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Festivales e Industria

La gran importancia de los géneros en la música popular y la necesidad vital de seriedad en el conocimiento y el periodismo cultural.

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La era de la posverdad es increíble, se han materializado de manera casi literal las distopias de libros que daban miedo como “1984” o “Un Mundo Perfecto”, nos acercamos cada día más a que películas como Idiocracia sean una realidad, sencillamente la información ha entrado a ser parte de las guerras culturales y la proliferación de medios para que cualquiera publique nos está llevando a una confusión tal que ya es difícil saber qué es y qué no es cierto. Hay personas que han creado sus micromundos a su forma, su gusto y no solo los defienden a muerte basados en el empirismo y la fe como si de una religión se tratase, sino que al igual que el fanatismo religioso, la ignorancia se está convirtiendo en un cáncer que no se puede combatir porque en el tiempo de “los ofendidos” toca callarse para no molestar a nadie. Sucede en todas las áreas del conocimiento y obviamente de una manera más pronunciada sucede en las artes.
La Relevancia Permanente de los Géneros Musicales en un Mundo en Evolución se mantiene de manera importante, pero preocupa mucho la proliferación de las voces sin formación ni conocimientos, que amparados en las redes sociales ahora pueden publicar cualquier cosa que se les venga a la cabeza o que pensaron en una noche de mal sueño e incluso fundamentarla con citas extraídas de ChatGPT para darle un toque de seriedad a un capricho a una distorsión subjetiva de la realidad.

La cuestión de si los géneros musicales siguen siendo relevantes en la era contemporánea ha levantado debates histéricos, algunos argumentan que los géneros han perdido su importancia, citando la fluidez y la evasión de etiquetas por parte de los artistas, así como los cambios en la forma en que consumimos y representamos la música, pero tengo que invitarlos a analizar esta perspectiva desde una óptica más amplia, reconociendo que los géneros musicales mantienen una influencia profunda en la forma en que percibimos, consumimos y nos relacionamos con la música, lo que busco con este artículo es explorar la continua relevancia y evolución de los géneros musicales en un mundo en constante cambio basado en el conocimiento acumulado por siglos sobre la teoría y la estructura no solo musical sino social de los géneros para defender el conocimiento, no mío, sino el universal de la música que está siendo manipulado por discursos absurdos por personas que están dentro de la generación del todo vale y el nada importa y que ya alcanzaron la edad para comenzar a publicar y a influir en la sociedad y lo están haciendo en algunos casos de maneras funestas en medios que alguna vez fueron importantes para la música popular como la revista “Shock” o la “Rolling Stone” y que ahora esgrimen banderas de ignorancia las cuales quieren hacer pasar como ensayos casi académicos.

En apariencia, los géneros musicales son categorías que ordenan y establecen fronteras entre estilos musicales en función de elementos compartidos, como la instrumentación, el tempo o la temática lírica… a lo largo de la historia, la industria fonográfica ha utilizado los géneros para segmentar a los consumidores y representar a diversas comunidades sociales, desde sus primeros días los géneros no solo han definido la sonoridad de la música, sino que también han encapsulado identidades y representaciones culturales, oh palabras que deben sonar anticuadas y odiosas para muchos hoy en día de lenguaje tan fácil.

Los géneros musicales no solo se refieren a elementos formales; también encapsulan históricamente la representación de grupos sociales y comunidades, durante décadas han sido utilizados para hablar de identidades y representaciones culturales, por ejemplo, el surgimiento de géneros como el country y el R&B en la década de 1920 no solo se centró en la sonoridad, sino también en la segmentación de comunidades de consumidores, marcando un inicio temprano en la conexión entre género musical e identidad social.

La llegada de artistas icónicos como Madonna en los años 80 marcaron un cambio fundamental en la percepción de los géneros musicales. Madonna capitalizó la conexión entre la imagen del artista y su música, redefiniendo la relación entre los músicos y sus audiencias. Su capacidad para jugar con los ritmos del momento y al mismo tiempo proporcionar una representación poderosa habló a comunidades con gustos individuales, otorgándoles la ilusión de ser representados.

A pesar de la amalgama de géneros musicales y las colaboraciones entre artistas de diferentes orígenes, los géneros siguen siendo relevantes. La experimentación y fusión de estilos demuestran la versatilidad de los músicos para crear nuevas expresiones artísticas. Estos cruces de géneros aún ocurren dentro de un marco de clasificación, donde se presentan como híbridos o fusiones, subrayando que los géneros siguen siendo esenciales para la organización y comprensión de la música.

La noción o mejor “la ilusión” de un consumo postgénero no implica la desaparición de los mismo, sino una adaptación y expansión de las formas en que los consumidores se relacionan con la música. La atención a la identidad de género, lo queer y la autenticidad de los artistas señala que los consumidores buscan verse validados en los artistas y en sus discursos, la relación entre el artista y la audiencia ha evolucionado, permitiendo una mayor identificación y participación de la audiencia en la creación de su propia identidad a través de la música.
Para comprender la relevancia de los géneros musicales, es fundamental analizar cómo se han desarrollado a lo largo del tiempo, no son entidades estáticas; están en constante evolución y cambio, adaptándose a nuevas influencias, tecnologías y culturas. De acuerdo con Negus (1999), los géneros son “formas específicas de práctica musical asociadas con ciertos tipos de actividades de producción, audiencias y contextos tecnológicos”. Esto resalta la interconexión entre la música y su contexto sociocultural.

