Colombia
¡Si yo fuera curador de Rock al Parque!
Ya han pasado algunos años en los que de manera personal sugerí que me gustaría ser el curador de Rock al Parque cansado de las malas gestiones y la deshonestidad del festival. Han pasado algunos años en los que la respuesta inteligente de Idartes fue usar uno de sus contratistas, un medio de noticias falsas y calumnias para responderme con una burla. Gran elocuencia y profesionalismo por parte del instituto demostrando como siempre su forma de hacer las cosas.
Pero la verdad es que el festival sigue levantando ampollas en músicos, público y agentes del sector y a pesar de los oídos sordos del distrito ante el asunto se ha llegado a conclusiones muy importantes como que la gratuidad del festival ha sido uno de los factores más destructivos para la escena del rock nacional y que cómo lo demostró la Contraloría General de la Nación, en el festival hay corrupción e inconsistencias en la administración del dinero y la transparencia.
Pero Rock al Parque es Rock al Parque y es el único festival de ese calibre que tenemos y la idea no es que se acabe sino depurarlo de la corrupción y que vuelva a ser esa utopía que se hizo realidad hace unas décadas en donde en una fiesta de rebeldía y música salían a flote los nuevos nombres del rock y el Metal Colombiano.
Por eso, he consultado a varios de los músicos, gestores y periodistas de la escena independiente para que dijeran sus propuestas si ellos tuvieran la oportunidad de ser curadores de Rock al Parque y que dieran ideas para revitalizar y potenciar el festival, proponer una serie de cambios estratégicos que podrían transformar la experiencia tanto para los artistas como para el público. Aquí se presentan sus puntos:

Germán Ducón – Músico nacional miembro fundador de la banda Mad Dogs:
Monetización del Acceso: Ducón sugiere eliminar la gratuidad del festival, introduciendo un sistema de venta de entradas con diversas categorías, desde localidades generales hasta áreas VIP. Los precios serían accesibles, con entradas que van desde los 20.000 pesos para las opciones más económicas, hasta los 150.000 pesos para experiencias premium, buscando así financiar una producción de mayor calidad y sostenibilidad.
Selección por Convocatoria y Rotación de Artistas: La participación de las bandas se determinaría exclusivamente por convocatoria, garantizando una rotación y diversidad musical. Además, se establecería un intervalo obligatorio de tres años antes de que un grupo pueda ser reinvitado, asegurando así una renovación constante en la alineación del festival, es decir, ninguna banda podría ser invitada sino clasificada por convocatoria. Eliminar la invitación directa.
Promoción de Talentos Nacionales: En un esfuerzo por apoyar a los artistas locales, Ducón aboga por asignarles horarios estelares dentro del evento. Además, propone una distribución de bandas donde el 80% sean nacionales y solo el 20% internacionales, poniendo el foco en el talento colombiano y ofreciendo una plataforma para su proyección.
Acceso Continuo al Agua: Siguiendo el ejemplo de otros festivales exitosos como el Festival Estéreo Picnic (FEP), se mantendrían puntos de hidratación accesibles en todo momento, priorizando el bienestar y la seguridad de los asistentes.
Reubicación de la Zona de Prensa: Para mejorar la experiencia del público, Ducón recomienda mover la zona de prensa a los costados del escenario, permitiendo que los espectadores puedan acercarse más a los artistas y disfrutar de una conexión más íntima con las actuaciones en vivo.

Martin Morales – Gestor Cultural, investigador en Rock y conductor de Radio:
Liderazgo Conocedor y Comprometido: Morales propone que la dirección del festival esté compuesta por individuos que no solo entienden los nichos y las iniciativas independientes, sino que también han participado activamente en ellos. Esto aseguraría que las decisiones tomadas reflejen un conocimiento profundo de la comunidad y sus necesidades.
Políticas Alineadas con la Comunidad Cultural: Sugiere que las políticas del festival se formulen en respuesta directa a los problemas y necesidades identificados en las mesas y consejos de cultura. Esto garantizaría que las acciones del festival estén verdaderamente en sintonía con las voces de la comunidad artística.
Inclusión Total de Participantes: En un esfuerzo por fortalecer el sector independiente, Morales aboga por la inclusión de todas las bandas inscritas en el festival. Si 400 grupos se registran, todos deberían tener la oportunidad de actuar, con los artistas amateurs al principio y los más profesionales al final, creando así un espectro completo de talento emergente y establecido.
Mercado de Intercambio y Feria del Rock: Propone la creación de un mercado de intercambio y una feria del rock que vaya más allá de la música, con el objetivo de fortalecer la cultura del rock en todos sus aspectos económicos y promover su autosostenibilidad.
Reducción de la Burocracia: Morales recomienda eliminar la burocratización, otorgando a las organizaciones independientes la gestión de las inscripciones de los diversos sectores económicos involucrados. Esto facilitaría la participación y el apoyo a la economía cultural del rock.

Javier Rodríguez – Periodista musical independiente:
Inclusión del Blues: Rodríguez enfatiza la importancia de incluir bandas de Blues en el festival, reconociendo este género como la raíz fundamental del Rock. Propone una mayor representación del Blues para honrar su influencia y diversificar la oferta musical del evento.
Dedicación de Días por Género: Sugiere mantener el sábado como el día dedicado a los sonidos extremos del Metal, como el Death, Thrash y Black Metal. Los otros días del festival se reservarían para una mezcla de géneros, desde el Hard Rock hasta el Rock Progresivo, pasando por el Punk y el Grunge, dando visibilidad a estilos que tradicionalmente han tenido menos presencia.
Fomento del Rock Nacional: Rodríguez aboga por una presencia más destacada de las bandas de Rock nacional, argumentando que muchas talentosas agrupaciones locales no reciben la atención que merecen. Su propuesta busca equilibrar la representación y dar a conocer la riqueza del talento nacional.
Sesiones de Jam: Para fomentar la colaboración y celebrar la comunidad del Rock, propone sesiones de “Jam Session” durante el festival, donde músicos de diferentes bandas interpretarían covers de canciones emblemáticas del Rock y Metal, tanto nacionales como internacionales.
Selección de Bandas y Enfoque Educativo: Rodríguez prefiere que las bandas desconocidas seleccionadas sean principalmente nacionales y algunas de Latinoamérica, evitando así las “bandas de relleno”. Además, mantendría un componente educativo con jornadas para profesionales de la industria y ruedas de prensa integradas a estas actividades.

Aida Hodson – Gestora Cultural, creadora de procesos de circulación y promoción, educadora en gestión y otras áreas:
Proceso Formativo para Presentar Propuestas: Hodson sugiere que las bandas y artistas se preparen para presentar sus propuestas a través de un proceso formativo. Esto podría incluir talleres y mentorías que ayuden a los participantes a afinar su arte y comprender mejor la industria musical.
Convocatoria por Categorías de Experiencia: Propone abrir la convocatoria del festival en categorías basadas en la experiencia de las bandas, permitiendo así una competencia justa y una representación equilibrada de artistas emergentes y establecidos.
Enfoque en el Talento Nacional: Hodson aboga por reducir la proporción de artistas internacionales invitados y aumentar la de los nacionales. Esto no solo fomentaría el talento local, sino que también ayudaría a construir una identidad más fuerte para el festival.
Entrada Sustentable: En lugar de la entrada gratuita, Hodson recomienda implementar un costo simbólico, como la donación de alimentos no perecederos. Esto contribuiría a la sostenibilidad del festival y al mismo tiempo apoyaría causas sociales.

