento sacan a flote su resentimiento inventando mentiras sobre el evento y espaciendolas en redes. pueden tener diferentes motivaciones o condiciones mentales que expliquen su comportamiento, son factores que podrían estar relacionados con:

La envidia, Sentimiento interno de malestar o resentimiento hacia el éxito, la felicidad o la posesión de otra persona. Las personas envidiosas pueden desacreditar y hablar mal de otros que hacen cosas buenas para minimizar sus logros, para justificar su propia mediocridad o para intentar dañar su reputación o autoestima.

La inseguridad, que es la falta de confianza o de autoestima en uno mismo. Las personas inseguras pueden desacreditar y hablar mal de otros que hacen cosas buenas para ocultar sus propias carencias, para compararse favorablemente con los demás o para buscar la aprobación o la atención de otros12.

Atención: Esta es una condición grave que requiere atención profesional urgente, usted puede acudir a los servicios de emergencia de su EPS o intentar en alguna de las siguientes opciones:

 La Línea 106 “El poder de ser escuchado”, que es una línea de atención, ayuda, intervención psicosocial y/o soporte en situación de crisis. Funciona las 24 horas del día, los 7 días de la semana, y es atendida por profesionales en psicología y trabajo social. Puedes llamar al 106 desde cualquier teléfono fijo o celular.

La Línea psicoactiva “Activa tu mente, transforma tu vida”, que es una línea que aborda el consumo de sustancias psicoactivas y sus consecuencias. Ofrece información, orientación y asesoría a personas que consumen o están en riesgo de consumir drogas, así como a sus familiares y amigos. Funciona las 24 horas del día, los 7 días de la semana, y es atendida por profesionales en psicología y trabajo social. Puedes llamar al 018000112439 desde cualquier teléfono fijo o celular.

La RED COLOMBIANA DE ATENCIÓN PSICOLÓGICA EN EMERGENCIAS Y DESASTRES, que es una red conformada por profesionales en psicología que brindan atención psicológica a las personas afectadas por situaciones de emergencia y desastre, como inundaciones, terremotos, incendios, atentados, etc. La red cuenta con un directorio de profesionales disponibles en cada departamento del país, que puedes consultar aquí2. También puedes contactar a la red a través del correo electrónico redpsicologica@colpsic.org.co o del teléfono (1) 744 0400 extensión 104.

La Línea Púrpura Distrital, que es una línea telefónica gratuita que funciona las 24 horas, todos los días del año y es atendida por un equipo de psicólogas, trabajadoras sociales, abogadas y enfermeras. Ofrece atención integral a las mujeres que viven en Bogotá y que sufren o han sufrido violencias basadas en género, como violencia física, sexual, psicológica o económica. Los canales de comunicación para contactarse con la Línea son: Llamar al 018000112137; enviar un mensaje de texto al 3007551846; escribir al correo electrónico lineapurpura@sdmujer.gov.co; o ingresar al chat en línea en la página web www.sdmujer.gov.co.

https://tn.com.ar/musica/noticias/2019/05/10/el-73-de-los-musicos-independientes-sufre-enfermedades-mentales/ El 73% de los músicos independientes sufre enfermedades mentales.

CONDICIÓN 5: Persona que inventa cosas falsas para desacreditar una acción potencialmente buena. Estas personas caen en casi todas las categorías mencionadas anteriormente, sin embargo volvemos a colocar algunas:

La difamación, que es el acto de desacreditar a una persona con la difusión de información que puede causar un daño en su derecho al honor, dignidad o reputación; siempre y cuando no esté fundamentado en pruebas fidedignas. La difamación es un delito penal que puede ser penado con prisión y pago de multas. Algunas personas difaman a otras que hacen cosas buenas para minimizar sus logros, para justificar su propia mediocridad o para intentar dañar su reputación o autoestima.