La dinámica de los géneros musicales radica en su capacidad para representar y conectar a las personas. Por ejemplo, en el libro “La Música de las Sociedades Humanas” de Nettl (2005), se argumenta que los géneros musicales son esenciales para la identificación y cohesión de una comunidad. Estos géneros no solo establecen una estructura musical, sino que también definen subculturas y comportamientos asociados. Por tanto, los géneros no solo se limitan a la música en sí, sino que también abarcan valores, tradiciones y modos de vida.

También juegan un papel vital en la construcción y expresión de la identidad cultural. Según Bennett (2000), la música es “una forma en que las personas piensan sobre su lugar en el mundo y sobre sus relaciones sociales”, los géneros musicales se convierten en una herramienta mediante la cual las personas pueden identificarse con ciertos grupos sociales, valores y tradiciones culturales.

Esta identificación cultural se ha consolidado a lo largo de la historia, dando lugar a la formación de subculturas y movimientos sociales. Por ejemplo, el surgimiento del punk en la década de 1970 no solo representó un estilo musical, sino que también simbolizó un movimiento contracultural y una forma de rebelión. Así, los géneros no solo proporcionan etiquetas para la música, sino que también transmiten significados culturales y sociales más amplios.

En la industria y las políticas culturales también actúan como herramientas que facilitan el consumo y la representación de la música, los consumidores a menudo utilizan los géneros como guías para elegir la música que desean escuchar. Según DeNora (2000), la clasificación de la música en géneros permite a los oyentes establecer expectativas sobre la música antes de escucharla, lo que influye en sus elecciones de consumo, además, los artistas utilizan los géneros como una forma de representación, algunos pueden elegir trabajar dentro de un género específico para comunicar una identidad artística y conectarse con una audiencia particular. Por ejemplo, en su estudio sobre la música popular, Frith (2002) argumenta que los géneros permiten que la música tenga significado en términos de las personas que la hacen y las personas que la escuchan.

Sin discusión, para los músicos, para los estudiosos y amantes de la música y para lo que no los eliminan para robar y manipular de las políticas públicas, los géneros musicales siguen siendo relevantes en la era contemporánea debido a su capacidad para organizar, representar y conectar a las personas en un mundo en constante evolución. A pesar de la aparente fluidez y evasión de etiquetas por parte de los artistas, los géneros continúan siendo herramientas esenciales para comprender y experimentar la música. Su dinámica, su influencia en la identidad cultural y su función en el consumo y la representación de la música respaldan su importancia duradera. En última instancia, los géneros musicales siguen siendo una parte integral de nuestra experiencia musical y cultural y solo dejan de ser importantes para aquellos a los que nos les conviene que existan, por ejemplo para los periodistas de revistas que una vez fueron de rock pero hoy necesitan vender nuevamente, o para los curadores de festivales echados a menos que tienen que justificar la contratación de otros géneros para saquear el erario, o para aquellos “maestros del conocimientos” que adquirieron todo lo que saben en la vida de Dragon Ball y creen que el universo se mueve con esa filosofía. Es como la “titulitis” que le da a Colombia cada vez que se dan cuenta que los guerrilleros todos estudiaron maestrías y doctorados en el exterior mientras que los prominentes gobernantes a duras penas pasaron la primaria. Los géneros no existen para quien no les conviene que existan, así de simple y de sencillo, pero con esa creencia no van a borrar cientos de años de conocimiento acumulado en la música y la musicología.

¿Y cuál es el peligro para los festivales de música y otras actividades?

En la era contemporánea, los festivales de música han alcanzado una popularidad sin precedentes, convirtiéndose en uno de los principales medios de consumo musical. Estos eventos, que reúnen a miles de entusiastas de la música, a menudo se centran en géneros dominantes como la música electrónica, lo urbano y el pop, pero es posible que este enfoque pueda tener un efecto perjudicial en la riqueza y diversidad de la música, ya que puede llevar a una homogeneización de estilos y géneros.

¿Qué quiere decir esto? Que los organizadores, a menudo impulsados por motivaciones comerciales, tienden a favorecer artistas que se ajustan a ciertos géneros de mayor demanda y rentabilidad y esto puede crear un entorno en el que ciertos estilos y géneros musicales prevalezcan sobre otros, disminuyendo así la variedad y la riqueza que la música puede ofrecer y llevándose por delante incluso identidades como el caso de Rock al Parque en Colombia o el Festival de Jazz de Montreal en Canadá por decir algunos nombres.

Smith y Strand (2018) argumentan que la homogeneización de la música puede resultar en la pérdida de identidad y creatividad artística, al favorecer ciertos géneros, los festivales pueden limitar las oportunidades para músicos menos convencionales y emergentes, restringiendo así la diversidad musical que enriquece la cultura y la sociedad en general.

