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Estos fueron los hallazgos de la Contraloría en el Festival Rock al Parque… Guitarrita tenía razón.

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En una de las entrevistas que le hacían a uno de los curadores de Rock al Parque, él clamaba que había “ganado” la tutela que fue interpuesta no solo al festival sino a él como curador por todas las irregularidades y deshonestidad en Idartes en la producción del evento. Eso es falso, esa tutela no la ganó nadie, fue desestimada por el juzgado porque dijeron como pueden leer en la sentencia pública si la buscan, que no era un caso de tutela sino que debía ser llevado a otros estrados de la justicia. Entonces levantar esa falsa bandera triunfalista como lo hacen muchos colombianos cuando no son castigados por sus faltas es un error fatal, pero lo es aun más que una entidad como Idartes que se supone debe velar por el desarrollo de las artes en Colombia, niegue a sus funcionarios como lo hizo con este curador y un roadie que ya había renunciado públicamente al instituto por corrupción como lo publicó en diversas redes, diciendo que se iba en los tiempos en que el curador de Hip Hop al Parque fue amenazado de muerte por no darle dinero a ciertos sectores y le tocó irse del país. Según la carta de renuncia que hizo pública este funcionario, daba a entender que para “calmar las aguas”, Idartes pagó los dineros solicitados.

Durante años desde Subterránica hemos denunciado estas irregularidades las cuales Idartes siempre ha querido tapar con burlas como la que uno de sus contratistas, un medio que se dedica a espacir noticias falsas y que en cualquier país en donde exista la justicia sus componentes estaría presos, acá el gobierno los ha premiado y hasta les ha organizado conferencias para que enseñen con orgullo bajo máscaras de pollos y caballos que son “los reyes del anonimato” Usaron ese medio para burlarse cuando estábamos denunciando. O usa la treta de decir que los deshonestos no “son funcionarios de iIdartes” para lavarse las manos cuando claramente la ley dice que la entidad es responsable por el actuar de cada uno de sus contratistas. Sin embargo y lo más cómico y dantesco de estos casos es que lo sjueces no los toman en serio y ahí siguen, año tras año desfalcando y practicando el nepotismo y un sinnumero de delitos.

Una lástima porque Rock al Parque era un gran espacio que había sido creado para el rock y el Metal de Bogotá, pero ahora lo convirtieron en una especie de Lollapalooza o Estereo Picnic financiado con el erario para beneficiar a unos pocos y con interés comercial.

Nunca lo habíamos hecho porque pretendíamos que los músicos serían más inteligentes de buscar las actas de la Contraloría pero parece que a los músicos no les interesa esto con tal de tener un pequeño pedazo de esta torta, así los mismos músicos se convierten en cómplices de estas actuaciones, al mirar hacia otra parte y seguir la misma tónica de Idartes.

Ojo, esto no solo sucede en Idartes, sucede en casi todas las entidades del Estado, pero Colombia ha sido y seguirá siendo tolerante a la corrupción, porque parece que es la única manera de poder comer en este país.

Publicamos entonces los pliegos recibidos en las visitas fiscales realizadas al Festival Rock al Parque en 2018 y 2021 y es necesario que entiendan que lo acá descrito no lo inventamos o lo estamos diciendo nosotros sino que fue lo encontrado por la Contraloría General de la República sin que hasta el día de hoy halla sanciones contra Idartes.

Para la visita fiscal que solicitamos en 2018 la Contraloría encontró lo siguiente:
Puede descargar el oficio acá y buscar más en los archivos públicos: https://drive.google.com/file/d/1bYDpNr8NXXMrhIhRinOelMclwZEyVpl_/view?usp=sharing

Hallazgo Administrativo por irregularidades en publicación de pliegos: Esto indica que se encontraron problemas o deficiencias en la manera en que se publicaron los pliegos de condiciones para algún proceso contractual o licitatorio relacionado con el festival. La publicación de los pliegos es crucial para garantizar la transparencia y equidad en los procesos de contratación pública.

Hallazgo Administrativo por falta de cuidado en el manejo del archivo documental del expediente contractual No. 1139 de 2017: Este hallazgo señala que hubo deficiencias en el manejo y archivo de la documentación relacionada con el expediente contractual específico mencionado. Esto puede afectar la trazabilidad y transparencia en la gestión documental del IDARTES.

