Latinoamérica
Gato Loko presenta “Somos o no Somos” su primer EP en estudio.
La adrenalina, el miedo, el amor y el odio, llegan en forma de rock, a través del primer EP de estudio de Gato Loko, ‘Somos o no Somos’, que reúne cuatro canciones sinceras y cargadas de sentimiento, las cuales están disponibles en todas las plataformas de streaming, desde el lunes 31 de octubre.
‘Somos o no Somos’ es el resultado exitoso de poner varios contrastes musicales y personales en un mismo camino, una vivencia del sueño común de Sergio Romero, en el bajo; Fernán Fortich y Enrique Luis Monroy, en las guitarras y Wilken Rodríguez, en la batería. Las cuatro canciones que dan forma a la producción musical, representan ese espejo que regresa la mirada en forma de versos, ritmos, rock, potencia y energía.
Si todos los caminos conducen a Roma, en el 2021, los caminos del Rock condujeron a este Gato Loko directo a la legendaria agrupación Genitallica, en uno de los festivales rock más importantes del país, el Ibagué Ciudad Rock. Dos días inolvidables de Rock n’ Roll, fiesta y amistad, desembocaron en el primer sencillo de la banda bogotana con una colaboración ―nada más y nada menos― que con Antulio Espinosa, guitarrista del cuarteto mexicano.
‘Somos o No Somos’ incluye cuatro temas inéditos fieles a la fuerte descarga de energía y a las influencias del Grunge, el Stoner Rock y el Punk que han caracterizado a este Gato callejero desde hace seis años. Este EP es un paso contundente en el camino que la agrupación ha recorrido para profesionalizar su sonido, ahora de la mano de Abril Records en Bogotá.
La creatividad e inspiración, mezcladas con talento, disciplina, amor y mucho Rock n’ Roll, están plasmados en este EP; el cual, a su vez, es una catarsis para liberar sentimientos y emociones a través de un gran trabajo ―divertido y dedicado― expresado al mejor estilo de Gato Loko.
‘Somos o No Somos’ también es el debut de Enrique Luis como vocalista en Gato Loko, componiendo e interpretando dos de las cuatro canciones: ‘Presente‘, una carta de amor para las personas, los momentos y los lugares que nos inspiran en la vida, que nos hacen mejores y ‘Mátame‘, el desquite, el desahogo, porque no todo es color de rosa, y la música también se puede dedicar a todo aquello que odiamos.
Por su parte, Fernán Fortich, interpreta ‘Diversión y Miedo’, la cual invita a comprender que la alegría y el miedo son los motores de la existencia, la fuente de nuestras decisiones; finalmente está ‘Café’, un rock fiestero para cuando creemos perderlo todo, cuando tocamos fondo, y sólo pensamos en gritar: «¡No quiero continuar!»; un tema sincero y visceral que cuenta con la participación de Antulio Espinosa González (Genitallica) en la guitarra eléctrica.
‘Somos o no Somos’, se encuentra disponible en plataformas musicales desde el lunes 31 de octubre, para compartir, dedicar, gritar y con la esperanza de que también sea una mirada sincera al espejo de las emociones para quienes lo escuchen.
Escúchalo completo aquí https://ditto.fm/somos-o-no-somos
Colombia
Treinta Años de oscuridad: Luciferian y el nacimiento del lamento negro
Hay discos que se escuchan y hay discos que se viven, que se sufren, que se sangran. “Where Rivers of Sorrow Flow” la más reciente obra de la banda colombiana Luciferian, pertenece sin duda a esta última categoría. Lejos de ser un simple álbum de aniversario, esta producción de Melodic Black Metal se erige como un monumento al dolor más crudo, una catarsis colectiva que celebra tres décadas de existencia no con fuegos artificiales, sino con las cenizas de una experiencia terrible que marca vidas y que solo quienes la vivieron la pueden entender a profundidad, este no es un disco para celebrar… Es un disco para sobrevivir.
Para entender la magnitud de esta obra, hay que mirar directamente al alma de su creador, Héctor Carmona, fundador, guitarrista y voz de la banda desde su nacimiento en Armenia en 1996, Carmona ha transitado un camino que pocos músicos en el país se atreven a pisar. Treinta años después, la celebración no podía ser la típica fiesta de aniversario, en cambio, la banda se sumergió de lleno en una producción que funciona como un exorcismo sonoro y una catarsis de vida.
