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Festivales e Industria

¿Qué le espera a la industria de la música en 2025? Los cambios y tendencias que marcarán el futuro

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La industria de la música está en medio de una transformación sin precedentes y 2025 promete ser un año clave en el que veremos consolidarse tendencias y cambios que han estado en gestación durante años. A medida que la tecnología, la economía global, y las preferencias de los consumidores evolucionan, los músicos, productores, y sellos discográficos se enfrentan a nuevas oportunidades y desafíos. La pregunta que surge con fuerza es: ¿qué le espera a la industria de la música en 2025?

Si bien la transición hacia lo digital ha sido una constante en los últimos años, en 2025, las plataformas de streaming continuarán dominando el panorama. Spotify, Apple Music, YouTube y otras plataformas seguirán evolucionando para ofrecer experiencias personalizadas, pero también enfrentan desafíos en cuanto a la sostenibilidad de sus modelos de negocio. La creciente saturación del mercado de música digital podría obligar a estas plataformas a explorar nuevas formas de monetización ya que muchos músicos se han quejado por la poca ganancia que generan es estas plataformas.

Los algoritmos que actualmente permiten que los usuarios descubran nuevos artistas y canciones seguirán perfeccionándose, pero, a pesar de las infinitas posibilidades de descubrimiento, la pregunta es si esta sobreabundancia de contenido ayudará a los artistas emergentes a destacarse, o si quedarán atrapados en un mar de ofertas en donde la visibilidad es aún más difícil de alcanzar, las personas pueden pensar que antes era más dificil que un artista destacara pero entre un mar de millones de canciones nuevas diarias todo se ha tornado muy complicado, hay que trabajar en esto.

El consumo de música a través de plataformas de streaming también está viendo una diversificación. Desde servicios de suscripción más baratos y específicos hasta opciones gratuitas respaldadas por publicidad, el acceso al contenido musical será aún más accesible y personalizado en 2025. Las tendencias como el streaming en vivo, una modalidad que creció enormemente durante la pandemia, seguirá evolucionando, con más conciertos y festivales virtuales que trascienden las fronteras geográficas, quien siempre sale ganando acá es el público.

Uno de los desarrollos más fascinantes en la industria de la música en los próximos años será el uso de la inteligencia artificial (IA). Los avances en IA no solo están cambiando la manera en que se producen las canciones, sino también cómo se distribuyen y consumen. Herramientas de IA pueden predecir qué canciones se volverán populares, cómo crear remixes o adaptaciones de estilos musicales y hasta generar composiciones musicales originales que rivalizan con las creadas por humanos. Esto podría alterar profundamente la relación entre los músicos y sus creaciones, planteando preguntas sobre los derechos de autor y la autenticidad de la música, por el momento algunas distribuidoras digitales no permiten subir álbumes creados por IA, pero seguramente eso va a cambiar.

En el ámbito de la propiedad y las transacciones musicales, Blockchain sigue ganando tracción. Este sistema descentralizado y seguro permitirá a los artistas y productores tener un control mucho mayor sobre la distribución de su música y las regalías. La transparencia del blockchain podría evitar el abuso de los intermediarios en la industria, asegurando que los creadores reciban una compensación justa por su trabajo.

Junto con el blockchain, los NFTs (tokens no fungibles) podrían revolucionar la forma en que los músicos venden su arte. Los artistas podrán ofrecer ediciones limitadas de su música, arte visual, o incluso experiencias personalizadas como conciertos virtuales, todo respaldado por la autenticidad de los NFTs. Aunque aún estamos en las primeras etapas de la adopción de NFTs en la música, 2025 podría marcar un punto de inflexión para esta tecnología, ya que los artistas se alejan de las plataformas tradicionales para crear sus propios ecosistemas de ingresos.

En términos de giras y conciertos, los efectos económicos de la pandemia seguirán dejando huella en 2025. Si bien los conciertos en vivo están regresando, las restricciones de capacidad, los costos elevados de producción, y la incertidumbre sobre la estabilidad económica global han afectado la rentabilidad de las giras. Los promotores y artistas están adoptando modelos híbridos, combinando eventos presenciales con experiencias virtuales para maximizar sus ingresos.

La economía global, especialmente la inflación y los costos crecientes de los insumos, seguirá afectando el precio de los boletos, lo que podría limitar la accesibilidad de los fans a los eventos en vivo. Al mismo tiempo, el mercado de conciertos y festivales se verá más fragmentado, con eventos dirigidos a nichos más pequeños, en lugar de los grandes festivales masivos. Los festivales de música y conciertos personalizados de alta gama (con experiencias VIP, accesos exclusivos, etc.) se convertirán en una fuente de ingresos importante, dirigidos a un público dispuesto a pagar por una experiencia única.