Hallazgo Administrativo con presunta incidencia disciplinaria por posible omisión a lo establecido en el Manual de Interventoría del IDARTES y no atención a la normativa del artículo 83 de la Ley 1474 de 2011: Aquí se indica que se identificaron acciones u omisiones que podrían constituir infracciones disciplinarias. Específicamente, podría estar relacionado con la falta de cumplimiento de las normativas y procedimientos establecidos para la interventoría de contratos en el IDARTES.

Pero en lugar de aceptar esto y viendo que nunca hubo sanbciones, no solo continuaron como lo habían hecho desde un principio, tomaron fuerzas al ver que los músicos en su desespero por comer y por espacios de difusión no apoyaban a las personas que los denunciaban y que se permitían burlas y vetos a nosotros y a otros agentes, entonces no pararon, para 2021 solicitamos otra visita fiscal basada en varias pruebas de irregularidades y estos fueron los hallazgos de la Contraloría:

Puede descargar el documento acá o buscar en los archivos públicos: https://drive.google.com/file/d/1cfdoioQoNRBlBCk7kWYhlMlzSSa1kpDp/view?usp=sharing

Basado en la auditoría de la Contraloría de Bogotá sobre los contratos relacionados con los festivales al parque, específicamente en el marco del Plan de Desarrollo ‘Bogotá Mejor Para Todos’, se identificaron varios hallazgos administrativos con presunta incidencia disciplinaria y fiscal. Aquí están los principales hallazgos resumidos:

Contrato 1181-18: Se encontró una presunta incidencia disciplinaria y fiscal por falta de evidencia de la ejecución contractual, con una cuantía de $875.805.100.

Contrato 1130-2019: Hubo un hallazgo administrativo por no establecer adecuadamente los gastos de administración, relacionado con los Festivales al Parque 2019.
Contrato 1122-2017: Se identificó un hallazgo administrativo con presunta incidencia disciplinaria y fiscal por deficiencias en el ejercicio de supervisión del contrato, con una cuantía de $79.445.875.

Contrato 1291-2017: Se reportaron varios hallazgos administrativos, incluyendo deficiente planeación, falta de cuidado al elaborar documentos del contrato y la falta de publicación en el SECOP, relacionados con la prestación de servicio de transporte terrestre de pasajeros y carga.
Contrato 1418-2019: Se encontró un hallazgo administrativo con presunta incidencia disciplinaria y fiscal por deficiencias en el ejercicio de supervisión, con una cuantía de $5.532.709.

Contrato 1177-2018: Se detectó un hallazgo administrativo por incumplimiento en el proceso de convocatoria pública, relacionado con la prestación de servicios de alimentación e hidratación.

Contrato 1420-2019: Se reportó un hallazgo administrativo por deficiencias en la gestión documental-contractual, particularmente en el ejercicio del archivo y la trazabilidad documental.

Estos hallazgos reflejan irregularidades en la ejecución y supervisión de los contratos, implicando posibles problemas disciplinarios y fiscales que fueron remitidos a las autoridades competentes para su correspondiente atención y seguimiento, pero las autoridades nunca hacen nada, absolutamente nada y la rueda sigue y sigue girando.

Dentro de los hallazgos identificados por la Contraloría de Bogotá en relación con los contratos de los festivales al parque, se destacó un hallazgo específico relacionado con la transparencia en las convocatorias públicas. Este hallazgo se menciona en el contexto del contrato 1177-2018, donde se señala que no se dio cumplimiento cabal al principio de transparencia reglamentado en la ley 80 de 1993 y los pronunciamientos del Consejo de Estado en materia de procesos de selección objetiva para la adjudicación del mencionado contrato.
Este hallazgo implica que el proceso de convocatoria pública para la adjudicación del contrato 1177-2018 no cumplió adecuadamente con los estándares de transparencia requeridos por la normativa vigente, lo cual es una falta administrativa que puede tener implicaciones disciplinarias y fiscales.

Es importante destacar que estos hallazgos son resultado de la auditoría de la Contraloría para verificar el cumplimiento y la correcta ejecución de los recursos públicos destinados a los festivales al parque, y su objetivo es garantizar el uso eficiente y transparente de dichos recursos en beneficio de la comunidad y el desarrollo cultural de Bogotá.