Jorge Vanegas – Guitarrista, compositor, fundador de bandas como Vulgarxito y Vanegas Blues:
Enfoque en Géneros Específicos: Durante los tres días del festival, la programación estará dedicada exclusivamente a bandas de metal, rock y blues. Esto garantizará que el festival mantenga su identidad y ofrezca una experiencia auténtica a los aficionados de estos géneros.
Promoción del Talento Nacional: El 80% de las bandas serán nacionales, destacando la riqueza y diversidad de la escena musical del país. El restante 20% serán bandas internacionales, lo que permitirá un intercambio cultural y expondrá al público a nuevas influencias musicales.
Pureza Musical: Se mantendrá una línea clara en la selección de géneros, excluyendo estilos como la música electrónica, cumbias y otros que no se alinean con la temática del festival. Esto asegurará que los asistentes disfruten de una experiencia coherente con las expectativas del evento.
Foco en la Música, No en el Comercio: Las ruedas de negocios serán eliminadas del festival para mantener la atención en la música y la experiencia cultural, evitando que el aspecto comercial distraiga del propósito artístico del evento.
Distribución de Géneros por Día: El festival se organizará de manera que cada día tenga un enfoque específico: el primer día se dedicará al metal, el segundo día al rock y blues, y el tercer día se celebrará más rock, culminando con actuaciones de las bandas más importantes de rock, blues y metal.

Oscar Mora – Guitarrista, compositor y productor de larga trayectoria en Colombia, miembro de varias agrupaciones de Metal y de Rock:
Cobrar boletería: RAP creó un problema incidental que consiste en que la el público bogotano cree que el rock es gratis y eso abarató la calidad de las bandas porque no hay ninguna motivación para producir música salvo el hecho de subirse a Una tarima y ese hecho es aprovechado por bares para crear espacios de música en vivo donde no hay ningún tipo de ayuda económica que es esencial para cualquier músico.
Yo crearía una especie de categorías de boletería dependiendo del estrato de cada persona y basado en eso cobraría un mínimo de $25,000 para los estratos uno y dos 50,000 para los tres y cuatro y 80,000 para los cinco y seis.
Reducir el número de bandas internacionales: Máximo tres o cuatro y las acomodaría de tal forma que sean como los cierres de las bandas locales si hay bandas de carácter internacional o nacional en el grupo debe ser porque están apoyando las bandas emergentes
Tercero una una banda o un músico un grupo de músicos que participen en rock al parque en un año no deberían poder participar en el siguiente sino alternarse es decir buscar mecanismos para que solo sean o en su gran mayoría sean artistas nuevos, que estén surgiendo, o artistas que estén presentando proyectos nuevos para que sea un verdadero espacio de demostración de rock emergente
Establecer un proceso de votación del público: Para que el público real pueda votar por las bandas que quiere ver participando y que ese voto fuera por lo menos un 30 o un 40% del puntaje para garantizar que una banda esté en Roque al parque y para que exista una verdadera motivación de las bandas para hacer networking y para que se den a conocer
Y quinto yo utilizaría parte del presupuesto de Roca al parque para que los incentivos también fueran de alguna manera crear una cosa que se permita vender merchandising o elementos de la banda para que eso también le sirva como un apoyo económico y se genera una industria.

Rixx Isahias – Guitarrista, músico, compositor, miembro fundador de bandas como No Re-action o Grass Ánima:
Optimización del Presupuesto: Reducir el presupuesto del festival a su mínima expresión para enfocarse en lo esencial y evitar gastos superfluos. Esto podría incentivar la creatividad y la eficiencia en la organización del evento.
Selección por Convocatoria: Establecer que todas las bandas participantes sean seleccionadas únicamente por convocatoria, garantizando un proceso transparente y equitativo para todos los aspirantes.
Exclusividad de Bandas Nacionales: No incluir bandas invitadas ni internacionales, para dar prioridad total al talento local y fortalecer la escena musical nacional.
No Repetición de Bandas: Las bandas que pasen la convocatoria y participen en el festival no podrán repetir en la siguiente edición, asegurando así una renovación constante del cartel y oportunidades para nuevos artistas.
Promoción de Nuevos Talentos: El festival deberá presentar exclusivamente bandas nuevas, fomentando la visibilidad y el desarrollo de emergentes talentos musicales.
Convocatoria Nacional: Ampliar la convocatoria a todo el país, transformando Rock al Parque en un festival con representación y alcance nacional.
Rotación de Curadores: Limitar el período de los curadores a un año, con un máximo de dos, para promover la diversidad y la inclusión de nuevas perspectivas en la curaduría del festival.
Credenciales para Jurados: Exigir que los jurados sean expertos y presenten credenciales y títulos que los acrediten para evaluar a las bandas, asegurando un juicio profesional y calificado.
Renovación de las Mesas Distritales de Rock: Cambiar los miembros de las mesas distritales de rock cada año, proporcionando igualdad de oportunidades para todos en la localidad y evitando la formación de lobbys.

Cero – Compositor y vocalista, miembro fundador del proyecto Power of Cero:
Transparencia en la Curaduría: Todo el proceso de curaduría, incluyendo la selección y calificación de las bandas, debe ser público y documentado. Esto podría incluir la grabación de las sesiones de selección para que cualquier interesado pueda entender cómo se tomaron las decisiones.
Selección Profesional de Curadores: Los curadores deben ser seleccionados basándose en criterios profesionales y transparentes, no por elección arbitraria o personal. Debería haber un proceso abierto y claro para la convocatoria de curadores, posiblemente con la participación de la comunidad musical.
Publicación de Criterios y Resultados: Los criterios utilizados para la selección de bandas deben ser especificados y publicados previamente, y los resultados de la selección deben ser anunciados de manera que justifiquen claramente las elecciones realizadas.
Proceso Transparente de Convocatoria: La convocatoria para las bandas interesadas en participar debe ser abierta y accesible, con reglas claras y un sistema de aplicación que garantice la equidad y la imparcialidad.
Honestidad: Cero subraya la importancia de la transparencia para evitar dudas y sospechas sobre el proceso de selección, lo cual es esencial para mantener la integridad y la confianza en el festival. Implementar estas medidas podría mejorar significativamente la percepción del festival y asegurar que sea visto como una plataforma justa y respetable para los artistas.