¿Y los músicos independientes?

Uno de los desarrollos más esperados para 2025 es el ascenso de los artistas independientes. Los avances en tecnología, desde la grabación hasta la distribución, han permitido que los músicos produzcan y distribuyan su música de manera autónoma, sin la necesidad de un contrato discográfico tradicional. Plataformas como Bandcamp, SoundCloud, y las redes sociales ofrecen a los artistas una vía directa para conectar con su público y generar ingresos, sin depender de intermediarios.

En 2025, más artistas buscarán la independencia como un camino viable hacia el éxito, apoyándose en el crowdfunding, el marketing de influencers, y colaboraciones directas con marcas. Este modelo cambiará el papel de los sellos discográficos, que tendrán que adaptarse a un panorama en el que la relación entre el músico y el fan es cada vez más directa y personalizada, igual ya lo han venido haciendo, hace años que las disqueras dejaron atrás si negocio tradicional y hoy actúan más como distribuidoras. Los independientes tienen su principal ingreso en la venta de mercancía relacionada con la banda, por eso muchos ahora sacan camisetas, libros, ediciones especiales en vinilo, etc. Todo autofinanciado lo que a veces significa perdidas si no se tiene un nicho de público fiel y consolidado.

La realidad aumentada (AR) y la realidad virtual (VR) son tecnologías emergentes que podrían transformar la forma en que los consumidores experimentan la música en 2025. Los conciertos virtuales, los festivales interactivos en línea, y las experiencias inmersivas a través de dispositivos AR y VR podrían llevar la música más allá de la simple escucha, permitiendo a los fanáticos “estar dentro” de la canción o del espectáculo en vivo de una manera nunca antes vista.

La integración de estas tecnologías también permitirá que los músicos creen experiencias únicas y personalizadas para sus seguidores, como conciertos virtuales donde los fans pueden elegir su posición en el escenario o interactuar con los artistas en tiempo real. Este tipo de experiencias puede ser un gran diferenciador para los artistas en un mundo musical cada vez más competitivo.

Así que las innovaciones tecnológicas y los cambios en los hábitos de consumo prometen ofrecer nuevas oportunidades tanto para los artistas como para los consumidores. Desde plataformas de streaming más personalizadas, hasta el ascenso de los artistas independientes y el uso de tecnologías emergentes como la IA, Blockchain y la VR, 2025 marcará un año decisivo para la música.

Pero a pesar de todos estos avances, los desafíos seguirán presentes: los modelos de negocio seguirán siendo complejos, los artistas aún lucharán por obtener una compensación justa por su trabajo, y el panorama económico global podría afectar la viabilidad de las giras y conciertos. Sin embargo, la resiliencia y la innovación seguirán siendo las claves para los músicos, sellos discográficos y promotores de conciertos que busquen adaptarse y prosperar en este mundo musical en constante evolución.

@felipeszarruk

Foto de Pixabay

Colombia

Melenas de Leyenda que Cayeron

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El rock siempre ha tenido una relación íntima con la imagen. La melena larga, descuidada pero poderosa, ha sido durante décadas un símbolo de rebeldía, libertad y actitud. Sin embargo, detrás de guitarras distorsionadas, giras interminables y noches sin dormir, muchos rockeros han enfrentado una realidad menos glamorosa la pérdida de cabello a edades tempranas.

Para quienes leen Subterránica, aman la música, el buen rock y valoran una melena bien cuidada, hablar de calvicie no es un tema superficial. Es parte de entender cómo el cuerpo responde a la genética, al estilo de vida y al paso del tiempo, incluso cuando el espíritu sigue siendo joven y rebelde.

La calvicie temprana no es exclusiva del mundo del rock, pero sí se vuelve más visible en un entorno donde la imagen tiene tanto peso. Muchos músicos comenzaron a perder cabello entre los 20 y 30 años, justo cuando sus carreras despegaban y su identidad estética se consolidaba.

Rockeros calvos icónicos y cuándo empezó todo

La historia del rock está llena de figuras que enfrentaron la caída del cabello sin que eso apagara su impacto musical. Phil Collins, líder de Genesis, comenzó a mostrar una pérdida evidente en la coronilla desde sus primeros 30 años. Billy Corgan, mente creativa detrás de Smashing Pumpkins, empezó a perder cabello incluso antes de cumplir los 30, optando con el tiempo por el rapado como parte de su imagen.