La envidia, que es un sentimiento de malestar o resentimiento hacia el éxito, la felicidad o la posesión de otra persona. Las personas envidiosas pueden inventar cosas falsas para desacreditar una acción buena para conseguir lo que quieren, para evitar las consecuencias de sus actos, para desviar la atención de sus defectos o para generar simpatía o lealtad en los demás.

El narcisismo, que es un trastorno de personalidad que se caracteriza por un sentido exagerado de la propia importancia, una necesidad excesiva de admiración y una falta de empatía hacia los demás. Las personas narcisistas pueden inventar cosas falsas para desacreditar una acción buena para demostrar su superioridad, su poder o su razón. No aceptan la crítica ni el elogio a los demás y creen que están por encima de las normas o las leyes.

El delirio, que es un trastorno mental que se caracteriza por tener creencias falsas e irracionales que no se corresponden con la evidencia ni con el consenso social. Estas creencias pueden estar relacionadas con la identidad, el poder, el conocimiento, la habilidad o cualquier otro aspecto de la realidad. Las personas con delirios pueden inventar cosas falsas para desacreditar una acción buena porque creen que están siendo objeto de injusticias o agresiones gratuitas por parte de los demás. No confían en nadie y se sienten amenazados o atacados constantemente.

Atención: Esta es una condición grave que requiere atención profesional urgente, usted puede acudir a los servicios de emergencia de su EPS o intentar en alguna de las siguientes opciones:

 La Línea 106 “El poder de ser escuchado”, que es una línea de atención, ayuda, intervención psicosocial y/o soporte en situación de crisis. Funciona las 24 horas del día, los 7 días de la semana, y es atendida por profesionales en psicología y trabajo social. Puedes llamar al 106 desde cualquier teléfono fijo o celular.

La Línea psicoactiva “Activa tu mente, transforma tu vida”, que es una línea que aborda el consumo de sustancias psicoactivas y sus consecuencias. Ofrece información, orientación y asesoría a personas que consumen o están en riesgo de consumir drogas, así como a sus familiares y amigos. Funciona las 24 horas del día, los 7 días de la semana, y es atendida por profesionales en psicología y trabajo social. Puedes llamar al 018000112439 desde cualquier teléfono fijo o celular.

La RED COLOMBIANA DE ATENCIÓN PSICOLÓGICA EN EMERGENCIAS Y DESASTRES, que es una red conformada por profesionales en psicología que brindan atención psicológica a las personas afectadas por situaciones de emergencia y desastre, como inundaciones, terremotos, incendios, atentados, etc. La red cuenta con un directorio de profesionales disponibles en cada departamento del país, que puedes consultar aquí2. También puedes contactar a la red a través del correo electrónico redpsicologica@colpsic.org.co o del teléfono (1) 744 0400 extensión 104.

La Línea Púrpura Distrital, que es una línea telefónica gratuita que funciona las 24 horas, todos los días del año y es atendida por un equipo de psicólogas, trabajadoras sociales, abogadas y enfermeras. Ofrece atención integral a las mujeres que viven en Bogotá y que sufren o han sufrido violencias basadas en género, como violencia física, sexual, psicológica o económica. Los canales de comunicación para contactarse con la Línea son: Llamar al 018000112137; enviar un mensaje de texto al 3007551846; escribir al correo electrónico lineapurpura@sdmujer.gov.co; o ingresar al chat en línea en la página web www.sdmujer.gov.co.

Hay muchas explicaciones para la condición mental o enfermedad de una persona que cree que es perfecta y que no comete errores, pero en general son las mismas mencionadas anteriormente, estas condiciones no solo dañan a la música, cualquier actividad que esté plagada de este tipo de personajes es autodestruida de maneras muy rápidas.

Este artículo es para invitarlo ha reflexionar y hacerse una pregunta muy sencilla, si le gusta el rock y es parte de algún eslabón del clúster nacional, hágase la pregunta ¿Qué le aporto o le he aportado yo a la escena y a la música además de hablar e insultar? Y haga ese ejercicio de manera consciente y sincera, escriba sus aportes en un papel y después léalo, tal vez se encuentre con que usted puede haber hecho mucho más de lo que ha hablado.