En consideración a las actitudes críticas, burlonas o difamatorias que a menudo se manifiestan, es relevante recordar que existen individuos comprometidos con el progreso del rock como parte integral de la industria musical en nuestro país. La omisión de estos hechos, motivada por la simple búsqueda de reconocimiento superficial, puede inadvertidamente respaldar la deshonestidad. Afortunadamente, un número creciente de personas ha tomado conciencia y está trabajando arduamente para depurar y fortalecer el panorama del rock. No se trata de “salvar” el rock, sino más bien de “sanearlo”, una tarea especialmente desafiante en un entorno tropical donde esta tradición musical no ha tenido una historia arraigada.

@subterránica

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IDARTES S.A. ¿Entidad pública o agencia de mercadeo de Live Nation en Bogotá?

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Escribir este tipo de artículos cansa… cansa porque caen en oídos vacíos, en personas con hambre, en necesitados. Cansa porque a pensar que todo está a la luz de la evidencia seguirá pasando lo que siempre pasa… nada, absolutamente nada en esta tierra en donde las artes se convirtieron en el bolsillo de un pequeño grupo de individuos que entendieron y descifraron la forma de enriquecerse en el país sin el más mínimo esfuerzo y sin que nadie los cuestione. Esta es solo otra de esas historias que pasaran al olvido en una tierra en donde lo único que no se olvida es la miseria.

Hace unos días el Instituto Distrital de las Artes (Idartes) anunció con bombos y platillos una “alianza estratégica” con la empresa Páramo Presenta. El objetivo, según el comunicado oficial, era ofrecer un descuento del 70% a los músicos de la ciudad para el concierto de Tom Morello, un guitarrista legendario en el rock mundial, famoso por ser miembro fundador de Rage Agaisnt the Mchine, por si alguno aún no tiene ni idea de quién es. El gran problema para los incautos, es que lo que se presenta como una “oportunidad de formación y circulación” es, bajo un análisis riguroso de gestión pública y ética corporativa, uno de los entramados de captura institucional más evidentes de los últimos años.

El discurso que recibimos en los correos, estaba vendiendo esta iniciativa como un apoyo al “crecimiento profesional” para músicos e interesados, pero en términos técnicos y reales esto no es honesto, porque Idartes está utilizando su maquinaria de difusión, su talento humano y sus bases de datos —pagados con los impuestos de los bogotanos— para asegurarle la taquilla a un evento privado que a última hora no logró el objetivo.

Para que entiendan (Si quieren hacerlo) la magnitud del problema, hay que seguir el rastro del dinero… Páramo Presenta ya no es una productora independiente colombiana, desde 2023, el 51% de sus acciones pertenece a Live Nation Entertainment, ese gigante global que controla el mercado de la música en vivo y que es dueño de Ticketmaster y que en los últimos días está envuelto en un escándalo salvaje del que hablaremos más adelante.

Es éticamente cuestionable que una entidad pública de Bogotá dedique recursos para hacerle el marketing gratuito a una multinacional que factura miles de millones de dólares. ¿Necesita Live Nation que el presupuesto del Distrito le ayude a vender boletas? La respuesta es obviamente no. Lo que estamos viendo es el uso de lo público para subsidiar el riesgo comercial de un monopolio privado.

Y esto no pasa por que sí, porque Dios es grande o porque Idartes se apiadó de Paramo o que Paramo “da la oportunidad” a los músicos de ir a escuchar a Tom Morelo. Esto se alimenta de una estructura de “puertas giratorias” donde ex-funcionarios de alto perfil en los medios públicos y entidades de cultura terminan en las directivas de las grandes productoras, así como está sucediendo con el cine y la película de Estado “Padilla” que también benefició enormemente a una productora privada por obra y gracia del espíritu santo.

Uno de los personajes importantes de esta historia, fue una de las voces y programadores más influyentes de Radiónica (el sistema de medios del Estado) y hoy es director de Booking en Páramo/Live Nation, ese el ejemplo perfecto. Estos actores conocen el sistema por dentro, fundaron esas empresas gracias a esos puestos de poder, tienen los contactos directos en las subdirecciones de las entidades y logran que la “gestión cultural” del Distrito se alinee perfectamente con los intereses de su empresa privada. Es la institucionalización de “la rosca”, el Estado no se alía con el sector, se alía con sus antiguos compañeros de oficina, mientras que veta a los independientes que tienen derecho a usar el equipamiento cultural pero no lo hacen porque como dijimos en otro artículo Idartes se cree curador y no administrador. ¿Pero quien dice algo? Al parecer el más cobarde es el mismo artista, quien sufre de pánico a ser vetado. Pero la realidad es la realidad así quieran borrarla.
Dicho de manera directa, acá hay una desviación de Poder y Tráfico de Influencias (Castigado por el Art. 409 y 411 del Código Penal), al menos en el papel.