Phil Adelmo – Periodista musical fundador de Metal Latino:
Dedicación al Metal: El día dedicado al metal deberá contar con bandas de este género en todos los escenarios, asegurando una experiencia completa y sin mezclas para los aficionados del metal.
Coherencia de Géneros: Mantener una coherencia estricta en los géneros musicales presentados, evitando la inclusión de estilos que no se relacionan directamente con el rock. Se podría considerar la inclusión de géneros afines como el ska y el reggae, pero siempre manteniendo la esencia del rock.
Transparencia en la Selección: La selección de las bandas debe ser un proceso abierto y transparente, sin invitaciones arbitrarias o preferenciales. Esto podría incluir la publicación de los criterios de selección y la documentación del proceso de decisión.
Exclusión de Géneros No Afines: Evitar la inclusión de géneros musicales que no tienen relación con el rock para preservar la identidad del festival y satisfacer las expectativas de los asistentes que buscan una experiencia puramente rockera.

Leandro Martínez – Músico, fundador y miembro de bandas como Narcocrácia:
Prioridad Nacional: Se propone incrementar la cuota de bandas nacionales en los festivales para fomentar el desarrollo de una escena musical robusta y una industria musical sostenible en Colombia. Esto no solo daría más oportunidades a los artistas locales, sino que también cultivaría un sentido de identidad y pertenencia cultural.
Post Rock al Parque (Post RaP): Es crucial establecer una plataforma que continúe promoviendo a las bandas nacionales después del evento. Esto podría incluir la creación de espacios en emisoras y programas locales, tanto públicos como privados, asegurando la inclusión en listas de éxitos y otras formas de exposición mediática. El objetivo es mantener la relevancia de las bandas más allá de su actuación en el festival.
Curación Transparente de Jurados: Debe haber claridad y transparencia en el proceso de selección de los jurados. El público debe entender cómo se eligen y cuáles son los criterios exigidos, garantizando así la imparcialidad y la calidad en la elección de las bandas participantes.
Parámetros de Selección de Bandas: Los criterios de selección de las bandas deben ser reescritos y comunicados claramente al público y a los artistas. Esto asegurará que todos comprendan la dirección y el enfoque del festival, confirmando si se mantendrá puramente como un festival de rock o si abarcará otros géneros.
Rotación de la Cúpula de Curación: Se sugiere un cambio anual obligatorio en el equipo de curación de bandas y jurados en Idartes. Esto abriría espacio para la participación de mesas locales y gestores culturales, evitando que ciertas personalidades dominen la narrativa del festival con sus visiones particulares.
Espacio Abierto a la Prensa: La propuesta es eliminar el sistema de acreditaciones para la prensa, permitiendo un acceso más libre y reduciendo la posibilidad de censura indirecta o corrupción. Esto fomentaría una cobertura mediática más amplia y diversa del evento.
Transparencia en Tarifas de Bandas Invitadas: Se debe implementar un proceso transparente en cuanto a las tarifas de las bandas invitadas, tanto nacionales como internacionales. Auditorías independientes y públicas podrían ayudar a garantizar la transparencia y la equidad en los procesos financieros del festival.
En resumen, la mayoría aboga por lo siguiente:
Transparencia e Idoneidad: La convocatoria del festival debe caracterizarse por su transparencia y la idoneidad de sus gestores. Esto implica un proceso claro y justo para la selección de participantes, donde todos los criterios y decisiones sean abiertos al escrutinio público.
Financiación del Festival: El evento no debe ser gratuito. Es esencial buscar mecanismos para que el festival genere ingresos, los cuales deben ser reinvertidos en procesos que beneficien directamente a los músicos, como talleres, formación y mejoras en las condiciones de participación.
Prioridad a Bandas Nacionales: Al menos el 80% de las bandas participantes deben ser nacionales, promoviendo así el talento local y fortaleciendo la industria musical del país.
Enfoque en el Rock: El festival debe centrarse en el género rock, excluyendo otros géneros musicales. Debe girar en torno al rock y sus variantes como el metal, e incluir también el blues, para mantener la esencia del evento.
Simplificación de Inscripciones: Se debe eliminar la burocracia presente en el proceso de inscripción, facilitando así la participación de más artistas y evitando procedimientos innecesarios que puedan desalentar a las bandas emergentes.
Equidad en la Participación: Ninguna banda debe tener el privilegio de participar con una invitación directa. Las bandas internacionales invitadas deben ser pocas y seleccionadas por su calidad, no como relleno. Esto requiere eliminar el nepotismo y favoritismos dentro de los encargados de la selección (bookers).
Procesos Públicos y Grabados: Todos los procesos, desde la inscripción hasta la selección y calificación de los artistas, deben ser públicos y grabados. Esto garantiza una mayor transparencia y permite a los interesados seguir el desarrollo del festival.
concluyendo, se busca un festival de rock que se enfoque en la música nacional y que contribuya de manera positiva al desarrollo y construcción de la escena musical local.
Esperemos a que los genios escuchen.
@felipeszarruk
Colombia
Estos son los nominados a la XVII Entrega de premios Subterránica 2026, edición: Constructores de sonidos y sociedad.