Recuerden solicitar ayuda a su EPS o acudir a profesionales en salud mental cuando sienta que el rock lo está llevando a hablar de más en sus redes sociales y comienza a publicar calumnias e injurias ya que esto en evitable, en cambio un proceso penal por estos delitos es desgastante y puede llevarlo a la cárcel.

Si ama el rock, respételo y respete a quienes participan en él.

@subterránica

Colombia

La Veeduría Ojo al Arte destapa millonarios vacíos, duplicidades y opacidad financiera en informe sobre los Festivales al Parque de Bogotá.

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La escena subterránea colombiana acaba de presenciar el ejercicio de periodismo de investigación y control ciudadano más demoledor de su historia contemporánea tras el cierre oficial de las pesquisas lideradas por la Veeduría Ciudadana Ojo al Arte. Nacida desde las entrañas de la resistencia cultural y consolidada como el único contrapeso real frente a la desidia estatal, esta plataforma ha sacudido los cimientos de la burocracia musical local al destapar lo que las grandes esferas del poder cultural querían mantener sepultado bajo alfombras de terciopelo y contratos multimillonarios. Lo que comenzó como una sospecha sobre el manejo de los dineros públicos en los festivales más importantes del continente se convirtió en una radiografía de cómo se mercantiliza la pasión de miles de rockeros en favor de unos pocos operadores privados y clanes institucionales protegidos por el silencio administrativo.

Durante meses de un rastreo forense implacable por los laberintos transaccionales del SECOP II y la revisión de polémicos convenios de asociación, la veeduría diseccionó quirúrgicamente la maquinaria financiera del Instituto Distrital de las Artes exponiendo ante la opinión pública un modelo de contratación opaco que supera los trece mil millones de pesos entregados a dedo a entidades sin ánimo de lucro como el Teatro R101. El equipo investigador logró documentar la existencia de cajas negras presupuestales donde el Estado transfiere sumas astronómicas de dinero para operar festivales masivos mientras confiesa por escrito que carece de extractos bancarios y comprobantes de egreso reales para verificar el destino de los recursos. La investigación detalla con precisión quirúrgica cómo se desvío dinero destinado a la formación artística infantil en los barrios para tapar huecos en contratos de vigilancia y cómo se consolidó un monopolio técnico de backline e infraestructura donde las mismas empresas rotan en simulacros de subasta adjudicándose contratos por el cien por ciento del presupuesto oficial sin dejar un solo peso de ahorro para la ciudad.

El informe final no solo desnuda la duplicidad escandalosa de los gastos operativos y el pago inflado de más de mil doscientos millones de pesos a sociedades de gestión colectiva mediante falsas motivaciones de exclusividad, sino que también pone sobre la mesa el acoso sistemático, los vetos corporativos y las persecuciones policiales orquestadas contra los veedores que se atrevieron a desafiar el statu quo. Con este compendio probatorio ya radicado formalmente ante los entes de control fiscal y disciplinario, la veeduría cierra un ciclo histórico demostrando con documentos firmados que la deshonestidad y la tercerización corrupta imperaban en el corazón de la fiesta musical de Bogotá, dejando ahora la responsabilidad en manos de una ciudadanía que ya despertó y de unas autoridades obligadas a romper su complicidad histórica.

Obviamente el trabajo investigativo termina, se presentaron más de 250 páginas de pruebas. Ya el documento reposa en manos de las autoridades después de que a la veeduría concluyera su trabajo aun con allanamientos basados en denuncias falsas, seguimientos a las viviendas, amenazas y desacreditación por parte de intereses oscuros los cuales también se han solicitado sean investigados.

