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Colombia

Entrevista: Tattoo Music Fest 2023 demostrando que es posible hacer festivales de calidad, con carteles excelentes y con muchísimo menos presupuesto del que usan los festivales públicos.

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Lo que ha sucedido con Tattoo Music Fest este año es de enmarcar, es la confirmación y demostración de todo lo que hemos dicho en Subterránica durante años, el festival anuncia un cartel de primera linea curado y producido por un promotor independiente que no ha usado un solo peso del estado y que ha demostrado que en el país es posible crear espacios de calidad para el rock que generen ingresos, sean autónomos y puedan encajar en los que se llama “industria musical”, contrario a lo que sucede en los espacios del distrito en donde en toda la historia de Rock al Parque no han logrado producir un evento como este pero si han logrado desfalcar el erario en más de 15 mil millones de pesos algunos años. Este es otro campanazo para que los que manejan los presupuestos públicos para las artes sepan que ya no somos el mismo país de hace 20 años, que ya sabemos la verdad y que pronto y poco a poco, más y más músicos se alejarán de la gratuidad, del sometimiento estatal cultural para crear este tipo de espacios.

Carlos Alberto Ruiz es el creador de Tatto Music Fest, un festival de música alternativa que se celebra cada año en Bogotá. Este año, Ruiz logró crear un festival increíble que reúne a más de 50 artistas nacionales e internacionales, entre ellos Deicide, A.N.I.M.A.L, Sick ofi t all, Fear Factory entre otros, toda una fiesta para el rock y el Metal.

Ruiz es un apasionado de la música y el arte, y desde hace más de una década se dedica a promover la cultura del tatuaje y la expresión artística en Colombia. Su festival es una plataforma para mostrar el talento y la diversidad de los artistas que usan su cuerpo como lienzo, así como para ofrecer al público una experiencia musical única y memorable.
Este no es un artículo para promocionar el Tattoo Music Fest, es un artículo que publicamos para celebrar la creación de espacios mejores e independientes para el Rock y el Metal nacional, creemos en Subterránica que esto dentro del contexto de nuestra lucha contra la corrupción del distrito y empresas como Sayco, el Tattoo Music Fest aporta un valor incalculable a la cadena de la música y deja sin fundamento las convocatorias, la gratuidad y la “economía naranja”, por eso lo celebramos.

Otra cosa que demostró este festival es que sí existe un pequeño grupo de músicos en el país y en la ciudad, que acostumbrados a los dineros del gobierno, se dedican a criticar cuanta oportunidad o espacio se abre para ellos pero que no es financiado con recursos públicos. Eso hay que resolverlo, eso se ve muy mal y hace daño al género.

El éxito del Tatto Music Fest es un ejemplo de que es posible hacer festivales autogestionados, eficientes y rentables en el país, sin depender de subsidios, becas o de ser contratista del distrito. Ruiz ha logrado crear un modelo de negocio sostenible, basado en la confianza y el apoyo de su público, que valora la calidad y la originalidad de su propuesta.

También ha demostrado que es posible hacer festivales con responsabilidad social y ambiental, que no solo generen beneficios económicos, sino también culturales y educativos. Su festival es una oportunidad para difundir mensajes de conciencia, respeto y solidaridad, así como para impulsar el desarrollo de las industrias creativas locales.

Ruiz se ha consolidado como uno de los gestores culturales más importantes del país, y su festival es un referente de la escena musical alternativa en Latinoamérica. Con su visión y su pasión, ha demostrado que es posible crear eventos de calidad que celebren la diversidad, la creatividad y la libertad.

La siguiente es una entrevista exclusiva con este músico y gestor cultural que este año hizo ver a Rock al Parque como un festival aficionado al lado del suyo.

Cuenta un poco la historia del Tattoo Music Fest ¿cuántas ediciones van? ¿cuándo nació? y sobretodo ¿por qué decides crear un festival de este tipo?