Los géneros musicales son fundamentales para comprender y apreciar la amplia gama de expresiones musicales disponibles, cada género lleva consigo su propia historia, contexto cultural y características distintivas, no solo definen la música, sino que también reflejan las identidades, las narrativas y las experiencias de diferentes comunidades.

En su estudio sobre géneros musicales, Martin (2019) destaca que cada género tiene su propia audiencia y propósito cultural, la diversidad de ellos permite a los oyentes encontrar conexiones significativas con la música y proporciona una plataforma para la expresión individual y colectiva. Se puede explicar de la siguiente manera, si lo que se quiere es crear festivales que tengan inclusión y variedad, en este sentido, Connell (2020) sugiere que es fundamental que los festivales mantengan una diversidad de géneros musicales para garantizar que representen adecuadamente la multiplicidad de expresiones culturales y artísticas que existen en la sociedad, pero si es un festival especializado que se ha creado para fomentar el desarrollo de un solo género como Rock al Parque entonces hay que respetar las jerarquías de los mismos y la coherencia. De lo contrario es mejor cambiar el nombre y la finalidad del festival o del espacio, no se puede tener un ministerio para la comunidad afro y que su ministro sea un rubio nórdico porque no los representa, tampoco se puede tener un Rock al Parque sonando cumbia o un Festival de Jazz de Montreal sonando reguetón por que la población específica es la que se ve afectada. En estos efectos es mejor una nueva denominación y objetivos.

¿Y los expertos que están publicando artículos en las revistas y portales?

En la era digital, cualquiera puede convertirse en “crítico musical” o “periodista” sin necesidad de una formación académica específica o de un conocimiento profundo en el área. Esto ha llevado a la proliferación de voces que emiten juicios y opiniones sobre música y otras formas de arte sin el respaldo de una metodología rigurosa o una base teórica sólida.

Schudson (2005) plantea que la tecnología moderna ha impulsado esta proliferación, facilitando la creación y distribución de contenido, lo que ha llevado a una disminución en las barreras para la entrada en la industria periodística y artística. Si bien la democratización de la expresión es valiosa, también ha generado una proliferación de opiniones y críticas basadas en subjetividad y experiencia personal, sin el respaldo de un análisis académico riguroso.

Uno de los campos más vulnerables a esta falta de rigor académico es la crítica musical. La música es una forma de arte profundamente subjetiva y, por lo tanto, es susceptible a opiniones personales que pueden no estar respaldadas por conocimientos musicales sólidos. En Colombia, con su rica diversidad musical, la crítica musical sin fundamento académico puede distorsionar la percepción de ciertos estilos, artistas o movimientos musicales.
En su análisis sobre la crítica musical, Moore (2014) destaca que la crítica debe ser informada y fundamentada en conocimientos especializados para contribuir de manera significativa al diálogo cultural. La falta de rigor académico en la crítica musical puede generar percepciones erróneas y estereotipadas sobre ciertos géneros, desviando la atención de propuestas artísticas valiosas y diversas.

Es interesante notar que, en campos como la medicina o el derecho, la publicación de contenido sin el respaldo de una formación académica sólida es considerada inaceptable. La comunidad reconoce la necesidad de un conocimiento profundo y una formación específica para abordar temas relacionados con la salud o la justicia.

En medicina, por ejemplo, la práctica no autorizada o la emisión de diagnósticos sin la capacitación adecuada están penadas y son vistas como una amenaza para la salud pública. Este contraste destaca la falta de regulaciones y la necesidad de educación sobre la importancia del rigor académico en la crítica y opinión sobre las artes.

La facilidad con la que se puede acceder y publicar contenido en la era digital en Colombia ha generado un panorama en el que cualquiera puede expresar opiniones sobre música y otras formas de arte. Sin embargo, esta democratización ha llevado a una proliferación de voces que a menudo carecen de rigor académico y conocimientos especializados.

Para preservar la integridad de la crítica musical y periodística en Colombia, es fundamental fomentar la formación académica sólida y promover la responsabilidad en la emisión de opiniones y juicios sobre arte y cultura. Solo a través de un enfoque informado y riguroso se pueden garantizar críticas valiosas que enriquezcan el diálogo cultural y promuevan una comprensión más profunda de la música y las artes en la sociedad.

La música es una forma de arte que ha existido desde tiempos inmemoriales, y ha sido una parte integral de la cultura humana. Los géneros musicales son una forma de categorizar la música en función de sus características, como la instrumentación, el tempo, el ritmo y la armonía. A lo largo de la historia, los géneros musicales han sido utilizados para describir y definir a los grupos sociales que consumen y producen obras musicales.

Así que señores, los invito a estudiar un poco más este campo que es maravilloso y enriquecedor y no a quedarse en los dogmas facilistas de la posverdad que tanto daño están haciendo.

Felipe Szarruk, doctorando en periodismo de la Universidad Complutense de Madrid, Magister en Estudios artísticos de la Facultad de Artes ASAB, músico y comunicador social. Fundador de Subterránica.