El resultado es un libro de lamentaciones, cada riff, cada golpe de batería y cada línea vocal están impregnados de una desolación que trasciende lo musical. Es la sensación de estar al borde del abismo, de mirar hacia atrás y ver tres décadas de sacrificios, de penurias y de una lealtad inquebrantable a un ideal oscuro. Ese es el verdadero peso de “Where Rivers of Sorrow Flow”.
En Colombia el metal extremo siempre ha luchado por encontrar su lugar, Luciferian se ha consolidado como una de las bandas con mayor proyección internacional, acumulando más de 123 conciertos internacionales y siendo teloneros de titanes como Mayhem, Immortal, Marduk y Behemoth y es precisamente esta trayectoria la que hace que este nuevo álbum sea tan impactante.
Este disco sin duda es el más crudo de su catálogo, no en lo musical, en el concepto. Mientras que en el pasado la banda exploró sonidos más directos dentro del black metal, aquí se permiten un nivel de vulnerabilidad que sorprende. La inclusión de piezas vocales melódicas no busca suavizar el dolor, sino acentuarlo, creando un contraste desgarrador entre la brutalidad visceral y la belleza funesta. Para quienes aman el género, ya pueden ser considerado un antes y un después en la historia del black metal nacional, elevando la vara lírica y emocional del género en el país.
Y si el corazón del disco es el sufrimiento de Carmona, sus huesos son la batería de Edixon Sepúlveda. La percusión en este álbum no es un solo acompañamiento rítmico; es una fuerza de la naturaleza. Sepúlveda despliega una ejecución visceral que va desde el blast beat agotador hasta golpes pausados y ceremoniales que parecen latidos de un moribundo, es difícil encontrar bateristas compositores que no sean solo acompañamiento.
Es en la interacción entre la guitarra melódica y esta batería implacable donde el álbum alcanza su clímax emocional, la sensación es la de estar atrapado en una tormenta perfecta, la furia del black metal más ortodoxo fusionada con la melancolía épica de un lamento fúnebre. La producción captura esa esencia cruda, evitando la pulcritud excesiva para mantener la autenticidad de la sangre derramada en el estudio.

El arte de la portada es la llave de entrada a la narrativa del disco. Sin necesidad de escuchar una sola nota, la imagen ya advierte al espectador sobre el viaje al que está a punto de someterse. La portada está cargada de simbolismo, repleta de elementos oscuros que funcionan como jeroglíficos del dolor.
Estos símbolos no son coincidencia, son el reflejo visual de la narrativa interna del disco, cada detalle gráfico acompaña y potencia la historia que las canciones cuentan, sumergiendo al oyente en una experiencia multimedia donde la vista y el oído se unen en un mismo punto de desolación. Es un recordatorio de que, en el black metal, la estética es parte esencial del ritual y Luciferian siempre ha sido pionero en esto, quienes los han visto en vivo saben que sus shows son más un ritual que un concierto.
Para entender la manitud del sacrificio de Luciferian, es imposible ignorar el documental noruego “Blackhearts” (2017). Esta producción siguió a tres bandas de black metal en contextos muy diferentes, una de Irán (donde tocar este género puede ser castigado con la muerte), una de Grecia vinculada a la ultraderecha y la colombiana Luciferian. Están invitados a ver el documental para sumergirse en la mente y vida de esta banda colombiana que ha logrado trascender fronteras.
Ese espíritu de “sacrificarlo todo” que se ve en el documental, es el mismo que impregna “Where Rivers of Sorrow Flow”. La mejor (y peor) forma de celebrar 30 años de carrera era enfrentar el dolor de frente, convertirlo en arte y ofrecerlo como un tributo sangrante a la oscuridad que los ha mantenido vivos durante tanto tiempo.
Bienvenidos al río de penas que fluye en donde no hay salvavidas que valga la pena.
Latinoamérica
El Rock and Roll Hall of Fame premia a quien no lo necesita, ignora a quien lo merece y confunde eclectismo con identidad en su clase 2026
Por: Redacción Especial
La maquinaria del Rock & Roll Hall of Fame ha hablado y como cada año lo ha hecho entre aplausos tímidos y una catarata de críticas. La Clase de 2026, anunciada el pasado lunes 13 de abril durante un episodio temático de American Idol, ya está aquí. Y sí, es tan confusa, contradictoria y extraña como esperábamos.