Bueno curiosamente Tattoo Music Fest nació por la falta de festivales en Colombia y por la necesidad de crear nuevos espacios para las bandas que no pasábamos a los festivales distritales y a convocatorias. Nosotros hicimos el TMF por primera vez en el 2015 porque con mi banda nos presentamos en Rock al Parque y por un puesto quedamos por fuera. Ese día nos frustramos un montón y decidimos hacer nuestro propio festival.

Obviamente nunca llegamos a pensar que fuera a llegar a ser un festival tan grande, lo hicimos en un comienzo como algo pequeño en donde la cabeza de cartel era una banda local y las bandas eran todas locales, en ese momento el headliner fue Koyi K Utho, también nos ayudaron los de El Sagrado y otra serie de bandas que prácticamente nos unimos para hacer este festival, básicamente por eso lo hicimos, con mucho esfuerzo, sin recursos y hasta el día de hoy no hay recursos públicos, ni recursos de grandes marcas, ustedes ven marcas en el festival, pero realmente ellos al final lo que aportan es más que todo publicidad.

¿Cuáles son los principales retos de hacer un festival de esta magnitud?

Bueno, los principales retos para un festival son los permisos, en 2018 la competencia trató de cerrar nuestro festival simplemente porque no quería que lo hiciéramos. Entonces nuestro primer reto fue haber sacado los permisos y un festival que es complejo como este, porque no solamente es de música sino también es de tatuajes, no solamente tenemos que buscar los permisos normales que son bomberos, seguros, policía, ambulancia, alcaldía, Idiger, sino también permisos que mucha gente ignora y no sabe por lo que tenemos que pasar para tenerlos.

Hay muchos festivales o muchos conciertos no hacen absolutamente nada de esto. A nosotros si nos toca porque siempre hemos sido muy honestos y hemos querido cumplir con lo legal. Creo que es lo más difícil es eso.

Lo segundo más difícil es hacer que la gente se apropie del festival y que no lo vean si fuera un festival distrital, porque nosotros no somos un festival distrital, somos un festival privado en donde los recursos son nuestros 100%.

Entonces ha sido un poco complicado hacerle entender a la gente esto y que se apropien del festival y que aporten como tal a él, porque esto es un espacio que se generó de la nada, más con amor que con dinero, la verdad.

¿Qué has aprendido que puedas compartir a los promotores sobre hacer eventos de este tipo en Bogotá?

He aprendido que las marcas no patrocinan el Metal, que para que nos patrocinen tenemos que hacer muchas cosas y ser demasiado visibles.

He aprendido que no vale la pena regalar las cosas, sino que todos se tienen que ganar.

He aprendido que a veces las bandas que más se nombran no son las mejores, he aprendido que hay mucho talento en lo nuevo, pero he aprendió también que los chicos están muy desenfocados de lo que debe ser un artista para poder estar en una tarima como la nuestra. Están muy desenfocados, lo veo desde la perspectiva como artista también ya que yo tengo una banda y me ha tocado moverme mucho para poder tener los espacios que hemos logrado y que muy pocas bandas en Colombia han logrado.

He aprendido que “amigo el ratón del queso”, eso es lo que más he aprendido, pero igual todo lo que he hecho me ha traído satisfacción.

Me gusta mucho llegar al punto en el que estamos y esto no para, queremos que sea mucho más grande.

¿Cuáles son las bandas más importantes según tu criterio que han pasado por el festival?

Creo que las bandas más importantes que han pasado por TMF han sido La Pestilencia, Alcolirykos, Here Comes The Kraken, Atila, Death by Stereo, Puya, Descomunal, Koyi K Utho, El sagrado. Hemos tenido muchas nacionales como internacionales, este año la apuesta es grande, nada ni nada menos tenemos a Deicide, Cataclysm, Incantation, Resorte, A.N.I.M.A.L, mejor dicho, es el más grande de todos, pero creo que ya han sido más de 50 bandas internacionales y hemos apoyado más de 70 bandas nacionales.