Rob Halford de Judas Priest convirtió la cabeza rasurada en un sello visual que hoy es inseparable de su figura. Lars Ulrich, baterista de Metallica, mostró signos claros de adelgazamiento capilar desde mediados de sus 30. Joe Satriani, virtuoso de la guitarra, asumió la calvicie de forma natural desde joven, sin que eso afectara su estatus como ícono.

A esta lista se suman muchos otros nombres que marcaron generaciones: músicos que comenzaron con melenas abundantes y que, con los años, vieron cómo el cabello se transformaba. Las comparaciones de antes y después son comunes y muestran un patrón claro: la mayoría no perdió el pelo de la noche a la mañana, sino de forma progresiva.

Casos como Bruce Willis o Dwayne Johnson, aunque no estrictamente rockeros, ayudan a entender el fenómeno. Ambos comenzaron a perder cabello relativamente jóvenes y optaron por el rapado total, demostrando que la genética no distingue géneros musicales y que la pérdida capilar puede convertirse también en una decisión estética consciente.

Por qué los rockeros también pierden el cabello

La causa principal de la calvicie masculina es la alopecia androgénica. Este tipo de pérdida está directamente relacionada con la dihidrotestosterona, una hormona derivada de la testosterona que afecta a los folículos genéticamente sensibles. En la mayoría de los hombres, este proceso puede iniciar entre los 20 y 30 años.

En el mundo del rock, a los factores genéticos se suman otros elementos frecuentes. El estrés constante de las giras, los horarios irregulares, el sueño fragmentado y, en algunos casos, el consumo de alcohol u otras sustancias, pueden acelerar la caída. La nutrición deficiente durante largos periodos también influye en la salud capilar.

A pesar de esto, la tasa de calvicie entre músicos no es mayor que en la población general. Lo que cambia es la percepción. Muchos rockeros optan por soluciones discretas como pelucas, sistemas capilares, rapados estratégicos o procedimientos médicos, lo que hace que la calvicie sea menos evidente de lo que realmente es.

La melena rockera y el silencio alrededor de la caída

Existe una especie de pacto tácito en la escena musical. La pérdida de cabello rara vez se discute abiertamente. Para algunos artistas, asumirla fue parte de reinventarse visualmente. Para otros, fue un proceso privado. La presión por mantener una imagen coherente con el imaginario del rock hace que muchos busquen alternativas antes de mostrar la calvicie de forma abierta.

Esto no significa negación, sino adaptación. El rock siempre ha tratado de autenticidad, y para muchos músicos, aceptar los cambios físicos también es una forma de honestidad artística.

Opciones para cuidar la melena

Hoy existen múltiples tratamientos que permiten cuidar el cabello, frenar la caída o mejorar su densidad, sin perder la esencia rockera. El minoxidil, en loción o espuma, es uno de los más utilizados. Ayuda a estimular el crecimiento y a frenar la caída, especialmente cuando se inicia entre los 20 y 40 años.

Los tratamientos antiandrógenos como la finasterida o la dutasterida actúan bloqueando la hormona responsable de la miniaturización del folículo. Pueden utilizarse desde edades tempranas bajo supervisión médica y son una de las herramientas más efectivas para conservar cabello a largo plazo.

Para quienes prefieren opciones sin fármacos, los bioestimuladores como el plasma rico en plaquetas o los exosomas se han vuelto populares. Estas terapias utilizan factores del propio cuerpo para nutrir el folículo y mejorar su funcionamiento, siendo especialmente atractivas para músicos jóvenes y activos.

En casos donde la pérdida ya es avanzada, el implante capilar aparece como una alternativa definitiva para recuperar densidad manteniendo un aspecto natural, siempre que se realice con criterio estético y respeto por la identidad personal.

Rock, tiempo y decisiones

Perder cabello no hace a nadie menos rockero. La historia demuestra que la actitud, la música y la autenticidad pesan mucho más que una melena perfecta. Sin embargo, también es válido querer cuidarla, entender por qué se cae y conocer las opciones disponibles.

El rock no es negarse al tiempo, sino decidir cómo enfrentarlo. Algunos lo hacen con la cabeza rapada, otros conservando su cabello con tratamientos, y muchos reinventando su imagen sin perder un gramo de potencia sonora. Al final, la verdadera melena rockera es la que se lleva con seguridad, información y libertad.

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Colombia

Seis fechas para el ska, el punk y el reggae en Bogotá

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Bogotá se alista para recibir Ska Punk Reggae Parties 2026, un circuito de seis fechas que apuesta por algo cada vez más necesario en la ciudad: circulación real, trabajo colectivo y fortalecimiento de la escena independiente desde los sonidos que históricamente han sido música de resistencia.