Lo que Idartes presenta como una “gestión de fomento” es bajo la lupa del Derecho Penal, un presunto Interés Indebido en la Celebración de Contratos. La ley colombiana es clara: el servidor público no puede utilizar su cargo para favorecer intereses privados y al destinar recursos públicos (canales de comunicación institucional, tiempo de funcionarios y bases de datos del sector) para promocionar el concierto de una multinacional como Live Nation, Idartes está actuando como una agencia de mercadeo gratuita. Mientras tanto, a procesos históricos de gestión independiente que llevan décadas construyendo tejido social desde la base, se les somete a una burocracia que asfixia y que es miserable. La “puerta giratoria” de ex-funcionarios de Radiónica y el Ministerio de Cultura hacia las directivas de Páramo no es solo un dilema ético; es el mecanismo que aceita este tráfico de influencias.

Acá se está en plena Violación al Principio de Igualdad y No Discriminación (Art. 13 de la Constitución). La Constitución Política de Colombia obliga al Estado a promover el acceso a la cultura en condiciones de igualdad. Pero ¿A quién le importa? Es una nimiedad, es arte, eso ni existe, en Bogotá se ha instaurado una dictadura del gran formato en donde para el Monopolio (Páramo/Live Nation) se pone una alfombra roja institucional, “alianzas estratégicas” inmediatas y validación estatal para vender sus boletas, pero para el Independiente (Gestores y Músicos Autogestionados) siempre hay una negativa sistemática de equipamientos culturales como La Media Torta, excepto para los amigos que la usan hasta para ensayar.

Negar el uso de escenarios públicos a procesos ciudadanos bajo excusas técnicas de “mantenimiento” o “trámites”, mientras se facilita la logística para el lucro de un gigante privado colocando incluso los logos oficiales, es un acto arbitrario e injusto (Art. 416 del Código Penal). El Estado está decidiendo quién suena y quién calla basándose en la rentabilidad de sus “aliados” y no en el valor cultural del proceso.

Un juez podría decidir si esto es peculado por uso, acá estamos hablando del estado como subsidio de la multinacional, pero como siempre tendrán una respuesta, o una artimaña de derecho para rebajar el discurso, así como lo hizo el monopolio deshonesto de Sayco cuando buscó como bajar los anuncios de la sanción millonaria y la investigación a sus directivos el año pasado. Este país está diseñado para la trampa, para que el deshonesto siempre gane.
El uso de la infraestructura del Estado para fines privados tiene ese nombre jurídico: “Peculado por Uso”. Cada post en redes sociales, cada correo masivo enviado desde las bases de datos de Idartes para promocionar a Tom Morello, tiene un costo operativo pagado por los contribuyentes, usar estos activos para “limpiar” la imagen de una empresa como Live Nation —que actualmente enfrenta juicios por prácticas monopolísticas y burlas a sus usuarios en moral, sino patrimonial. Idartes está regalando el prestigio de Bogotá a una corporación depredadora y provada justificando estas alianzas bajo la “Estrategia de Circulación”. Pero hay una caries, la Ley 1493 de 2011 (Ley de Espectáculos Públicos) busca democratizar el acceso y fortalecer la producción local, no convertir al Estado en el tiquetero de turno.
Así que al condicionar el “beneficio” a la compra de una boleta, el Estado abandona su rol de fomentador para convertirse en un captador de rentas para terceros. Es la consolidación de la “technocracia de la cultura” en donde el gestor independiente es bloqueado, mientras el músico es arreado a consumir el producto que “la rosca” decide traer.

Lo que estamos viendo hace décadas ya, es el Colapso ético de las instituciones públicas del arte y necesitamos como sea recuperar lo público, al costo que sea, de la manera que sea.
¿Escucharon el Escándalo global de Live Nation? ¿Con quién se está aliando Idartes? Aunque se sabe que no les interesa, es importante que la ciudadanía y los músicos de Bogotá sepan con quién se está “aliando” su administración local. Mientras Idartes limpia la imagen de Live Nation (dueña de Páramo) presentándola como un motor de “crecimiento profesional”, en los tribunales de Nueva York la realidad es otra.

