Colombia
Estos fueron los hallazgos de la Contraloría en el Festival Rock al Parque… Guitarrita tenía razón.
En una de las entrevistas que le hacían a uno de los curadores de Rock al Parque, él clamaba que había “ganado” la tutela que fue interpuesta no solo al festival sino a él como curador por todas las irregularidades y deshonestidad en Idartes en la producción del evento. Eso es falso, esa tutela no la ganó nadie, fue desestimada por el juzgado porque dijeron como pueden leer en la sentencia pública si la buscan, que no era un caso de tutela sino que debía ser llevado a otros estrados de la justicia. Entonces levantar esa falsa bandera triunfalista como lo hacen muchos colombianos cuando no son castigados por sus faltas es un error fatal, pero lo es aun más que una entidad como Idartes que se supone debe velar por el desarrollo de las artes en Colombia, niegue a sus funcionarios como lo hizo con este curador y un roadie que ya había renunciado públicamente al instituto por corrupción como lo publicó en diversas redes, diciendo que se iba en los tiempos en que el curador de Hip Hop al Parque fue amenazado de muerte por no darle dinero a ciertos sectores y le tocó irse del país. Según la carta de renuncia que hizo pública este funcionario, daba a entender que para “calmar las aguas”, Idartes pagó los dineros solicitados.
Durante años desde Subterránica hemos denunciado estas irregularidades las cuales Idartes siempre ha querido tapar con burlas como la que uno de sus contratistas, un medio que se dedica a espacir noticias falsas y que en cualquier país en donde exista la justicia sus componentes estaría presos, acá el gobierno los ha premiado y hasta les ha organizado conferencias para que enseñen con orgullo bajo máscaras de pollos y caballos que son “los reyes del anonimato” Usaron ese medio para burlarse cuando estábamos denunciando. O usa la treta de decir que los deshonestos no “son funcionarios de iIdartes” para lavarse las manos cuando claramente la ley dice que la entidad es responsable por el actuar de cada uno de sus contratistas. Sin embargo y lo más cómico y dantesco de estos casos es que lo sjueces no los toman en serio y ahí siguen, año tras año desfalcando y practicando el nepotismo y un sinnumero de delitos.
Una lástima porque Rock al Parque era un gran espacio que había sido creado para el rock y el Metal de Bogotá, pero ahora lo convirtieron en una especie de Lollapalooza o Estereo Picnic financiado con el erario para beneficiar a unos pocos y con interés comercial.
Nunca lo habíamos hecho porque pretendíamos que los músicos serían más inteligentes de buscar las actas de la Contraloría pero parece que a los músicos no les interesa esto con tal de tener un pequeño pedazo de esta torta, así los mismos músicos se convierten en cómplices de estas actuaciones, al mirar hacia otra parte y seguir la misma tónica de Idartes.
Ojo, esto no solo sucede en Idartes, sucede en casi todas las entidades del Estado, pero Colombia ha sido y seguirá siendo tolerante a la corrupción, porque parece que es la única manera de poder comer en este país.
Publicamos entonces los pliegos recibidos en las visitas fiscales realizadas al Festival Rock al Parque en 2018 y 2021 y es necesario que entiendan que lo acá descrito no lo inventamos o lo estamos diciendo nosotros sino que fue lo encontrado por la Contraloría General de la República sin que hasta el día de hoy halla sanciones contra Idartes.
Para la visita fiscal que solicitamos en 2018 la Contraloría encontró lo siguiente:
Puede descargar el oficio acá y buscar más en los archivos públicos: https://drive.google.com/file/d/1bYDpNr8NXXMrhIhRinOelMclwZEyVpl_/view?usp=sharing
Hallazgo Administrativo por irregularidades en publicación de pliegos: Esto indica que se encontraron problemas o deficiencias en la manera en que se publicaron los pliegos de condiciones para algún proceso contractual o licitatorio relacionado con el festival. La publicación de los pliegos es crucial para garantizar la transparencia y equidad en los procesos de contratación pública.
Hallazgo Administrativo por falta de cuidado en el manejo del archivo documental del expediente contractual No. 1139 de 2017: Este hallazgo señala que hubo deficiencias en el manejo y archivo de la documentación relacionada con el expediente contractual específico mencionado. Esto puede afectar la trazabilidad y transparencia en la gestión documental del IDARTES.