Es un gran honor para Subterránica y La Fundación Museo del Rock Colombiano presentar a los nominados a la XVII Entrega de los Premios Subterránica Colombia 2026, una edición que consolida el crecimiento, la diversidad y la madurez de una escena que ya no puede entenderse únicamente desde la música, sino como un ecosistema cultural en plena expansión. Bajo el concepto de “Constructores de sonidos y sociedad”, esta edición reúne un total de 31 categorías que abarcan desde los reconocimientos tradicionales como Artista, Disco y Canción del Año, hasta áreas fundamentales como el periodismo musical, la gestión cultural, los espacios en vivo, la producción audiovisual y los procesos comunitarios. En total, se entregarán 34 reconocimientos, incluyendo homenajes especiales, reafirmando el carácter integral de estos premios dentro del panorama del rock nacional.
La magnitud de esta edición se refleja en sus 193 nominaciones, una cifra que evidencia no solo la cantidad de proyectos activos, sino la complejidad y riqueza del movimiento. No se trata únicamente de premiar bandas, sino de visibilizar a todos los actores que hacen posible la escena: músicos, medios, fotógrafos, gestores, festivales, venues y procesos sociales. En este contexto, los Premios Subterránica se posicionan como una plataforma que documenta, articula y legitima el desarrollo del rock independiente en Colombia, funcionando como un verdadero termómetro del estado actual de la cultura alternativa en el país y como el galardón más importante del género no solo en el país sino en el continente.
En términos de protagonismo, nombres como Under Threat lideran el número de nominaciones, seguidos de proyectos como Soul Desease, Psychopath Billy, Las Tres Piedras, Solsticio, Camargo y Los Malkavian, lo que evidencia una combinación de trayectoria, consistencia y presencia activa en múltiples frentes de la escena. Recibimos más de 300 pre-nominaciones lo cuál es una cifra impresionante que demuestra que el rock colombiano es una de las escenas más nutridas, vivas y dinámicas tal vez del planeta. Las categorías principales, especialmente Artista, Disco y Canción del Año, se consolidan como las más competitivas, concentrando el mayor número de nominados y reflejando el alto nivel artístico alcanzado en esta edición.
A nivel territorial, aunque Bogotá continúa siendo el epicentro con más del 60% de representación, esta edición confirma una descentralización cada vez más evidente, con ciudades como Medellín y Pasto emergiendo como polos fundamentales, junto a otras regiones como Cali, Pereira, Zipaquirá, Sincelejo y el Meta. Esta distribución no solo amplía el mapa del rock nacional, sino que valida el crecimiento de escenas locales con identidad propia, fortaleciendo el carácter verdaderamente nacional de los premios.
En cuanto a tendencias sonoras, el metal se mantiene como el género dominante dentro de las nominaciones, seguido por el rock en sus distintas vertientes. Sin embargo, también se evidencia una apertura hacia propuestas de fusión, experimentalismo y cruces con lo folclórico, lo que refuerza la idea de una escena en transformación constante, alineada con el concepto de construcción que define esta edición.
Un aspecto especialmente relevante es la participación femenina, que alcanza aproximadamente un 25% del total, una cifra significativa dentro de un entorno históricamente dominado por hombres. La presencia de mujeres se destaca particularmente en roles como vocalistas, gestoras culturales y creadoras de contenido, así como en bandas con integrantes femeninas, lo que marca un avance importante hacia una escena más diversa e inclusiva.
En conjunto, esta XVII edición de los Premios Subterránica no solo reconoce lo mejor del año, sino que configura un panorama completo del rock independiente en Colombia: una red viva de creación, circulación, memoria y resistencia cultural. Más que una ceremonia, estos premios se consolidan como un espacio de validación y visibilidad para quienes, desde distintos frentes, continúan construyendo la escena día a día.
La ceremonia se llevará a cabo del Jueves 30 de abril del 2026 en Ace of Spades en Bogotá. Muy pronto anunciaremos la dinámica de entrega de invitaciones y boletos para acompañantes.
XVII Entrega de Premios Subterránica Colombia 2026
Edición: Constructores de sonidos y sociedad
Categorías Principales
Artista del Año
Narcocracia (Bogotá)
Soul Desease (Bogotá)
Under Threat (Bogotá)
The End (Bogotá)
Camargo (Bogotá – Venezuela)
Oh La Ville (Bogotá)
Loathsome Faith (Bogotá)
Las tres piedras (Pasto)
Vitam et Mortem (Carmen del Viboral)
Masacre (Medellín)
Disco del Año
Brainblast – Colossus Suprema (Bogotá)
Óxido y Perfume – Vulgarxito (Cali)
Luna llena – Solsticio (Medellín)
Herejía – In Nomine Oscurantis (Bogotá)
Devasted – Siniestro (Bogotá)
Vein – Reveal (Bogotá)
Oh La Ville – Movimientos para Soltar el alma (Bogotá)
The Empress – Cheyne Stokes (Bogotá)
Thy Method – Degodify (Bogotá)
Psycho Mosher – Trapped into the madness vortex (Bogotá)
Canción del Año
Indefinido – Camargo (Bogotá)
Complex Condition Altars of Rebellion (Pasto)
The vice – Santa Elena (Medellín)
Si del cielo te caen limones – Degato (Bogotá)
Prismas – Nauj Project (Manizales)
Cypher – rex marte (Cali)
El demonio en mi cabeza – Psychopath Billy (Palmira)
Throne – Osaka 32 (Bogotá)
El planeta es mi casa – Soulterra (Zipaquirá)
Premio Juliana Gómez Tarrá al Artista Nuevo del Año
Natyvo (Medellín)
Sofi Angel (Bogotá)
Atomic Heart (Bogotá)
Inhuman evolution (Bogotá)
Brain voltaje (Bogotá)
Los Setas (Pasto)
Categorías Individuales
Mejor Voz
Andrea Puerta Bernal – Athémesis (Medellín)
Apis Mellifera – Solsticio (Medellín)
Alessandro Angelucci – Camargo (Bogotá)
Lilly Mosh (San Gil)
Harlod Fandiño – Counterline (Bogotá)
Juliana Chamorro – las tres piedras (Pasto)
Mejor voz gutural
Diego “El piojo” Nieto – Licantropía (Bogotá)
Fernando Kristos – Altars of Rebellion (Pasto)