La conclusión de una auditoría forense de esta magnitud no se sostiene en adjetivos grandilocuentes, sino en la implacable arquitectura de los documentos públicos. Tras meses de un cruce metodológico de bases de datos transaccionales en el SECOP II, oficios institucionales de respuesta evasiva y resoluciones presupuestales, la Veeduría Ciudadana Ojo al Arte ha consolidado el expediente más riguroso y documentado sobre las anomalías estructurales que rigen la contratación del Instituto Distrital de las Artes y los Festivales al Parque en Bogotá. El informe no es un manifiesto político, sino una autopsia institucional que demuestra cómo los mecanismos de fomento cultural fueron desplazados por una maquinaria de tercerización opaca, diseñada para transferir millonarios recursos públicos a manos privadas eludiendo los principios elementales de la contratación estatal.

El núcleo de esta desviación financiera se sostiene sobre convenios de asociación plurianuales que superan los trece mil trescientos millones de pesos entregados a la Asociación Cultural Teatro R101, un operador privado que recibe el grueso del presupuesto operativo mientras la propia entidad pública confiesa por escrito que carece de extractos bancarios, comprobantes de egreso y copias de los subcontratos artísticos que justifiquen el destino real de los dineros. Esta renuncia deliberada a la fiscalización bancaria convierte al operador en una caja negra financiera, blindada por respuestas burocráticas que fragmentan la información entre entidades hermanas y por fallos judiciales de primera instancia que conceden plazos de espera funcionales para la consolidación de coartadas documentales, reproduciendo las mismas prácticas de opacidad detectadas en la gestión de estímulos anteriores como la Beca LEP.

La lista estructurada de los principales hallazgos técnicos y jurídicos de la investigación contine más de 70 jallazos de irregularidades de los cuales estos son algunos de los principales:

La “Caja Negra” Financiera del Teatro R-101 ($13.361 Millones): IDARTES transfiere multimillonarios recursos públicos mediante convenios de asociación para operar los Festivales al Parque, pero la propia entidad confiesa documentalmente que no audita las cuentas bancarias ni posee la totalidad de los subcontratos y pagos a artistas, amparándose en que los extractos son “documentos privados internos” del operador.

Duplicidad Contractual y Gasto Paralelo: IDARTES cubre directamente con contratos independientes los componentes esenciales de técnica, logística, seguridad, salud y transporte, mientras transfiere en paralelo sumas globales al operador privado, configurando un presunto pago doble por las mismas obligaciones operativas.

El Monopolio de Proveedores Técnicos: Concentración plurianual de más de cien contratos en un círculo cerrado de proveedores de infraestructura y backline (como Audio Daz y 4 Cuartos), amparados en pliegos restrictivos, subastas sin ahorro para el Estado (adjudicadas por el 100% del presupuesto) y confesiones documentadas de “monopolio de inventario”.

Escalada Injustificada en los Pagos a SAYCO (Aumento del 600%): Incremento desproporcionado en los giros directos por derechos de autor (de $178 millones en 2024 a más de $1.229 millones en 2026), fundamentados en una falsa motivación sobre inexistencia de pluralidad de oferentes y ejecutados a ciegas en el primer mes del año sin cruce de planillas de repertorio real. Todo esto a una entidad sancionada que históricamente ha estado envuelta en cientos de escándalos.

Privatización del Espacio Público y Patrocinios Ocultos: Explotación comercial de los parques metropolitanos y montaje de escenarios comerciales (como la tarima corporativa comercial) por parte de marcas privadas y licoreras, cuyos contratos y recaudos no ingresan al Tesoro Distrital ni son vigilados por la administración.

Nómina Paralela y Fraccionamiento Presupuestal: Uso masivo de la contratación directa por prestación de servicios y fraccionamiento de Certificados de Disponibilidad Presupuestal (CDPs) para mantener una estructura burocrática interna transversal que elude los concursos públicos de mérito y los umbrales de selección objetiva.

Vetos, Hostigamiento e Intimidación al Control Social: Bloqueo institucional y sistemático contra plataformas de veeduría y medios independientes (como Subterránica y el Museo del Rock Colombiano), trascendiendo a hostigamientos y operativos de presión policial y judicial contra los veedores ciudadanos.