Hallazgo Administrativo con presunta incidencia disciplinaria por posible omisión a lo establecido en el Manual de Interventoría del IDARTES y no atención a la normativa del artículo 83 de la Ley 1474 de 2011: Aquí se indica que se identificaron acciones u omisiones que podrían constituir infracciones disciplinarias. Específicamente, podría estar relacionado con la falta de cumplimiento de las normativas y procedimientos establecidos para la interventoría de contratos en el IDARTES.
Pero en lugar de aceptar esto y viendo que nunca hubo sanbciones, no solo continuaron como lo habían hecho desde un principio, tomaron fuerzas al ver que los músicos en su desespero por comer y por espacios de difusión no apoyaban a las personas que los denunciaban y que se permitían burlas y vetos a nosotros y a otros agentes, entonces no pararon, para 2021 solicitamos otra visita fiscal basada en varias pruebas de irregularidades y estos fueron los hallazgos de la Contraloría:
Puede descargar el documento acá o buscar en los archivos públicos: https://drive.google.com/file/d/1cfdoioQoNRBlBCk7kWYhlMlzSSa1kpDp/view?usp=sharing
Basado en la auditoría de la Contraloría de Bogotá sobre los contratos relacionados con los festivales al parque, específicamente en el marco del Plan de Desarrollo ‘Bogotá Mejor Para Todos’, se identificaron varios hallazgos administrativos con presunta incidencia disciplinaria y fiscal. Aquí están los principales hallazgos resumidos:
Contrato 1181-18: Se encontró una presunta incidencia disciplinaria y fiscal por falta de evidencia de la ejecución contractual, con una cuantía de $875.805.100.
Contrato 1130-2019: Hubo un hallazgo administrativo por no establecer adecuadamente los gastos de administración, relacionado con los Festivales al Parque 2019.
Contrato 1122-2017: Se identificó un hallazgo administrativo con presunta incidencia disciplinaria y fiscal por deficiencias en el ejercicio de supervisión del contrato, con una cuantía de $79.445.875.
Contrato 1291-2017: Se reportaron varios hallazgos administrativos, incluyendo deficiente planeación, falta de cuidado al elaborar documentos del contrato y la falta de publicación en el SECOP, relacionados con la prestación de servicio de transporte terrestre de pasajeros y carga.
Contrato 1418-2019: Se encontró un hallazgo administrativo con presunta incidencia disciplinaria y fiscal por deficiencias en el ejercicio de supervisión, con una cuantía de $5.532.709.
Contrato 1177-2018: Se detectó un hallazgo administrativo por incumplimiento en el proceso de convocatoria pública, relacionado con la prestación de servicios de alimentación e hidratación.
Contrato 1420-2019: Se reportó un hallazgo administrativo por deficiencias en la gestión documental-contractual, particularmente en el ejercicio del archivo y la trazabilidad documental.
Estos hallazgos reflejan irregularidades en la ejecución y supervisión de los contratos, implicando posibles problemas disciplinarios y fiscales que fueron remitidos a las autoridades competentes para su correspondiente atención y seguimiento, pero las autoridades nunca hacen nada, absolutamente nada y la rueda sigue y sigue girando.
Dentro de los hallazgos identificados por la Contraloría de Bogotá en relación con los contratos de los festivales al parque, se destacó un hallazgo específico relacionado con la transparencia en las convocatorias públicas. Este hallazgo se menciona en el contexto del contrato 1177-2018, donde se señala que no se dio cumplimiento cabal al principio de transparencia reglamentado en la ley 80 de 1993 y los pronunciamientos del Consejo de Estado en materia de procesos de selección objetiva para la adjudicación del mencionado contrato.
Este hallazgo implica que el proceso de convocatoria pública para la adjudicación del contrato 1177-2018 no cumplió adecuadamente con los estándares de transparencia requeridos por la normativa vigente, lo cual es una falta administrativa que puede tener implicaciones disciplinarias y fiscales.
Es importante destacar que estos hallazgos son resultado de la auditoría de la Contraloría para verificar el cumplimiento y la correcta ejecución de los recursos públicos destinados a los festivales al parque, y su objetivo es garantizar el uso eficiente y transparente de dichos recursos en beneficio de la comunidad y el desarrollo cultural de Bogotá.