Es importante resaltar que nosotros hemos sido una catapulta para que muchas bandas que se han presentado en el Tattoo hayan saltado a escenarios internacionales, eso también es algo que la gente debería saber y también apoyarnos, porque repito, nosotros sin ningún apoyo, ningún dinero de nada, estamos haciendo lo que se debería hacer con el dinero que se gasta en muchas ocasiones en los festivales distritales y locales, porque pues no solamente está Rock al Parque, en Colombia hay muchos festivales y hay mucho dinero en muchas convocatorias y vemos festivales locales y distritales en los que siempre están las mismas bandas tocando y no hay más, entonces están bien que vean que este tipo de festivales siempre está rotándolas y apoyándolas de verdad.

El cartel de este año es impresionante ¿por qué crees que una persona como tú, independiente, empresario, logra hacer un festival mejor que rock al parque en solo ocho años, sin agarrar un peso del distrito mientras que Rock al Parque con todo el presupuesto nunca lo logró?

Creo que como empresarios Independientes tenemos como esa facultad de no rendir cuentas y de tener la libertad y un concepto un poco más objetivo en cuanto a lo que se decide curar en un festival, nosotros estamos haciendo un trabajo desde 2015, donde empezamos con solo bandas nacionales, en 2016 empezamos a incluir bandas de fuera, 2017 y 2018 fue creciendo y en 2019 ya era otra cosa, para 2020 ya era un gigante, pero pues… esto ha sido poco a poco.
Y la curaduría se debe a que nosotros hemos hecho una labor de alianzas y de muy buenos contactos, hemos hecho ese “lobby” para poder llegar a tener los contactos que tenemos y todos los Bookers que en este momento nos están vendiendo artistas.

Creo que, si la gestión se hace bien se pueden lograr cosas. Creo que ni siquiera es dinero, a veces es saber hacer las cosas, saber negociar. Ese es uno de los secretos que hemos tenido con el Tattoo Music Fest, el nombre es muy importante y la continuidad es muy importante.
Creo también que la objetividad en cuanto a lo que se quiere es muy importante, creo que Rock al Parque con el presupuesto que tiene podría llegar a ser un festival demasiado brutal porque tiene los recursos y los nexos.

Creo que eso se puede hacer muy fácil, nosotros de alguna manera siendo independientes y sin ningún tipo de recurso hemos logrado hacer siendo independientes y sin ningún tipo de recursos, hemos logrado hacer cosas.

Dejamos de hacer muchas cosas, ponemos de nuestro dinero para el festival y lo sacamos adelante. Hemos perdido, hemos dado con promotores que nos han robado, hemos dado con con producciones que nos han robado, pero pues volvemos y estamos acá. Esta es la vuelta, si uno trabaja honestamente los resultados se verán más adelante.

¿Qué aporta el tatuaje a la cultura de la ciudad?

El tatuaje aporta demasiado, ellos además de ser tatuadores son artistas y los artistas generan demasiada cultura, en este sentido no solamente son tatuajes, son artistas plásticos, son pintores, son gestores, entonces yo creo que el tatuaje genera demasiadas cosas en este momento en la cultura colombiana.

También es un músculo económico, una actividad que está ayudando mucho y es un tipo de arte que no solamente se hace acá, sino que también se exporta. Viene mucha gente de afuera a tatuarse con tatuadores nacionales, o sea, es muy, muy, muy brutal. El movimiento que se está teniendo en este momento con los tatuadores.

Respecto a los nacionales ¿que has aprendido del Metal de Colombia?

Bueno yo sí, aprendí demasiado del metal colombiano, la verdad, pero ellos parece que no han aprendido… la verdad es esa, creo que por eso siguen tocando los mismos de siempre, los demás siguen como catálogo de bandas pequeñas, las grandes son los que están en grandes festivales.

La vieja excusa confiable de las bandas pequeñas es decir “Es que esos de la rosca son los de siempre”, “¿Por qué siempre ellos?” pero la respuesta es básica, están ahí porque ellos están haciendo la tarea.

Estamos viendo que las bandas pequeñas están mal acostumbrándose y desafortunadamente los festivales distritales les están enseñando algo que no está bien, porque les está enseñando a que todo sea gratis, a que nada es pagó, dicho sea, a que a las bandas toca rendirles pleitesía sabiendo que no están generando mercado ni están generando ventas, entonces creo que eso es algo que las bandas deberían aprender de otras bandas con más experiencia.

