Colombia
Tres cosas que todo el mundo critica de Rock al Parque: Los fosos de periodistas, el punk de Estado y la transmisión de Canal Capital. ¿Qué es lo que sucede con esto? Estas son las razones.
Ah el colombiano… esa raza a la que le gusta hablar y hablar hasta el cansancio y la mayoría critica todo por criticar. Hermosa raza parte de las más felices del planeta tierra, dueña de “el festival gratuito más grande de Latinoamérica” orgullo patrio y en donde confluyen más de 100 mil “rockeros” que sin pagar un peso por la entrada adquieren inmediatamente el conocimiento absoluto del género y la gestión cultural. Todo un portento de la humanidad. Bellísimo.
Pero la realidad es otra… los colombianos en su gran mayoría critican por el placer de hacerlo, por el placer de destruir al otro, de desacreditarlo y muchas veces, que es lo peor, critica por defender la corrupción y dañar al que denuncia. Rock al Parque ha sido un tema complicado para la ciudad, para los músicos y para el público y mientras este último disfruta tres días de “extrema convivencia” sin pagar por la entrada, los músicos y medios viven un pequeño infierno para sacar el evento adelante porque deben acoplarse a la ideología y sistema del distrito que aun tiene muy jodidos los sistemas de pensamiento y gestión cultural.
Vamos a analizar acá las razones de tres de las peores situaciones que se viven año tras año y que las personas solo critican, pero no ahondan en el por qué de cada una y sí, la realidad es que las tres tienen razón de ser, acá les contamos:
El foso de los periodistas y los “medios especializados”:

Idartes abre cada año una convocatoria para acreditar medios para el cubrimiento del festival, por ejemplo este año solo permitían dos acreditaciones por medio, es decir dos periodistas para cubrir tres escenarios, ruedas de prensa, zona de emprendimientos y todo lo que pase en el festival. Eso sencillamente es estúpido. Ningún periodista por más años de experiencia que tenga puede estar en seis partes al mismo tiempo. Así que comencemos porque Idartes comete un error garrafal al pedir cubrimiento a un par de periodistas por medio sin asignar zonas. Pero a medios como a Caracol ha llegado a entregarle más de 32 acreditaciones en algunas ediciones y la pregunta es ¿Cuándo han visto a Caracol cubrir Rock al Parque más que en su insípida sección del final del noticiero? ¿Para qué necesita Radioactiva tantas acreditaciones si jamás en la vida han hablado de Rock nacional o de Black Metal? Entonces es cuando comienza a jugar la corrupción y la burocracia.
Hace unos años en una de las pocas reuniones que Idartes le aceptó a Subterránica, nos contaron que tienen que entregarles manillas a todos en el Consejo de Bogotá y a otras personas para pagar favores políticos, es por eso que el foro de “periodistas” se llena tanto al final del día, porque quienes están ahí no son periodistas sino los hijos, amigos de los hijos y personajes “especiales” que ingresan con manillas que les dan a políticos y personas que son importantes para Idartes. Entonces en el caso del escenario Plaza no es un foso para periodistas es una zona VIP.
Los periodistas que llegan temprano son siempre los mismos año tras año, Subterránica por supuesto, Oscura Radio, Alejo Bonilla, Pablito Wilson, Henry Rage, entre otros que siempre hacen la tarea. El resto llega a las seis de la tarde, por eso cuando se presentan las primeras bandas solamente hay seis o siete periodistas en cada escenario, repetimos que con dos acreditaciones solo se puede así y por eso es que ya en la noche está todo repleto.
Ahora, Rock al Parque trata a los periodistas como perros, en esta edición por ejemplo para el escenario Eco solo dejó una brecha de un metro y medio para los periodistas y era imposible cubrir, contrario a la gran zona VIP del Bio y Plaza que quedó libre en algunas bandas como The Ocean e Info que estaban a kilómetros del público porque los “periodistas” y los invitados especiales estaban en otros escenarios. En el Eco no se podía ni caminar y no se podía cubrir.
A eso súmenle que no hay lugares para cargar los equipos, no hay lugares para cargar celular, para guardar equipos, la sala de prensa es una mierda, cancelan a diestra y siniestra ruedas de prensa y para rematar, no hay señal de Internet, cubrir Rock al Parque es una aventura que gradúa a cualquier periodista de espectáculos por no decir menos y si no fuera por los periodistas, señores, ustedes solo tendrían el informe final de cada año en donde todo fue perfecto, todo fue genial y no sabrían cosas como estas, hay que respetar el trabajo de los periodistas y hay que respetar al público y esto tiene que cambiar, 27 años en las mismas.