En marzo de 2026, grabaciones filtradas y mensajes internos de la compañía revelaron un desprecio sistemático por el público. Frases como “Robándolos de frente, nene” y burlas hacia la “estupidez” de los fans que pagan tarifas abusivas, son hoy pruebas reina en un juicio por prácticas monopolísticas. Al promocionar sus eventos, Idartes no solo está fallando en su misión técnica; está incurriendo en una complicidad ética al validar a una corporación que utiliza tácticas de matoneo para aplastar la competencia y extraer hasta el último peso del bolsillo del artista y el espectador. Esto es algo casi de película… pero es Colombia, acá todo pasa y nadie hace nada.

Mientras miles de cineastas llenan convocatorias para ayudas de producción, o cientos de ingenuos músicos desesperados por el hambre y un sueldo llenan convocatorias a Rock al Parque, el “delito” moral más flagrante es la asimetría en el acceso a los bienes públicos. Mientras a la multinacional se le facilitan alianzas de difusión masiva, a procesos históricos de base como muchos gestores independientes no alineados a esta dictadura cultural, se les niegan sistemáticamente equipamientos culturales como los teatros, las oportunidades, convocatorias, etc.

¿Creen que es algo como ellos dicen que “no existe? Es una estrategia de asfixia a la autogestión. Al cerrar los escenarios públicos para la creación independiente bajo excusas burocráticas, el Estado obliga al ecosistema musical a orbitar exclusivamente alrededor de los grandes promotores privados. Es la expropiación simbólica y física de los espacios que pertenecen a todos los bogotanos para entregárselos, por omisión o por favor, a la rentabilidad de “la rosca”. Lo que estamos presenciando es el reemplazo de una Política Pública de Cultura por una Estrategia de Mercadeo Corporativo. Cuando el Estado prioriza la venta de boletas de un privado sobre la circulación de sus propios artistas autogestionados, ha perdido su razón de ser. Pero esto ya lo sabían ¿verdad?

Para entender por qué Idartes actúa hoy como el brazo de mercadeo de un monopolio privado, hay que mirar las hojas de vida de quienes fundaron y dirigen este emporio. No se trata de empresarios que surgieron de la nada; se trata de personajes que aprendieron a manejar la maquinaria pública desde adentro, ocupando cargos estratégicos que luego utilizaron en beneficio de su emprendimiento privado, uno de los fundadores clave fue durante años una de las figuras con mayor poder de decisión en Radiónica (el sistema de medios del Estado). Desde allí, no solo construyó la audiencia que hoy le compra boletas, sino que aprendió cómo se mueven los hilos de la contratación y los apoyos institucionales. Al saltar al sector privado, se llevó consigo el “know-how” y los contactos necesarios para que el Estado vea sus conciertos como “asuntos de interés público”. El Asesor de la “Economía Naranja” es otro de los cerebros detrás de este grupo empresarial que fungió como asesor técnico y consultor en mesas de política pública de economía creativa. Fue él quien ayudó a redactar las reglas de juego que hoy le permiten a los grandes operadores privados acceder a beneficios tributarios y facilidades en el uso de parques metropolitanos (como el Simón Bolívar), mientras a los festivales independientes les cierran las puertas de los teatros distritales. Varios de los integrantes del círculo directivo de esta multinacional han pasado por las listas de jurados de concertación y estímulos del Ministerio de Cultura y Idartes. Conocen a la perfección cómo se redactan los pliegos para que una “alianza estratégica” suene a fomento cultural, cuando en realidad es una operación de salvamento de taquilla para un privado.

Este historial demuestra que no estamos ante una competencia justa, mientras gestores independientes deben enfrentarse a funcionarios que les exigen requisitos imposibles, los fundadores del monopolio hablan de tú a tú con la administración porque ellos mismos fueron la administración. Es la captura técnica del Estado, usaron sus cargos públicos para pavimentar el camino, redactar las normas a su medida y una vez afuera, cobrar el peaje a través de convenios que les entregan la publicidad y los datos de los músicos de la ciudad.

Así que estamos ante la muerte de la política pública cultural en Bogotá. Cuando Idartes se convierte en el relacionista público de Live Nation, la entidad deja de ser un motor de fomento para transformarse en un “portero de discoteca” que decide quién entra al ecosistema, quién tiene permiso de sonar y quién debe quedarse afuera, en la calle, mendigando el uso de un escenario que le pertenece por derecho, el mensaje que el Distrito le envía al músico independiente es “No nos importa tu trayectoria, no nos importa que autogestiones festivales durante 20 años, ni que construyas tejido social sin pedirnos un peso. Si no eres socio de ‘la rosca’, si no vienes de las oficinas de la radio pública o de los pasillos del Ministerio, para nosotros no existes”.