No saben que es un agente, no saben que es un técnico, no saben que es un ingeniero, no saben que es un booker, no saben que es un fotógrafo y ya quieren estar a nivel de las bandas que sí lo hacen y por este motivo están de headliners en eventos, ese tipo de bandas que conoce y está consciente del negocio están siendo invitadas a festivales y demás.

Creo que es una pregunta que nos hacen a nosotros siempre, pero que los músicos no se la hacen a un Estéreo PicNic o a un KnotFest, porque pues obviamente ellos ni les van a responder, entonces creo que ellos deberían aprender un poco de eso, debería ser un poco más, deberían informarse y ser un poco más profesionales en ese sentido, el día que eso pase, muchos festivales van a tener en cuenta, muy seguramente van a tener pagos, muy seguramente van a estar en un nivel mucho mejor que en el que se encuentran ahora, donde pues sencillamente “si yo no estoy” entonces no sirve, eso no es lo importante, no es que yo esté, sino que el otro no este y así todos no hacemos nada. Básicamente esa es la consigna desde algunas bandas, no todas, hay algunas que si hacen la tarea y por eso son bandas que resaltan dentro de las demás.

¿Cuáles nacionales han sido destacados en el festival?

Bueno, las bandas nacionales que han sido de la casa en el festival han sido bandas como Koyi K Utho, El Sagrado, Pitbull o Vein que prácticamente han salido del festival, también como nombré anteriormente ha estado La Pestilencia y Alkoholyricos que son como las bandas como más grandes que han estado en el festival y que han estado estado trabajando, obviamente una de las bandas en las que más trabajo hay y que hace toda la producción es Surviving, de hecho, el festival se creó por Surviving se hizo por eso, por eso buscar espacios para la banda.

Otros que han estado son Cuentos de los hermanos Grind, creo que el 90% de las bandas con un nombre en el país han estado en el festival, son bandas que venden, que generan, que llaman a audiencia y en nuestro festival han tenido sus buenas condiciones, pagos y demás para estar dentro del festival.

También hemos tenido bandas alternativas que han estado tocando, que les hemos dado chance de estar y que pues en el festival han tenido han podido recolectar un material bueno, con un buen sonido, con buenas pantallas, con todo y esto les ha servido como catapulta para aplicar a otros festivales.

En conclusión, podrías afirmar entonces que es rentable ser promotor de este tipo de eventos en el país ¿Estás contento? O hay algo al respecto que se deba decir.

Pues podemos decir que de ocho ediciones hemos perdido en seis, hemos ganado en una y esperamos ganar en esta para recuperar de alguna manera algo de toda esa inversión que hemos hecho durante todos estos años.

La gente a veces hace cuentas fáciles, “entraron tantas personas” a “tanto precio” y “vendió tantos stands”, pero se les olvida también hacer las cuentas de cuánto vale el sonido, cuanto la publicidad, cuánto vale el montaje, cuánto vale la producción y todas estas cosas, entonces ser promotor en Colombia es rentable después de 10 años, si uno piensa que hacer un evento en un año es para volverse rico eso es absolutamente falso, hay eventos como el Estéreo Picnic llegaron a su punto de equilibrio luego de seis o siete años.

Los últimos eventos que se han hecho de grandes en Colombia, los resultados no han sido los mejores y siempre los números van para atrás y desafortunadamente esto pasa es con el rock, cuando hacen reguetón, cuando hacen salsa, cuando hacen todas esas cosas, los números siempre van para arriba, porque la gente que consume este tipo de cosas pagan palcos de 10 y 20 millones de pesos, las boletas no son baratas, las boletas son carísimas, nosotros estamos ofreciendo la boleta más barata del mercado en Latinoamérica, tratando de que sea rentable y tratando de brindar al público buenos espectáculos con una buena producción y sobre todo una muy buena experiencia.