Con la presentación de este informe técnico y financiero, la Veeduría Ciudadana Ojo al Arte cumple a cabalidad con su mandato constitucional y legal de control social, habiendo recaudado y documentado el acervo probatorio que demuestra las graves irregularidades que rodean la contratación de los Festivales al Parque.

No obstante, corresponde ahora de manera exclusiva a las autoridades competentes (Fiscalía General de la Nación, Contraloría General de la República, Procuraduría General de la Nación y Personería de Bogotá) asumir la responsabilidad legal que les compete: realizar las investigaciones forenses de fondo, practicar las pruebas periciales necesarias y tomar las decisiones disciplinarias, fiscales y penales a que haya lugar. Nuestra labor investigativa ha llegado a su término; el esclarecimiento definitivo de los hechos y la determinación de las responsabilidades legales quedan enteramente en manos del Estado.

@veeduríaojoalarte

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Colombia

Bogotá afina las guitarras para Incendiar Wacken y el primer heat ya tiene dueño

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La maquinaria del metal colombiano ha vuelto a rugir con una fuerza que no entiende de fronteras y Wacken Metal Battle Colombia ha abierto oficialmente su cuarta temporada consecutiva con una noche que quedará grabada en la memoria de la escena capitalina, porque Bbar se convirtió en el epicentro de una operación enorme que activa un circuito único en la región y que este 2026 llega con un antecedente demoledor, el primer lugar a nivel mundial conquistado con fuerza por el talento de los chilenos Force, un hito que ahora obliga a llevar a dos bandas al campo sagrado de Alemania y que eleva la vara para cada agrupación que se atreve a subirse al escenario.

La geografía de esta batalla es tan ambiciosa como su propósito y nuestra región se divide en dos, norte con Colombia, Ecuador y Venezuela, mientras que el oeste agrupa a Chile, Perú y Bolivia, tejiendo una red de eliminatorias que desembocan en una final regional donde los mejores exponentes del continente se disputan el pasaje a Wacken Open Air y esa presión se sintió desde el primer acorde en Bogotá, donde cinco bandas de altísimo nivel se lanzaron a la arena con la certeza de que solo un cupo directo estaban en juego y con la responsabilidad de demostrar que la escena local es mucho más que las diez bandas que suelen rotar por los espacios públicos.

La primera en reventar el escenario fue Decimation, una agrupación bogotana de death metal formada en 2016 que sonó como un camión y que dejó claro por qué es una de las bandas más sólidas del circuito extremo capitalino, con una alta factura en los riffs de guitarra y una energía que no dio tregua en ningún momento, porque su punto fuerte es ese front man que combina una voz poderosa con una presencia escénica bestial y que, respaldado por una banda de ejecución precisa, logró que el público entendiera de inmediato que la noche no iba a tener concesiones, sobre todo si se tiene en cuenta que Decimation trabajando constantemen te consolidando un nombre que ya es sinónimo de brutalidad bien entendida en la movida bogotana.

Siguió Atomic Heart, una de esas bandas jóvenes que llevan varios años trabajando y cuya evolución ha sido evidente para quienes han seguido su rastro, porque el ensamble musical es de mucho calibre y refresca una escena que necesita urgentemente de savia nueva, y es que Atomic Heart ha dado un giro hacia una especie de hard rock con una identidad propia que ellos mismos bautizaron como Street-Rock, una propuesta que refleja lo que es ser un muchacho en estos tiempos y que se sostiene en el caos urbano de Bogotá como materia prima, con guitarras pesadas, estructuras directas y una estética que bebe del pixel art y el glitch, además de contar con recorrido que ya supera una enorme cantidad de presentaciones y nominaciones en los Premios Subterránica 2026, lo que confirma que su juventud no es un obstáculo sino un combustible para seguir conquistando espacios.