Los Punketos de Estado:

Esto solo tiene una razón y es que los músicos de Rock en Colombia están muertos de hambre y no tienen ninguna oportunidad más que la que entrega el distrito para poder ganar unos pesos y la de poder llegar a un público masivo. Si no fuera por Rock al Parque o Altavoz, un grupo de punk colombiano no puede aspirar más que a tocar gratis en infinidad de calles, parques y venues underground incluyendo salones comunales y donde caiga, así que esto es un caso especial.
Sid Vicious se retuerce en su tumba cada vez que un punketo recibe un cheque del gobierno, el punk en su esencia es anarquista, anti-sistema, detesta al gobierno a tal punto que en algunos países como España los mataron entregando heroína en las calles para desaparecerlos, Colombia es el único lugar del planeta tierra en donde un punketo almuerza en McDonalds.
Y eso no estaría mal si no se montaran a la tarima en donde ellos mismos voluntariamente se sometieron a un proceso burocrático de llenar papelería, de enviar identificaciones, de que su música sea cobrada por Sayco así ellos no sepan y de entregarse al sistema que tanto odian sin chistar para después subirse a la tarima a putear a ese sistema, eso es estúpido, eso es ridículo, es como si una persona tratara de convencer a los demás de ser veganos mientras se traga un chorizo, un punketo que come del estado no es anti-sistema ¡pertenece y chupa del sistema! Sean coherentes.
Es estúpido subirse a dar un discurso de odio a un sistema al que ya se arrodillaron y que les está pagando el único show pago que tendrán en el año, porque de ahí en adelante regresan a la realidad, a los antros con 10 personas y a la cerveza barata comprada en la tienda de al lado y no en el bar en donde tocan.
Señores, llevamos 30 años en esto, conocemos la realidad, así que acá no vengan a disfrazarse de punketos anti-sistema cuando no lo son, su música es buena, son buenas bandas, suenan excelente pero entonces ofrezcan un show de categoría para tener mas adeptos a su música sin putear a quienes les están pagando, al fin y al cabo son sus jefes.
Y el público se traga el cuento, como se ha tragado cada cuento que le han metido en rock al parque desde el principio, como se ha comido el cuento de “la música es una”, la inclusión, lo diverso y cuanta mierda pseudointelectual el distrito ha implantado en la juventud para convertirla en una disidencia controlada con herramientas ideológicas como Rock al Parque, no hay nada menos punk que Rock al Parque y al menos quienes tocan allá deben saberlo y actuar conforme a lo que son: Contratistas del estado.
El sonido de la transmisión de Canal Capital:

Cada año es la misma historia, pero antes de leer esto por favor pase a YouTube y revise las transmisiones de otros festivales del mismo calibre como Wacken, Glastonbury e incluso vea las transmisiones de los ochentas y setentas y verán que suenan mucho mejor que las de Rock al Parque. ¿Por qué? Por dinero no es, ya que se gastan una millonada en ese cubrimiento con equipos de ultima generación y armando sets enormes con presentadores que saben más de farándula que de otra cosa, que se equivocan constantemente y se sienten muy fuera de contexto.
Entonces ¿Por qué a pesar de tanto dinero y tanto despliegue el sonido es tan malo? Por ejemplo, en la presentación de INFO solo se escuchaba el teclado y la voz mientras que en Slow Crusher se eliminaba completamente toda la parte instrumental.
Comencemos porque son tres escenarios y esto es una salvajada para cualquier equipo, la acústica del lugar tiene demasiado que ver, El Parque Simón Bolívar es un espacio abierto y amplio que puede generar ecos, reverberaciones y distorsiones en el sonido, especialmente si hay viento o lluvia, además, los escenarios están ubicados cerca unos de otros lo que puede generar interferencias entre ellos, son factores pueden afectar la calidad del sonido que se transmite, pero hay mucho más.
La calibración de los equipos depende de los escenarios y sus ingenieros, cada escenario tiene su propio sistema de sonido, que debe ser calibrado y ajustado según las características de cada banda, el tipo de música y el público, esto requiere de un trabajo profesional y minucioso que puede variar según el criterio y la experiencia de los técnicos de sonido y la pregunta es ¿tenemos ese tipo de ingenieros en Colombia? ¿Estamos formando ese tipo de ingenieros? Y si lo estamos haciendo ¿Los contratan para estas transmisiones o también son los amigos los que están ahí? Si la calibración de los escenarios no es adecuada, el sonido puede resultar demasiado bajo, alto, agudo o grave, lo que se refleja en la transmisión de Canal Capital.