Páez López, F. (2023, septiembre 19). ¿Importan los géneros? El Espectador. https://www.elespectador.com/entretenimiento/musica/importan-los-generos-ensayo-musica/
The Guardian. (2016, mayo 4). Pop, rock, rap, whatever: who killed the music genre? https://www.theguardian.com/music/2016/may/04/pop-rock-rap-whatever-who-killed-the-music-genre
Gómez, J. (2019, 18 de octubre). ¿Qué pasa con los géneros? [Artículo]. Shock. Recuperado de: 1 [5 de mayo de 2021].

Colombia

La banda colombiana de Metal Hijos del Viento debutó en México frente a 100.000 personas en la Marcha para Jesús 2026

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No todos los días una banda de metal cristiano colombiana se sube a un escenario en medio de una manifestación religiosa multitudinaria. Mucho menos frente a una audiencia cercana a las 100.000 personas reunidas en el corazón de Ciudad de México. Sin embargo, eso fue exactamente lo que ocurrió con Hijos del Viento durante su presentación en la Marcha para Jesús 2026.

El concierto se trató de un hecho sin precedentes para el rock nacional. Al pisar el escenario del Zócalo capitalino, la banda no solo realizó su primera salida internacional, sino que se convirtió en la primera agrupación de metal cristiano de Colombia en alcanzar una audiencia de dimensiones colosales, superando las 100.000 personas, marcando un antes y un después en la historia del género en el país, demostrando que una propuesta de metal extremo con mensaje espiritual puede romper el techo de cristal y posicionarse en uno de los epicentros culturales más importantes del mundo.

El repertorio seleccionado para este bautizo de fuego internacional fue una muestra de contundencia y evolución artística. La banda abrió su set con la fuerza de “Martyrum” y “DISRUPT”, temas que retumbaron con una fidelidad técnica impecable desde el Ángel de la Independencia hasta los rincones más alejados de la plaza. La audacia de Hijos del Viento quedó de manifiesto al elegir este escenario masivo para estrenar dos piezas inéditas, “Soy” y “Noir”, demostrando una confianza absoluta en su nueva arquitectura sonora. A pesar de que el show debió terminar antes de lo previsto por razones logísticas, la intensidad desplegada en esos minutos bastó para dejar una marca imborrable en el público mexicano y en los miles de espectadores que siguieron la transmisión global.

El impacto del concierto generó un fenómeno mediático inmediato, alimentado por la capacidad de la banda para generar disrupción en un contexto masivo. Mientras las redes sociales se inundaban de comentarios sobre la potencia del sonido y la calidad de la ejecución, en la plaza se vivían momentos únicos de conexión, como grupos de danza que terminaron moviéndose al ritmo de los riffs, evidenciando que el metal, cuando se ejecuta con maestría, rompe cualquier barrera de prejuicio. Esta presentación no fue un evento fortuito, sino una declaración de principios; para los integrantes del grupo, el objetivo era claro, llevar un mensaje de revolución y confrontación, recordando que la esencia de su fe también reside en la disrupción de lo establecido.

Con este debut triunfal, gracias a la gestión de Independent Booking Artist Manager, Hijos del Viento establece un récord histórico para el metal cristiano colombiano, logrando lo que ninguna otra banda del género había alcanzado en la historia del país. Haber compartido tarima con referentes como Upperroom y conquistar a una multitud de seis cifras en su primera incursión fuera de Colombia, los posiciona como líderes de una nueva avanzada cultural. Este éxito en México no es solo un triunfo para la banda, sino una validación de que el metal hecho con convicción y profesionalismo desde Colombia tiene el poder de convocar multitudes y dejar una huella profunda en los escenarios más grandes del planeta.

Fotos por Edixon Sepúlveda.

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Colombia

Rock al Parque anuncia fechas y cumple 30 años con la necesidad de saldar sus cuentas con el rock

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Que bueno sería pensar que para la celebración de los 30 años de Rock al Parque, Idartes va a preparar una fiesta rockera real que honre al género en el país. Desde los años noventa hasta hoy, Colombia se ha convertido en una potencia mundial del Metal mientras el Rock sigue perdiendo terreno ante las “nuevas músicas colombianas” y la tropidelia. Sería genial pensar que lo que veremos es el retorno al rock y sus sonidos.

Lo que para Idartes es un anuncio de fechas, para la comunidad del rock nacional es un ultimátum histórico. La entidad ha confirmado que los próximos 10, 11 y 12 de octubre de 2026, el Parque Simón Bolívar recibirá la edición número 30 de Rock al Parque. Viéndolo de manera histórica, el festival más grande de la región no llega en su mejor momento de identidad, sino arrastrando una deuda profunda con el género que le da nombre.