La “alianza” por Tom Morello es el epitafio de una institucionalidad que se vendió al mejor postor. Bogotá no tiene hoy una Secretaría de Cultura; tiene una sucursal de mercadeo de un monopolio global. El silencio de las autoridades ante este conflicto de intereses es la prueba de que el sistema no está roto, sino que está funcionando exactamente como ellos lo diseñaron, para que unos pocos vivan del presupuesto de todos, mientras el verdadero rock independiente muere de inanición burocrática en la puerta de los escenarios que él mismo ayudó a construir.

@subterranica

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Colombia

Cuando Billy Corgan dijo lo que Subterránica lleva veinte años denunciando

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Cuando Billy Corgan habla del destino del rock lo hace desde la experiencia de alguien que estuvo en el corazón mismo de la última gran explosión cultural del género en los años noventa, y hace unos días ha lanzado una afirmación incómoda que ha comenzado a circular con fuerza en las personas que nunca quisieron escuchar… el rock no murió por falta de creatividad, ni porque el público dejara de escucharlo, sino porque fue deliberadamente desplazado del centro cultural.

Según el líder de The Smashing Pumpkins, hacia finales de los noventa ocurrió un giro abrupto en los medios de comunicación musicales. En una entrevista en un podcast, Corgan recordó cómo alrededor de 1997 o 1998 la programación de canales como MTV cambió radicalmente y el rock fue reemplazado por otros géneros que pasaron a dominar la narrativa cultural. El músico sostiene que el género fue “bajado de volumen” culturalmente, incluso mientras seguía siendo uno de los estilos más poderosos en conciertos y audiencias.

En esencia, Corgan sugiere que el rock fue desplazado por decisiones de industria y de medios, no por un agotamiento natural del movimiento. Para alguien que vivió la época dorada del rock alternativo, cuando bandas como Nirvana, Pearl Jam o los propios Smashing Pumpkins dominaban la cultura popular, ese cambio repentino no parece una simple evolución musical, para él fue una reconfiguración deliberada del paisaje cultural.

Pero sabemos que esto no es nuevo, mucho antes de que Corgan empezara a hablar públicamente de ese desplazamiento, en Colombia ya existía una voz que denunciaba algo similar desde la periferia cultural del rock latinoamericano. Esa voz fuimos nosotros… Subterránica.

Durante más de dos décadas, nuestro ha sostenido una crítica constante sobre cómo el rock colombiano fue desplazado de las políticas culturales, de los medios y de los circuitos institucionales. En la tesis doctoral que se desarrolla desde nuestro equipo, se describe cómo el rock pasó de ser una expresión central de la contracultura urbana a convertirse en un género marginado dentro de las agendas culturales oficiales.

La tesis plantea que el cambio no fue accidental. A partir de los años dos mil, las políticas culturales en Colombia comenzaron a privilegiar lo que se denominó “nuevas músicas colombianas”, una categoría amplia que buscaba fusionar elementos tradicionales con estéticas contemporáneas, al principio la iniciativa parecía positiva, pero en la práctica produjo un efecto colateral, el rock dejó de ser considerado una expresión legítima de la identidad cultural del país.

El resultado fue una sustitución simbólica, mientras durante los noventa el rock había sido el lenguaje generacional de miles de jóvenes, en la década siguiente ese lugar empezó a ser ocupado por proyectos financiados institucionalmente bajo etiquetas como world music, fusiones tropicales o propuestas que más tarde serían agrupadas bajo el término de “tropidelia”.

Desde entonces, Subterránica ha sostenido que el problema no fue la existencia de esas músicas, sino el hecho de que fueron promovidas como reemplazo del rock dentro de las políticas culturales y esto recuerda inevitablemente a lo que Corgan describe sobre el contexto internacional. En ambos casos aparece la misma pregunta ¿qué ocurre cuando las instituciones culturales deciden qué géneros merecen visibilidad y cuáles deben desaparecer del relato dominante?