Entre el 31 de enero y el 28 de marzo de 2026, el circuito recorrerá tres espacios clave de Chapinero —Boro Room, Latino Power y Relevent Music Hall—, consolidando una alianza entre artistas, productores y venues que entienden que la escena no se sostiene con eventos aislados, sino con procesos continuos y bien estructurados.

El proyecto es liderado por El Punto Ska, agrupación ganadora de la Beca LEP Rutas Culturales 24/7 de la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte, y con una trayectoria sólida no solo como banda, sino como agente cultural. Desde ahí se han gestado iniciativas como Ska Para Todos Fest y El Concierskazo Fest, cuya próxima edición tendrá lugar el 1 de marzo de 2026 en el Teatro al Aire Libre La Media Torta, reafirmando una línea de trabajo que combina música, gestión y comunidad.

Ska Punk Reggae Parties 2026 nace de una convocatoria abierta impulsada desde la propia escena, con la intención de escuchar nuevos proyectos, ampliar el diálogo entre generaciones y abrir espacio a propuestas no solo de Bogotá, sino también de otros territorios. El resultado fue una respuesta contundente: 58 proyectos inscritos, de los cuales 20 fueron seleccionados mediante un proceso de evaluación claro y transparente, a los que se suman cuatro artistas invitados para una fecha especial.

Cada jornada del circuito mantiene una curaduría coherente y diversa: una banda de ska, una de reggae, una de punk y un DJ, apostando por el cruce de públicos, la circulación efectiva de los proyectos y el fortalecimiento de una comunidad que se reconoce en la diferencia.

Los carteles se distribuyen así:

El 31 de enero en Boro Room, con Ley Ska, Asamblea Feeling Roots, Los Sordos y Mr Tosh en los platos.
El 14 de febrero en Latino Power, con Big Beaters, Los Makonnen, Dosiis y Diego 25.
El 21 de febrero en Boro Room, fecha especial encabezada por El Punto Ska, Alto Grado, Chite y Fat Bastard.
El 14 de marzo en Latino Power, con La Farsa, Juan Camacho & La Roots Stop, Kaoz Kapital y La Calandria.
Y el 21 de marzo en Relevent Music Hall, cerrando el circuito con Dama Juana, Fausto Moreno, Lost Take y Zeta Pe.
El 28 de marzo en Relevent Music Hall, con Atrapamoskas, Los Candelarians, Los Highros y Matjahman.

Más allá de la programación, el circuito pone énfasis en condiciones técnicas dignas, organización profesional y trato respetuoso, entendiendo que el bienestar de artistas y públicos es parte fundamental del crecimiento de la escena.

En cuanto a la boletería, todas las fechas tendrán un valor de $30.000 más servicio en preventa y $40.000 en taquilla, con cerveza incluida. Para quienes quieran vivir la experiencia completa, se ofrece un abono para las seis fechas por $170.000 más servicio, que incluye seis cervezas.

Las boletas pueden adquirirse en Secta Colectiva, La Valija de Fuego, Fun Skateboards y Oi! Distro, así como a través del WhatsApp 310 493 8907 para información y compras directas.

Desde su concepción, Ska Punk Reggae Parties se declara como un espacio antifascista, libre de cualquier forma de discriminación y alineado con el espíritu histórico del ska, el punk y el reggae como músicas de encuentro, resistencia y comunidad. En palabras de Pablo Marroquín, productor general del circuito e integrante de El Punto Ska, se trata de un proyecto nacido desde la experiencia real de tocar, producir y sostener procesos independientes, con la convicción de que hoy más que nunca la escena necesita apoyo mutuo, respeto y espacios donde la diferencia sume.

Con seis fechas, más de veinte proyectos en tarima, más de cien músicos involucrados y una apuesta clara por la circulación independiente, Ska Punk Reggae Parties 2026 se perfila como uno de los circuitos más relevantes del primer semestre del año en Bogotá y una muestra concreta de cómo la escena se fortalece cuando se organiza desde abajo.

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Colombia

Las regiones se imponen en Bogotá: Athemesis y Altars of Rebellion ganan la final de Wacken Metal Battle en Colombia

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Bogotá explotó en un acto de orgullo regional y entrega absoluta la noche del 17 de enero de 2026. Ace of Spades —el templo del rock en la capital— se llenó hasta la última gota para presenciar una final que no fue solo una competición, fue la constatación de que el metal colombiano tiene músculo, mapa y futuro. La cita era clara… ocho bandas, jurados de primer nivel y dos pasajes a la final regional en Lima, Perú.