Juli Maleficarum – Support de Violence (Bogotá)
Diego Melo – Neurosis (Bogotá)
Angel Niño – Vein, Loathsome Faith (Bogotá)
Johana Sevillano – Ataque de Panico (Bogotá)
Mejor Guitarrista
Jorge Burbano (Bogotá)
Juan Carlos Burbano – Under Threat (Bogotá)
Rodrigo Iragorri – Firesnake (Bogotá)
Mateo Bejarano – Soul Desease (Bogotá)
Nicolas Waldo (Bogotá)
Jorge Luis Vanegas (Cali)
Mejor Bajista
Jean Jiménez – Soul Desease (Bogotá)
Basthian Vélez – Athemesis/Perros de reserva MED (Medellín)
Fredy Melo – Under Threat (Bogotá)
Nicolas Jaime – Hijos del Viento (Bogotá)
Alex de la cruz – las tres piedras (Pasto)
Andres Mosquera – Psychopath Billy (Palmira)
Mejor Baterísta
Alejandro rojas – Under Threat (Bogotá)
Andrés Achuri – Condenados (Bogotá)
Cesar Quintero – Athemesis, GOC, Craneo (Medellín)
E. Lerma – Riptor (Cali)
Edward Melo – Ataque de Pánico (Bogotá)
Daniel Philliph K – Altars of Rebellion (Pasto)
Categorías por géneros
Mejor Banda Fusión, modernizaciones, tropidelia o folclorizaciones
Degato (Bogotá)
El santo hereje (Bogotá)
Psychopath Billy (Palmira)
Origen Rock Folclor (Bogotá)
Soulterra (Zipaquirá)
Músicos Obreros (Bogotá)
Mejor Banda de Metal (Todos los géneros)
Athemesis (Medellín)
Soul Desease (Bogotá)
Altars of Rebelion (Pasto)
Loathsome Faith (Bogotá)
Arkhanon (Bogotá)
Vitam et mortem (Carmen del Viboral)
Mejor Banda de Rock (Rock, hard rock)
The Vice (Medellín)
Atomic Heart (Bogotá)
Counterline (Bogotá)
Ennui (Bogotá)
Sunset Street (Bogotá)
Somer (Circasia)
Mejor Banda de Punk / Hardcore
Condenados (Bogotá)
Distancia HxC (Pereira)
Sucia Eukaristia (Bogotá)
Infested Co. (Bogotá)
Pr1mal (Bogotá)
Radical Knot (Bogotá)
Mejor Banda Progresiva / Experimental / Post-Rock / post punk
Sueños de un Tulpa (Bogotá)
Las tres piedras (Pasto)
Oh La Ville (Bogotá)
Psychopath Billy (Palmira)
Happy Sunday – (Granada, Meta)
Laserock (Bogotá)
Mejor Banda blues, jazz o blues-rock
Vanegas Blues (Cali)
Puertos (Fusagasugá)
Annis (Neiva)
Hex Crow (Bucaramanga)
The Sick Blues (Chia)
Categorías escena en vivo
Mejor Show en Vivo
Narcocracia (Bogotá)
Athemesis (Medellín)
Under Threat (Bogotá)
Medium (Pereira)
Rain of Fire (Tulua)
Onixx (Bogotá)
Mejor Gira Nacional o internacional
Vulgarxito gira por Colombia y Suramérica (Cali)
Under threat Mexico junto a paradise lost (Bogotá)
Las Tres Piedras – Gira Colombia y México (Pasto)
Camargo por Colombia y México (Bogotá)
Masacre gira europea (Medellín)
Tenebrarum 70 tons of Metal (Medellín)
Mejor Festival Independiente
Festival Metal de las Montañas XX años (Bogotá)
Urbana Rock (Barranquilla)
Sabane Rock Festival (Sincelejo)
Festival Rock Vida y Libertad (Circasia, Quindío).
Premios Tupa Tupa y Tupa Tupa Fest (Montería)
Muiscas Metal Fest (Madrid, Cundinamarca)
Rock en la Luna (Chia)
Mejor Venue de Rock
Ace of spades (Bogotá)
Bbar (Bogotá)
Rey Lagarto (Pasto)
Barnaby Jones (Medellín)
Relevent (Bogotá)
9th Avenue (CALI)
Rock plaza (Pereira)
Mejor letra del año
Tendencia – Narcocracia (Bogotá)
Cartas Suicidas – Mandingasea (Bogotá)
Cain – los malkavian (Medellín)
Utopia – The Toxic (Bogotá)
Rojo Patria – Happy Sunday (Granada, Meta)
Un Monstruo Llamado Silencio – Munnopsis (Bogotá)
Rabia Feat. Cristian Londoño – Aquelarre (Bogotá)
Categorías periodismo de Rock y contenido
Mejor Medio de Rock
Lobotomia (Bogotá)
Rugidos Disidentes (Bogotá)
Cultura Rock.com.co
Oscura Radio TV (Bogotá)
Tupa Tupa Comunicaciones
Voces del Metal (Bogotá)
Mejor Artículo, crónica o entrevista de Periodismo Musical
Tritono Magazine – Rostros Ocultos https://www.instagram.com/p/DUHnBPgji6o/ (Bogotá)
Andrés Angulo Linares – Una crónica de heavy metal: ‘Ciudad Blanca’, la memoria de la última erupción | https://rugidosdisidentes.co/una-cronica-de-heavy-metal-ciudad-blanca-la-memoria-de-la-ultima-erupcion/ (Bogotá)
Joel Cruz – Pesadilla sin final: ‘Patología grotesca’ de Purulent. https://rugidosdisidentes.co/pesadilla-sin-final-patologia-grotesca-de-purulent/ (Bogotá)
Cultura Rock – Entrevista a Osaka 32 https://www.youtube.com/watch?v=v5zP2ttn9v0 (Bogotá)
Geraldine de la Hoz, Diario La Libertad Barranquilla – El eco eterno del vinilo: El legado incombustible del rock barranquillero https://diariolalibertad.com/sitio/2026/01/14/el-eco-eterno-del-vinilo-el-legado-incombustible-del-rock-barranquillero/ (Barranquilla)
Distorsión Muisca – Okinawa Bullets en Distorsión Muisca https://www.youtube.com/watch?v=uq_fEUTvKbE (Madrid)
Dark Room Network – 50 álbumes que definieron el rock nacional en 2025 https://darkroomnetwork.com/50-albumes-que-definieron-el-rock-colombiano-en-2025/ (Bogotá)
Relatos Sonoros Nuevas músicas del Tolima Episodio 1 – https://www.youtube.com/watch?v=7X9G6MKezsQ&list=PLDgpUslkGRoqUwGRvXv0tJ4zKtQRcQ2g0&index=3 (Mariquita)
Mejor Cobertura de la Escena
Lobotomía (Bogotá)
Alejandrosis (Bogotá)
Factor metal (Bogotá)
Rockerar.co
Rugidos Disidentes (Bogotá)
Doom Metal Magazine: A guide of Colombia Doom (Bogotá)
Mejor Podcast o Programa Radial Rock
El mero magazín: Oscura Radio TV (Bogotá)
Top 7 Radio (Bogotá)
El Show del Mutuo Elogio (Medellín)
El Rock no ha muerto (Bogotá)
Distorsión Muisca Emisora: Madrid Radio 96.4 FM (Madrid)
Cuando duerme la ciudad – Podcast (Bucaramanga)
Mejor Fotografía Musical
Alexis Cañon (Bogotá)
Alberto Mira Mora (Envigado)
Luisa Gonzáles (Bogotá)
Alberto mira mora (Medellín)
Daniel Rodrigez.ph Bogota
Lex Herrera (Bogotá)
Categorías Audiovisual y estética
Mejor Videoclip
Brain Voltage – 2030 (N.O.M) Nuevo Orden Mundial (Bogotá)
The Vice Santa Elena (Medellín)
El demonio en mi cabeza – Psychopath Billy (Palmira)
Ausencia de Ignorancia – Solsticio (Medellín)
Un Monstruo Llamado Silencio – Munnopsis (Bogotá)
Adaia – Alcanzando el sol (Cartago)
Mejor Arte Gráfico / Portada
El día de la ira – Ennui (Bogotá)