Creo que este año podemos llegar a un punto de equilibrio y si llegamos a hacer que este festival sea rentable, no solamente va a ser bueno para nosotros, sino también para todo el público colombiano que va a poder bandas que nunca imaginó ver y qué festivales gratuitos nunca se las van a traer, podemos hacer eso porque estamos metidos escuchando y sabemos qué es lo que quiere la gente y qué es lo que les gusta escuchar, no es porque seamos el gamonal que tiene millones y va a invertir, no, nosotros estamos haciendo esto también desde la perspectiva como músicos.

¿Qué plan hay a futuro y cómo podríamos articular a los músicos de Metal nacionales para que comenzaran a ser parte de una escena mundial?

Estamos empezando a hacer alianzas con festivales como Hell and Heaven, estamos haciendo festivales de alianzas con festivales en Canadá, en Europa y queremos que las bandas nacionales se exporten. ¿Qué debemos hacer para que los músicos entren en esta ola mundial? Dejar la quejadera, dejar la crítica y empezar con la acción.

No solamente es ensayar es informarme de qué es lo que están haciendo en las bandas para que sean famosas que están haciendo las bandas, para que suenen que eso es que están haciendo las bandas para girar.

Y estar dispuesto a invertir porque nadie si sale un festival en Europa y los invitan el festival de Europa no le importa su banda es simplemente le da un cupo, usted tiene que pagarse sus tickets, usted tiene que hacer la gestión de prensa, usted tiene que pagar publicidad Spotify específica en ese país, usted tiene que hacer ruedas de prensa, usted tiene que llamar a las bandas amigas, se tiene que hacer una labor, pero si usted simplemente se limita a decir es que necesito que me paguen los tiquetes, nunca va a viajar, nunca va a tocar y nunca va a salir de tocar en su escena local a que sus 20 a 30 amigos le digan que está bien y sus 40 tías vayan y le digan que les acredita el festival, entonces esa es la enseñanza para los festivales, eso es lo que viene a futuro y sencillo, si las bandas quieren aplicar y quieren girar a nivel mundial y quieren ser parte de esta escena. Deben invertir, deben trabajar y deben quitarse el chip de los gratuitos. Hay que meter, hay que invertir y hay que hacer las cosas. Todas las bandas grandes lo han hecho alguna vez y luego futuro es que recuperan y cobran sumas grandísimas por sus presentaciones.

@felipeszarruk

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Ya están abiertas las nominaciones a la XVII entrega de los Premios Subterránica Colombia

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Los Premios Subterránica abren oficialmente el proceso de nominaciones para su XVII entrega, consolidando una vez más un espacio que lejos de responder a modas o coyunturas comerciales, se ha convertido en uno de los pocos reconocimientos con verdadera lectura de escena en el rock colombiano. No se trata únicamente de un premio nacional. Subterránica ha logrado, con el paso de los años, articular una plataforma con resonancia regional e incluso internacional, conectando procesos independientes, circuitos alternativos, autogestión y memoria histórica en un país donde la cultura rock sigue sobreviviendo más por insistencia que por apoyo estructural.

Desde su creación, los Premios Subterránica han funcionado como un archivo vivo del rock colombiano, registrando no solo discos y canciones, sino también trayectorias, escenas locales, periodismo musical, gestión cultural y esfuerzos comunitarios que rara vez encuentran espacio en los grandes medios o en los premios tradicionales. Esa mirada amplia, incómoda y deliberadamente independiente es la que les ha permitido sostenerse durante diecisiete ediciones sin perder identidad ni diluir su criterio.

Como cada año la edición 2026 tendrá un énfasis especial, alineado con las discusiones actuales de la escena y el contexto cultural del país, el cual será revelado más adelante. Por ahora, el llamado está abierto para que artistas, bandas, gestores, medios y públicos participen en el proceso de nominación, entendiendo que Subterránica no es un premio de inscripción automática ni de marketing, sino un ejercicio de lectura colectiva del ecosistema rock nacional.