Bajo el concepto oficial de “30 años, 30 ediciones, estremeciendo a Bogotá”, la dirección de Idartes pretende celebrar un hito, un hito que está más marcado por la ideología de contratistas y trabajadores de turno que tienen la idea que “la música es una” y siguen una agenda política que ha usado el festival tanto para vetar ideologías como el caso de “Gillman”, como para impulsar ideologías, entre ellas que la cumbia es el nuevo rock o que el vallenato de Celso Piña es “el rock de mi pueblo” o que los Gaiteros de San Jacinto son “rebeldes por naturaleza” etc. Entre muchas voces, sobre todo la nuestra, la denuncia ha sido sostenida, en los últimos 20 años, el festival ha sido de todo menos rock. La inclusión sistemática de propuestas de “tropidelia” y otros géneros que desdibujan la esencia del evento ha generado una crisis de representatividad que este aniversario está obligado a corregir, porque el cometido está logrado, ya en Colombia ni siquiera los músicos saben que es rock y eso en lugar de darnos identidad nos ha alejado aun más de la escena mundial.

Para la comunidad del rock y el Metal, celebrar 30 años no puede ser una sencilla fiesta de diversidad mal entendida sino la oportunidad imperativa de saldar las cuentas con el rock, el metal, el punk y el rock alternativo que fundaron las bases de este movimiento y que, edición tras edición, han sido desplazados por curadurías que parecen más interesadas en la tendencia tropical que en la fuerza del género.

El anuncio de María Claudia Parias, directora de Idartes, sobre las “miradas curatoriales” para 2026, pone el foco en una de las heridas más abiertas del festival, la idoneidad de quienes eligen las bandas. Subterránica ha sido enfática en exigir que para esta edición histórica debe haber una curaduría especializada, los encargados de la programación deben ser conocedores reales de la historia y técnica del rock, evitando que el festival termine convertido en una “verbena al parque” más. Se requiere claridad absoluta en los procesos de selección y en el manejo de los recursos públicos, garantizando que el presupuesto se invierta en traer leyendas y fortalecer a las bandas locales que sí representan el género, sin amiguismos ni sesgos ideológicos.

Tras años de denunciar la infiltración de ritmos ajenos, la expectativa para 2026 es que el cartel sea una declaración de principios. El rock bogotano no espera “experimentos sonoros” para sus 30 años; espera el regreso de la distorsión, la técnica y la altura internacional que perdió en las últimas dos décadas. Si bien el Idartes resalta el impacto económico y el derecho a la cultura, el sector del rock le recuerda a la institución que Rock al Parque es patrimonio vivo gracias a los músicos y al público que lo defendió cuando nadie creía en él, porque esto se les olvidó.

Llegar a las 30 ediciones es un logro de la ciudad, pero la verdadera celebración solo ocurrirá si Idartes entiende que el festival no le pertenece a la burocracia de turno, sino a una cultura que exige respeto. Bogotá ya tiene banda sonora para octubre de 2026 y la ciudadanía estará vigilante para que, por fin, esa banda sonora sea auténticamente Rock.

Fotos: Prensa Idartes.

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Colombia

Estos son los nominados a la XVII Entrega de premios Subterránica 2026, edición: Constructores de sonidos y sociedad.

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Es un gran honor para Subterránica y La Fundación Museo del Rock Colombiano presentar a los nominados a la XVII Entrega de los Premios Subterránica Colombia 2026, una edición que consolida el crecimiento, la diversidad y la madurez de una escena que ya no puede entenderse únicamente desde la música, sino como un ecosistema cultural en plena expansión. Bajo el concepto de “Constructores de sonidos y sociedad”, esta edición reúne un total de 31 categorías que abarcan desde los reconocimientos tradicionales como Artista, Disco y Canción del Año, hasta áreas fundamentales como el periodismo musical, la gestión cultural, los espacios en vivo, la producción audiovisual y los procesos comunitarios. En total, se entregarán 34 reconocimientos, incluyendo homenajes especiales, reafirmando el carácter integral de estos premios dentro del panorama del rock nacional.

La magnitud de esta edición se refleja en sus 193 nominaciones, una cifra que evidencia no solo la cantidad de proyectos activos, sino la complejidad y riqueza del movimiento. No se trata únicamente de premiar bandas, sino de visibilizar a todos los actores que hacen posible la escena: músicos, medios, fotógrafos, gestores, festivales, venues y procesos sociales. En este contexto, los Premios Subterránica se posicionan como una plataforma que documenta, articula y legitima el desarrollo del rock independiente en Colombia, funcionando como un verdadero termómetro del estado actual de la cultura alternativa en el país y como el galardón más importante del género no solo en el país sino en el continente.

En términos de protagonismo, nombres como Under Threat lideran el número de nominaciones, seguidos de proyectos como Soul Desease, Psychopath Billy, Las Tres Piedras, Solsticio, Camargo y Los Malkavian, lo que evidencia una combinación de trayectoria, consistencia y presencia activa en múltiples frentes de la escena. Recibimos más de 300 pre-nominaciones lo cuál es una cifra impresionante que demuestra que el rock colombiano es una de las escenas más nutridas, vivas y dinámicas tal vez del planeta. Las categorías principales, especialmente Artista, Disco y Canción del Año, se consolidan como las más competitivas, concentrando el mayor número de nominados y reflejando el alto nivel artístico alcanzado en esta edición.