Y para terminar está la conexión de la consola al master, que para quienes no saben es el dispositivo que permite mezclar y controlar las señales de audio que provienen de los instrumentos, las voces y los micrófonos en resumen la mezcla de cada escenario. El master es el dispositivo que recibe la señal de audio final y la envía a los altavoces o a la transmisión. La conexión entre la consola y el master debe ser de buena calidad y estar bien configurada, para evitar ruidos, cortes o pérdidas de señal, si la conexión no es óptima y todo lo mencionado anteriormente tampoco lo es, entonces de nada sirve tener equipos, millones de pesos y bonita escenografía, el sonido siempre saldrá como lo hace en Canal Capital, la respuesta es sencilla: ingenieros.
Ok, ahora que ya ahondamos en los problemas de una manera concreta y crítica, esperamos que estos problemas puedan corregirse y que las personas que tanto critican sepan porqué lo están haciendo, ya que criticar no es odiar y la crítica fomenta la evolución de los sistemas, pero hablar mierda no es criticar y el colombiano no critica, sino que en su mayoría habla mierda.
@subterránica
Colombia
LA REALIDAD PARALELA DEL IDARTES: EL DESCARADO MONTAJE POST-DENUNCIA PARA EVADIR A LA CONTRALORÍA
Por: Periodismo de Investigación Ciudadana Bogotá D.C., 7 de junio de 2026
Lo que ha sucedido en las últimas 48 horas en los pasillos del Instituto Distrital de las Artes (IDARTES) es digno de una película de mafiosos… sin ser película sino realidad; es una muestra de cómo una maquinaria burocrática, acorralada por las denuncias ciudadanas, es capaz de alterar expedientes públicos en tiempo real para fabricar una realidad paralela y lavarse las manos ante los entes de control fiscal.
El detonante de este escándalo ocurrió los días 4 y 5 de junio de 2026. Tras una rigurosa auditoría ciudadana al proceso de la BECA LEP – PRODUCCIÓN Y CIRCULACIÓN – RED DE ESCENARIOS 2026 (Específicamente la Categoría 3, destinada al Teatro al Aire Libre La Media Torta), se radicó una macro-denuncia que dejó al desnudo un fraude matemático insubsanable. La convocatoria, bajo la ordenación del gasto de la Subdirectora de Equipamientos Culturales, SILVIA OSPINA HENAO, ofertaba de manera fija y obligatoria 16 cupos para ganadores con recursos de la Contribución Parafiscal Cultural ($160.000.000). Sin embargo, el propio documento oficial de la entidad, denominado Inscritos y habilitados.pdf, demostraba que únicamente doce (12) propuestas reales habían sido habilitadas. Había más premios que concursantes legalmente aptos; el concurso estaba muerto antes de empezar.
El pánico del 5 de junio y la orden de “cuadrar” las cifras
La alerta ciudadana escaló de inmediato. El 5 de junio de 2026, la Dirección de Apoyo al Despacho de la Contraloría de Bogotá emitió el traslado de urgencia de la denuncia mediante el Oficio Consecutivo 11100-1-77045, abriendo de manera formal el Radicado de Control Fiscal No. 2-2026-12084.
Al verse notificados en tiempo real de que la Contraloría iniciaría una inspección técnica sobre un concurso viciado de origen (donde obligaron a los jurados a evaluar un listado raquítico de 12 propuestas para llenar 16 cupos fijos, omitiendo el deber legal de declarar la deserción parcial de los 4 cupos sobrantes), la reacción de las directivas del IDARTES no fue la transparencia, sino el pánico operativo y la adulteración documental.
El sábado 6 de junio de 2026, en una maniobra informática y administrativa relámpago ejecutada a menos de 24 horas del traslado de la denuncia, el IDARTES colgó en su plataforma un documento definitivo: el acta publicada 6 de junio 2026.pdf. Fue en ese preciso instante donde la entidad consumó una presunta Falsedad Ideológica en Documento Público. En un intento desesperado por disimular que la convocatoria carecía de quórum competitivo y que la bolsa de dinero público estaba rota, la entidad modificó la verdad histórica del proceso e insertó una cifra falsa en el texto del acta, asegurando ante los ojos de la ciudadanía y de los auditores fiscales que el universo de proyectos evaluados por los jurados no era de 12, sino de catorce (14) propuestas habilitadas.
De la noche a la mañana, y solo después de verse denunciados, el IDARTES “apareció” dos propuestas fantasmas en el papel para maquillar el déficit e intentar demostrar que sí existía una competencia real en los equipamientos culturales de la ciudad.
El truco de magia: Inventar reglas de juego con el partido ya terminado
El segundo gran pilar de la realidad paralela construida por la Subdirección de Equipamientos Culturales se ejecutó mediante lo que en derecho administrativo se conoce como una flagrante Desviación de Poder. Para blindar a la ordenadora del gasto, SILVIA OSPINA HENAO, tras el traslado de la denuncia el 5 de junio, el IDARTES no solo infló el número de participantes en el papel; también tuvo que inventarse una barrera de contención técnica para deshacerse de propuestas sobre la marcha.