El líder de Smashing Pumpkins ha criticado durante años el funcionamiento interno de la industria musical, señalando que muchas de sus decisiones no responden a procesos naturales de evolución artística sino a estructuras de poder que moldean el mercado cultural. Incluso ha llegado a afirmar que el negocio musical está basado históricamente en dinámicas de explotación y control sobre los artistas. Si esa lógica existe en la industria global, no resulta descabellado pensar que también pueda existir en contextos locales donde el poder cultural se ejerce a través de instituciones públicas, convocatorias y programas de financiación.

Lo que Corgan plantea desde la perspectiva de un ícono del rock mundial es, en esencia, lo mismo que Subterránica lleva señalando en Colombia desde hace veinte años: el rock no desaparece por falta de talento ni por falta de público. Desaparece cuando deja de ser apoyado por los sistemas que deciden qué música merece existir en el espacio público.

El día en que el rock dejó de ser prioridad en Colombia

Durante los años noventa el rock en Colombia vivió uno de sus momentos más visibles. La expansión de festivales, medios especializados y circuitos independientes permitió que el género se consolidara como un lenguaje generacional. No era simplemente música. Era una forma de identidad cultural urbana que dialogaba con procesos sociales, con la contracultura juvenil y con la construcción de una escena que aspiraba a tener un lugar dentro del panorama cultural del país.

Sin embargo, a comienzos del siglo XXI el panorama empezó a transformarse. Las políticas culturales comenzaron a reorganizar sus prioridades y a impulsar nuevas narrativas sobre lo que debía representar la identidad musical colombiana. Bajo el concepto de “nuevas músicas colombianas”, distintas instituciones promovieron proyectos que mezclaban elementos de música tradicional con lenguajes contemporáneos, muchas veces vinculados a circuitos internacionales de world music. La iniciativa, presentada como una estrategia de visibilización cultural, generó un cambio profundo en el ecosistema musical del país.

En ese proceso el rock comenzó a perder espacio dentro de las agendas institucionales. No se trató de una prohibición ni de un enfrentamiento abierto contra el género, sino de algo más silencioso y estructural. Los recursos, las convocatorias, los discursos académicos y las plataformas de promoción empezaron a orientarse hacia otros estilos musicales considerados más representativos de la identidad nacional. El rock, que durante décadas había sido una de las expresiones urbanas más importantes de la juventud colombiana, empezó a ser percibido como una estética extranjera o marginal dentro del relato cultural oficial.

Al mismo tiempo que esto sucedía, surgieron nuevas corrientes que ocuparon el espacio simbólico que antes había tenido el rock den los jóvenes. Propuestas híbridas, fusiones tropicales y proyectos asociados a lo que algunos críticos denominaron “tropidelia” comenzaron a recibir mayor visibilidad en festivales, circuitos académicos y plataformas culturales. Estas iniciativas lograron posicionarse como la representación moderna de la música colombiana ante el mundo relegando el rock a “música de viejos”.

El problema no fue la existencia de estas propuestas, la diversidad musical siempre ha sido parte de la riqueza cultural de cualquier país. El problema fue que, en muchos casos, estas corrientes fueron impulsadas como sustitutas del rock dentro del ecosistema cultural, generando un desplazamiento que alteró profundamente la dinámica de la escena independiente.

Y aun así, sigue existiendo y seguirá existiendo por siempre..

Sigue existiendo en los circuitos independientes, en los sellos autogestionados, en los festivales underground y en las comunidades que se resisten a aceptar que una cultura entera pueda ser borrada por decisiones administrativas o tendencias institucionales.

Tal vez por eso las palabras de Billy Corgan han resonado con tanta fuerza entre quienes han vivido el desarrollo del rock fuera de los grandes centros de poder cultural. Porque lo que el músico describe desde la experiencia de la industria global no es solo una teoría.

Para muchos en Colombia, es una historia que ya ocurrió.

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Oscura Radio Tv y doce años documentando el pulso del underground

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Durante más de una década, Oscura Radio Tv ha sido una de esas plataformas que trabajan lejos de los reflectores pero cerca del pulso real de la escena. Doce años acompañando procesos creativos, documentando historias y amplificando las voces del rock y el metal independiente no son una cifra menor en un ecosistema cultural donde la constancia suele ser la primera víctima. Hoy, el proyecto celebra su aniversario número doce con una serie de iniciativas que buscan no solo conmemorar el camino recorrido, sino también reconocer a quienes han construido la escena desde múltiples frentes.