A nivel territorial, aunque Bogotá continúa siendo el epicentro con más del 60% de representación, esta edición confirma una descentralización cada vez más evidente, con ciudades como Medellín y Pasto emergiendo como polos fundamentales, junto a otras regiones como Cali, Pereira, Zipaquirá, Sincelejo y el Meta. Esta distribución no solo amplía el mapa del rock nacional, sino que valida el crecimiento de escenas locales con identidad propia, fortaleciendo el carácter verdaderamente nacional de los premios.

En cuanto a tendencias sonoras, el metal se mantiene como el género dominante dentro de las nominaciones, seguido por el rock en sus distintas vertientes. Sin embargo, también se evidencia una apertura hacia propuestas de fusión, experimentalismo y cruces con lo folclórico, lo que refuerza la idea de una escena en transformación constante, alineada con el concepto de construcción que define esta edición.

Un aspecto especialmente relevante es la participación femenina, que alcanza aproximadamente un 25% del total, una cifra significativa dentro de un entorno históricamente dominado por hombres. La presencia de mujeres se destaca particularmente en roles como vocalistas, gestoras culturales y creadoras de contenido, así como en bandas con integrantes femeninas, lo que marca un avance importante hacia una escena más diversa e inclusiva.

En conjunto, esta XVII edición de los Premios Subterránica no solo reconoce lo mejor del año, sino que configura un panorama completo del rock independiente en Colombia: una red viva de creación, circulación, memoria y resistencia cultural. Más que una ceremonia, estos premios se consolidan como un espacio de validación y visibilidad para quienes, desde distintos frentes, continúan construyendo la escena día a día.

La ceremonia se llevará a cabo del Jueves 30 de abril del 2026 en Ace of Spades en Bogotá. Muy pronto anunciaremos la dinámica de entrega de invitaciones y boletos para acompañantes.

XVII Entrega de Premios Subterránica Colombia 2026
Edición: Constructores de sonidos y sociedad

Categorías Principales

Artista del Año
Narcocracia (Bogotá)
Soul Desease (Bogotá)
Under Threat (Bogotá)
The End (Bogotá)
Camargo (Bogotá – Venezuela)
Oh La Ville (Bogotá)
Loathsome Faith (Bogotá)
Las tres piedras (Pasto)
Vitam et Mortem (Carmen del Viboral)
Masacre (Medellín)

Disco del Año
Brainblast – Colossus Suprema (Bogotá)
Óxido y Perfume – Vulgarxito (Cali)
Luna llena – Solsticio (Medellín)
Herejía – In Nomine Oscurantis (Bogotá)
Devasted – Siniestro (Bogotá)
Vein – Reveal (Bogotá)
Oh La Ville – Movimientos para Soltar el alma (Bogotá)
The Empress – Cheyne Stokes (Bogotá)
Thy Method – Degodify (Bogotá)
Psycho Mosher – Trapped into the madness vortex (Bogotá)

Canción del Año
Indefinido – Camargo (Bogotá)
Complex Condition Altars of Rebellion (Pasto)
The vice – Santa Elena (Medellín)
Si del cielo te caen limones – Degato (Bogotá)
Prismas – Nauj Project (Manizales)
Cypher – rex marte (Cali)
El demonio en mi cabeza – Psychopath Billy (Palmira)
Throne – Osaka 32 (Bogotá)
El planeta es mi casa – Soulterra (Zipaquirá)

Premio Juliana Gómez Tarrá al Artista Nuevo del Año
Natyvo (Medellín)
Sophie Angel (Bogotá)
Atomic Heart (Bogotá)
Inhuman evolution (Bogotá)
Brain voltaje (Bogotá)
Los Setas (Pasto)

Categorías Individuales

Mejor Voz
Andrea Puerta Bernal – Athémesis (Medellín)
Apis Mellifera – Solsticio (Medellín)
Alessandro Angelucci – Camargo (Bogotá)
Lilly Mosh (San Gil)
Harlod Fandiño – Counterline (Bogotá)
Juliana Chamorro – las tres piedras (Pasto)

Mejor voz gutural
Diego “El piojo” Nieto – Licantropía (Bogotá)
Fernando Kristos – Altars of Rebellion (Pasto)
Juli Maleficarum – Support de Violence (Bogotá)
Diego Melo – Neurosis (Bogotá)
Angel Niño – Vein, Loathsome Faith (Bogotá)
Johana Sevillano – Ataque de Panico (Bogotá)

Mejor Guitarrista
Jorge Burbano (Bogotá)
Juan Carlos Burbano – Under Threat (Bogotá)
Rodrigo Iragorri – Firesnake (Bogotá)
Mateo Bejarano – Soul Desease (Bogotá)
Nicolas Waldo (Bogotá)
Jorge Luis Vanegas (Cali)

Mejor Bajista
Jean Jiménez – Soul Desease (Bogotá)
Basthian Vélez – Athemesis/Perros de reserva MED (Medellín)
Fredy Melo – varios proyectos (Bogotá)
Nicolas Jaime – Hijos del Viento (Bogotá)
Alex de la cruz – las tres piedras (Pasto)
Andres Mosquera – Psychopath Billy (Palmira)