Colossus Suprema – Brainblast (Bogotá)

Degodify – Thy Method (Bogotá)

Psycho Mosher – Trapped into the madness vortex (Bogotá)

Rain of Fire – Psicosis (Tuluá)

Categorías en gestión cultural, industria y autogestión
Mejor Gestor/a Cultural
Juan Carlos Prieto Cuenca – Por su gestión en el Festival de Metal de las Monatañas y los derechos humanos. (Bogotá)
Eskarlata Poesía Rock – Por su gestión como colectivo acercando la literatura al rock, encuentros de autores y músicos y su gestión en FILbo (Bogotá)
Dayana Hernández y Roberto fundación Gecua – Por su gestión en el festival Independiente Urbana Rock y el trabajo por el rock de la región caribe. (Barranquilla)
Aida Hodson – Por su gestión con Hodson Música en el periodo nominado. Celebración del Rock Colombiano. (Bogotá)
Juna Carlos Obando – Por su gestión labor sostenida que combina formación, circulación y producción con su Fundación Rey Largarto en Pasto y la parte sur del país. (Pasto)
Cesar Andrés Gonzáles Montes – Por la gestión tanto en el festival Sabane Rock como en la visibilización y circulación del Rock en la región. (Sincelejo)
Mejor Proyecto Comunitario desde el Rock
Sembrando Sonrisas (Bogotá)
Festival Metal de las montañas (Bogotá)
Sonrisas de plástico (Bogotá)
Metal por la infancia (Bogotá)
Punk al Parque (Bogotá)
Categorías Subterránica
Premio Subterránica
Richie Torres de Todo en Fase por su colaboración en audio en los eventos de Subterránica y Wacken Metal Battle (Bogotá)
Ricardo Florian por su resistencia y la construcción de su proyecto Feel Connections. (Bogotá)
Homenajes Especiales
Hector Carmona Amaya (Luciferian) Por 30 años de Black Metal en Colombia (Pereira)
Masacre por su trayectoria de 30 años y su lucha por el sonido extremo de Medellín (Medellín)
Cromlech por sus 30 años de trayectoria independiente. (Medellín)
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Colombia
IDARTES S.A. ¿Entidad pública o agencia de mercadeo de Live Nation en Bogotá?
Escribir este tipo de artículos cansa… cansa porque caen en oídos vacíos, en personas con hambre, en necesitados. Cansa porque a pensar que todo está a la luz de la evidencia seguirá pasando lo que siempre pasa… nada, absolutamente nada en esta tierra en donde las artes se convirtieron en el bolsillo de un pequeño grupo de individuos que entendieron y descifraron la forma de enriquecerse en el país sin el más mínimo esfuerzo y sin que nadie los cuestione. Esta es solo otra de esas historias que pasaran al olvido en una tierra en donde lo único que no se olvida es la miseria.
Hace unos días el Instituto Distrital de las Artes (Idartes) anunció con bombos y platillos una “alianza estratégica” con la empresa Páramo Presenta. El objetivo, según el comunicado oficial, era ofrecer un descuento del 70% a los músicos de la ciudad para el concierto de Tom Morello, un guitarrista legendario en el rock mundial, famoso por ser miembro fundador de Rage Agaisnt the Mchine, por si alguno aún no tiene ni idea de quién es. El gran problema para los incautos, es que lo que se presenta como una “oportunidad de formación y circulación” es, bajo un análisis riguroso de gestión pública y ética corporativa, uno de los entramados de captura institucional más evidentes de los últimos años.
El discurso que recibimos en los correos, estaba vendiendo esta iniciativa como un apoyo al “crecimiento profesional” para músicos e interesados, pero en términos técnicos y reales esto no es honesto, porque Idartes está utilizando su maquinaria de difusión, su talento humano y sus bases de datos —pagados con los impuestos de los bogotanos— para asegurarle la taquilla a un evento privado que a última hora no logró el objetivo.
Para que entiendan (Si quieren hacerlo) la magnitud del problema, hay que seguir el rastro del dinero… Páramo Presenta ya no es una productora independiente colombiana, desde 2023, el 51% de sus acciones pertenece a Live Nation Entertainment, ese gigante global que controla el mercado de la música en vivo y que es dueño de Ticketmaster y que en los últimos días está envuelto en un escándalo salvaje del que hablaremos más adelante.

Es éticamente cuestionable que una entidad pública de Bogotá dedique recursos para hacerle el marketing gratuito a una multinacional que factura miles de millones de dólares. ¿Necesita Live Nation que el presupuesto del Distrito le ayude a vender boletas? La respuesta es obviamente no. Lo que estamos viendo es el uso de lo público para subsidiar el riesgo comercial de un monopolio privado.
Y esto no pasa por que sí, porque Dios es grande o porque Idartes se apiadó de Paramo o que Paramo “da la oportunidad” a los músicos de ir a escuchar a Tom Morelo. Esto se alimenta de una estructura de “puertas giratorias” donde ex-funcionarios de alto perfil en los medios públicos y entidades de cultura terminan en las directivas de las grandes productoras, así como está sucediendo con el cine y la película de Estado “Padilla” que también benefició enormemente a una productora privada por obra y gracia del espíritu santo.
Uno de los personajes importantes de esta historia, fue una de las voces y programadores más influyentes de Radiónica (el sistema de medios del Estado) y hoy es director de Booking en Páramo/Live Nation, ese el ejemplo perfecto. Estos actores conocen el sistema por dentro, fundaron esas empresas gracias a esos puestos de poder, tienen los contactos directos en las subdirecciones de las entidades y logran que la “gestión cultural” del Distrito se alinee perfectamente con los intereses de su empresa privada. Es la institucionalización de “la rosca”, el Estado no se alía con el sector, se alía con sus antiguos compañeros de oficina, mientras que veta a los independientes que tienen derecho a usar el equipamiento cultural pero no lo hacen porque como dijimos en otro artículo Idartes se cree curador y no administrador. ¿Pero quien dice algo? Al parecer el más cobarde es el mismo artista, quien sufre de pánico a ser vetado. Pero la realidad es la realidad así quieran borrarla.
Dicho de manera directa, acá hay una desviación de Poder y Tráfico de Influencias (Castigado por el Art. 409 y 411 del Código Penal), al menos en el papel.
Lo que Idartes presenta como una “gestión de fomento” es bajo la lupa del Derecho Penal, un presunto Interés Indebido en la Celebración de Contratos. La ley colombiana es clara: el servidor público no puede utilizar su cargo para favorecer intereses privados y al destinar recursos públicos (canales de comunicación institucional, tiempo de funcionarios y bases de datos del sector) para promocionar el concierto de una multinacional como Live Nation, Idartes está actuando como una agencia de mercadeo gratuita. Mientras tanto, a procesos históricos de gestión independiente que llevan décadas construyendo tejido social desde la base, se les somete a una burocracia que asfixia y que es miserable. La “puerta giratoria” de ex-funcionarios de Radiónica y el Ministerio de Cultura hacia las directivas de Páramo no es solo un dilema ético; es el mecanismo que aceita este tráfico de influencias.
Acá se está en plena Violación al Principio de Igualdad y No Discriminación (Art. 13 de la Constitución). La Constitución Política de Colombia obliga al Estado a promover el acceso a la cultura en condiciones de igualdad. Pero ¿A quién le importa? Es una nimiedad, es arte, eso ni existe, en Bogotá se ha instaurado una dictadura del gran formato en donde para el Monopolio (Páramo/Live Nation) se pone una alfombra roja institucional, “alianzas estratégicas” inmediatas y validación estatal para vender sus boletas, pero para el Independiente (Gestores y Músicos Autogestionados) siempre hay una negativa sistemática de equipamientos culturales como La Media Torta, excepto para los amigos que la usan hasta para ensayar.
Negar el uso de escenarios públicos a procesos ciudadanos bajo excusas técnicas de “mantenimiento” o “trámites”, mientras se facilita la logística para el lucro de un gigante privado colocando incluso los logos oficiales, es un acto arbitrario e injusto (Art. 416 del Código Penal). El Estado está decidiendo quién suena y quién calla basándose en la rentabilidad de sus “aliados” y no en el valor cultural del proceso.