En la tierra donde nació el rock and roll (o al menos donde lo patentaron),la institución de Celveland ha decidido abrir de par en par sus puertas a un grupo de artistas que representan todo, absolutamente todo, excepto quizás la esencia del género que supuestamente honran. Mientras leyendas del rock duro como INXS quedan tiradas en la cuneta por enésima vez, el Salón celebra con bombo y platillo (y con una pizarra llena de hip-hop, salsa y pop) su nueva hornada de elegidos.
Uno de los puntos más irónicos de esta convocatoria es la actitud de dos de los mayores pesos pesados del año, Iron Maiden y Oasis. Llevaban años en la lista de espera (tres nominaciones cada uno), y su ingreso huele más a una rendición del Salón por la presión popular que a un deseo mutuo.
Comencemos con los británicos de Iron Maiden. Durante décadas, la banda liderada por Steve Harris ha sido el símbolo de la rebeldía del heavy metal. Sin embargo, la institución los mantuvo fuera durante 20 largos años de elegibilidad, ignorando a una de las bandas más influyentes en la historia de la música pesada. Ahora, en su 50 aniversario, los inducen. La reacción de la banda fue tan fría como profesional: agradecieron a los fans y dijeron que “siempre es bueno ser reconocido”, pero dejando claro que nunca necesitaron este sello para legitimarse. Para ellos, esto es un trámite.
El caso de Oasis es aún más grotesco y divertido. Los hermanos Gallagher llevaron el arte del desprecio a otro nivel. Liam Gallagher llamó al Salón “una mierda llena de BUMBACLARTS” y animó a sus fans a no votar. Noel, por su parte, siempre mostró un cinismo absoluto. Ahora, tras ser inducidos, Liam ha tenido que recurrir a la “psicología inversa” en redes sociales declarando en un trino “Reverse psychology vibes in the area Oasis RnR hall of farmers”.

¿Qué nos dice esto? Que el Salón de la Fama está tan desesperado por relevancia que prefiere incluir a artistas que se han cagado en él sistemáticamente antes que mantener la coherencia. Es la victoria del “clickbait” institucional.
Mientras Liam Gallagher se burla del sistema desde su pedestal, hay artistas que esperan con respeto y dignidad una oportunidad. Es el caso de INXS.
La banda australiana, liderada en su gloria por el carismático Michael Hutchence, era una de las nominadas más fuertes de este año. No solo arrasan en la nostalgia de los 80 y 90, sino que su música es Rock & Roll con mayúsculas: guitarras sucias, secciones rítmicas sexuales y una actitud de estrella de rock que pocos igualan. Consiguieron el sexto puesto en la votación popular con más de 645,000 votos.
¿El resultado? Excluidos. Por supuesto, no hubo cupo para ellos porque el Salón estaba demasiado ocupado premiando a Sade (smooth jazz/soul), Wu-Tang Clan (hip-hop) y Luther Vandross (R&B).
La excusa de que “el rock es una actitud” es un mantra que el Salón repite para lavar su conciencia, pero la realidad es que INXS representa la esencia de la música de estadio, el rock alternativo y el pop rock de alta calidad. Si INXS no es Rock & Roll, ¿qué es? Es una falta de respeto que una institución con sede en Estados Unidos, un país que le debe mucho al rock británico y australiano, deje fuera a la banda de “Need You Tonight” para meter más nombres de la vieja escuela del hip-hop. Australia no tiene un representante en el Salón desde que AC/DC entró en 2003. Esto ya no es un desaire, es una pared.
La gran “sorpresa” para la prensa sensacionalista fue la exclusión de Shakira. La barranquillera era la gran esperanza pop de la votación, colocándose entre las primeras posiciones del voto popular. Sin embargo, el jurado de 1.200 expertos la dejó por fuera.