En el acta publicada a las carreras el sábado 6 de junio de 2026, la entidad y su cuerpo de jurados sacaron de la manga un criterio de evaluación inédito: un sistema de “máximos y mínimos de puntaje de corte” para restringir de manera selectiva quiénes pasaban el filtro y quiénes no.
La trampa es burda. Al revisar minuciosamente los pliegos de condiciones técnicas y la Resolución No. 166 del 24 de febrero de 2026 —que legalmente son las únicas reglas de juego vinculantes e inmodificables del concurso—, en ninguna parte se estableció un tope eliminatorio de este carácter para la Categoría 3 de La Media Torta. Las reglas originales obligaban a premiar a 16 propuestas bajo un estricto orden de elegibilidad y evaluación objetiva.
Al inventar y aplicar un umbral de puntuación ex post facto (con el proceso cerrado, los sobres abiertos y la denuncia de la Contraloría ya radicada en sus despachos), IDARTES violó el principio constitucional del debido proceso y la buena fe objetiva. Cambiar las reglas de un concurso público después de que los participantes han competido —y con el único fin de “cuadrar” matemáticamente un resultado que los favorezca ante la auditoría fiscal— configura un presunto delito de Fraude Procesal. Modificaron los elementos del expediente para inducir a error a los investigadores de la Contraloría de Bogotá, pretendiendo hacer pasar un sesgo selectivo extemporáneo como si fuera legalidad técnica.
Los jurados como parachoques y la ridícula coartada.
Para entender las dimensiones del fraude procesal, es necesario mirar la línea de tiempo del expediente. Según consta en el propio documento manipulado, el cuerpo de jurados cerró formalmente sus deliberaciones el día 1 de junio de 2026 a las 14:00:00. Por ley y cronograma, el listado de elegibles debió ser publicado de inmediato. Sin embargo, la entidad retuvo el acta de manera irregular durante cinco días, rompiendo la cadena de custodia del proceso administrativo.
¿Por qué guardaron el documento bajo llave? El pánico del 5 de junio, cuando la Contraloría les trasladó la macro-denuncia ciudadana bajo el Radicado 2-2026-12084, les dio la respuesta. IDARTES utilizó ese preocupante lapso de retención para inyectar en el documento definitivo una narrativa defensiva ex post facto antes de colgarlo en la plataforma el sábado 6 de junio.
Al revisar la página 5 del acta prefabricada, el cinismo institucional queda al descubierto. IDARTES obligó o indujo a los jurados a plasmar justificaciones que no tienen nada que ver con los pliegos originales de la Resolución No. 166 de 2026, sino que buscan culpar al propio software de la entidad por el fracaso en la participación artística de la ciudad. Textualmente se sembró en el acta la siguiente coartada:
“…Esta falta de propuestas viables se ve agravada por el propio diseño de la plataforma de la convocatoria, la cual confunde al participante con formularios duplicados que inducen al plagio de fichas técnicas (riders), exige insumos ajenos a la categoría de circulación (como libretos)… y ofrece herramientas presupuestales rígidas que desconfiguran sus fórmulas”.
Esto es una aberración dentro del periodismo de investigación y la veeduría pública: IDARTES pretendió usar el acta de los jurados como un mecanismo de auto-exoneración penal y fiscal. En el derecho administrativo, las fallas, rigideces o asimetrías de las plataformas informáticas diseñadas por el propio Estado jamás pueden ser elevadas a la categoría de argumentos para descalificar propuestas o para recortar bolsas de dinero parafiscal de destinación específica. Al sembrar este testimonio artificial el 6 de junio, la entidad consumó una Falsedad Ideológica por Ocultamiento y una abierta Desviación de Poder, pretendiendo que los jurados asumieran la culpa del bache matemático que Subterránica ya había puesto en conocimiento del organismo de control fiscal.
La fase criminal: Guerra sucia, video filtrado y amenazas de muerte
El descarado montaje documental del 6 de junio de 2026 no fue la única respuesta del entorno que protege los oscuros intereses de la contratación de IDARTES. Al verse al descubierto ante el traslado inmediato de la Contraloría de Bogotá (Radicado No. 2-2026-12084), y ante el peso de una fiscalización ciudadana que lleva más de 13 años (2013-2026) documentando el direccionamiento del Programa Distrital de Estímulos y las roscas operativas de los Festivales al Parque, los implicados decidieron cruzar la línea de la legalidad para pasar al terreno de la delincuencia organizada.