Como parte de la evolución natural del premio, esta edición profundiza decisiones que no son cosméticas, sino políticas y culturales. Categorías como Mejor Riff del Año y Mejor Letra del Año, introducidas el año pasado, llegaron para quedarse porque ponen el foco en el oficio, en la composición y en los elementos que realmente sostienen una canción más allá del ruido promocional. Del mismo modo, el reconocimiento al Artista Nuevo del Año adquiere desde ahora un peso simbólico mayor al llevar el nombre de Juliana Gómez Tarrá, amiga, música excepcional y fuerza imparable de la naturaleza, cuya memoria sigue viva en la escena y cuyo legado representa exactamente lo que Subterránica busca visibilizar en las nuevas generaciones. Categorías como Trayectoria Independiente, Activismo y Música y Aporte a la Memoria del Rock Colombiano refuerzan la idea de que el rock no es solo un sonido, sino una práctica cultural sostenida en el tiempo, con impacto social, político y comunitario. En esa misma línea, desde hace un año se tomó la decisión de separar la voz gutural de la voz natural, reconociendo técnicas, contextos y exigencias completamente distintas, y de eliminar las divisiones de artista masculino y femenino, entendiendo que el talento no necesita segregarse por género para ser evaluado con justicia. Estas decisiones confirman que los Premios Subterránica no solo observan la escena, sino que dialogan con ella, la cuestionan y la acompañan en su transformación.

El interés que ha despertado esta nueva convocatoria confirma la vitalidad y la complejidad del rock colombiano. Solo en la primera semana de apertura se han recibido más de 300 prenominaciones, una cifra que habla no solo del volumen de proyectos activos, sino de la diversidad de propuestas, sonidos, territorios y enfoques que conviven hoy dentro de una escena tan fragmentada como fértil. Lejos de una narrativa de crisis permanente, estos números revelan un movimiento amplio, descentralizado y en constante mutación.

Las nominaciones deben enviarse por correo electrónico a director@subterranica.com y están abiertas para producciones, proyectos y procesos que hayan tenido actividad relevante durante el periodo evaluado que es enero de 2025 hasta marzo de 2026. Como es tradición, el proceso no se limita a la música grabada, sino que reconoce el valor del trabajo en vivo, la palabra escrita, la imagen, la gestión cultural y el impacto social del rock como herramienta de expresión y transformación.

Las categorías habilitadas para esta XVII entrega abarcan distintos niveles de la escena y reflejan la filosofía integral del premio.

Categorías principales
Disco del Año
Canción del Año
Artista del Año
Premio Juliana Gómez Tarrá al Artista Nuevo del Año
Mejor Voz
Mejor Voz Gutural
Mejor Guitarrista
Mejor Bajista
Mejor Baterista

Categorías por géneros
Mejor Banda Fusión, modernizaciones, tropidelia o folclorizaciones
Mejor Banda de Metal (todos los géneros)
Mejor Banda de Rock (rock, hard rock)
Mejor Banda de Punk / Hardcore
Mejor Banda Progresiva / Post-Rock
Mejor Banda de Blues, Jazz o Blues-Rock

Escena en vivo
Mejor Show en Vivo
Mejor Gira Nacional o Internacional
Mejor Festival Independiente
Mejor Venue Rock
Mejor Letra del Año
Mejor Riff del Año (cualquier instrumento)

Periodismo musical y contenido
Mejor Medio de Rock
Mejor Artículo de Periodismo Musical
Mejor Cobertura de la Escena
Mejor Podcast o Programa Radial Rock
Mejor Fotografía Musical

Audiovisual y estética
Mejor Videoclip
Mejor Arte Gráfico / Portada

Gestión, industria y autogestión
Mejor Gestor o Gestora Cultural
Mejor Uso de Plataformas Digitales
Mejor Proyecto de Circulación Internacional
Mejor Iniciativa de Formación Musical
Mejor Proyecto Comunitario desde el Rock

Categorías Subterránica
Premio Subterránica
Trayectoria Independiente
Activismo y Música
Aporte a la Memoria del Rock Colombiano

Los Premios Subterránica continúan funcionando como un espacio de validación entre pares, de construcción de memoria y de visibilización de procesos que, sin este tipo de plataformas, quedarían condenados a la dispersión o al olvido. La XVII entrega no es solo una nueva edición, es una nueva oportunidad para leer el presente del rock colombiano con rigor, criterio y conciencia histórica.