Luego vino Sunset Street, una banda que ha dado mucho de qué hablar en Bogotá por su puesta en escena, su look y su energía, y que representó toda la estética glam de los ochentas a la perfección con una diversión contagiosa que cautivó al público desde el primer acorde, porque su propuesta rescata el sonido y la imaginería de bandas como Mötley Crüe, Ratt y Poison con una fidelidad que no cae en la copia y que, por el contrario, se apropia del sleaze metal para proyectarlo hacia el presente, y para este heat integraron una segunda voz femenina que sí aportó y enriqueció tanto visual como musicalmente, sumando armonías, texturas y una presencia escénica que potenció la puesta en escena y se complementó con la solidez de un grupo que se nota sin esfuerzo sobre las tablas, con un performance que levantó a todos los asistentes y que confirmó por qué son una de las bandas revelación de los últimos años en el país.

Le llegó el turno a Detonadores, una agrupación que ha sufrido cambios a lo largo de los años hasta consolidar lo que son hoy, con una demostración de poder que dejó al jurado sin argumentos en contra, porque su vocalista es una fuerza de la naturaleza imparable, una mujer que se lleva por delante a muchos de los vocalistas de metal actuales y que, con una música que mezcla crust punk alterado con la fuerza del gutural, convierte cada canción en un golpe profundo y pesado, agresivo y con clase, demostrando que la escena extrema colombiana tiene nombres femeninos que están redefiniendo las reglas del juego y que el jurado supo reconocer al momento de deliberar, apostando por una presencia escénica arrolladora y por un sonido que no necesita adornos para ser demoledor.

Para cerrar la noche llegó Thunder Steel, heavy clásico pero con tintes modernos, riffs rápidos y una puesta en escena perfecta para despedir una jornada tan intensa, y bandas como estas demuestran que los géneros más puros del rock se están retomando por las nuevas generaciones y los están haciendo propios, metiendo el tinte de la ciudad y la realidad en donde viven, porque a pesar de que ya habían pasado cuatro bandas la gente se levantó y respondió con una entrega que pocas veces se ve en un concierto de esta naturaleza, validando el trabajo de una agrupación fundada en 2010 que lleva más de una década construyendo un camino en la escena bogotana y que con discos como “Legión del Trueno” ha sabido mantener viva la llama del heavy metal tradicional sin quedarse anclada en el pasado.

Fue un gran inicio de Metal Battle y las cuentas hablan por sí solas, porque en tres participaciones hemos conquistado dos podios a nivel mundial y eso para nosotros dice mucho, pero la apuesta para esta edición es buscar esa banda que vuelva a remover la tierra de Wacken y eso es algo totalmente difícil, tanto que no se puede decir que hubo una mejor banda que otra, porque los estilos fueron diferentes y los sonidos también, y por eso el jurado se tardó tanto tiempo en decidir, aunque al final el veredicto fue claro, el ganador del primer Heat es Detonadores porque el jurado piensa que la presencia escénica de su vocalista y el poder de la banda podrían destacar en el campo sagrado, así mismo Sunset Street pasa a las finales gracias a un performance que levantó a todo el público y que además les valió el voto de la gente, y algo interesante que estamos haciendo es que las bandas voten por otra banda, y ese voto se lo llevó Atomic Heart, lo cual es muy interesante porque demuestra que todos apoyaron a la generación nueva y que la escena entiende que el relevo generacional no es una amenaza sino una necesidad.

Qué honor poder ver a estas bandas en este circuito y descubrir y reiterar una vez más que Bogotá es mucho más de las diez bandas que rotan por todos los espacios públicos, porque a los que fueron saben que fue un concierto de talla mundial y que las grandes bandas no necesitan estadios para sonar como deben, así que encontraremos de nuevo a Detonadores y Sunset Street en las finales para ver si alguna de ellas avanza a la gran final regional, mientras que por lo pronto el segundo heat será el sábado 24 de octubre con otro cartel que promete darnos una de las mejores noches del año y que dejará claro que esta cuarta edición del Wacken Metal Battle Colombia no es un simple torneo sino una declaración de intenciones de una escena que ya no pide permiso para existir sino que exige ser escuchada.