Permítanme ser claro ¿Es extraño que Shakira no esté en el Salón de la Fama del Rock? No. No lo es. Shakira es un ícono mundial del pop y la música latina, pero su inclusión hubiera sido el clavo final en el ataúd de la identidad del Museo. Sin embargo, la ironía es brutal. El mismo jurado que dice que Shakira “no es suficientemente rockera” ha decidido premiar a Queen Latifah, MC Lyte y Celia Cruz en la categoría de “Influencia Temprana”.

Ojo, no estamos cuestionando el mérito de estas leyendas. Celia Cruz es la reina de la salsa, Queen Latifah una pionera del hip-hop femenino. Son gigantes. Pero la hipocresía es mayúscula, resulta que el género “Rock & Roll” se puede estirar como chicle para incluir salsa y rap, pero no para incluir a una estrella pop latina que ha vendido millones. ¿Dónde está la coherencia? Si el rap es rock, ¿por qué el pop no lo es? Si la salsa es “influencia temprana”, ¿por qué el pop latino no es merecedor? La lógica brilla por su ausencia.
Lo que vemos en la clase de 2026 es la confirmación de una tendencia… el Rock & Roll Hall of Fame debería cambiar su nombre a Music Hall of Fame. Punto.
El listado de este año es un festival de lo políticamente correcto y la diversidad forzada que, paradójicamente, deja fuera a los que realmente tocan la guitarra eléctrica. Tenemos a Phil Collins (otra vez, porque ya estaba con Genesis), a Billy Idol (un acierto tardío), a Joy Division/New Order (indiscutibles, aunque más cerca del post-punk) .
Pero luego miras a los excluidos y la sangre hierve. The Black Crowes, Jeff Buckley, New Edition (que ganaron la votación popular, pero fueron ignorados por el jurado) y sobre todo, INXS, se quedan fuera. Mientras tanto, Fela Kuti (afrobeat) y Gram Parsons (country) entran por la puerta de atrás. Son genios, pero si abrimos la veda para todo el mundo, ¿por qué no está Weird Al Yankovic? ¿O Toto?
La inclusión de Wu-Tang Clan es, para muchos la cereza del pastel. Nadie duda de su impacto cultural, y el rap es tan vital para la música moderna como lo fue el blues para el rock. Sin embargo, cuando vemos a Method Man (lírico del Wu-Tang) quejándose de que New Edition no entró porque “son nuestros Hall of Famers, independientemente de si es rock and roll”, te das cuenta de que ni ellos mismos entienden las reglas de este juego.
El Salón de la Fama del Rock & Roll ha dejado de ser un templo para convertirse en un parque temático. Es un espacio donde Iron Maiden entra a regañadientes, donde Oasis se burla del anfitrión, donde el heavy metal convive con el dance de Sade y donde se le cierra la puerta al rock de estadio australiano.
Mientras sigan confundiendo “influencia cultural” con “Rock & Roll”, seguirán pasando estas cosas. Veremos que pasa el 14 de noviembre en la ceremonia de Los Ángeles, esperando ver a Liam Gallagher recoger su trofeo con una sonrisa irónica, a Bruce Dickinson cantando “The Trooper” mientras los ejecutivos de la industria se miran las carteras, y a los fantasmas de Hutchence preguntándose desde el más allá qué demonios pasó con el espíritu rebelde de la guitarra eléctrica.
Porque en el fondo, lo sabemos… el día que el Rock & Roll Hall of Fame empezó a tomarse en serio a sí mismo, dejó de ser rock and roll.
Festivales e Industria
Latinoamérica prepara un choque bestial en Lima, estas son las doce bandas en la final regional de Wacken Metal Battle 2026
Cuando más de 400 bandas de metal decidieron inscribirse este año en uno de los concursos de música más exigentes del planeta, quedó claro que Latinoamérica no solo hace gran cantidad de Metal y Hard Rock, sino que construye escena fuerte y diversa. Este año Wacken Metal Battle 2026 rompió récords de participación en Suramérica, consolidándose como una de las regiones más activas dentro del circuito global que, desde 2004, abrió las puertas al Wacken Open Air, el festival de metal más importante del mundo, celebrado cada año en Alemania.
COLOMBIA:
Después de meses de eliminatorias locales y finales nacionales, cada una cargada de logística, viajes interregionales y una competitividad brutal, el camino de las bandas ha llegado a su punto más alto, se viene la gran final regional de Latinoamérica, que se llevará a cabo en Lima, Perú, el 21 de febrero de 2026. Allí, los grupos que representarán a sus países se enfrentarán por el derecho a representar a toda la región en la etapa global del Metal Battle en Alemania.