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Coy lanza “Cinco” su disco debut, cuando el productor decide hablar

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Durante años #COY fue una presencia constante detrás de escena, produjo, compuso y acompañó procesos creativos ajenos, afinando el oído y el criterio trabajando con artistas de distintos registros. Ese recorrido, sólido y prolongado, terminó por llevarlo a una decisión inevitable, la de dejar de producir para otros y empezar a construir su propio universo creativo.

La pandemia aceleró ese punto de quiebre, el tiempo suspendido, la introspección forzada y la distancia de la maquinaria habitual empujaron al artista a correrse del rol técnico para asumir uno más expuesto. De ese proceso nace Cinco, el primer sencillo de su álbum debut y el inicio formal de su camino como solista.

La canción no elige el camino fácil. Está construida en un inusual compás de 5/4, “Cinco” se mueve entre un pop luminoso y una tensión constante que evita la comodidad, la decisión rítmica no es capricho, sino una extensión natural del carácter inquieto del proyecto, una forma de señalar desde el comienzo que este disco no se ajusta a moldes previsibles dentro del pop latino.

El tema fue gestado entre Buenos Aires y Bogotá, ciudades que atravesaron el proceso creativo y emocional del artista durante ese periodo de replanteamiento. Grabado en Enno Estudios, en la capital colombiana, entre finales de 2025 y comienzos de 2026, el sencillo apuesta por un sonido fresco y casi místico, donde cada capa parece responder a una intención clara más que a una fórmula de producción.

Las colaboraciones suman identidad sin desplazar el eje del proyecto. Mauricio Colmenares, líder de Revólver Plateado, aporta guitarras contundentes que tensan el clima de la canción, mientras que el bajista Aldo Zolev, referente del jazz bogotano, construye una base rítmica profunda y orgánica. El resultado es una mezcla de oficio, riesgo y emoción directa, sin exceso de ornamentos ni concesiones al confort auditivo.

Tras casi nueve años de trayectoria profesional, “Cinco” funciona como una declaración de independencia artística. No es solo el adelanto de un disco, sino la confirmación de una decisión, la de asumir la propia voz como centro del proceso creativo. El sencillo se lanzará en Bandcamp el 3 de febrero de 2026 y posteriormente estará disponible en las demás plataformas digitales, abriendo una etapa en la que el productor se convierte definitivamente en autor.

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Melenas de Leyenda que Cayeron

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El rock siempre ha tenido una relación íntima con la imagen. La melena larga, descuidada pero poderosa, ha sido durante décadas un símbolo de rebeldía, libertad y actitud. Sin embargo, detrás de guitarras distorsionadas, giras interminables y noches sin dormir, muchos rockeros han enfrentado una realidad menos glamorosa la pérdida de cabello a edades tempranas.

Para quienes leen Subterránica, aman la música, el buen rock y valoran una melena bien cuidada, hablar de calvicie no es un tema superficial. Es parte de entender cómo el cuerpo responde a la genética, al estilo de vida y al paso del tiempo, incluso cuando el espíritu sigue siendo joven y rebelde.

La calvicie temprana no es exclusiva del mundo del rock, pero sí se vuelve más visible en un entorno donde la imagen tiene tanto peso. Muchos músicos comenzaron a perder cabello entre los 20 y 30 años, justo cuando sus carreras despegaban y su identidad estética se consolidaba.

Rockeros calvos icónicos y cuándo empezó todo

La historia del rock está llena de figuras que enfrentaron la caída del cabello sin que eso apagara su impacto musical. Phil Collins, líder de Genesis, comenzó a mostrar una pérdida evidente en la coronilla desde sus primeros 30 años. Billy Corgan, mente creativa detrás de Smashing Pumpkins, empezó a perder cabello incluso antes de cumplir los 30, optando con el tiempo por el rapado como parte de su imagen.

Rob Halford de Judas Priest convirtió la cabeza rasurada en un sello visual que hoy es inseparable de su figura. Lars Ulrich, baterista de Metallica, mostró signos claros de adelgazamiento capilar desde mediados de sus 30. Joe Satriani, virtuoso de la guitarra, asumió la calvicie de forma natural desde joven, sin que eso afectara su estatus como ícono.