@subterranica

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Colombia

Aun si fuera verdad que más de 500 mil personas fueron a Rock al Parque, esta entonces sería la peor noticia para la escena del rock bogotano

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¿Dónde putas están esas 500 mil personas cuando las bandas colombianas se presentan durante el resto del año? ¿Dónde están cuando esas mismas agrupaciones organizan un concierto en un bar y no consiguen meter ni diez personas pagando una entrada de veinte mil pesos? ¿Dónde están los miles de asistentes que aparecen en Rock al Parque, consumen, recorren el festival y llenan los espacios frente a las tarimas, pero desaparecen cuando los músicos necesitan vender unas cuantas boletas para poder seguir tocando?

Si aceptáramos que la cifra de 500 mil asistentes publicada por varios medios es cierta, tendríamos una noticia hermosa para el festival. Pero hay otra realidad… Durante Rock al Parque, buena parte del público llega para ver a los artistas internacionales que se presentan después de las seis de la tarde. Las bandas nacionales pueden estar tocando desde temprano, pero la convocatoria que parece multitudinaria no se traduce en público para sus conciertos durante el resto del año. Esas mismas agrupaciones que aparecen en el cartel de uno de los festivales públicos más importantes del continente no consiguen reunir ni diez personas en un bar.

Entonces, ¿de qué público estamos hablando? ¿De una comunidad que sigue a sus bandas, compra entradas, asiste a conciertos y sostiene una escena musical o de una multitud ocasional que consume rock cuando la entrada es gratuita y el espectáculo está financiado con recursos públicos?

Asistencia en las primeras bandas

Aquí aparece la contradicción. Hay personas dispuestas a gastar treinta mil pesos en un perro caliente durante el festival, pero que no pagan veinte mil por entrar a ver a una agrupación colombiana en un escenario independiente. No se trata de cuestionar en qué gasta su dinero cada persona. Se trata de señalar la hipocresía de una cultura que dice apoyar el rock nacional, comparte afiches, publica fotografías desde el parque y aplaude a las bandas cuando no tiene que pagar por escucharlas, pero que después no aparece cuando esas mismas agrupaciones necesitan público para sobrevivir.

El problema no es que el rock colombiano carezca de músicos, de propuestas o de talento. El problema es que hemos confundido la asistencia a un festival gratuito con la existencia de una escena musical sólida. Una multitud que llega a ver a sus artistas internacionales favoritos no constituye automáticamente un público para las bandas nacionales. Y una persona que disfruta de un concierto gratuito no necesariamente se convierte en alguien dispuesto a pagar por la música durante el resto del año.

El público del rock colombiano tiene que mirarse al espejo. No puede exigir mejores bandas, mejores escenarios, más conciertos y mayor reconocimiento mientras se niega a pagar una entrada de veinte mil pesos. No puede reclamar que los músicos vivan de su trabajo y después dejarlos solos frente a una taquilla vacía. La música necesita seguidores, pero también necesita personas dispuestas a sostener económicamente aquello que dicen amar.

Por supuesto, existen seguidores que apoyan de manera constante a las agrupaciones, compran entradas y mantienen vivos los circuitos independientes. Pero si una banda puede tocar ante miles de personas en un festival y después no consigue reunir ni diez asistentes en un bar, algo está profundamente jodidísimo en la relación entre esa escena y su público.

Y esto es directo, el público del rock colombiano, entendido como esa masa que presume de apoyar el género pero solo aparece cuando todo es gratis, es una mierda. Es un público acomodado, acostumbrado a que otros paguen la cuenta, que confunde consumir un espectáculo con apoyar una cultura. Quiere la foto, la experiencia, el artista internacional y el festival multitudinario, pero no quiere asumir los veinte mil pesos que pueden ayudar a mantener viva a una banda nacional.

Rock al Parque puede ofrecer visibilidad a ciertas bandas, pero la visibilidad no paga los ensayos, las grabaciones, el transporte, los equipos ni el alquiler de un bar. Los músicos no pueden vivir eternamente de la promesa de que algún día ese público regresará. Tampoco pueden sostener una carrera esperando la siguiente convocatoria institucional.