En las últimas horas, de manera paralela a la publicación del acta falsificada, actores indeterminados, pero directamente coordinados con los intereses de la entidad han desatado una campaña sistemática de guerra sucia y asesinato moral contra el veedor ciudadano. Denunciamos públicamente ante el país y la comunidad internacional la difusión masiva e ilícita de un video de carácter estrictamente privado extraído de mi entorno personal. Este material íntimo ha sido burda y maliciosamente sacado de contexto con un único objetivo delictivo, destruir mi buen nombre, minar mi credibilidad periodística y desviar la atención pública de los contundentes hallazgos que hunden la gestión de la Subdirectora de Equipamientos Culturales, SILVIA OSPINA HENAO. Y no solo eso, no es primera vez, en la fiscalía corre un proceso contra músicos aliados a Idartes y beneficiciaron anteriores por los mismos motivos.
Pero el perfilamiento y la difamación informática son solo la antesala. El ataque escaló de inmediato a la intimidación violenta: he comenzado a recibir amenazas anónimas de muerte que advierten represalias extremas si se detiene la ampliación de estas denuncias ante la Contraloría.
En un país como Colombia, donde la corrupción contractual y la defensa del erario público se pagan históricamente con sangre, estas amenazas no son un chiste digital ni una simple hostilidad de redes sociales; representan un riesgo inminente, real y letal contra la vida y la del núcleo familiar de quienes denuncian. Aquí se mata por deporte para blindar los presupuestos del fomento cultural. El uso de material privado para perfilar a un ciudadano es el procedimiento estándar de las mafias contractuales antes de pasar al atentado material. Hago responsable directo al Estado colombiano, a las directivas de IDARTES y a los operadores privados que se lucran de su contratación por cualquier atentado contra mi integridad física, la de mi esposa o la de mis hijas.
El veredicto ciudadano: Exigencia de cese total y las preguntas que la Contraloría no puede evadir
La farsa de los “14 habilitados”, la invención extemporánea de puntajes mínimos de corte para recortar las bolsas de estímulos y la posterior campaña de hostigamiento contra la veeduría ciudadana demuestran que IDARTES ha desbordado cualquier límite de la legalidad. No estamos ante un problema de software ni ante un error de digitación de un funcionario de rango medio; estamos ante el modus operandi de una cofradía burocrática institucionalizada que prefiere acudir a la falsedad ideológica y a la guerra sucia antes que permitir que se auditen los recursos públicos.
Permitir que el IDARTES continúe ejecutando el presupuesto ordinario del fomento, legalizando contratos de circulación y tramitando los fondos parafiscales de la Contribución Cultural (recursos LEP) bajo un expediente burdamente alterado, constituiría un insulto a los miles de artistas independientes que año tras año ven cómo se cierran las puertas del circuito artístico de Bogotá. Ante la gravedad de los hechos y el riesgo inminente para la vida del fiscalizador, la ciudadanía y los colectivos musicales independientes exigen la aplicación inmediata de medidas extraordinarias: el CESE INMEDIATO DE TODA ACTIVIDAD ADMINISTRATIVA, CONTRACTUAL Y PRESUPUESTAL DEL IDARTES, y la intervención urgente de la Unidad Nacional de Protección (UNP) y la Fiscalía General de la Nación para frenar la intimidación criminal.
La pelota está ahora en la cancha de la Contraloría de Bogotá D.C. El radicado especial No. 2-2026-12084 determinará si el órgano de control fiscal se arrodilla ante las realidades paralelas de la burocracia o si hace cumplir la Constitución. Los ciudadanos y los medios independientes exigimos respuestas públicas, taxativas y escritas a un cuestionario que no admite evasivas:
- ¿Validará la Contraloría de Bogotá la cifra falsa de 14 habilitados sembrada a última hora por el IDARTES, o tipificará de manera contundente la comisión de los presuntos delitos de Falsedad Ideológica en Documento Público y Fraude Procesal post-denuncia?
- ¿Aceptará el organismo de control fiscal que las entidades distritales inventen e implementen criterios de puntaje excluyentes con el concurso ya cerrado y las denuncias radicadas, destruyendo el principio de Selección Objetiva?
- Dado el entorno de presunta corrupción sistemática que abarca la contratación del fomento y los Festivales al Parque, ¿decretará la Contraloría la Medida Cautelar de Suspensión Preventiva y cese de actividades sobre el IDARTES para proteger el patrimonio de la ciudad?
- Frente a las amenazas de muerte directas y el perfilamiento mediante la filtración de material privado que hoy sufre el veedor de este caso, ¿qué acciones afirmativas e inmediatas tomará la Contraloría para garantizar que ejercer el control social en Bogotá no sea una sentencia de muerte?
- Dígale de frente a la ciudadanía: ¿Es la Contraloría de Bogotá D.C. una institución tolerante con el maquillaje de expedientes y la opacidad en el sector cultura, o compulsará copias de urgencia a la Fiscalía General de la Nación por las conductas delictivas plenamente probadas en este proceso?