Mejor Baterísta
Alejandro rojas – Under Threat (Bogotá)
Andrés Achuri – Condenados (Bogotá)
Cesar Quintero – Athemesis, GOC, Craneo (Medellín)
E. Lerma – Riptor (Cali)
Edward Melo – Ataque de Pánico (Bogotá)
Daniel Philliph K – Altars of Rebellion (Pasto)

Categorías por géneros

Mejor Banda Fusión, modernizaciones, tropidelia o folclorizaciones
Degato (Bogotá)
El santo hereje (Bogotá)
Psychopath Billy (Palmira)
Origen Rock Folclor (Bogotá)
Soulterra (Zipaquirá)
Músicos Obreros (Bogotá)

Mejor Banda de Metal (Todos los géneros)
Athemesis (Medellín)
Soul Desease (Bogotá)
Altars of Rebelion (Pasto)
Loathsome Faith (Bogotá)
Arkhanon (Bogotá)
Vitam et mortem (Carmen del Viboral)

Mejor Banda de Rock (Rock, hard rock)
The Vice (Medellín)
Atomic Heart (Bogotá)
Counterline (Bogotá)
Ennui (Bogotá)
Sunset Street (Bogotá)
Somer (Circasia)

Mejor Banda de Punk / Hardcore
Condenados (Bogotá)
Distancia HxC (Pereira)
Sucia Eukaristia (Bogotá)
Infested Co. (Bogotá)
Pr1mal (Bogotá)
Radical Knot (Bogotá)

Mejor Banda Progresiva / Experimental / Post-Rock / post punk
Sueños de un Tulpa (Bogotá)
Las tres piedras (Pasto)
Oh La Ville (Bogotá)
Psychopath Billy (Palmira)
Happy Sunday – (Granada, Meta)
Laserock (Bogotá)

Mejor Banda blues, jazz o blues-rock
Vanegas Blues (Cali)
Puertos (Fusagasugá)
Annis (Neiva)
Hex Crow (Bucaramanga)
The Sick Blues (Chia)

Categorías escena en vivo

Mejor Show en Vivo
Narcocracia (Bogotá)
Athemesis (Medellín)
Under Threat (Bogotá)
Medium (Pereira)
Rain of Fire (Tulua)
Onixx (Bogotá)

Mejor Gira Nacional o internacional
Vulgarxito gira por Colombia y Suramérica (Cali)
Under threat Mexico junto a paradise lost (Bogotá)
Las Tres Piedras – Gira Colombia y México (Pasto)
Camargo por Colombia y México (Bogotá)
Masacre gira europea (Medellín)
Tenebrarum 70 tons of Metal (Medellín)

Mejor Festival Independiente
Festival Metal de las Montañas XX años (Bogotá)
Urbana Rock (Barranquilla)
Sabane Rock Festival (Sincelejo)
Festival Rock Vida y Libertad (Circasia, Quindío).
Premios Tupa Tupa y Tupa Tupa Fest (Montería)
Muiscas Metal Fest (Madrid, Cundinamarca)
Rock en la Luna (Chia)

Mejor Venue de Rock
Ace of spades (Bogotá)
Bbar (Bogotá)
Rey Lagarto (Pasto)
Barnaby Jones (Medellín)
Relevent (Bogotá)
9th Avenue (CALI)
Rock plaza (Pereira)

Mejor letra del año
Tendencia – Narcocracia (Bogotá)
Cartas Suicidas – Mandingasea (Bogotá)
Cain – los malkavian (Medellín)
Utopia – The Toxic (Bogotá)
Rojo Patria – Happy Sunday (Granada, Meta)
Un Monstruo Llamado Silencio – Munnopsis (Bogotá)
Rabia Feat. Cristian Londoño – Aquelarre (Bogotá)

Categorías periodismo de Rock y contenido

Mejor Medio de Rock
Lobotomia (Bogotá)
Rugidos Disidentes (Bogotá)
Cultura Rock.com.co
Oscura Radio TV (Bogotá)
Tupa Tupa Comunicaciones
Voces del Metal (Bogotá)

Mejor Artículo, crónica o entrevista de Periodismo Musical
Tritono Magazine
– Rostros Ocultos https://www.instagram.com/p/DUHnBPgji6o/ (Bogotá)
Andrés Angulo Linares – Una crónica de heavy metal: ‘Ciudad Blanca’, la memoria de la última erupción | https://rugidosdisidentes.co/una-cronica-de-heavy-metal-ciudad-blanca-la-memoria-de-la-ultima-erupcion/ (Bogotá)
Joel Cruz – Pesadilla sin final: ‘Patología grotesca’ de Purulent. https://rugidosdisidentes.co/pesadilla-sin-final-patologia-grotesca-de-purulent/ (Bogotá)
Cultura Rock – Entrevista a Osaka 32 https://www.youtube.com/watch?v=v5zP2ttn9v0 (Bogotá)
Geraldine de la Hoz, Diario La Libertad Barranquilla – El eco eterno del vinilo: El legado incombustible del rock barranquillero https://diariolalibertad.com/sitio/2026/01/14/el-eco-eterno-del-vinilo-el-legado-incombustible-del-rock-barranquillero/ (Barranquilla)
Distorsión Muisca – Okinawa Bullets en Distorsión Muisca https://www.youtube.com/watch?v=uq_fEUTvKbE (Madrid)
Dark Room Network – 50 álbumes que definieron el rock nacional en 2025 https://darkroomnetwork.com/50-albumes-que-definieron-el-rock-colombiano-en-2025/ (Bogotá)
Relatos Sonoros Nuevas músicas del Tolima Episodio 1 – https://www.youtube.com/watch?v=7X9G6MKezsQ&list=PLDgpUslkGRoqUwGRvXv0tJ4zKtQRcQ2g0&index=3 (Mariquita)