Un juez podría decidir si esto es peculado por uso, acá estamos hablando del estado como subsidio de la multinacional, pero como siempre tendrán una respuesta, o una artimaña de derecho para rebajar el discurso, así como lo hizo el monopolio deshonesto de Sayco cuando buscó como bajar los anuncios de la sanción millonaria y la investigación a sus directivos el año pasado. Este país está diseñado para la trampa, para que el deshonesto siempre gane.
El uso de la infraestructura del Estado para fines privados tiene ese nombre jurídico: “Peculado por Uso”. Cada post en redes sociales, cada correo masivo enviado desde las bases de datos de Idartes para promocionar a Tom Morello, tiene un costo operativo pagado por los contribuyentes, usar estos activos para “limpiar” la imagen de una empresa como Live Nation —que actualmente enfrenta juicios por prácticas monopolísticas y burlas a sus usuarios en moral, sino patrimonial. Idartes está regalando el prestigio de Bogotá a una corporación depredadora y provada justificando estas alianzas bajo la “Estrategia de Circulación”. Pero hay una caries, la Ley 1493 de 2011 (Ley de Espectáculos Públicos) busca democratizar el acceso y fortalecer la producción local, no convertir al Estado en el tiquetero de turno.
Así que al condicionar el “beneficio” a la compra de una boleta, el Estado abandona su rol de fomentador para convertirse en un captador de rentas para terceros. Es la consolidación de la “technocracia de la cultura” en donde el gestor independiente es bloqueado, mientras el músico es arreado a consumir el producto que “la rosca” decide traer.
Lo que estamos viendo hace décadas ya, es el Colapso ético de las instituciones públicas del arte y necesitamos como sea recuperar lo público, al costo que sea, de la manera que sea.
¿Escucharon el Escándalo global de Live Nation? ¿Con quién se está aliando Idartes? Aunque se sabe que no les interesa, es importante que la ciudadanía y los músicos de Bogotá sepan con quién se está “aliando” su administración local. Mientras Idartes limpia la imagen de Live Nation (dueña de Páramo) presentándola como un motor de “crecimiento profesional”, en los tribunales de Nueva York la realidad es otra.
En marzo de 2026, grabaciones filtradas y mensajes internos de la compañía revelaron un desprecio sistemático por el público. Frases como “Robándolos de frente, nene” y burlas hacia la “estupidez” de los fans que pagan tarifas abusivas, son hoy pruebas reina en un juicio por prácticas monopolísticas. Al promocionar sus eventos, Idartes no solo está fallando en su misión técnica; está incurriendo en una complicidad ética al validar a una corporación que utiliza tácticas de matoneo para aplastar la competencia y extraer hasta el último peso del bolsillo del artista y el espectador. Esto es algo casi de película… pero es Colombia, acá todo pasa y nadie hace nada.
Mientras miles de cineastas llenan convocatorias para ayudas de producción, o cientos de ingenuos músicos desesperados por el hambre y un sueldo llenan convocatorias a Rock al Parque, el “delito” moral más flagrante es la asimetría en el acceso a los bienes públicos. Mientras a la multinacional se le facilitan alianzas de difusión masiva, a procesos históricos de base como muchos gestores independientes no alineados a esta dictadura cultural, se les niegan sistemáticamente equipamientos culturales como los teatros, las oportunidades, convocatorias, etc.
¿Creen que es algo como ellos dicen que “no existe? Es una estrategia de asfixia a la autogestión. Al cerrar los escenarios públicos para la creación independiente bajo excusas burocráticas, el Estado obliga al ecosistema musical a orbitar exclusivamente alrededor de los grandes promotores privados. Es la expropiación simbólica y física de los espacios que pertenecen a todos los bogotanos para entregárselos, por omisión o por favor, a la rentabilidad de “la rosca”. Lo que estamos presenciando es el reemplazo de una Política Pública de Cultura por una Estrategia de Mercadeo Corporativo. Cuando el Estado prioriza la venta de boletas de un privado sobre la circulación de sus propios artistas autogestionados, ha perdido su razón de ser. Pero esto ya lo sabían ¿verdad?
Para entender por qué Idartes actúa hoy como el brazo de mercadeo de un monopolio privado, hay que mirar las hojas de vida de quienes fundaron y dirigen este emporio. No se trata de empresarios que surgieron de la nada; se trata de personajes que aprendieron a manejar la maquinaria pública desde adentro, ocupando cargos estratégicos que luego utilizaron en beneficio de su emprendimiento privado, uno de los fundadores clave fue durante años una de las figuras con mayor poder de decisión en Radiónica (el sistema de medios del Estado). Desde allí, no solo construyó la audiencia que hoy le compra boletas, sino que aprendió cómo se mueven los hilos de la contratación y los apoyos institucionales. Al saltar al sector privado, se llevó consigo el “know-how” y los contactos necesarios para que el Estado vea sus conciertos como “asuntos de interés público”. El Asesor de la “Economía Naranja” es otro de los cerebros detrás de este grupo empresarial que fungió como asesor técnico y consultor en mesas de política pública de economía creativa. Fue él quien ayudó a redactar las reglas de juego que hoy le permiten a los grandes operadores privados acceder a beneficios tributarios y facilidades en el uso de parques metropolitanos (como el Simón Bolívar), mientras a los festivales independientes les cierran las puertas de los teatros distritales. Varios de los integrantes del círculo directivo de esta multinacional han pasado por las listas de jurados de concertación y estímulos del Ministerio de Cultura y Idartes. Conocen a la perfección cómo se redactan los pliegos para que una “alianza estratégica” suene a fomento cultural, cuando en realidad es una operación de salvamento de taquilla para un privado.
Este historial demuestra que no estamos ante una competencia justa, mientras gestores independientes deben enfrentarse a funcionarios que les exigen requisitos imposibles, los fundadores del monopolio hablan de tú a tú con la administración porque ellos mismos fueron la administración. Es la captura técnica del Estado, usaron sus cargos públicos para pavimentar el camino, redactar las normas a su medida y una vez afuera, cobrar el peaje a través de convenios que les entregan la publicidad y los datos de los músicos de la ciudad.
Así que estamos ante la muerte de la política pública cultural en Bogotá. Cuando Idartes se convierte en el relacionista público de Live Nation, la entidad deja de ser un motor de fomento para transformarse en un “portero de discoteca” que decide quién entra al ecosistema, quién tiene permiso de sonar y quién debe quedarse afuera, en la calle, mendigando el uso de un escenario que le pertenece por derecho, el mensaje que el Distrito le envía al músico independiente es “No nos importa tu trayectoria, no nos importa que autogestiones festivales durante 20 años, ni que construyas tejido social sin pedirnos un peso. Si no eres socio de ‘la rosca’, si no vienes de las oficinas de la radio pública o de los pasillos del Ministerio, para nosotros no existes”.
La “alianza” por Tom Morello es el epitafio de una institucionalidad que se vendió al mejor postor. Bogotá no tiene hoy una Secretaría de Cultura; tiene una sucursal de mercadeo de un monopolio global. El silencio de las autoridades ante este conflicto de intereses es la prueba de que el sistema no está roto, sino que está funcionando exactamente como ellos lo diseñaron, para que unos pocos vivan del presupuesto de todos, mientras el verdadero rock independiente muere de inanición burocrática en la puerta de los escenarios que él mismo ayudó a construir.
@subterranica
Colombia
Cuando Billy Corgan dijo lo que Subterránica lleva veinte años denunciando
Cuando Billy Corgan habla del destino del rock lo hace desde la experiencia de alguien que estuvo en el corazón mismo de la última gran explosión cultural del género en los años noventa, y hace unos días ha lanzado una afirmación incómoda que ha comenzado a circular con fuerza en las personas que nunca quisieron escuchar… el rock no murió por falta de creatividad, ni porque el público dejara de escucharlo, sino porque fue deliberadamente desplazado del centro cultural.
Según el líder de The Smashing Pumpkins, hacia finales de los noventa ocurrió un giro abrupto en los medios de comunicación musicales. En una entrevista en un podcast, Corgan recordó cómo alrededor de 1997 o 1998 la programación de canales como MTV cambió radicalmente y el rock fue reemplazado por otros géneros que pasaron a dominar la narrativa cultural. El músico sostiene que el género fue “bajado de volumen” culturalmente, incluso mientras seguía siendo uno de los estilos más poderosos en conciertos y audiencias.
En esencia, Corgan sugiere que el rock fue desplazado por decisiones de industria y de medios, no por un agotamiento natural del movimiento. Para alguien que vivió la época dorada del rock alternativo, cuando bandas como Nirvana, Pearl Jam o los propios Smashing Pumpkins dominaban la cultura popular, ese cambio repentino no parece una simple evolución musical, para él fue una reconfiguración deliberada del paisaje cultural.
Pero sabemos que esto no es nuevo, mucho antes de que Corgan empezara a hablar públicamente de ese desplazamiento, en Colombia ya existía una voz que denunciaba algo similar desde la periferia cultural del rock latinoamericano. Esa voz fuimos nosotros… Subterránica.