Treinta años después de la creación del festival, la pregunta no es solamente cuánta gente fue al parque. La pregunta es cuántas de esas personas seguirán a las bandas colombianas cuando se apaguen las tarimas, se retiren los artistas internacionales y desaparezca la gratuidad. ¿Cuántas comprarán una entrada de veinte mil pesos para ver a esas mismas agrupaciones en un bar? Eso sucedía en los noventas cuando al otro día una banda que se hiciera notoria sonaba en las radios y llenaba bares, hoy para nada.

Asistencia en las horas antes de las 6.00 PM

Porque si la respuesta es que no llegan ni diez, entonces tenemos que dejar de celebrar las multitudes como prueba del éxito del rock nacional. Tal vez el festival sí tiene público. Tal vez los artistas internacionales sí tienen público. Lo que parece no tener la escena colombiana, en muchos casos, es un público dispuesto a pagar por ella.

Y esa es la peor noticia. No que la gente deje de ir a Rock al Parque, sino que después de treinta años todavía haya bandas colombianas que no consigan reunir diez personas pagando una entrada. El día que termine el festival, los músicos seguirán necesitando público. Y entonces no habrá perro caliente de treinta mil pesos, artista internacional ni presupuesto público detrás del cual esconderse.

Hagamos un ejercicio ¿que pasaría si se cobrara mil pesos por persona, cuanto ingresaría para rock al parque para traer más bandas de calidad o inyectarle al rock y la pregunta dura, si se cobrara mil pesos? cuanta gente irira?

Si Rock al Parque convocó 561.020 asistencias en tres días según lo que dice la alcaldía, ¿qué pasaría si cada asistente pagara apenas $1.000? No estamos hablando de cobrar una entrada de $20.000 ni de convertir el festival en un negocio privado. Estamos hablando de una contribución simbólica y de preguntarnos cuánto dinero podría regresar directamente a la escena del rock colombiano.

La cuenta inicial es sencilla: si las 561.020 asistencias se mantuvieran y cada una pagara mil pesos, el recaudo bruto sería de $561.020.000.

La pregunta más interesante es la segunda: ¿cuánta gente dejaría de ir si tuviera que pagar esos mil pesos? No hay datos que permitan predecirlo con certeza. Pero podemos calcular cuánto se recaudaría en distintos escenarios.

Recaudo bruto con una contribución de $1.000 por asistencia

100% de la asistencia

$561.020.000

561.020 asistencias pagando $1.000 cada una

90% de la asistencia

$504.918.000

504.918 asistencias pagando $1.000 cada una

75% de la asistencia

$420.765.000

420.765 asistencias pagando $1.000 cada una

50% de la asistencia

$280.510.000

280.510 asistencias pagando $1.000 cada una

25% de la asistencia

$140.255.000

140.255 asistencias pagando $1.000 cada una

Escenarios hipotéticos, antes de costos de recaudo y operación.

Con que pagara la mitad del público registrado, entrarían más de $280 millones. Con una cuarta parte, serían más de $140 millones que podrían destinarse, si así se decidiera y presupuestara, a circulación de bandas nacionales, giras, grabación, producción de conciertos o mejores honorarios.

Si una persona está dispuesta a desplazarse, pasar horas en el parque y gastar decenas de miles de pesos en comida, ¿pagaría mil pesos para entrar? ¿Cuántos dejarían de ir? ¿Y qué nos diría eso sobre la relación real del público con el festival y con el rock colombiano?

La cifra de asistencia de 2026 permite plantear el experimento, pero no demuestra de antemano cuántas personas aceptarían pagar. Precisamente por eso, la pregunta de los mil pesos es tan potente, pone a prueba cuánto vale realmente el apoyo que el público dice tener por el rock.

Entonces volvemos a la pregunta inicial ¿En donde están todos esos rockeros el resto del año?

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