En consideración a las actitudes críticas, burlonas o difamatorias que a menudo se manifiestan, es relevante recordar que existen individuos comprometidos con el progreso del rock como parte integral de la industria musical en nuestro país. La omisión de estos hechos, motivada por la simple búsqueda de reconocimiento superficial, puede inadvertidamente respaldar la deshonestidad. Afortunadamente, un número creciente de personas ha tomado conciencia y está trabajando arduamente para depurar y fortalecer el panorama del rock. No se trata de “salvar” el rock, sino más bien de “sanearlo”, una tarea especialmente desafiante en un entorno tropical donde esta tradición musical no ha tenido una historia arraigada.
@subterránica
Colombia
La banda colombiana de Metal Hijos del Viento debutó en México frente a 100.000 personas en la Marcha para Jesús 2026
No todos los días una banda de metal cristiano colombiana se sube a un escenario en medio de una manifestación religiosa multitudinaria. Mucho menos frente a una audiencia cercana a las 100.000 personas reunidas en el corazón de Ciudad de México. Sin embargo, eso fue exactamente lo que ocurrió con Hijos del Viento durante su presentación en la Marcha para Jesús 2026.
El concierto se trató de un hecho sin precedentes para el rock nacional. Al pisar el escenario del Zócalo capitalino, la banda no solo realizó su primera salida internacional, sino que se convirtió en la primera agrupación de metal cristiano de Colombia en alcanzar una audiencia de dimensiones colosales, superando las 100.000 personas, marcando un antes y un después en la historia del género en el país, demostrando que una propuesta de metal extremo con mensaje espiritual puede romper el techo de cristal y posicionarse en uno de los epicentros culturales más importantes del mundo.

El repertorio seleccionado para este bautizo de fuego internacional fue una muestra de contundencia y evolución artística. La banda abrió su set con la fuerza de “Martyrum” y “DISRUPT”, temas que retumbaron con una fidelidad técnica impecable desde el Ángel de la Independencia hasta los rincones más alejados de la plaza. La audacia de Hijos del Viento quedó de manifiesto al elegir este escenario masivo para estrenar dos piezas inéditas, “Soy” y “Noir”, demostrando una confianza absoluta en su nueva arquitectura sonora. A pesar de que el show debió terminar antes de lo previsto por razones logísticas, la intensidad desplegada en esos minutos bastó para dejar una marca imborrable en el público mexicano y en los miles de espectadores que siguieron la transmisión global.
El impacto del concierto generó un fenómeno mediático inmediato, alimentado por la capacidad de la banda para generar disrupción en un contexto masivo. Mientras las redes sociales se inundaban de comentarios sobre la potencia del sonido y la calidad de la ejecución, en la plaza se vivían momentos únicos de conexión, como grupos de danza que terminaron moviéndose al ritmo de los riffs, evidenciando que el metal, cuando se ejecuta con maestría, rompe cualquier barrera de prejuicio. Esta presentación no fue un evento fortuito, sino una declaración de principios; para los integrantes del grupo, el objetivo era claro, llevar un mensaje de revolución y confrontación, recordando que la esencia de su fe también reside en la disrupción de lo establecido.

Con este debut triunfal, gracias a la gestión de Independent Booking Artist Manager, Hijos del Viento establece un récord histórico para el metal cristiano colombiano, logrando lo que ninguna otra banda del género había alcanzado en la historia del país. Haber compartido tarima con referentes como Upperroom y conquistar a una multitud de seis cifras en su primera incursión fuera de Colombia, los posiciona como líderes de una nueva avanzada cultural. Este éxito en México no es solo un triunfo para la banda, sino una validación de que el metal hecho con convicción y profesionalismo desde Colombia tiene el poder de convocar multitudes y dejar una huella profunda en los escenarios más grandes del planeta.
Fotos por Edixon Sepúlveda.
Colombia
Danny Frati, el músico que hizo de la libertad su único horizonte
Hay artistas que parecen haber nacido con el sonido en la sangre. Danny Frati Celli es uno de ellos. Pero no se los digo como cliché sino como algo más profundo, es un músico de rock que entiende que la libertad no es un concepto abstracto, sino una frecuencia que se encuentra cuando uno se atreve a soltar el freno de mano y lanzarse al vacío al costo que sea.