La verdad histórica del expediente ya fue expuesta. El documento original definitivo con solo 12 propuestas habilitadas reales contra el acta prefabricada del 6 de junio con 14 participantes artificiales son las pruebas reinas de un montaje que la ciudad no va a silenciar. Seguiremos vigilantes, informando cada paso de este proceso, porque la cultura y los recursos de Bogotá le pertenecen a los artistas, no a los parásitos que pretenden administrarlos a puerta cerrada.
Y ojo… esa manía que tienen los colombianos de compartir chats, conversaciones, videos que no son de ustedes se castiga CON CARCEL:
- Ley 1273 de 2009 (Ley de Delitos Informáticos)
Esta es la norma principal cuando el material privado se obtiene o se difunde a través de medios digitales (WhatsApp, redes sociales, correos electrónicos).
Artículo 269F: Violación de datos personales.
Castiga a quien, sin estar facultado para ello, con provecho propio o de un tercero, obtenga, compile, sancione, modifique, divulgue o difunda códigos de acceso, datos personales contenidos en base de datos o medios semejantes.
Pena de cárcel: De 48 a 96 meses (de 4 a 8 años) de prisión.
Multa: De 100 a 1.000 salarios mínimos legales mensuales vigentes.
- Código Penal Colombiano (Ley 599 de 2000)
Si la conversación o el video se obtuvieron interceptando o violando la privacidad de las comunicaciones, aplican los delitos contra la intimidad:
Artículo 192: Violación de ilícita de comunicaciones.
Castiga al que ilícitamente interceptre comunicación dirigida a otra persona, o se entere de su contenido, la modifique o la divulgue.
Pena de cárcel: De 16 a 54 meses (de 1.3 a 4.5 años) de prisión.
Artículo 194: Divulgación y empleo de documentos reservados.
Sanciona al que hallándose en posesión de un documento, chat, grabación o video que por su naturaleza deba permanecer en reserva, lo divulgue de manera que pueda causar perjuicio.
Pena: Multa y pérdida del empleo o cargo público (si aplica), además de agravarse si se usa para chantaje o descrédito.
Agravantes del Delito (Aumento de la Pena)
La ley estipula que la pena de cárcel aumentará de la mitad a las tres cuartas partes (pudiendo superar los 10 o 12 años de prisión) si se cumplen las siguientes condiciones, las cuales encajan con su situación de control social:
Uso de la información para descrédito: Cuando el material se difunde con la intención explícita de dañar el buen nombre, la honra o la credibilidad de la víctima.
Fines de retaliación o chantaje: Cuando se utiliza como un mecanismo de presión para que la persona desista de una acción (como una denuncia fiscal).
Difusión masiva: Cuando se utilizan redes sociales, medios informáticos o canales de mensajería para multiplicar el alcance del daño. PRgunten a nuestro amigo el guitarrista.
Colombia
Ultra Lagends y la puta escena tóxica
Solo existe un tipo de persona de un nicho muy específico al que le importaría quien carajos son “Ultra Legends” el acto anunciado para abrir el concierto de Slayer en Colombia… a la escena tóxica del rock colombiano, a nadie más.
A nadie en realidad le interesa si es la banda del hijo de dueño de Move, si es otra banda de leyendas autoproclamadas que se “reúne” (Como Slayer) o si sencillamente pagaron para estar allá. Al público y al universo le vale verga, solo al rockero y metalero envidioso, egoísta y desagradecido le duele. ¿Por qué? Porque cada uno en su cabeza piensa que “él” tiene que abrir ese concierto y que nadie más en el planeta lo merece, porque “él” is the only one, el elegido.
Y yo sé lo que muchos van a decir y pensar de este tipo de artículos, pero no importa, resbala. Nosotros acá amamos el rock, sobre todo el rock nacional, nunca hemos vivido de él, pero sí para él, casi un cuarto de siglo dándole y entregándole todo apostando por una escena en pedazos, si eso no es amor entonces no sé que es. Pero el músico de rock colombiano aun tiene mucho que aprender para poder entender las normas más básicas de la industria del entretenimiento (Porque la de la música ya murió) Y la primera regla es “no se pisen las mangueras entre ustedes”; las otras básicas pueden ser “sean honestos”, “amárrense el hocico y pónganse a tocar” y “sean agradecidos por los que hemos decidido comer mierda toda la vida solo por amor al arte”, porque la verdad sea dicha señores, ustedes no producen sino gastos y enemigos. Esa es la realidad. No son todos, en Colombia hay músicos y seres humanos increíbles, bandas talentosas y trabajadoras que producen excelente música, son la mayoría… Pero sí hay un pequeño nicho de hijos de puta que son muy fáciles de reconocer, generalmente son los parásitos del Estado que aparecen solamente en cada afiche donde dice “cultura local” o con los logos institucionales y que despotrican de todo lo que no le hieda a burocracia o que se vuelven enemigos cuando les dan un contratico estatal.