Durante más de dos décadas, nuestro ha sostenido una crítica constante sobre cómo el rock colombiano fue desplazado de las políticas culturales, de los medios y de los circuitos institucionales. En la tesis doctoral que se desarrolla desde nuestro equipo, se describe cómo el rock pasó de ser una expresión central de la contracultura urbana a convertirse en un género marginado dentro de las agendas culturales oficiales.
La tesis plantea que el cambio no fue accidental. A partir de los años dos mil, las políticas culturales en Colombia comenzaron a privilegiar lo que se denominó “nuevas músicas colombianas”, una categoría amplia que buscaba fusionar elementos tradicionales con estéticas contemporáneas, al principio la iniciativa parecía positiva, pero en la práctica produjo un efecto colateral, el rock dejó de ser considerado una expresión legítima de la identidad cultural del país.
El resultado fue una sustitución simbólica, mientras durante los noventa el rock había sido el lenguaje generacional de miles de jóvenes, en la década siguiente ese lugar empezó a ser ocupado por proyectos financiados institucionalmente bajo etiquetas como world music, fusiones tropicales o propuestas que más tarde serían agrupadas bajo el término de “tropidelia”.
Desde entonces, Subterránica ha sostenido que el problema no fue la existencia de esas músicas, sino el hecho de que fueron promovidas como reemplazo del rock dentro de las políticas culturales y esto recuerda inevitablemente a lo que Corgan describe sobre el contexto internacional. En ambos casos aparece la misma pregunta ¿qué ocurre cuando las instituciones culturales deciden qué géneros merecen visibilidad y cuáles deben desaparecer del relato dominante?

El líder de Smashing Pumpkins ha criticado durante años el funcionamiento interno de la industria musical, señalando que muchas de sus decisiones no responden a procesos naturales de evolución artística sino a estructuras de poder que moldean el mercado cultural. Incluso ha llegado a afirmar que el negocio musical está basado históricamente en dinámicas de explotación y control sobre los artistas. Si esa lógica existe en la industria global, no resulta descabellado pensar que también pueda existir en contextos locales donde el poder cultural se ejerce a través de instituciones públicas, convocatorias y programas de financiación.
Lo que Corgan plantea desde la perspectiva de un ícono del rock mundial es, en esencia, lo mismo que Subterránica lleva señalando en Colombia desde hace veinte años: el rock no desaparece por falta de talento ni por falta de público. Desaparece cuando deja de ser apoyado por los sistemas que deciden qué música merece existir en el espacio público.
El día en que el rock dejó de ser prioridad en Colombia
Durante los años noventa el rock en Colombia vivió uno de sus momentos más visibles. La expansión de festivales, medios especializados y circuitos independientes permitió que el género se consolidara como un lenguaje generacional. No era simplemente música. Era una forma de identidad cultural urbana que dialogaba con procesos sociales, con la contracultura juvenil y con la construcción de una escena que aspiraba a tener un lugar dentro del panorama cultural del país.
Sin embargo, a comienzos del siglo XXI el panorama empezó a transformarse. Las políticas culturales comenzaron a reorganizar sus prioridades y a impulsar nuevas narrativas sobre lo que debía representar la identidad musical colombiana. Bajo el concepto de “nuevas músicas colombianas”, distintas instituciones promovieron proyectos que mezclaban elementos de música tradicional con lenguajes contemporáneos, muchas veces vinculados a circuitos internacionales de world music. La iniciativa, presentada como una estrategia de visibilización cultural, generó un cambio profundo en el ecosistema musical del país.
En ese proceso el rock comenzó a perder espacio dentro de las agendas institucionales. No se trató de una prohibición ni de un enfrentamiento abierto contra el género, sino de algo más silencioso y estructural. Los recursos, las convocatorias, los discursos académicos y las plataformas de promoción empezaron a orientarse hacia otros estilos musicales considerados más representativos de la identidad nacional. El rock, que durante décadas había sido una de las expresiones urbanas más importantes de la juventud colombiana, empezó a ser percibido como una estética extranjera o marginal dentro del relato cultural oficial.

Al mismo tiempo que esto sucedía, surgieron nuevas corrientes que ocuparon el espacio simbólico que antes había tenido el rock den los jóvenes. Propuestas híbridas, fusiones tropicales y proyectos asociados a lo que algunos críticos denominaron “tropidelia” comenzaron a recibir mayor visibilidad en festivales, circuitos académicos y plataformas culturales. Estas iniciativas lograron posicionarse como la representación moderna de la música colombiana ante el mundo relegando el rock a “música de viejos”.
El problema no fue la existencia de estas propuestas, la diversidad musical siempre ha sido parte de la riqueza cultural de cualquier país. El problema fue que, en muchos casos, estas corrientes fueron impulsadas como sustitutas del rock dentro del ecosistema cultural, generando un desplazamiento que alteró profundamente la dinámica de la escena independiente.
Y aun así, sigue existiendo y seguirá existiendo por siempre..
Sigue existiendo en los circuitos independientes, en los sellos autogestionados, en los festivales underground y en las comunidades que se resisten a aceptar que una cultura entera pueda ser borrada por decisiones administrativas o tendencias institucionales.
Tal vez por eso las palabras de Billy Corgan han resonado con tanta fuerza entre quienes han vivido el desarrollo del rock fuera de los grandes centros de poder cultural. Porque lo que el músico describe desde la experiencia de la industria global no es solo una teoría.
Para muchos en Colombia, es una historia que ya ocurrió.
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