La lista de finalistas es impresionante por su alcance geográfico y variedad. Desde Venezuela llegan Visión Real y C.E.R.E.S, representando la pujante escena venezolana y quienes actualmente tienen la bandera de la región. De Colombia, dos actos fuertes como Athemesis y Altars of Rebellion ganaron su derecho a competir tras una final nacional intensa en Bogotá, donde demostraron profesionalismo e identidad territorial descentralizando la música del país.
VENEZUELA:
Ecuador estará presente con Shadow Bullets y Sublevación Post-Mortem, proyectos que han capitalizado su energía underground para destacarse en un circuito bastante competitivo. De Perú, Inkarri y Tepuy llegan con el apoyo de su escena local, fuertes de repertorio y una base de seguidores consolidada. Bolivia deposita sus esperanzas en Invencible y Cremated Existence, bandas que han sorteado enormes desafíos logísticos para posicionarse en estas instancias. Y de Chile, Force y Letalis dos bandas de Heavy Metal que completan el cuadro de finalistas que, en los últimos años, ha crecido en presencia y originalidad. Es la primera vez que Chile participa en Wacken Metal Battle y es uno de los países con más escena en el planeta.
BOLIVIA:
Lo que enfrentan estas bandas no como lo hemos dicho siempre una competencia, sino el resultado de trayectos de meses, de viajes largos para presentarse en eliminatorias locales y nacionales, de ensayos y vida personal, de organizar recursos propios para sostener una participación internacional. En muchos casos, estos grupos han tenido que costear vuelos, alojamientos y equipos por su cuenta, además de cumplir con requisitos logísticos como pasaportes vigentes y repertorios originales que respetan las normas internacionales de la competencia.
ECUADOR:
La complejidad de producir un evento regional de esta magnitud es algo casi impensable pero que se logra gracias a las bandas, público y promotores. Coordinar procesos en seis países distintos, cada uno con sus particularidades culturales, escenarios, públicos y circuitos de metal, requiere una estructura de organización sólida y comprometida. En este sentido, la batalla regional es también un testimonio de la madurez de la escena latinoamericana, que ha sabido articular esfuerzos para competir de tú a tú con bandas de otras regiones del mundo.
CHILE:
Detrás de este proceso está un equipo de promotores que han llevado la competencia desde lo local hasta lo continental. A la cabeza de esta articulación se encuentra Felipe Szarruk, director regional y promotor de Metal Battle Suramérica, a la par, promotores en cada país han hecho posible que las finales nacionales salgan adelante: Raúl Colmenares en Venezuela; Edixón Sepúlveda en Colombia quien también es director logístico regional; Diego Orrego en Ecuador; Gustavo Delgado en Perú; Helmut Jahnsen en Bolivia; Raúl Saavedra como Relaciones Públicas de la región y Evelyn Jayson en Chile. Es un equipo multicultural, transnacional y muy comprometido que lleva tres años ya trabajando para darle a las bandas un circuito único. Muchas más personas involucradas que son ejes en cada área.
PERÚ:
La final regional en Lima no solo será un espectáculo musical producido por Xaria Music a la cabeza de Gustavo Delgado Pino y Patricio Mendía Hidalgo, será un cruce de historias, identidades y territorios. Será el momento en que las voces de bandas que representan esta diversidad, desde metal tradicional hasta folk Metal y variantes más extremas y contemporáneas, se encuentren en una competencia que trasciende fronteras. Más allá del resultado, el solo hecho de llegar hasta aquí, enfrentando barreras económicas, geográficas y organizativas ya es una victoria para la escena metalera latinoamericana.
Y en el horizonte, más allá de Lima, está el objetivo supremo, el escenario del Wacken Open Air en Alemania, ese festival legendario que desde hace décadas reúne a amantes del metal de todo el mundo y representa la cima de la aspiración para muchas de estas bandas.
Teatro kantaro
21 de febrero de 2025
Av tacna 225 lima
Gran final regional South America Northen Region
https://www.instagram.com/cckantaro?igsh=MWpqazVrYWJ3MWYzZQ==
Capacidad para público: 600
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