Y sí, les hablo de los mismos rockeros y metaleros que insultan y hacen memes de cualquier persona que haga algo por ellos que no sea del gobierno, y es lo único que producen porque de música más bien poca y mediocre, porque algunos rockeros y metaleros colombianos son arrodillados al gobierno, a las marcas, a los mafiosos… el único país del planeta tierra donde tenemos “punk anarquista estatal” que se suben a la tarima a putear a la policía y al gobierno, pero les cobran el cheque por hacerlo. Estos rockeritos quieren todo, pero no tienen nada que ofrecer, conciertos de cinco bandas con cuatro boletos vendidos, por eso saben que la única forma que tienen de almorzar es someterse como borregitos al estado o a alguna marca grande que los use. Normaaaaal, la escena del rock colombiano es la más tóxica y miserable de la tierra y eso que hay algunas que se pasan de calibre, pero lo que sucede acá es de antología.
¿Les duele? ¿Los ofende? La verdad duele, pero se entiende que tal vez en este momento, es sus egos, sus micromundos y sus sabias mentes iluminadas por un rayo que cae sobre sus cabezas directo del cielo, lo negarán, dirán de todo, me insultarán de nuevo y seguirán sus vidas en sus yates y carros de lujo, es sus mansiones comiendo manjares, disfrutando de sus ventas y discos de oro y los que no puedan pues seguirán hablando mal de todos y llenando formularios como perros. ¿El meme? El meme son ustedes, ese tipo de músico que desafortunadamente existe… eso si da risa.
Usemos esas cabeza hermosas e inteligentísimas que tienen para preguntarnos ¿Por qué el rock y el metal de Colombia no han podido triunfar en el mundo? No es solo falta de apoyo, es autodestrucción, es malo, no está a la altura, los músicos solo saben insultar y no hacen música y las buenas bandas, bueno, hacen lo mismo que ya se hizo hace 30 años, muy poca innovación y afuera odian las papayeras eléctricas.
Hay una sensación de vacío que invade a los músicos después de un evento grande, pero también a los promotores independientes… es una especie de depresión ¿La han sentido? Obvio. A los músicos les da porque se dan cuenta que al regresar a la realidad que el mundo sigue, las deudas siguen, que tal vez se gastaron de más en el evento y que al final no cambió su vida, siguen siendo el mismo grupo de manes que tiene que agarrar el Transmilenio para ir a casa porque no hay para el Uber. Y para los promotores es peor, porque a pesar del éxito o magnificencia de lo que se refleja en redes, lo único que gana es una guerra de insultos y degradación por su trabajo, porque dinero no, el rock colombiano es una quiebra, lo sabe cualquiera que haya medio organizado un evento. Esa es la dinámica de esa escena colombiana, es una peste tóxica.
Pensemos en los grandes, en el imaginario del “rock mundial”, los nombres que vienen a la mente son anglosajones, británicos o, en el peor de los casos, argentinos o mexicanos. Colombia, tiene cientos de bandas, de hecho, es una de las escenas más grandes del mundo, solo en la base de datos de Subterránica tenemos más de 7 mil bandas, ¿Cuántas activas? No se sabe porque cada día se retiran al menos 20, cansados de no lograr nada. Pero al menos 4 mil activas sí habrá. Pero este paisito brilla por su ausencia en el mapa global y esto tiene razones de peso. No nos engañemos, no ha sido solo culpa de la industria internacional ni del “destino”. El verdadero freno para el rock colombiano ha sido endémico, es el mismo músico el que se cagó en el rock y el Metal, sumado a sus fans que solo sirven para escupir mierda en las redes pero jamás para ir a pagar un boleto para verlos, a menos que sea como van a ir a ver a Ultra Legends, porque medio millón de pesos si tienen para ir a ver a Slayer, pero 20 lukitas pero ir a verlos a ustedes olvídense, preferible gastarlos en una felpa de perico… una mezcla de egos desmedidos, envidia profesional, una dependencia enfermiza del estado y la creación de micro-mundos de “fama” que, honestamente… son ridículamente pequeños.
Y lo más patético de todo es que ustedes lo saben. Lo saben cuándo están borrachos en un bar después de haber tocado para ocho personas, de las cuales seis eran las novias de la banda. Lo saben cuándo revisan Instagram a las 2 a.m. y ven que el video de un tipo haciéndose el loco con un termo les gana en vistas. Lo saben, pero les importa más putear al que “logró algo” que arreglar su propio desastre.