A esta lista se suman muchos otros nombres que marcaron generaciones: músicos que comenzaron con melenas abundantes y que, con los años, vieron cómo el cabello se transformaba. Las comparaciones de antes y después son comunes y muestran un patrón claro: la mayoría no perdió el pelo de la noche a la mañana, sino de forma progresiva.

Casos como Bruce Willis o Dwayne Johnson, aunque no estrictamente rockeros, ayudan a entender el fenómeno. Ambos comenzaron a perder cabello relativamente jóvenes y optaron por el rapado total, demostrando que la genética no distingue géneros musicales y que la pérdida capilar puede convertirse también en una decisión estética consciente.

Por qué los rockeros también pierden el cabello

La causa principal de la calvicie masculina es la alopecia androgénica. Este tipo de pérdida está directamente relacionada con la dihidrotestosterona, una hormona derivada de la testosterona que afecta a los folículos genéticamente sensibles. En la mayoría de los hombres, este proceso puede iniciar entre los 20 y 30 años.

En el mundo del rock, a los factores genéticos se suman otros elementos frecuentes. El estrés constante de las giras, los horarios irregulares, el sueño fragmentado y, en algunos casos, el consumo de alcohol u otras sustancias, pueden acelerar la caída. La nutrición deficiente durante largos periodos también influye en la salud capilar.

A pesar de esto, la tasa de calvicie entre músicos no es mayor que en la población general. Lo que cambia es la percepción. Muchos rockeros optan por soluciones discretas como pelucas, sistemas capilares, rapados estratégicos o procedimientos médicos, lo que hace que la calvicie sea menos evidente de lo que realmente es.

La melena rockera y el silencio alrededor de la caída

Existe una especie de pacto tácito en la escena musical. La pérdida de cabello rara vez se discute abiertamente. Para algunos artistas, asumirla fue parte de reinventarse visualmente. Para otros, fue un proceso privado. La presión por mantener una imagen coherente con el imaginario del rock hace que muchos busquen alternativas antes de mostrar la calvicie de forma abierta.

Esto no significa negación, sino adaptación. El rock siempre ha tratado de autenticidad, y para muchos músicos, aceptar los cambios físicos también es una forma de honestidad artística.

Opciones para cuidar la melena

Hoy existen múltiples tratamientos que permiten cuidar el cabello, frenar la caída o mejorar su densidad, sin perder la esencia rockera. El minoxidil, en loción o espuma, es uno de los más utilizados. Ayuda a estimular el crecimiento y a frenar la caída, especialmente cuando se inicia entre los 20 y 40 años.

Los tratamientos antiandrógenos como la finasterida o la dutasterida actúan bloqueando la hormona responsable de la miniaturización del folículo. Pueden utilizarse desde edades tempranas bajo supervisión médica y son una de las herramientas más efectivas para conservar cabello a largo plazo.

Para quienes prefieren opciones sin fármacos, los bioestimuladores como el plasma rico en plaquetas o los exosomas se han vuelto populares. Estas terapias utilizan factores del propio cuerpo para nutrir el folículo y mejorar su funcionamiento, siendo especialmente atractivas para músicos jóvenes y activos.

En casos donde la pérdida ya es avanzada, el implante capilar aparece como una alternativa definitiva para recuperar densidad manteniendo un aspecto natural, siempre que se realice con criterio estético y respeto por la identidad personal.

Rock, tiempo y decisiones

Perder cabello no hace a nadie menos rockero. La historia demuestra que la actitud, la música y la autenticidad pesan mucho más que una melena perfecta. Sin embargo, también es válido querer cuidarla, entender por qué se cae y conocer las opciones disponibles.

El rock no es negarse al tiempo, sino decidir cómo enfrentarlo. Algunos lo hacen con la cabeza rapada, otros conservando su cabello con tratamientos, y muchos reinventando su imagen sin perder un gramo de potencia sonora. Al final, la verdadera melena rockera es la que se lleva con seguridad, información y libertad.

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