Mejor Cobertura de la Escena
Lobotomía (Bogotá)
Alejandrosis (Bogotá)
Factor metal (Bogotá)
Rockerar.co
Rugidos Disidentes (Bogotá)
Doom Metal Magazine: A guide of Colombia Doom (Bogotá)

Mejor Podcast o Programa Radial Rock
El mero magazín: Oscura Radio TV (Bogotá)
Top 7 Radio (Bogotá)
El Show del Mutuo Elogio (Medellín)
El Rock no ha muerto (Bogotá)
Distorsión Muisca Emisora: Madrid Radio 96.4 FM (Madrid)
Cuando duerme la ciudad – Podcast (Bucaramanga)

Mejor Fotografía Musical
Alexis Cañon (Bogotá)
Alberto Mira Mora (Envigado)
Luisa Gonzáles (Bogotá)
Daniel Rodrigez.ph (Bogota)
Lex Herrera (Bogotá)

Categorías Audiovisual y estética

Mejor Videoclip
Brain Voltage – 2030 (N.O.M) Nuevo Orden Mundial (Bogotá)

The Vice Santa Elena (Medellín)


El demonio en mi cabeza – Psychopath Billy (Palmira)


Ausencia de Ignorancia – Solsticio (Medellín)


Un Monstruo Llamado Silencio – Munnopsis (Bogotá)


Adaia – Alcanzando el sol (Cartago)

Mejor Arte Gráfico / Portada

El día de la ira – Ennui (Bogotá)


Colossus Suprema – Brainblast (Bogotá)


Degodify – Thy Method (Bogotá)


Psycho Mosher – Trapped into the madness vortex (Bogotá)


Rain of Fire – Psicosis (Tuluá)


Categorías en gestión cultural, industria y autogestión

Mejor Gestor/a Cultural
Juan Carlos Prieto Cuenca
Por su gestión en el Festival de Metal de las Monatañas y los derechos humanos. (Bogotá)
Eskarlata Poesía RockPor su gestión como colectivo acercando la literatura al rock, encuentros de autores y músicos y su gestión en FILbo (Bogotá)
Dayana Hernández y Roberto fundación GecuaPor su gestión en el festival Independiente Urbana Rock y el trabajo por el rock de la región caribe. (Barranquilla)
Aida Hodson Por su gestión con Hodson Música en el periodo nominado. Celebración del Rock Colombiano. (Bogotá)
Juna Carlos ObandoPor su gestión labor sostenida que combina formación, circulación y producción con su Fundación Rey Largarto en Pasto y la parte sur del país. (Pasto)
Cesar Andrés Gonzáles MontesPor la gestión tanto en el festival Sabane Rock como en la visibilización y circulación del Rock en la región. (Sincelejo)

Mejor Proyecto Comunitario desde el Rock
Sembrando Sonrisas (Bogotá)
Festival Metal de las montañas (Bogotá)
Sonrisas de plástico (Bogotá)
Metal por la infancia (Bogotá)
Punk al Parque (Bogotá)

Categorías Subterránica

Premio Subterránica
Richie Torres de Todo en Fase por su colaboración en audio en los eventos de Subterránica y Wacken Metal Battle (Bogotá)
Ricardo Florian por su resistencia y la construcción de su proyecto Feel Connections. (Bogotá)

Homenajes Especiales
Hector Carmona Amaya (Luciferian) Por 30 años de Black Metal en Colombia (Pereira)

Masacre por su trayectoria de 30 años y su lucha por el sonido extremo de Medellín (Medellín)

Cromlech por sus 30 años de trayectoria independiente. (Medellín)

Premio a toda una vida a Francisco Nieto. (Bogotá)

Los ganadores son escogidos por un panel de jurados especializados en las diferentes áres y disciplinas. Tendremos como siempre a los mejores actos en vivo del país.

Si usted, su marca, emprendimiento o empresa quiere formar parte como patrocinador o aliado de Los Premios Subterránica y El Monster del Rock 2026, no dude en comunicarse al correo director@subterranica.com

Invitamos a los nominados a etiquetarnos en sus publicaciones @subterránica Felicitaciones a todos. Es una escena enorme.

Subterránica, la voz del under es nuestra cultura 2002-2026 www.subterranica.com www.museodelrockcolombiano.com

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