Ahí es donde entra “Ultra Legends”. No importa quiénes sean. Puede ser cualquiera, una tremenda banda que no conocemos o tres tipos disfrazados de Slipknot. El problema no es la banda. El problema es el espejo. Porque el rockero colombiano, el metalero de Twitter y el “crítico de la escena” que no ha publicado un disco en diez años, prefieren creer que el mundo les debe algo. Que hay una conspiración. Que “todo está comprado”. Y la verdad es mucho más simple y mucho más cruda:
No son lo suficientemente buenos.
No por falta de técnica, les sobran dedos, les sobra equipo endeudado, les sobra actitud para la foto con los brazos cruzados en el festival gratuito soñando que el público es de ellos. Pero les falta canción, les falta carisma fuera del escenario, les falta entender que el “rock mundial” no es una meritocracia pura, pero tampoco es una guardería para ardidos. Nadie va a venir a buscarlos a Soacha o a Envigado para darles un contrato millonario solo porque llevan diez años tocando en el mismo sótano. El rock colombiano no triunfa en el mundo porque el mundo olfatea la desesperación y la resentiditis crónica. Porque afuera, cuando una banda sale, al menos fingen que se quieren. Aquí ustedes se muerden los puños antes de subir al escenario.
¿Y el público? El público es la otra cara de la misma moneda podrida. El público colombiano no va a ver bandas locales no porque “suene feo” (hay bandas increíbles), sino porque ir a verlos no les sube el ego, no es “estatus”. Prefieren pagar medio millón para ver a Slayer y sentirse parte de algo grande, que pagar veinte lucas para ser testigos de algo que podría ser grande, pero que todavía está pariéndose entre insultos en redes. La escena tóxica colombiana es una decisión colectiva. Un pacto de mediocridad donde lo único que importa es quién se cayó más fuerte, no quién llegó más lejos.
Mientras ustedes sigan creyendo que “Ultra Legends” les robó algo que nunca tuvieron, el rock colombiano seguirá siendo ese inodoro que ustedes mismos decoraron con calcomanías de bandas que sí supieron crecer. Y la próxima vez que un hijo de puta como yo les escupa esta verdad, van a hacer lo mismo que siempre, llorar en sus grupos de WhatsApp, bloquearme, y quedarse tan tranquilos… esperando el próximo concierto gringo para volver a sentirse vivos por una noche.
¿Y el mundo? El mundo sencillamente pasó de largo, porque nadie tiene tiempo para escuchar a un montón de tipos que se odian entre ellos más de lo que aman hacer canciones y esa es la puntilla final… el rock y el metal colombiano no han fracasado por falta de talento ni por culpa del imperio anglosajón, han fracasado porque se convirtieron en una secta ridícula de egos inflados que prefieren ser reyes de un basurero a ser aprendices en una industria de verdad, así que mientras no entiendan que el éxito no se mendiga en una convocatoria del estado ni se roba pisoteando al de al lado, seguirán exactamente dónde están, celebrando sus propios funerales disfrazados de toques, creyéndose unos capos cuando en realidad, lo más lejos que ha llegado el rock colombiano es a la esquina de su propia soberbia.
Colombia
Devasted desata el terror tridimensional con su nuevo videoclip “Sociopatía”
La agrupación de metal Devasted ha sorprendido a la escena con el lanzamiento oficial de “Sociopatía”, su más reciente videoclip. En esta ocasión, la banda da un salto ambicioso hacia la innovación visual apostando por un formato en 3D, cuya realización estuvo a cargo del realizador argentino Matías Gallinal (@radonmgok).
El sencillo no viene solo; se trata de una demoledora colaboración junto a Adrián Manrique “Iron Cobra”, vocalista de la legendaria banda bogotana Cobra Colombia Thrash Metal. La crudeza y potencia sonora de este track fue esculpida en Colapso Records, bajo la meticulosa mezcla y masterización de César Molina y Ricardo Gámez.
El tercer capítulo de una pesadilla conceptual
“Oscuro pasado, los cuerpos yacen desmembrados…”
“Sociopatía” no es solo una canción, es el tercer eslabón de la saga conceptual que da vida a su álbum Siniestro.
El videoclip sumerge al espectador en la trágica historia de Dante, un ser condenado a la inmortalidad. Tras cometer un grave error siglos atrás, fue maldecido por el mismísimo Siniestro a vagar eternamente por la Tierra. Incapaz de encontrar el descanso de la muerte y atrapado en una desdicha interminable, Dante se convierte en el esbirro de su propio verdugo, cumpliendo su macabra voluntad con la única esperanza de que algún día se le permita terminar con su sufrimiento.
Visuales de vanguardia, puro metal nacional e internacional, y una narrativa oscura se fusionan en este lanzamiento que promete dejar huella en el audiovisual del metal latinoamericano.
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