Desde el primer riff quedó en evidencia que esto no iba de formatos ni de discursos sino de carácter. Onnix, Soul Disease, Souland, Athemesis, Riptor, Licantropía, Infested Co. y Altars of Rebellion representaron, cada una desde su ciudad, una porción del país que llegó a decir “aquí estamos”, el cartel habló de diversidad estilística y de escenas que crecieron en condiciones adversas para llegar a rendir con solvencia en una noche que exigía todo.

El jurado, conformado por figuras de peso en la música y la gestión —Jorge Burbano, Ángel Niño, Guillermo Moreno, Edixón Sepúlveda y Viviana Cabrera— dio el marco técnico y riguroso que merecía la competencia. Sus decisiones, combinadas con la voz del público —que fungió como un jurado más en la noche— definieron los puestos que quedarán en la memoria.

Cuando se anunció el podio la escena se movió. En tercer lugar quedó Riptor (Cali), una banda que confirmó su prestigio en la escena thrash/alternativa; en segundo lugar Altars of Rebellion (Pasto), veteranos que trajeron a Bogotá la experiencia y la furia que los caracteriza; y en primer lugar, Athemesis (Medellín), que se alzó con la victoria absoluta y el derecho a representar a Colombia en la final regional junto a Altars. Estos resultados fueron comunicados oficialmente en el escenario durante la ceremonia de cierre de la final por los jurados y el equipo de Metal Battle. El voto del público, algo muy interesante lo ganaron Infested Co. Y Licantropía, dos bandas que tienen una base sólida de seguidores que no cualquiera tiene.

La mecánica para este evento no es caprichosa sino dificil y de mucho rigor, esto no ha terminado, las dos bandas viajarán a Lima para disputar la final sudamericana, y de ese cruce saldrá la banda que tendrán la oportunidad de tocar en el Wacken Open Air en Alemania representando a los seis países de la región. Es decir lo que aquí se decidió no es un trofeo local; es una pasarela hacia el circuito global que comienza en este momento.

Más allá del resultado, lo que quedó en claro fue otra cosa, el país dejó de pensar en Bogotá como único eje. Las regiones se impusieron. Medellín, Pasto y Cali dieron muestras de cantera y oficio; Bogotá respondió con público y esfuerzo; y la final se convirtió en una radiografía del metal colombiano contemporáneo, feroz, diverso y profesional. Ese cruce territorial fue, quizá, el mensaje más contundente de la velada.

La producción y la logística —impulsadas por la organización regional y el equipo local en cabeza de Subterránica e Independent Booking Artist Manager— respondieron con precisión. Que la Embajada de Alemania y las estructuras oficiales miren con atención este circuito no es casual, aquí se construye una industria cultural que busca tránsito internacional sin abandonar su independencia. El evento lo confirmó con boletería llena, puntualidad y un cierre de lujo a cargo de Maskhera, invitada especial que coronó la noche.

Para las bandas finalistas —y para quienes compitieron en los heats durante meses— la jornada fue más que una oportunidad, fue la certificación de un trabajo de años. Viajes, ensayos en condiciones difíciles, inversión personal y noches de sala chica se convirtieron en la fórmula que permitió llegar hasta el Ace of Spades y pelear por representar al país. Ese sacrificio es, en el fondo, el verdadero combustible del metal nacional. Bbar y Ace of Spades representan el circuito bogotano que aguanta y que le da honor a rock colombiano.

La victoria de Athemesis y la presencia contundente de Altars of Rebellion como segunda fuerza confirman una tendencia, que el metal colombiano se organiza por regiones, con circuitos propios que ya no dependen exclusivamente de la capital. Esa descentralización es estratégica multiplica voces, itinerarios y posibilidades de exportación. Mañana, cuando las dos bandas lleguen a Lima, llevarán en la mochila no solo su repertorio, sino la representatividad de escenas enteras.

La noche del 17 de enero no terminó con una foto en la tarima nada más; terminó con un pulso nuevo. El metal colombiano demostró que tiene estructura para soñar en grande y músculo para competir fuera. Athemesis, Altars of Rebellion y Riptor se llevan hoy aplausos, pero también la responsabilidad de representar un continente que merece ser escuchado. Y el público que llenó Ace of Spades se va con la certeza de que, cuando las regiones se organizan, ninguna capital puede monopolizar la historia.

A todos !gracias! Nos vemos en Perú.

@felipeszarruk

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