La celebración se materializa en una serie de doce pódcast dedicados a visibilizar proyectos, organizaciones y espacios que forman parte del tejido cultural del rock y el metal en Bogotá. A lo largo de estos episodios se presentan conversaciones con gestores culturales, colectivos, medios de comunicación, iniciativas académicas y emprendimientos creativos que han contribuido, desde distintas trincheras, al desarrollo del movimiento independiente en la ciudad. Más que entrevistas, se trata de un ejercicio de memoria y reconocimiento para quienes han sostenido la escena desde el trabajo constante y muchas veces silencioso.

Según explica su director, Jasa Rehm, el propósito de esta serie es visibilizar a quienes mantienen vivo el ecosistema cultural del rock y el metal desde múltiples espacios. La iniciativa pone sobre la mesa proyectos que representan distintas dimensiones de la cultura alternativa, desde la creación literaria y el emprendimiento creativo hasta la investigación académica y la gestión cultural.

Entre los protagonistas aparecen iniciativas como Eskarlata Poesía Rock, un proyecto editorial que explora la relación entre literatura y rock; Munderground, emprendimiento de diseño artesanal inspirado en la estética alternativa; y la Mesa de Rock Kennedy, espacio de participación ciudadana que promueve procesos culturales en esa localidad. También se suma el Congreso Colombiano de Estudios sobre Rock y Metal, un espacio académico y cultural impulsado por la Universidad Distrital Francisco José de Caldas, que ha abierto un campo de investigación sobre estas músicas dentro del ámbito universitario.

La serie también recoge voces de proyectos como Metal.co, espacio radial de Radio UNAL dirigido por Carlos Fabián Rodríguez Navarrete, dedicado a la difusión de los sonidos extremos del país. A esto se suman experiencias como Nación Rock Metal, que articula distintos actores del sector; Aguja de Hierro, enfocado en personalización y bordados; y la Escuela de Rock de Fontibón, un espacio gratuito de formación musical para jóvenes. Dentro del recorrido también aparece la Casa Cultural Lxs Abandonadxs, proyecto comunitario que promueve el arte y la cultura desde el trabajo barrial.

El panorama se amplía con la participación de otras iniciativas culturales de la ciudad como la Fundación Trilce, dedicada a la divulgación y formación en creación literaria; el Teatro Experimental Fontibón, colectivo que impulsa procesos escénicos en la localidad; y la Corporación Fomentar Desarrollo, entidad que promueve transformaciones sociales a través de la educación, el arte y la cultura. En conjunto, todas estas experiencias permiten entender la escena no solo como un espacio musical, sino como un ecosistema cultural complejo donde convergen investigación, gestión, formación y creación.

La celebración del aniversario también incluye un componente formativo. Oscura Radio Tv desarrolló cuatro talleres de comunicación comunitaria enfocados en la creación de pódcast, dirigidos a jóvenes entre los 12 y 17 años interesados en explorar herramientas de producción sonora y narración radial. Como resultado de este proceso, los participantes realizarán dos programas en vivo desde los estudios del medio, donde compartirán sus primeras experiencias produciendo contenidos sonoros y acercándose al lenguaje radiofónico desde una perspectiva independiente.

En paralelo, el proyecto prepara el lanzamiento del compilado Vol. 4, una producción física en formato doble CD que reunirá a treinta y seis agrupaciones del panorama nacional distribuidas en dos discos dedicados al rock y al metal. Este nuevo volumen continúa una tradición que el medio ha venido consolidando con sus compilados anteriores: documentar el presente de las bandas independientes y generar un puente entre artistas, medios y audiencias que siguen creyendo en la circulación alternativa de la música.

Como parte del concepto del lanzamiento, el arte gráfico también mantiene su protagonismo. En esta edición la carátula fue desarrollada por el artista Narsil_Bv, reforzando la intención de visibilizar no solo a las bandas, sino también a los creadores visuales que forman parte de la misma cadena cultural.

Después de doce años de trabajo continuo, Oscura Radio Tv demuestra que los medios independientes siguen siendo una pieza clave para preservar la memoria de las escenas musicales. La nueva serie de pódcast, el compilado Vol. 4 y las actividades formativas con jóvenes apuntan en una misma dirección: fortalecer la red de actores que mantienen vivo el circuito del rock y el metal desde la autogestión, la colaboración y la convicción de que la cultura independiente se construye colectivamente.

Más información sobre el proyecto y sus contenidos puede encontrarse en su página oficial: https://oscuraradiotv.com/
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