Lo conocí anoche o mejor dicho lo entrevisté anoche, en una conversación que empezó como una charla sobre su música y terminó convirtiéndose en una reflexión sobre lo que significa realmente ser artista en un mundo que parece empeñado en domesticar el espíritu. Y sí, este artículo es, como deben ser los buenos perfiles, una crónica de ese encuentro y una reflexión sobre lo que encontré en esas preguntas.
Frati nació en San Juan, Puerto Rico hace algunos años, porque el dice que no tiene edad, que el tiempo es algo que no pasa, nació en una época donde la isla aún sonaba a Led Zeppelin, The Animals y otros que llegaba de los Estados Unidos. “Crecí escuchando rock en casa”, me dijo anoche, con esa voz que alterna entre la calma y la intensidad de quien ha encontrado su lugar en el mundo. “Mis padres me enseñaron que la música no era solo entretenimiento, era una forma de entender la vida”.
Para él la música no fue un camino fácil. En los años 90 el rock en Puerto Rico era un territorio en construcción y Danny comenzó su travesía con agrupaciones de amigos tocando covers e incluso su padre fue el primer productor de su primer concierto. Algo que lo marcó ya que por la recepción del público pensó que estaba en el camino correcto, era el primer paso hacia algo suyo, algo más personal, más honesto, porque su necesidad principal siempre ha sido la de tener un mensaje que dar..
Entre 2004 y 2009 se tomó un tiempo y en ese silencio, paradójicamente, encontró su voz. Se graduó como psicólogo, una profesión que, sospecho, le ha dado herramientas para entender la complejidad humana que luego vuelca en sus letras y así lanzó su primer trabajo como solista.
“La psicología me ayudó a entender que la música no es solo expresión, es también escucha”, decía mientras tomaba un trago en medio de la entrevista, solo uno porque tenía otras entrevistas temprano y esa responsabilidad para él es un mantra. “Aprender a escuchar a los demás y sobre todo a uno mismo, cambió por completo mi forma de componer”.
En 2025, Frati nos entregó Más Allá, un álbum que funciona como un viaje cronológico, una novela por entregas donde cada canción es un capítulo en la vida de un protagonista que decide cruzar sus propios límites.
“Quería hacer un álbum que se pudiera escuchar de principio a fin”, explicó Frati, “Un respiro entre la introspección y la euforia, una pausa luminosa dentro de una obra guiada por lo espiritual y lo íntimo”.
Y en ese viaje aparece “Hey, tú”, el sencillo que hoy suena en varias radios y medios independientes y que llegó al número uno en la emisora AzRock de Puerto Rico y que ha sido su carta de presentación en Colombia.

Con un riff que evoca el rock más clásico, “Hey, tú” es mucho más que una canción para escuchar solamente, s un llamado urgente a escapar de la rutina, una invitación a soltarlo todo y lanzarse al vacío.
El 13 de septiembre de 2025, el realizó su primera presentación en Colombia, en el marco de una gira que busca posicionar su propuesta en Suramérica en Dissonante Estudios. Y es que Frati no llegó a Bogotá solo a tocar sino a construir. Durante esa semana, participó en el Bogotá Music Market (BOmm) y visitó medios especializados como Oscura Radio TV, LAUD 90.4 FM, Radio UNAL y Libertadores Online.
Anoche, mientras hablábamos, entendí algo que me pareció genial, Frati no es solo un músico que hace rock sino una persona que vive intensamente con la creencia que la música es un vehículo de autorrealización y tiene claro que no debe depender de nada ni de nadie para conducirlo, la autogestión está siempre presente en todo lo que hace.
Y mientras escribo estas líneas, pienso en eso. En la valentía de empezar, en la libertad de lanzarse al mar sin saber si habrá olas o tormentas, en el rock como un eterno estado de búsqueda y eso conecta, porque muchos vivimos así o al menos tratamos de hacerlo.
Su canción “¿Dónde está el ayer?” es parte del compilado doble de Oscura Radio TV como invitado especial internacional en el disco. Los invito a escuchar su música, un artista que valora su libertad creativa y que ya no le tiene miedo al rock es digno de ser escuchado.
@felipeszarruk
Colombia
Rock al Parque anuncia fechas y cumple 30 años con la necesidad de saldar sus cuentas con el rock
Que bueno sería pensar que para la celebración de los 30 años de Rock al Parque, Idartes va a preparar una fiesta rockera real que honre al género en el país. Desde los años noventa hasta hoy, Colombia se ha convertido en una potencia mundial del Metal mientras el Rock sigue perdiendo terreno ante las “nuevas músicas colombianas” y la tropidelia. Sería genial pensar que lo que veremos es el retorno al rock y sus sonidos.
Lo que para Idartes es un anuncio de fechas, para la comunidad del rock nacional es un ultimátum histórico. La entidad ha confirmado que los próximos 10, 11 y 12 de octubre de 2026, el Parque Simón Bolívar recibirá la edición número 30 de Rock al Parque. Viéndolo de manera histórica, el festival más grande de la región no llega en su mejor momento de identidad, sino arrastrando una deuda profunda con el género que le da nombre.

Bajo el concepto oficial de “30 años, 30 ediciones, estremeciendo a Bogotá”, la dirección de Idartes pretende celebrar un hito, un hito que está más marcado por la ideología de contratistas y trabajadores de turno que tienen la idea que “la música es una” y siguen una agenda política que ha usado el festival tanto para vetar ideologías como el caso de “Gillman”, como para impulsar ideologías, entre ellas que la cumbia es el nuevo rock o que el vallenato de Celso Piña es “el rock de mi pueblo” o que los Gaiteros de San Jacinto son “rebeldes por naturaleza” etc. Entre muchas voces, sobre todo la nuestra, la denuncia ha sido sostenida, en los últimos 20 años, el festival ha sido de todo menos rock. La inclusión sistemática de propuestas de “tropidelia” y otros géneros que desdibujan la esencia del evento ha generado una crisis de representatividad que este aniversario está obligado a corregir, porque el cometido está logrado, ya en Colombia ni siquiera los músicos saben que es rock y eso en lugar de darnos identidad nos ha alejado aun más de la escena mundial.
Para la comunidad del rock y el Metal, celebrar 30 años no puede ser una sencilla fiesta de diversidad mal entendida sino la oportunidad imperativa de saldar las cuentas con el rock, el metal, el punk y el rock alternativo que fundaron las bases de este movimiento y que, edición tras edición, han sido desplazados por curadurías que parecen más interesadas en la tendencia tropical que en la fuerza del género.

El anuncio de María Claudia Parias, directora de Idartes, sobre las “miradas curatoriales” para 2026, pone el foco en una de las heridas más abiertas del festival, la idoneidad de quienes eligen las bandas. Subterránica ha sido enfática en exigir que para esta edición histórica debe haber una curaduría especializada, los encargados de la programación deben ser conocedores reales de la historia y técnica del rock, evitando que el festival termine convertido en una “verbena al parque” más. Se requiere claridad absoluta en los procesos de selección y en el manejo de los recursos públicos, garantizando que el presupuesto se invierta en traer leyendas y fortalecer a las bandas locales que sí representan el género, sin amiguismos ni sesgos ideológicos.
Tras años de denunciar la infiltración de ritmos ajenos, la expectativa para 2026 es que el cartel sea una declaración de principios. El rock bogotano no espera “experimentos sonoros” para sus 30 años; espera el regreso de la distorsión, la técnica y la altura internacional que perdió en las últimas dos décadas. Si bien el Idartes resalta el impacto económico y el derecho a la cultura, el sector del rock le recuerda a la institución que Rock al Parque es patrimonio vivo gracias a los músicos y al público que lo defendió cuando nadie creía en él, porque esto se les olvidó.
Llegar a las 30 ediciones es un logro de la ciudad, pero la verdadera celebración solo ocurrirá si Idartes entiende que el festival no le pertenece a la burocracia de turno, sino a una cultura que exige respeto. Bogotá ya tiene banda sonora para octubre de 2026 y la ciudadanía estará vigilante para que, por fin, esa banda sonora sea auténticamente Rock.
Fotos: Prensa Idartes.
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